Síntesis

La Iglesia San Juan Bautista de Nono, Departamento San Alberto, Córdoba (Argentina) se levanta en tierras que ocupaban los comechingones. El primer encomendero de este territorio fue el Escribano Público y de Cabildo Juan Nieto quien recibió estas extensiones de manos del Gobernador del Tucumán Pedro Mercado de Peñalosa y Ronquillo. El encomendero, para 1598, ya había puesto en pie la primera capilla de Nono. A la muerte de Nieto heredó su esposa Estefanía de Castañeda y luego su nuevo esposo, el Escribano Alonso Nieto y Herrera quien legará todos sus bienes a la Orden Jesuítica. Tras varios cambios de titularidad, la zona al sur del Río Nono fue entregada en propiedad a Bartolomé Olmedo en 1689 quien las disputa con el Cacique Diego Salcedo en el ámbito judicial. Sobre la capilla de la fundación, Diego Salcedo construye, en la primera mitad del siglo XVIII, una nueva iglesia. En 1842, Rosa Ahumada financia una nueva construcción que quedará inconclusa. A fines del siglo XIX y principios del XX se ocupa el Cura Brochero. Fue don Vicente de Castro quien donó el terreno y dinero para construir la actual iglesia, en el mismo lugar de las anteriores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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SAN JUAN BAUTISTA

 

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Foto de Lucio Grinspan

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Permitamos a Don Ernesto Castellano que, desde su libro "Tradiciones del Oeste Cordobés", nos haga una introducción a la transerrana Villa, conocida como:

LACZA, en lengua kâmîare

ÑOÑO, en lengua quichua

NONO, en lengua española

 

"Histórica Villa de Nono, encrucijada de los antiguos caminos del oeste. Asentada sobre una colina dominante que rodean campos de labranza como las villas castellanas. Cuando la dominación indígena, fue zona de cultivo, poblada y próspera, los cerros 'Nono' y 'Nonito' le dieron nombre y a su vez ellos llaman 'Lascha' en homenaje al famoso cacique. Los conquistadores y aventureros acamparon siempre en ella. Fue también posesión importante de jesuitas y figura en el inventario de la expulsión ordenada por Carlos III. Después ha sido centro de luchas de la argentinidad. Al atardecer, hoy como ayer, ascienden a la Villa trabajadores, jinetes, carros, ganado, igual que en las villas españolas. Rodeada de ríos, en las mañanas levanta un vapor blanco en el contorno, humo, niebla, sueño, que se retira después hacia las montañas.  

Histórica Villa, centinela del valle, que sirvió de atalaya al cacique Lascha, a los capitanes de la conquista, a los conquistadores de Loyola, al jefe a arribeños Juan Bautista Bustos, a Facundo, héroe estupendo de los llanos y al general Paz, jinete en su caballo de guerra en la colina, prócer que soñaba con ejércitos enemigos para vencerlos en admirables y complicadas batallas. Nono: indígena, española, jesuítica, apasionada".

 

Al promediar el siglo XVI y antes de que llegaran los conquistadores españoles, el valle estaba en manos de los naturales comechingones. Serán ellos quienes verán pasar a los intrusos desconocidos sin saber que una nueva etapa se iniciaba para su existencia.

En 1528, por orden de Sebastián Gaboto, a pie y acompañado por cuatro hombres, el capitán Francisco César partió del Fuerte de Sancti Espiritus asentado sobre las márgenes del Río Paraná. Su misión era investigar las tierras del interior y volver tras cuatro meses con los informes relevados.

Las apreciaciones hechas por varios historiadores sobre esta expedición, no coinciden entre sí. Lo que realmente César y sus compañeros propiciaron, fue la leyenda de la mítica Ciudad de los Césares abarrotada de oro y plata.

En 1551, Francisco de Villagra (1511-1563) transitó por la región durante su regreso a Chile.

