Home
Objetivos
Busqueda
Busqueda por Nombre
Busqueda por Localidad
Mapas
Las Capillas y el Arte
Fiestas
Biografias
Patrimonio
Glosario
Contacto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE TEGUA

Le dice Ivan Gustavo Baggiani:

“…Y allí en medio del paisaje serrano, permaneces inmutable al paso de los años, esperando tal vez que alguien se preocupe en cicatrizar las heridas que la soledad y el viento te ocasionaron.

Pero déjame decirte, Capilla de Tegua, venerada reliquia que sobrevives ignorada por el hombre moderno, que en el alma de quienes por fortuna te hemos conocido y con toda justicia admirado permanecerás indeleble, y nuestro hálito postrer te llevará al corazón de nuevas generaciones.” 

 

Click para ampliar

Click para ampliar

 

El miércoles, 28 de noviembre de 2007, el diario LA VOZ DEL INTERIOR, dentro de la sección Regionales, publicaba esta nota. Tiempo atrás, un 27 de noviembre de 2006, bajo el título “Por la capilla de Tegua, habíamos leído otro, haciendo un llamado a salvaguardar este valioso patrimonio, como así también la conformación de comisiones que trabajasen al respecto.

Después de tomar contacto con la Comisión Diocesana de Bienes Patrimoniales del Obispado de Río Cuarto y con la Municipalidad de Elena, partimos en busca de esta Capilla.

La encontramos a la vera del camino que llamaban el “Carril de los Chilenos”, uno de los más transitados que vinculaban Buenos Aires con Cuyo y Chile.

Allá, como sede del más sureño de los curatos cordobeses surgió, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario, a fines de la primera mitad del siglo XVIII. Verdadera punta de lanza en la evangelización de esos territorios fronterizos.

Entre la nota del diario y las fotografías que ilustran esta página, median casi cuatro años. Las fotografías por sí solas revelan la inacción, a pesar de la preocupación puesta de manifiesto por el Señor Intendente de la Municipalidad de Elena.

 

 

El origen de esta capilla se remonta a la devoción mariana que el Sargento Mayor Ignacio Fernández Montiel, le transmitió a su hijo Miguel, en el testamento que éste protocolizó en el año 1696, en Córdoba. Puede leerse en él:

… También me comunicó que era su voluntad, y yo en su nombre lo declaro, que como yo fuese a vivir a dicha ciudad [de Santa Fe] pusiese a la Santísima Virgen del Rosario que tenía en su estancia [del Río Salado] en una capilla decente y de no dispusiese de ella, en cuya conformidad y su última voluntad, usando de la facultad que me concedió, mando se le haga entrega su capilla y conocer su disposición al padre doctrinante del dicho Partido, que al presente es y en adelante fuese, entregándosele todo adorno de dicha capilla, ya que esa fue y es mi voluntad, mando así se ejecute…”

El alférez Miguel Fernández Montiel (1643-1696), en el paraje denominado “El Tala, situado dentro de la merced de Tegua, fundó una estancia orientada a la cría de ganado vacuno y mular, como actividad principal. El 12 de julio de 1689, por la suma de $1000, había comprado esas tierras al general Don Jerónimo Luis de Cabrera, bisnieto del fundador de Córdoba, quien se vio obligado a fraccionar y vender su merced por la dificultad de hacer frente a los gastos de explotación. Tenían como centro al “paraje que llamaban el Tala y desde él, dos cuartos de legua, y a la parte del Oriente tres cuartos de legua, y a la parte del Poniente dos cuartos de legua…

