SAN ANTONIO DE
PADUA
Tomando camino al norte por la ruta nacional 38 y luego de una
amplia curva a la derecha, el cruce de las vías del ferrocarril
inactivo y una nueva curva, esta vez, a la derecha; nos
encontramos con Valle Hermoso.
Lomo
de burro importante y cartelito pequeño en madera a la altura
del Nº1 de la Avenida San Martín: CAPILLA DE SAN ANTONIO, Siglo
XVIII.


Fácil es pasar de largo sin visualizar esta pequeña joya de la
arquitectura colonial cordobesa; que quedó de espaldas al fabril
tránsito de la espina dorsal del Valle de Punilla. Desde la ruta
lo primero que se observa es el portal. En 1951 apareció en el
diario belga "La Libre Bélgique" la imagen de "la Portelette de
Lobbes" de más de 900 años de antigüedad, de la cual se sienten
muy orgullosos los ciudadanos de la comuna de Lobbes.
R. R.
Rodríguez Pérler afirma que le pareció lo más adecuado para
portada de la capilla. Hizo los bocetos a escala y al día
siguiente ya se estaba construyendo. Este es el verdadero
antecedente del ingreso a la capilla y la siguiente imagen
expone el resultado final.


Noticia publicada en 1951
en un diario de Bélgica
(Click
para ampliar)
Las Tierras
Transcurría el año 1545 cuando Nicolás de Heredia capitán de la
expedición de Diego de Rojas, recorría estas tierras del hoy
Valle de Punilla; bajando del Tucumán en busca de la ciudad de
los Césares. Años más tarde Don Jerónimo Luis de Cabrera, en
1573, fundará Córdoba de la Nueva Andalucía. Luego vendrá el
reparto de tierras entre los cofundadores.
Las de estas zonas que nos ocupa, fueron entregadas en merced, a
Don Tristán de Tejeda, padre del primer poeta cordobés el 8 de
febrero de 1584. Tiempo después donó las tierras a su consuegro,
el general Don Pablo de Guzmán y el 19 de abril de 1603, se
labró la escritura traslativa de dominio.
El portugués Mateo de Acevedo compra la propiedad a Guzmán el 13
de febrero de 1603.
[A.H.P.C. Registro 1 - tomo 51 - f. 318]
La hija de aquel, María Acevedo y Ubeda,
viuda de Jerónimo de Nis, fue dueña de la misma e impuso censo a
favor del Monasterio de Santa Catalina, en unión con su yerno
Antonio Gutiérrez, el 31 de diciembre de 1651.
[A.H.P.C. Registro 1 - tomo 59 - f. 317 y 321]
Antonio Gutiérrez (1619-1680), nacido en Esteco, fue quien
bautizó la estancia con el nombre de su santo. Fue su
administrador hasta su muerte en 1680.
[A.H.P.C. Registro 1 - tomo 76 - f.205]
El 6 de marzo de 1649
contrae matrimonio en Cosquín, con María de Nis y Acevedo.
[A.A.C. Parroquia Catedral -
Matrimonio - Libro 1 - F. vta.]
Doña María de Acevedo y Ubeda, el 7 de mayo de 1688, hizo venta
real y traspaso de la estancia a su nieto político el capitán
don Miguel de Garay y Tobar. Cuatro años después de la muerte de
éste, su viuda doña Casilda Gutiérrez vendió la estancia por la
suma de 1400 $, el día 9 de agosto de 1704 al capitán Francisco
Roque Zeballos (1683-1762).
[A.H.P.C. Registro 1 - tomo 106 - f.29 vto.]
En 1706 un documento vuelve a dar fe de la propiedad al capitán
Francisco Roque Ceballos de estas tierras:
“Yo, Andrés Fco. de
Acosta, escrivano publico y de cavildo de esta ciudad de
Cordova ... doy fee e verdadero testimonio ... que desde la foja una
a la sesta ... obra una
carta de dote
presentada por Da.
Manuela de Garay y Izobald, viuda, mujer legitima que fue del
Capitan Don Iñacio de Molina Navarrete a favor del Sgto. Mayor
Don Fco. Roque Zevallos ...”.

