Home
Objetivos
Busqueda
Busqueda por Nombre
Busqueda por Localidad
Mapas
Las Capillas y el Arte
Fiestas
Biografias
Patrimonio
Glosario
Contacto
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NUESTRA SEÑORA DE COPACABANA

Este poco conocido templo, se encuentra en el Valle de Copacabana  o de Nonsacate, como le decían los pueblos originarios a orillas del río Copacabana al que le llamaban Conchuluca.

Click para ampliar

Click para ampliar

El gallardo y valiente Capitán Don Tristán de Tejeda, sobrino nieto de Santa Teresa de Ávila,  fue el encomendero de los indios de la zona de Ischilín y tuvo a su cargo tres poblaciones: Chinsacate, Michimbo o Chimbosacate y Nonsacate. Los aborígenes de los dos últimos fueron reducidos al primero y las tierras que quedaron desocupadas, la Corona se las entregó en merced, a Tristán de Tejeda.

El 15 de abril de 1603, el encomendero, que había unido su vida a Doña Leonor Mejía Mirabal, testó a favor de sus hijos, declarando en una de sus cláusulas lo siguiente:  “…Tengo por encomienda los pueblos de Yuscate y Eschilín con otros en los cuales por estar lexos desta ciudad hubo falta de doctrina algún tiempo y por no tener  ornamentos ansí mismo se dexó de decir en  ellos misa a los naturales y para que aquí adelante gocen deste sufragio mando que de lo mexor y más bién parado de mis bienes se haga un ornamento con que se pueda decir misa en los dhos pueblos…“.

El fundador del Convento de las Carmelitas Descalzas de Córdoba, dedicado a Santa Teresa, Don Juan de Tejeda y Mirabal, al dotarlo para su subsistencia,  le adjudicó entre otros bienes, aquellas tierras de la provincia de Ischilín, que había heredado de su padre.

Las monjas Teresas, fieles a la voluntad del famoso conquistador, levantaron en ellas una capilla  y le asignaron como patrona a la Madre de Dios bajo la advocación de Nuestra Señora de Copacabana. Cuenta la tradición, que la imagen  fue llevada  por unas monjas bolivianas que fueron a misionar a la región.

A media legua al noroeste, en el llamado Mogote de los Agüeros, solo vestigios de cimientos quedan. De ese oratorio que una creciente del río se llevó, milagrosamente, Nuestra Señora de Copacabana se salvó.

Hoy es venerada en un importante santuario que en 1842 fue construido por el propietario de la estancia de Copacabana: Don Nicolás Cabrera (1802 – 1877).

Ubicó la iglesia en un promontorio, casi al pie del cerro El Pajarillo, dominando el espacio circundante.

Más abajo, a la derecha, la casona del casco y a la izquierda, la ranchería que revive cada año para los días de función.

La convocatoria se extiende durante nueve lunas para culminar el día 2 de febrero de cada año.

Para llegar a este lugar es preciso cruzar el ancho y arenoso  río Copacabana, todo ello en el valle que los aborígenes denominaron de Nonsacate.

El viernes 3 de septiembre de 1806,  partía desde  Buenos Aires rumbo a Córdoba,  un contingente de alrededor de 400 prisioneros ingleses que habían participado en la contienda invasiva. Dos de ellos, John Ross y James Cooper,  optaron por quedarse en las serranías cordobesas y ambos participaron activamente en la construcción de la Iglesia de Copacabana. Cooper, desposó a una prima de Don Nicolás Cabrera y se desempeñó como director técnico de la obra.

Interiormente los muros están revocados a la cal y pintados color blanco, mientas que en el exterior, las paredes del lado derecho (el del cementerio) y el testero tienen laja roja del lugar a la vista y el resto, incluida la fachada, revocadas a la cal y en color blanco.

 

El templo esta conformado por una sola nave rectangular, ritmada por seis arcos ojivales de gran presencia. Tiene el techo a considerable altura y que, en reemplazo del originario de madera y paja, se realizó con vigas de hierro de ferrocarril y ladrillo, a dos aguas, con escasa pendiente.

Click para ampliar Click para ampliar

Click para ampliar

Dos sacristías completan el espacio interior. La del lado del Evangelio, tiene la misma altura de la nave, tiene un bello altar con cuatro columnas doradas sobre fondo color verde con la Virgen de la Merced; conserva el piso originario y tiene salida al exterior.

La del lado de la Epístola, es más pequeña, con techo bajo y pisos calcáreos.  También posee salida al exterior. Las comunicaciones de ambas con la nave,  se hace a través de esbeltos arcos ojivales.

La iglesia cobija algunas imágenes de candelero, de interés por la riqueza de sus vestiduras: la patrona Nuestra Señora de la Copacabana y San Vicente Ferrer. Un Cristo tallado que llama la atención por lo desproporcionado de su anatomía y un Niño Dios de pesebre, de delicada belleza y excelente talla policromada.

La fachada, de plano apaisado por las dos torres colocadas fuera del espacio ocupado por la nave, conserva cierta simetría en gran parte de los elementos que la componen.

Tres líneas horizontales constituidas por delgadas cornisas ritman la fachada y se unen a partes que la conforman.

Se ingresa por un arco apuntado de gran altura cuya clave llega hasta el segundo tercio del imafronte. Retirada hacia adentro, con dos bancos a cada lado, esta el portal de ingreso que termina en dintel de arco rebajado y es de dos hojas de madera con dos hojas menores.

Todo este conjunto esta debajo del coro alto. A partir de la segunda línea de cornisa y en el  eje de simetría, se ubican dos ventanas corales, también terminadas en arcos ojivales.