Junto a la vivienda para su familia, construyó una capilla, cumpliendo con la voluntad de su padre, colocándola bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario y en el inventario efectuado el 4 de octubre de 1696, con motivo de la muerte del alférez, se manifiesta que “está recién edificada”  y agrega que era “… de adobe, de ocho varas de largo y cuatro varas y media de ancho y tres de alto, enlucida de yeso, cumbreras y caras de sauce, con cañizo, cubierta de paja, puerta de algarrobo vieja con aldabón de hierro y tiene dentro de dicha capilla para su adorno y poderse celebrar el santo sacrificio de la misa, una Imagen de Nuestra Señora del Rosario de Tegua de bulto de tres cuartas de alto, con un niño Jesús y un rosario de cuentas engastado en plata con una corona de filigrana de plata buena; un manto de dicha santa Imagen con escapulario de lama de Nápoles azul, guarnecido en encaje de plata, forrado en tafetán carmesí; unos zarcillos de dicha Imagen de oro, con dieciséis perlas medianas y sus almendras de cristal; una toca de dicha Imagen de vara, guarnecida con puntas de Flandes de dos dedos de ancho; dos hechuras de bulto, la una de San José y la otra de Nuestra Señora de la Limpia Concepción, de tercia de alto, nuevos y bien tratados; un tabernáculo de tablas de cedro de tres cuartos de alto y una vara de ancho (…) y en la puerta bisagras y aldaba; y dicho tabernáculo tiene un velo de tafetán colombiano; y una hechura de San Miguel de bulto, nuevo, que tiene dos tercias de alto; dos pedazos de holandilla que tendrán ambos cuatro varas que sirven de dosel con cenefa  de cinta verde; doce serafines pequeños que están puestos en el dosel; cuatro cuadritos pequeños de media vara de alto y una cuarta de ancho, uno de Nuestra Señora de la Candelaria otro de Santa Rosa, otro de San Onofre, otro de un ángel; cuatro estampas grandes en bastidores (…) cuya capilla con todo el ornamento y alhajas referidas, tasamos en ochocientos pesos, y dicha estancia debajo de los linderos arriba expresados y mejoras en ella convenidas, se tasa en mil doscientos pesos corrientes, la campana que tiene dicha capilla no se tasa aunque se puso en el Inventario pertenecientes a Fernando de Zuluaga de la ciudad de Santiago de Chile, a quien se le han de devolver…”

Entre 1689 y  1696, se entiende que ha sido erigida esta capilla en la estancia que, por ese entonces, había cambiado su nombre a “Rosario” y más tarde a “Capilla del Rosario”.  El capitán Ignacio Arias Montiel, hijo mayor de Miguel Fernández Montiel, fue quien heredó la estancia y decide  construir una nueva capilla en piedra, en una ampliación de la estancia  “El Tala” hacia el sur, a instancias de su hijo, el sargento mayor José Arias Montiel (1692-1746) quien falleció repentinamente en Córdoba.

Si bien es cierto la obra tenía un carácter eminentemente religioso, también cumplía la función de fuerte o refugio contra la acción de las avanzadas indígenas que sufría todo el sur cordobés. Además, actuó como eje centralizador de las comunidades que se radicaban en la zona en la época colonial.

 

Es la capilla que llegó a nuestros días y podemos describirla arquitectónicamente como perteneciente a la tipología de las capillas de techo a dos aguas. La planta de la nave tiene internamente 12,90 mts. de largo por 5,30 mts. de ancho, enmarcada por muros de piedra de 0,90 m. de espesor. Cubren el techo cuatro cabreadas de par y nudillo, con dos tirantes solidarios por tramo en cada cara. Sobre ellos las alfajías que sostienen las bovedillas; sobre las cuales, donde ayer estaban las tejas españolas, hoy está el zinc.

 

 

El presbiterio está marcado por un desnivel de piso de 22cmts, y la barandilla del comulgatorio es de reja de hierro forjado con pasamano de madera.

 

Del lado de la epístola se comunica con la sacristía, con puerta de madera de dos hojas. Del lado del evangelio un púlpito de madera  de líneas muy simples y planos muy oscuros, aun podría cumplir con su función.

Al coro alto, sobre el ingreso, se llega desde el exterior en el lateral derecho, después de sortear los dieciséis escalones de piedra de la escalera con gruesa baranda de igual material, que  también conduce a la colonial espadaña con sus tres orificios que terminan en arco de medio punto y que supieron alojar sendas campanas. La espadaña , también en piedra, nace desde el piso de la fachada que tiene orientación este-sur este y culmina con una cruz de hierro forjado de una “simplicidad acongojante”.

 

Una puerta de madera de una hoja permite el acceso al coro que tiene tirantes de madera, soportado por dos columnas y esta resguardado con una baranda de listones de madera. “A través de la baranda del coro, se advertía el viejo órgano, que un día envolvió con sus prístinos acordes,  la sencilla fe de los cristianos de Tegua.”

 

 

Hacia el este, con vistas al viejo cementerio, se abre la ventana coral, de buenas dimensiones, en madera con dos hojas de abrir.