Este documento de fecha 26 de julio de 1706, bastante extenso,
tiene la particularidad de ser el primero que nombra a la
"Estancia de San Antonio en la Punilla" para designar a las
tierras que hoy ocupan Valle Hermoso y aledaños.
Treinta años después fallece doña Rosa Manuela y en 1742 el
sargento Mayor se casa con la castellana doña Margarita Ferreira
Abad con quien tendrá varios hijos, entre ellos a don Juan
Antonio de Zevallos.
El 25 de septiembre de 1762 fallece don Francisco Roque Zeballos
[A.A.C. Parroquia Catedral - Defunciones Libro 1 y A.H.P.C.
Escribanía 3 - Legajo 43 - Expediente 1]
y al año siguiente su hijo Juan Antonio (1725-1805) se casa con
la castellana
doña
Mariana de Quinteros.
Se instalan en la estancia, acrecientan los cultivos, explotan
los montes, hacen trabajos de minería e instalan un molino de
harina y un lagar.
El capitán Juan Antonio de Zeballos falleció en Córdoba el 20 de
enero de 1805 y, de acuerdo a lo
manifestado por Raúl R. Rodríguez Pérler en la página 21 de su
libro "HISTORIA de la Capilla de San Antonio – Valle Hermoso
de Punilla" editado en 1952,
fue sepultado en la Catedral.
Con respecto a esta información, Myriam Mathieu,
administradora de la página "HISTORIA DE PUNILLA",
asegura que Juan Antonio de Zeballos falleció en Punilla y junto
a su esposa, Mariana de Quinteros, están sepultados al pie del
altar de la Capilla San Antonio. Esto pudo constatarse en 1950
con motivo de las obras de ampliación y restauración de la
Capilla.
Agrega: "El maestro Rodríguez Pérler estuvo
presente al momento de las obras y pudo verlo con sus propios
ojos, los dos cuerpos, el tamaño de los cuerpos y el lugar
exacto en el altar, lugar donde el mismo padre Leclef puso la
placa de mármol señalándolo. Confirmación posterior de todo esto
también nos dio el Sr. Emiliano Castillo, presente en aquel
momento siendo joven, Emiliano murió el año pasado con 90 años".
En 1822 la Capellanía Lega se le entrega al Rector del Seminario
Conciliar
de Nuestra Señora de Loreto.
Con el paso de los años los bienes pasan de mano en mano,
acarreando deudas e hipotecas.
En julio de 1848, el Monasterio vende a Don José Alcain la
Estancia de San Antonio en el ya formado Curato de Punilla.
Pasarán las tierras, con todo lo clavado y plantado, a manos del
Banco de Córdoba, luego al Banco Alemán Transatlántico y más
tarde a la firma Marcuzzi y Figueroa.
Por ventas sucesivas de fracciones, la estancia se fue
desmembrando y las partes sujetas a varias hipotecas y sus
intereses.