Dice Antonio Serrano que, en 1573, "... el Capitán Hernán Mejía Mirabal (1531-1596) pasó por este valle, estuvo con su numerosa comitiva de caballeros y larga tropa de carretas, en el pueblo de Nono".

Monseñor Pablo Cabrera asegura que "Uasaca Campichira" es el nombre primigenio del pueblo de indios de Nono y que "... sus dominios se extendían al oeste, hasta el río Grande que corre al pie de las sierras".

Las tierras de Nono y Tilahenén, junto a una serie de dilatados parajes, fueron otorgadas en merced por el gobernador del Tucumán (1595-1600) Pedro Mercado de Peñalosa y Ronquillo, al Escribano Público y de Cabildo Juan Nieto, el 26 de octubre de 1598.

Comprendía los parajes de Canchisaca o Chaquinchona, Pisiscara o Altaptina, Paha, Tilahenén, Saconda y otros más. Con las encomiendas de sus indios: Tinquinas, Lueza, Sacondo, Tilahenén, Pacha, Pisiscara y Canchisaca. [A.H.P.C. Escrib. II, Leg. 6, Exp. II, año 1688]

Cuando Nieto recibió legalmente estas tierras que ya eran de su posesión, pasó a ser su primer encomendero; es probable que, en tal condición, haya reducido a los aborígenes de aquellas comarcas y la resultante reducción, bien pudo ser Nono.

 

Primeras Mercedes cercanas a Nono (autoría de Víctor Barrionuevo Imposti)

 

Dice Barrionuevo Imposti que cuando Juan Nieto murió, en 1609, heredó aquellas tierras su esposa doña Estefanía de Castañeda. Tres años después, se casó con el Escribano Alonso Nieto y Herrera (1574-1664), el que sobrevivió a su primera esposa, fallecida en 1623 y a su segunda esposa, Juana Solís de Benavente. A esta altura de su vida, viudo por segunda vez y sin descendencia, resolvió ingresar a la Compañía de Jesús como "Hermano Coadjutor y Bienhechor de la Orden", entregando todos sus bienes a los jesuitas, en julio de 1643. Durante 21 años, permaneció en dicha Congregación hasta su falleciendo nonagenario.    

En lo que se refiere a la encomienda de los aborígenes de Nono, es probable que la gozara la esposa de Juan Nieto "en segunda vida" o sea en carácter de primera sucesora. Se sabe que, en el siglo XVII, también estuvo en manos del capitán y teniente gobernador de Córdoba Juan de Tejeda Miraval (1575-1628).

En 1667 la Compañía promovió una sumaria información tendiente a determinar los límites de sus propiedades ya que numerosos intrusos hacían uso de ellas, principalmente, en la tala de los montes. Uno de los testigos fue José Quevedo, dueño de Quisquisacate y de El Portezuelo quien, con "... toda claridad", determinó los límites del paraje de Nono; pues él "... conoce de más de cincuenta años a esta parte el sitio nombrado" y además, "... por aver visto la havitación que ocuparon dichos indios, sabe que están dichas servidas por dos ríos, en el dicho valle, en medio de los cuales esta el dicho Pueblo de Nono, es a saver que de la parte del norte la siñe el río que vaja de la Sierra Grande y entra en el otro río mayor que baja de hacia Panaholma y de la parte del sur, otro río que baja de la misma Sierra Grande y entra en el otro río grande citado. Los cuales dichos ríos que sirven al pueblo de Nono corren de Oriente a poniente entrando en el dicho río Grande. Y estos dos ríos son linderos de las tierras de este título porque en la una parte y en la otra tiene el testigo dos estancias de ganado". [A.H.P.C. Escrib. II, Leg.6, Exp. 11, año 1688]

Los aborígenes del valle transerrano no dejaron de asumir actitudes de resistencia ante sus nuevos amos. A lo largo de la historia de Nono se percibe el denodado afán por sobrevivir de la raza vencida, luchando año tras año, en defensa de sus tierras ante el avance imparable de los blancos con sus abusos desmedidos.   