 

Click para ampliar

Click para ampliar

 

Se complementa, como la de Dolores de Punilla o San Roque de la Cumbre, con un volumen  previo,  de factura muy posterior a la capilla, que desmerece el conjunto colonial,  armado con cuatro arcadas de medio punto en ladrillo de 75 cm de espesor que determinan el nártex, siendo sus dimensiones 7,85 m de ancho por 4,90 m de profundidad; cerrado lateralmente con muros de ladrillos de 38 cm de espesor,   con techo de losa armada con perfiles metálicos doble te y bóvedas aplanadas de ladrillos; levemente inclinado hacia el frente, comenzando bajo la ventana coral.

 

Esta, que termina en arco de medio punto,  tiene un recercado, de escaso relieve,  que culmina con una cruz en la parte superior. El tímpano de la fachada, que acompaña la pendiente del techo, con un pequeño mojinete, tiene en su cúspide una cruz de hierro forjado.

 

 

En el muro sur, tres pétreos contrafuertes cumplen su función estructural.

 

Dice el historiador Carlos Mayol Lafferére: “Una puerta “de dos manos” da acceso al templo. Es de madera de algarrobo, con sus tableros tallados a mano. Goznes, bisagras y cerrojo de hierro forjado, se remontan, seguramente, a la factura original de la capilla. El artista ha dejado allí su impronta, su carismático don. Según la tradición (difícil de confirmar), las heridas que muestra la madera fueron producidas por las lanzas de los indios en su afán de mancillar el sagrado recinto.”

 

Las imágenes son las descriptas en el inventario mencionado, de 1696 (de la anterior capilla),  siendo la principal la que le daba el nombre: Nuestra Señora del Rosario.

Habían pertenecido al hogar paterno del sargento mayor Ignacio Fernandez Montiel, tenía “tres cuartas varas de alto con un Niño Jesús y un rosario de cuentas, empastado en plata, con una corona de plata buena…” (hoy retirada por razones de seguridad).

También existían dos hechuras de bulto la una de San José y la otra de Nuestra Señora de la Limpia Concepción de a tercia de alto”. “…Un tabernáculo de tablas de cedro de vara y tres cuartas de alto y una vara de ancho, con su media naranja arriba y sin dorar y en las puertas bisagras y aldabas”. En él estaba colocada una imagen de San Miguel, de madera, de dos tercias de alto.   

Todas estas imágenes pasaron a la nueva capilla, con algunos arreglos. Por ejemplo, en el mencionado tabernáculo se ubicó la imagen de Nuestra Señora del Rosario, de dos tercias de alto, que sin dudas sería la que presidía la procesión en los días 7 de octubre de cada año.

El actual altar, dorado y sencillo, colocado frente las antiguas hornacinas  que contenían las imágenes, fue donación testamentaria de la señora Dolores Buteler de De la Torre, en 1902. Contiene en el centro el camarín de la Virgen y a los costados  los nichos que albergaban a San José y al Corazón de Jesús.

 

 

El conjunto se completa con un atrio de 8,20 mts. de ancho por 7,45 mts de profundidad bordeado por un pretil,  constituido por muros de 38 cmts. de espesor y pilastras sin rejas y con tres puertas de hierro forjado.

 

 

 

Frente a la Capilla, rodeado por una baja pared de piedra, hay un cementerio de interesantes recursos artísticos, en especial las cruces de hierro forjado.

 

 

Lamentablemente la depredación efectuada por los visitantes ha desmejorado el lugar, que está inactivo desde 1982.

En 1898, el misionero franciscano Fr. Leonardo Herrera, se quejaba de la presencia del campo santo :  “…Hay, sin embargo, algo que lamentar y que conceptúo muy grave, y es que en frente de la puerta de la iglesia, hay un cementerio a distancia de 12 varas, y está lleno de cadáveres, y lo que hace peor todavía es que el suelo es muy pedregoso, lo que hace difícil la buena sepultura, con el agravante de que en los meses de calor se hace imposible e insoportable la estadía en dicha capilla por el mal olor que se siente”.

 

Click para ampliar

Click para ampliar

 

En coincidencia con la línea de la contrafachada, adosadas a la pared norte de la capilla, una comisión de vecinos construyó cuatro habitaciones, a mediados del siglo pasado, destinadas a una escuela que no llegó a funcionar. El primero de esos ambientes oficia de sacristía.