La Capilla
Es muy probable que la idea de edificar un templo y constituir
una Capellanía lega, sea de Don Francisco Roque Zevallos. En
tal caso habría ocurrido entre 1714, año en que compró la
estancia y antes de 1755 en que según, el presbítero Juan Trifón
Moyano, recibió el título de patrono de manos del obispo don
José Antonio Gutiérrez de Ceballos.
En 1750 el recinto tenía 14 varas de largo por 6 y media
de ancho, las paredes eran de adobe y por la parte de afuera
estaban revestidas de piedras, puestas de rafa. Se componía de
siete tirantes y estaba cubierta de tejas. Sus puertas de tablas
grandes y buenas de dos manos con cerradura y llave. Un coro
alto de tablazón sin baranda y un pié para el púlpito. [A.H.P.C.
Escribanía 3 - Legajo 43 - Expediente 1]
En su testamento del 21 de septiembre de 1762, Don Francisco
Roque
reparte sus bienes entre sus hijos quedando para Juan
Antonio, el menor,
una franja en la que actualmente está
asentada la Capilla.
Hizo notables mejoras en la propiedad y encaró la construcción
de una nueva capilla un poco más grande y sólida de “piedra
rebocada por fuera de 20 ¼ de largo por 6 ¼ de ancho, con su
pretil y campanario con dos campanas, una grande y otra chica,
de siete tirantes y una llave falsa. Su coro de tasa y
barandilla. El techo de tejuela y teja". [A.A.C.
Inventarios del Curato de Punilla]
En 1802, el Capitán de S. M. Carlos III, don Juan Antonio de
Zeballos, redacta su testamento en el cual dice: “Deseo que
mis restos mortales sean amortajados con el hábito de N. S. de
Mercedes y si la muerte me sorprende en la ciudad de Córdoba,
depositados en la iglesia Catedral. Si muriese en mi hacienda de
campo, estancia de San Antonio de Punilla, que sean enterrados
en
la Capilla del Señor San Antonio, que acabo de construir a mis
expensas”.
El 12 de junio de 1803 fue habilitada al público, como lo
atestiguan algunas actas sacramentales del archivo de la
Parroquia de Cosquín [A.A.C Parroquia Catedral. Bautismos
libro III].
El mencionado testamento fue inscripto el 3 de enero de 1805.
Juan Antonio Zeballos había dispuesto la fundación de una
capellanía lega y nombró como patrona de la misma a su esposa
doña Mariana Quintero (1735-1812) y a sus sobrinos don Idelfonso
y don Pedro Domínguez y por fallecimiento de éstos al Seminario
Conciliar de Nuestra Señora de Loreto.
El párroco José Julian Sueldo el 6 de noviembre de 1810 firmó el
inventario de la capilla con la presencia de la Patrona Doña
Mariana Quintero que ” …reconvenida ésta por el Libro de
Fábrica, dijo que no lo tenía pero que en breve lo haría, no
firmó por no saber hacerlo ...”
En el extenso inventario, el párroco manifiesta “ La Capilla
de cal y piedra revocada por fuera de veinte varas de largo, y
seis y cuarto de ancho, con pretil de cal y piedra de diez y
seis vs. de largo y nueve con tres cuartas de ancho, y en el
tres cruces pintadas de verde, Campanario correspondiente con
dos campanas, una grande y otra chica, coro en la iglesia,
techada de tejuela y teja con retablo pintado y sagrario pie
dorado del mismo modo que el púlpito, confesionario de una tabla
pintada y su silla de brazos … Su Sacristía de quatro vs. y 3
quartas de largo, y quatro de ancho, su mesa de adobe revocada
con cal…”
Doña Mariana fallece en 1812 y don Pedro Domínguez queda a cargo
del Patronato y de los bienes y alhajas que consta que”…en
ella se hallan depositados todos los que pertenecen a la que
hubo y se destruyó en Casa Grande …”
El 30 de abril de 1877, el cura interino Ambrosio Raynoldi,
produjo un informe “Inventario de las diez Capillas
públicas pertenecientes a la Parroquia de la Punilla”,
donde detalla escrupulosamente, Capillas, Cementerios, Enseres,
Útiles, Ornamentos, Imágenes, Alhajas y “Advertencias”; éstas
últimas son todo un historial de la fabricación de cada capilla
y de su manejo, incluyendo temas económicos domésticos,
contabilizados como “fondos de fábrica”.
En “Advertencias” sobre la Capilla de San Antonio de Padua,
dice:
a1 Esta Capilla en los tiempos que los Curas vivian en S.
Antonio y los propietarios de la estancia abitaban allí, parece
fue bien cuidada.
a2 Desde bastantes años habiendose hecho cargo de cuidar la
Capilla los arrendatarios de la Estancia por ser la casa la
única en proximidad, fue muy descuidada, motivo que deterioró
sensiblemente en especialidad los útiles y ornamentos fueron en
parte algunos, y otros del todos comidos por los ratones.
a3 Actualmente el arrendante Dn. Abram Castillanos hace de
mayordomo y hace cuanto puede para impedir ulteriores
perjuicios.
a4 El cementerio viejo, ante la puerta de la Capilla esta
destruido, y el nuevo, ya cercado con ramas, es en actualidad un
campo raso.
a5 A nada se reducen las introducciones des la Capilla, pues o
no sepultan a nadie ó a gentes solidariamente pobres.
Tanto comunico a V. S. en desagravio de mi conciencia y en
cumplimiento de mis deberes.
Cosquín, Abril 30 de 1877, Ambrosio Raynoldi.
En el Inventario de la Capilla de San Antonio de Padua, en el
Item I - Capillas y Cementerios, dice:
1 – Una capilla con coro en piedra y adobe crudo en buen estado
techo de teja, larga 16 varas , ancho seis.
2 – Una sacristía del mismo material larga varas 5 ancho 41/2
pero muy baja.
3 – Un cementerio con cerco de ramas inservible si no se
compone.
Continúa
describiendo Enseres, Utiles, Ornamentos, Imágenes y Alhajas (Acceder al Inventario completo).