Click para ampliar

Click para ampliar

Dos importantes torres completan el conjunto. La de la derecha es más alta y contiene el campanario. Dentro ella, se desarrolla una escalera de madera, a la cual se accede desde el exterior y cumple con la función de ingresar al coro alto, tañer las campanas y  pasar al techo de la nave. Posee cuatro rajas, dos al frente, con las campanas,  y una en cada lateral, siendo cerrada en la cara posterior. La cúpula termina en una elaborada cruz de hierro forjado.

La torre de la izquierda, de menor altura, aparentemente construida a posteriori, tiene cuatro aberturas verticales que terminan, a diferencia del resto, en arcos de medio punto. La cúpula, terminada en cruz y veleta, tiene una altura que llega hasta donde comienza la de la derecha. Una pequeña espadaña, que copia la pendiente del techo completa el coronamiento del imafronte.

En el frente de la iglesia, un muro de mampostería con verjas de madera  cierra un espacio que se extiende en los laterales, constituyendo el atrio del templo.

Más allá del legítimo derecho que les asiste a los propietarios,  el haber ubicado el panteón familiar en ese espacio, desmerece fuertemente al conjunto.

Click para ampliar

Click para ampliar

 

Fiesta Patronal:

Desde los últimos días de enero se desarrolla la Novena que concluye en la Fiesta Patronal del 2 de febrero.

Con apropiado pincel Pablo Rosalía, en su libro "Hermoso vivir llevabas", describe los colores y tonos de esas jornadas: "A pocos metros, se montan una serie de puestos que hacen de barras y líneas divisorias entre la cocina y el estómago del comensal. Cada criolla allí servida es un acto de amor. Entre mates, risas y confidencias nacen de manos generosas que vuelan entre el repulgue y la olla. Mil sabores del monte enfriarán la empanada, y será suculento manjar. Detrás, recalentando esos delantales, un tendal de brasas hace bullirle los jugos al asáu con cuero. Huele que alimenta, y desde esa humareda crecen los fantasmas del festival que se cuelan entre las bombitas de quince, y se deshilachan entre los abanicos de la palma caranday. Hay cabrito, hay. Hay locro, hay. Hay porque, aunque no sea la temporadaa nadie se le puede privar la inmortal sensación de ensayar unos pasos de chacarera con un rebosante plato en la mano y un vasito de tinto en la otra". (Extracto pag. 66).

A lo largo de nueve días, desde todas la comunidades vecinas confluyen hacia la Capilla contingentes de creyentes que acampan en vecindades de la misma en precarias habitaciones de adobe. En sus manos portan sus ofrendas para homenajear a la Virgen.

 

Historias asociadas:

Cuenta la historia del lugar,  que en  la época en que Don Nicolás Cabrera era un fuerte terrateniente, un bandido rural asolaba la región. Florentino Agüero y sus hijos Pedro y Roque, a quienes el imaginario popular les atribuían la acción de robar a los ricos para darle a los pobres,  huían de una comisión policial que los perseguía.

Pararon en la estancia de los Díaz en busca de comida y al ser descubiertos, mataron al mayordomo. Se redobló la persecución, mientras los Agüeros huían en dirección a la Capilla, en busca de protección. Finalmente, el 19 de noviembre de 1864, frente a la Capilla de Copacabana,  tres tiros sonaron al unísono, espantando a una bandada de pájaros. Florentino, Pedro y Roque caían bajo las balas de la comisión policial, que de esta manera,  ponía fin a sus fechorías.

El hecho es recordado como el último fusilamiento en tierras de Ischilín.

 

Datos complementarios:

En quichua, el término ccopa tiene dos acepciones: azul claro, turquesado (según González Olguín). Pero para Marcelo Montes Pacheco, si traducimos cabana por ccahuana, que significa mirador, parece correcto traducir COPACABANA, como Mirador azul.

 

 

 

Fuentes de consulta:

  • FURLONG CARDIFF, Guillermo, S.J., Arquitectos Argentinos durante la dominación hispánica - Editorial Huarpes, S.A. - Buenos Aires, 1945.

  • LAZCANO GONZALEZ,  Antonio, Monumentos Históricos de Córdoba Colonial - S. de Amorrortu e hijos, Buenos Aires, 1941.

  • En los senderos misionales de la arquitectura cordobesa: DOCUMENTOS DE ARTE ARGENTINO, Cuaderno XV - Buenos Aires, 1942

  • REVISTA 501 msnm: Nº2, 2007

  • Agradecemos a las Sras. Raquel Alvarez Ruiz y María del Carmen Moyano Ruiz,  por la amable atención dispensada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ll Home ll Objetivos ll Búsqueda ll por Nombre ll por Localidad ll Mapas ll Patrimonio ll Glosario ll

ll Fiestas ll Las Capillas y el Arte ll Biografías ll

info@capillasytemplos.com.ar

 

La Página Web "Capillas y Templos" es una iniciativa privada sin fines de lucro que no mantiene vinculación alguna

con los distintos templos aquí descriptos como así tampoco con la Iglesia Católica

ni con ningún otro Credo Religioso u Organismo Gubernamental.

 

La Página Web "Capillas y Templos" se encuentra inscripta en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, bajo números:

884418 del 26 de octubre de 2010

4985831 del 23 de diciembre de 2011

5077053 del 07 de febrero de 2013

5234137 del 05 de junio de 2015 y

5339188 del 21 de marzo de 2017

Se prohibe la copia y/o reproducción parcial o total del material contenido en la presente Página

sin la expresa autorización de los autores de la misma.

De modo explícito, no autorizamos ningún tipo de utilización del presente contenido

que signifique fines comerciales y/o rentables.