Dice el coronel Aníbal Montes que, el procedimiento de las reducciones desalojó a los naturales de sus tierras, posibilitando la creación de las estancias y contribuyendo a su paulatino exterminio. Ya en la mitad del siglo XVII, muchas de tales reducciones donde otrora "... había iglesias, curas y pobleros españoles, estaban en ruinas, viéndose solamente tapias destruídas pero indios ninguno".

En 1688, los aborígenes de Nono fueron empadronados por Clemente Baigorria para luego, ser traslados a la reducción de Soto. Los naturales se resistieron ante medida tan injusta y el gobernador del Tucumán Tomás Félix de Argandoña (1686-1690) estimó justa la resistencia y denegó el traslado sin orden superior, por lo que el pueblo de Nono conservó su lugar.

En 1689, Ana María Bustos y Albornoz, viuda del capitán Gregorio Díaz Gómez que había muerto el año anterior y la Compañía de Jesús, llegan a un acuerdo respecto a las Mercedes que poseían "... las quales han confundido el transcurso del tiempo en los nombres, por cuia causa se podían seguir y se seguían muchos pleitos y litixios".

Al año siguiente, fallece Ana María Bustos y Albornoz y el gobernador Tomás de Argandoña concede la encomienda vacante de Nono al general Fernando Salguero, haciéndose cargo de la misma en 1695. Su hijo Pedro Salguero la heredó en 1708; será él quien la aprovecha hasta circa 1740 como último encomendero de Nono.

Las tierras ubicadas al sur del Río Nono, en 1689, fueron estregadas al general Bartolomé Olmedo, quien se instaló a una cuadra y media del pueblo aborigen. Esto desató una ola de conflictos referidos a los presuntos derechos sobre la tierra.

Si bien los Olmedo mostraban sus títulos, los aborígenes no aceptaban estos deslindes tan cercanos, ya que una ordenanza real determinaba que "... dentro de legua y media que debe tener el pueblo a todos los vientos, no se permita población de españoles para evitar, por ese medio, las extorsiones de esos pobres miserables indios". [A.H.P.C. Escrib. II, Leg. 26, Exp.1, año1756]

La Real Audiencia de Charcas estaba a más de 350 leguas de distancia y varios meses de marcha; para allá partieron el cacique Felipe Socolín y cinco aborígenes de su pueblo para defender la causa. Fueron escuchados y obtuvieron fallo favorable en auto del presidente Francisco Pimentel y Sotomayor que, en 1721, mandaba devolverles sus tierras a los naturales de Nono. En 1728, el fallo fue ratificado.

En ese momento era cacique del Pueblo de Nono, Diego Salcedo a quien le tocará seguir defendiendo a su pueblo en los enojosos litigios que perdurarán por muchos años. En 1751, se dirige al Rey de España Fernando VI (1713-1759) solicitándole su intervención para cesar con los atropellos de los usurpadores Olmedo que les hacían la vida imposible en sus propias tierras. (Acceder al documento)

El mismo año, los aborígenes fueron conminados a desocupar las tierras reclamadas por Olmedo, so pena de doscientos azotes. El Cacique junto al Protector de Naturales de Córdoba perseveraron reclamando lo que por ley les correspondía, es decir una legua y media a todos los vientos. El expediente se hizo extremadamente voluminoso y se extendió por varios años. En 1757, se solicitó la mensura del Pueblo y se determinaron los límites del mismo, tomando a la capilla como centro de las medidas.

En 1785, el marqués de Sobre Monte mandó levantar un censo de la población aborigen de los nueve pueblos que quedaban en la jurisdicción cordobesa. En Nono se censaron cincuenta aborígenes en edad de pagar tributo real (18 a 50 años).

Al dejar el gobierno de Córdoba en manos de su sucesor, el marqués de Sobre Monte, en 1797, elaboró un largo y minucioso documento, que llamó "Relación del Estado actual de la Provincia-Municipio de Córdoba".