“San Antonio, de construcción esbelta, estilo colonial, de
sólidos materiales, piedra, ladrillo y fuerte argamasa de arena
y cal mármol bien quemada, fue construida por el famoso
terrateniente don Francisco Antonio de Ceballos, emparentado con
el Ilustrísimo Sr. Obispo Dr. Antonio de Gutiérrez y Ceballos,
el Caballero de santiago, titular de esa diócesis de Córdoba del
Tucumán, quien en la visita canónica que hizo, viendo la solidez
de la obra, la piedad con que había sido construida por el
propio peculio del expresado, la facilidad que en ella tenía el
vecindario para el cumplimiento de los deberes religiosos y la
comodidad y decencia que ofrecía al culto divino, recompensó la
piedad de quien ese sacrificio había hecho a gloria de Dios y
honra del glorioso taumaturgo San Antonio de Padua, con el
título de patrono vitalicio de la fábrica de la expresada
iglesia, por auto de fecha 1755, existente en el archivo
parroquial de Cosquín, el más antiguo Curato de Punilla”.
Según la documentación disponible, habría un error en la fecha.
El texto corresponde a la "Sinópsis
Histórica" que presentó el presbítero Moyano al ser
invitado por el Primado de Sevilla a un congreso católico y a la
Exposición Ibero - América en 1928. Ver esta Capilla en
apartados VI y VII (acceda haciendo
click aquí).

Antigua imagen del altar

Esta capilla es de planta en cruz , con fachada orientada al
oeste-noroeste. Tiene dos sacristías comunicadas con la nave por
arcos de medio punto.
El Arq. Martín Noel de la Academia Nacional de Bellas Artes, la
describe:
“Sólida y bien construída
es esta capilla en fábrica de piedra, ladrillo y argamasa.
Anteponiéndose a su nave el imafronte de enérgica voluntad
vertical que remata un espigado campanario de cinco esquilones
flanqueado por altaneros pináculos.”
“Lleva porche de medio punto, similar al de Thea, estando no
obstante su nave cubierta por techumbre de madera como
las del noroeste cordillerano.”
“Este templo, en la puridad inmaculada de su frontispicio y
dentro de sus proporciones que son más de ermita que de iglesia,
relacionase no obstante a los muy ornamentados de Santa Teresa y
de San Roque, en la ciudad de Córdoba, trayendo a colación la
voluntad estética de la Caridad de Sevilla, en el tenaz
predicamento del barroco andaluz, como signo indeleble de lo que
mejor cuajó en lo ibero-colonial del Río de la Plata".
Don Juan B. Pérez y su esposa Doña Inés Ayala, entre 1902 y
1904 realizan una refacción importante elevando las paredes
laterales, cambian el piso y el techo que era de paja.