 

 

El 14 de julio de 1746 falleció el sargento mayor José Arias Montiel, siendo muy curioso el documento que testifica su muerte: “… habiendo tomado un pedazo de biscochuelo con un poco de vino le dio un parasismo  y se cayó de la silla donde estaba sentado y que apenas alcanzó la absolución que le dio el maestro don Francisco Fuentes y que en ese instante expiró y que lo pusieron en la cama a donde estaba dicho cuerpo con vestido de campaña”.

Ese mismo año se libró inventario, anotando: …tasamos la capilla nueva que se halla en dicha estancia, con tres tirantes, que le corresponden cuatro huecos, con su puerta de dos manos, con dos varas y dos tercias de alto y dos varas menos un cuarto de ancho y bien umbralada toda en doscientos pesos…”

La posesión de la estancia pasó a manos de la única hija de Arias Montiel, llamada Vicenta Montiel, la cual se casó con el capitán Francisco de Molina, fallecido en 1761.

Heredó su hijo, don Luis de Molina, y su nieto don Luis Bernardino de Molina, que en 1795 era el encargado de la Capilla.

A fines del siglo XVIII se conoció este recinto sagrado con el nombre de “Capilla de los Molina” o “Capilla del Rosario de Tegua”, para identificarla de otras capillas existentes en la provincia con igual advocación mariana.

“El 9 de septiembre de 1862, se reunieron en este lugar el cura Fr. Luis Soli, el juez D. Gregorio Berrotarán y los testigos D. Cipriano Cáceres y D. Pastor Garzón, procediendo a medir nuevamente los terrenos de la capilla, de tal manera que ella ocupase el centro de la cuadra medida, para lo cual se tiraron las líneas necesarias y se amojonaron las cuatro esquinas·

Se determinó que el predio con la capilla había sido donado por la familia Meneghello a la Municipalidad de Elena, faltando todavía el proceso de escrituración. 

La constante lucha contra el indio en la frontera sur de la provincia, más la ubicación en el Carril de los Chilenos, la transformaron en un hito importante en la región y posiblemente estuvo asociada a una posta de recambio de caballada, en especial cuando la formación del ejército de Cuyo.

 

Click para ampliar

Click para ampliar

 

Datos complementarios:

Latitud :     30º 54’ 26,45”  Sur

Longitud :  64º 32’ 07,60”  Oeste

 

Fue declarada Monumento Histórico Nacional (MHN) el 8 de julio de 1976, por decreto 1256/1976 de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos.

En momentos en que estamos diagramando esta página, en el Boletín Nº 06,  julio 2010, de dicho organismo, puede leerse:

Capilla de Tegua

El Comité Ejecutivo del 17/06/10, acordó prestar conformidad al informe elaborado oportunamente por la Dirección Nacional de Arquitectura, únicamente en lo relativo a la consolidación estructural y otras acciones propuestas a efectos de evitar la ruina del edificio, y en caso necesario, el apuntalamiento preventivo. Asimismo, se acordó solicitar el envío del proyecto y requerir al Delegado en la provincia un informe acerca del titular del dominio.

 

LA CAPILLA SE ENCUENTRA DESMANTELADA. Los elementos del culto, imágenes y objetos antiguos, que se han salvado de los saqueos, se encuentran custodiados    en otros lugares y serán restituidos cuando la capilla sea puesta en valor. Hacemos fervientes votos para que esta restauración llegue a la mayor brevedad.

 

 

 

El sentido de las Diagonales:

La distancia entre dos puntos es la recta. Pitágoras jugó con esa idea y nos permitió no solo probar que era cierto sino que nos dio la oportunidad de calcular su valor. Fue él quien nos obligó a aprendernos la palabra hipotenusa y a controlar los dolores de cabeza propios de meternos en un mundo de ecuaciones, incógnitas, potencias y raíces cuadradas. Era un complejo aporte extra para los cerebros de una juventud que en la segunda mitad de los 60 y principios de los 70 deambulaba su adolescencia por las aulas; mientras, en el afuera de esos pasillos, el gérmen de una música distinta y el revoloteo de ideas nuevas sacudían el mundo todo.

Argentina no era la excepción y esos jóvenes tampoco.

Pero, volviendo al inicio: hablábamos de diagonales.

Hay una ciudad que lleva indisoluble a su escencia la palabra "diagonales". No es que otras no las tengan, todo lo contrario; sin embargo, decir Ciudad de las Diagonales significa decir La Plata. Y es allí, en ese damero cuadrado partido en cientos de triángulos donde uno de los puntos va a necesitar que otro se materialice para que luego, una línea los termine uniendo.