Sobre Nono, expresaba lo siguiente: "En el partido de Traslasierra, en el parage llamado Nono, de suma fertilidad y hermosura, se trata de otra reducción en el sobrante de terreno que pueden tener los Indios tributarios del pueblo de este nombre y se mandó presentar al cacique con los papeles de propiedad; pero por la rusticidad de éstos y otras causas que han intervenido, aún no se ha resuelto el deslinde, está comisionado el juez Don Francisco Javier Barbosa, de acuerdo con el Cura Vicario de Sn Javier, á cuya parroquia pertenece el Dr. Don Agustín Álvarez; no habiendo duda que se encontrarán pobladores voluntarios atraídos por la bondad de aquel suelo".

El cacique Salcedo presento una vez más, en defensa de los suyos, su "... clamor y quexa amorosa" haciendo saber a Su Señoría las "... mil extorsiones y bexaciones" sufridas por el pueblo frente a los vecinos blancos. Dice en uno de sus escritos que, "... a no ser la devoción que tengo al Señor San Juan y haberle fabricado a mi costa y mención una capillita, ... me saliera de dicho pueblo".

 

Nono, pueblo Afroindígena (1740-1840).

 

El profesor Rodrigo Oscar Navarro Akiki ha efectuado un meduloso estudio sobre el fenómeno de africanización producido, en el período mencionado, en el pueblo de Nono. Compartimos un resumen del mismo, publicado por el Repositorio Digital de la Universidad Nacional de Córdoba.

Según el investigador, "... en la época colonial, el sur del Virreinato del Perú y posterior Virreinato del Río de La Plata era una región no esclavista, pero con presencia de muchos esclavizados traídos del continente africano. Desde el puerto de Buenos Aires hasta las minas de Potosí, el Camino Real permitía llevar mercancías de todo tipo a todas las ciudades a su paso y a todas sus campañas, de esa manera llegaron estos hombres y mujeres a Córdoba, la que era un importante centro de comercialización de esclavos y era allí, donde varios vecinos de esta ciudad tenían tierras en Traslasierra".

En particular a la población que nos ocupa, el estudioso consigna que "... Nono, gracias a la Ordenanza de Alfaro de 1612, se mantuvo como 'Pueblo de Indios' con tierras comunitarias respetadas para este pueblo y así se conservó hasta principios de siglo XIX. Las epidemias traídas de Europa diezmaron la población aborigen y el tráfico de esclavos tuvo sus mayores números en la segunda mitad del siglo XVIII. Si bien en Traslasierra hay presencia de esclavizados desde el siglo XVI, desde 1740 podemos evidenciar un aumento exponencial de su presencia en los censos. Para explicar este aumento de afrodescendencia en Nono tenemos varios factores: tráfico y comercialización de esclavos en estancias transerranas, la fuga de esclavizados a la escarpada geografía de las sierras de Córdoba, la deserción de los ejércitos en la guerra de independencia, las guerras civiles y la mestización como método de liberación para los hijos de esclavizados y de evasión impositiva para los Pueblos de Indios".

 

 

 

Los sucesivos Censos nos dan una valiosa información sobre los porcentajes de afrodescendientes en Nono:

Censo de 1740: 4%

Censos de 1779 y 1785: 30%

Censo de 1813 (poco fiable): más de 20%

Censo de Milicias de 1819: 80%

Censo de 1840: 90%

Censo de Niños de 1889: 80%

 

 

Navarro Akiki concluye que "... esta realidad hizo que se perdiera, antes de 1819 y progresivamente, la condición de 'Pueblo de Indios' pasando a ser un pueblo campesino criollo como los demás en el valle. Se puede decir que la influencia afro llevó a la transformación de Nono de un 'Pueblo de Indios' a un 'Pueblo Afroindígena', con una economía social basada en el campesinado. Esto evidencia la gran influencia que tuvo lo afro en esta localidad en particular y en Traslasierra en general, siendo un factor en nuestra historia que no debemos dejar de lado para poder comprender nuestros orígenes".