Fotos de principios del siglo XX

1938 - Foto de Lascano González
"Monumentos Religiosos de Córdoba Colonial"

Vista de Valle Hermoso en 1943 - Al centro, la Capilla de San
Antonio
A poco de iniciarse la segunda mitad del siglo XX y merced a la intervención del
sacerdote
Dom.
Marc Leclef, el 22 de mayo de 1951 se logra que la Capilla
pase a la Curia Eclesiástica de Córdoba por escritura pública Nº
166 ante el escribano Don J. López Ossés. A partir de esa fecha
comienzan los trabajos para devolver a este Monumento su estado
de seguridad y dignidad propio de un edificio de este tipo.

Estado de la Capilla antes que el sacerdote Marc
Leclef comenzara a restaurarla
“137 días bastaron para demoler, construir, restaurar, retocar,
pintar, ordenar, ‘vestir’ y Bendecir la capilla",
dice R. R. Rodríguez Pérler. En noviembre de 1951, volvió a su
antiguo esplendor y con todos los servicios religiosos
habituales.

Foto de 1979



Un importante trabajo restaba por hacer: la restauración y
puesta en valor de las obras de arte existentes en la Capilla.
Son ellas:
Cristo de la Agonía:

Hasta principios del siglo XVIII estaban en Soto las imágenes y
ornamentos que provenían de la capilla del desaparecido
pueblo de Escoba. Cuando Soto comenzó a declinar y despoblarse,
el asiento
parroquial punillense descendió a un sitio llamado Olayón (hoy
Casablanca).
A
fines del siglo XIX, la capilla de Olayón era una ruina y
nuevamente, el Cristo de la Agonía, imágenes y ornamentos,
peregrinan acompañados de la devoción popular, en busca de su
refugio adecuado y honroso en la vecina Capilla de San Antonio.
No se conoce a ciencia cierta el origen de esta talla o imagen
del Cristo en la Cruz, aunque es muy probable que sea de origen
cuzqueño, de fines del siglo XVII. Está tallado en algarrobo
blanco, sin acabado, estucado con una mezcla de cola fuerte y
yeso, patinado luego al aceite de lino cocido y finalmente
coloreado, no a pincel sino a muñeca de algodón. Las dimensiones
de la figura del Señor son: de pies a cabeza 0,98 m. y de mano a
mano 0,98 m, lo que da una exquisita proporción anatómica,
característica muy respetada por los imagineros indígenas en
toda América.
Su cabeza ladeada, anticipa la muerte, su rostro con expresión
patética y dolorosa, esta cargado de una profunda ternura.
Cuerpo tenso, costillas salientes, herida al costado, rodillas
escoriadas.
La sola presencia de esta imagen, testigo por mas de dos siglos
de lo acontecido en el valle de Punilla desde el asiento de la
Cruz, bastaría para prestigiar la Capilla de San Antonio, pero
existen otras obras de gran relevancia.
Ascensión del Señor
Cuadro pintado al óleo, representa a Ntro. Señor Jesucristo
subiendo a los Cielos desde un peñasco redondeado, dejando a sus
pies a los Apóstoles.
Tela de 1,36 m. por 0,89 m. sobre marco bastidor moldurado , de
factura antigua, dorado y policromado.
El dibujo es primitivo, la perspectiva algo pobre, al igual que
el colorido; no obstante ello, el conjunto logra una ponderable
expresión propia de la sinceridad que refleja el artista , que
seguramente es un copista de las imágenes del
"Libro
de las horas"
que eran comunes hacia 1600.
No hay información cierta de donde proviene esta pintura, al