Esos dos puntos sintetizan caminos parecidos y distintos. Los dos puntos eran desconocidos entre sí y sin embargo, estaban muy cercanos. Uno se llevó la imagen del Comedor Universitario, el otro conserva la gris cara de escombros dejados por una bomba. Uno recorrió los pasillos de una Facultad donde una carrera era defendida con pasión por Zaragoza; el otro, a plena marcha por la 14250, aprendía a ser obrero de una metalúrgica. Uno, tuvo que alejarse y el otro, por el azar de la ruleta de la vida y la muerte, no.

Los puntos tan vecinos en un momento se separaron por cientos de kilómetros. Treinta y seis años después esos puntos tuvieron la voluntad de juntarse. La Capilla de Tegua será la excusa conectora, el imprescindible atajo geométrico, la razón impensada para que Pitágoras pudiera, una vez más, trazar de modo firme una diagonal para unir circunstancias.

Ese trazo reabrió imágenes y recuerdos; esa línea, finalmente, tomó cuerpo adoptando la forma de un firme apretón de manos.

 

Al Sr. Néstor Zunino en su carácter de Intendente de Elena, gracias por el momento compartido.

 

 

 

Fuentes de consulta:

  • BAGGINI, Iván Gustavo – La Capilla Nuestra Señora del Rosario de Tegua y la Evangelización del Sur de Córdoba ( Siglos XVII y XVIII) – Primeras Jornadas de Historia de los Pueblos de Paravachasca, Calamuchita y Xanaes , Alta Gracia , 1999.

  • FURLONG CARDIFF, Guillermo, S.J. : Arquitectos Argentinos durante la dominación hispánica, editorial Huarpes, S.A. - Buenos Aires, 1945.

  • GALLARDO, Rodolfo; MOYANO ALIAGA, Alejandro; MALIK de TCHARA, David – Estudios de arte Argentino – Las Capillas de Córdoba, Academia Nacional de Bellas Artes, 1988.

  • KRONFUSS, Juan :  Arquitectura Colonial en la Argentina, Editorial A. Biffignandi - Córdoba.

  • LAZCANO GONZALEZ,  Antonio : Monumentos Históricos de Córdoba Colonial, S. de Amorrortu e hijos - Buenos Aires, 1941.

  • MAYOL LAFFERRÉRE, Carlos: “Historia Antigua de la Capilla de Tegua Boletín del Instituto de Estudios Históricos “Lorenzo Suárez de Figueroa”, Nº2- Huanchilla, 1976.

  • CAPILLA DE TEGUA: http://www.unrc.edu.ar/publicar/22/siete [tomado el 14/03/08] – Carlos Mayol Lafferére/Alberto Manuel Cubría.

  • Nota de la Voz del Interior (27/07/16) sobre el estado de la Capilla: http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/sigue-en-riesgo-una-de-las-capillas-mas-viejas-de-cordoba

  • Agradecemos las atenciones recibidas de  parte del Sr. Néstor Zunino en su carácter de Intendente de la Municipalidad de Elena así como al Sr. Julio Oviedo que nos condujo hasta la Capilla. Para ambos, nuestro reconocimiento por la preocupación que dispendian por este monumento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ll Home ll Objetivos ll Búsqueda ll por Nombre ll por Localidad ll Mapas ll Patrimonio ll Glosario ll

ll Fiestas ll Las Capillas y el Arte ll Biografías ll

info@capillasytemplos.com.ar

 

La Página Web "Capillas y Templos" es una iniciativa privada sin fines de lucro que no mantiene vinculación alguna

con los distintos templos aquí descriptos como así tampoco con la Iglesia Católica

ni con ningún otro Credo Religioso u Organismo Gubernamental.

 

La Página Web "Capillas y Templos" se encuentra inscripta en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, bajo números:

884418 del 26 de octubre de 2010

4985831 del 23 de diciembre de 2011

5077053 del 07 de febrero de 2013

5234137 del 05 de junio de 2015 y

5339188 del 21 de marzo de 2017

Se prohibe la copia y/o reproducción parcial o total del material contenido en la presente Página

sin la expresa autorización de los autores de la misma.

De modo explícito, no autorizamos ningún tipo de utilización del presente contenido

que signifique fines comerciales y/o rentables.