igual que las otras dos, pero es seguro que son muy anteriores a
la fundación de la Capilla , por lo que provienen del patrimonio
del fundador o bien de alguna otra capilla más antigua.
La Asunción de María
Tela de 1,00 m. por 1,52 m. fijada directamente al
marco-bastidor, con tachas de hierro. Representa a la Santísima
Virgen María subiendo a los cielos sobre una nube. La figura
central esta bien lograda, siendo la factura similar al cuadro
anterior. Los angelotes, el caballero que está abajo a la
izquierda tiene encantadores detalles de ingenuidad. Es curioso
el detalle de la simetría de los pliegues de la túnica de la
Virgen.
Virgen del Rosario
Representa a la Virgen, teniendo en su brazo izquierdo al Niño,
entregando un Rosario a un domínico.
Los materiales son similares al anterior y las medidas son de
1,00 m de ancho por 1,52 de alto.
Aunque los colores son un poco vivos, los detalles en general
son también parecidos a la Ascensión de María por lo que se
supones que son de un mismo autor o bien pintados por alumnos de
un mismo maestro.
Las imágenes de San Antonio
Dos son las imágenes de San Antonio. Una de candelero o de
vestir, de 1,08 m. de alto y otra, tallada en cedro y estofada
de 0,73m. de alto con zócalo.
La imagen de candelero, que se usa para las procesiones es en
realidad un trípode de varillas de madera policromada en el que
están montadas la cabeza y las manos de igual material. Data de
la fundación de la Capilla.
La pequeña imagen de San Antonio de 0,55m de altura, es una
preciosa talla realizada en cedro, con un acabado y estofado
muy fino que inducen a pensar que el autor era de muy buenas
manos. El origen puede ser peruano o jesuítico. Hay quienes
sostienen que la forma en que San Antonio sostiene al Niño, es
similar a como los llevan las guaraníes y no como lo hace el
pueblo del altiplano “a cococha”, razón ésta, que hace pensar en
una labor jesuítica.
Datos complementarios:
Se encuentra a una distancia de 75 km. de la
ciudad de Córdoba vía La Calera o a 85 km. pasando por Villa
Carlos Paz.
Latitud sur : 31º 7´ 5,71”
S
Longitud oeste : 64º 29’ 5,10” W
Altitud : 971 m.
La fiesta Patronal de Valle Hermoso en honor al Santo Patrono
San Antonio de Padua,
se celebra los 13 de junio de cada año.



Fuentes de consulta:
-
GALLARDO, Rodolfo (Ver
Biografía); MOYANO ALIAGA, Alejandro; MALIK de TCHARA,
David,
Estudios de arte argentino - Las Capillas de Córdoba -
Academia Nacional de Bellas Artes - 1988.
-
LAZCANO GONZALEZ, Antonio,
Monumentos históricos de Córdoba
Colonial - S. de Amorroru e hijos - Buenos Aires, 1941.
-
KRONFUSS,
Juan.,
Arquitectura Colonial en la Argentina
-
Editorial A. Biffignandi - Córdoba
-
FURLONG
CARDIFF,
Guillermo,
Arquitectos Argentinos durante la dominación hispánica
-
Editorial
Huarpes, S.A. - Buenos Aires, 1945.
-
Documentos de Arte Argentino: En los senderos misionales de la
arquitectura cordobesa, Cuaderno XV: Buenos Aires, 1942.
-
HUBER, Norberto E.: "Paisaje y Vida del
Valle Cordobés San Roque" - Editorial Copiar - Córdoba,
2001.
-
Nuestro agradecimiento a Carlos Sansalone (Jáuregui - Pcia. de
Buenos Aires)
-
RODRIGUEZ PERLER, Raúl, Historia de la Capilla de San
Antonio - Editorial Assandri - Córdoba, 1952.

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