 

Antecedentes de la iglesia.

 

En el mismo año en que Juan Nieto recibe las tierras se construyó un templo. Según documentación de 1753, "... la capilla de la fundación" de Nono es "... de los años de mil quinientos noventa y ocho hecha paredes de tapial de tierra del zerro". [A.H.P.C. Escrib 1, Leg. 317, Exp. 6, año 1753]

Sobre los muros de esta "capilla de la fundación" se reedificó, entre 1718 y 1749, un nuevo templo. Fue el "Curaca y Gobernador de Nono" Diego Salcedo quien, en un informe de 1751, declara haber "... fabricado a mi costa y mención una capillita con toda la decencia que puede mi devoción asiendornamentos como en binageras de platta, calis, patterna y todo lo demás necesario para la celebración de la misa". [A.H.P.C. Escrib. 1, Leg. 317, Exp. 6, año 1753]

En 1769, estando por morir la aborigen Francisca Correa, deja " ... ciento cincuenta yeguas para que se vendan y con la plata se trabaje la capillita de San Juan". No quedó documentado si se trató de una reconstrucción o una simple refacción, pero quedo señalado el nombre de una benefactora.

La Capilla de San Juan Bautista de Nono participó, a fines del siglo XVIII, en las actividades del nuevo Curato de San Javier. [A.H.P.C. Escrib. 1, Leg. 365, exp. 1, año 1769]

Fue en 1830 cuando descendientes de Antonio Moreno, donaron los terrenos donde se funda el pueblo, que incluía el terreno para la capilla.

Consultando a Víctor Barrionuevo Imposti, pudimos observar que en 1842 se inició la construcción de una nueva Capilla, gracias al concurso de la señora Rosa Ahumada quien, "... con el mayor sacrificio, había pasado albañiles carpinteros con la precisa condición de no comprometerse con nadie hasta la conclusión de la obra y que debían comparecer en el acto de ser llamados". Al año siguiente, la falta de recursos hizo que el trabajo se paralizara "... quedando las murallas de cuatro varas de altura".

El oratorio que, hasta el momento, estaba funcionando, fue cerrado por orden del Provisor del Obispado; unos opinaban que se debió a la poca capacidad; otros, en cambio, decían que era para que el vecindario se ocupara de seguir con la obra de la capilla.

Ante el pedido formulado por el Comandante del Departamento, el Gobierno de Córdoba solicitó a las autoridades eclesiásticas la reapertura del oratorio. En tal virtud, se autorizó su funcionamiento hasta 1844.

Para ese entonces el oratorio ya no podría ser funcional por lo que los vecinos decidieron continuar la obra de la Capilla "… movidos puramente del mal que resulta y se pierde lo edificado hasta aquí".

Los trabajos comenzaron con gran esfuerzo y se desarrollaban normalmente hasta que se requirieron los servicios del maestro carpintero Manuel Funes "... para que llene el compromiso de la madera de la capilla", pero le es imposible cumplir ya que estaba realizando trabajos para el Comandante. El Juez lo manda arrestar para que termine con la capilla; el Comandante  le ordena quedarse para que concluya con su trabajo, generando un conflicto que requirió la intervención del Gobernador de Córdoba, Manuel "Quebracho" López (1780-1860). [OLMEDO al Gobierno, Nono, 23 de agosto y 6 de septiembre de 1842 - Citado por V. Barrionuevo Imposti]

Tratando de aportar a la solución de los problemas de fondos, el Juez Pedáneo don Macedonio Moreno, en septiembre de 1853, le solicita al gobernador Alejo Carmen Guzmán (1852-1855) le concediese algunos vacunos mostrengos de la Pedanía de Nono "... para ayudarse con esto a la reforma que proyectaba hacer en la Capilla de Nono". Respaldando la petición, el Juez de Alzada informa sobre el estado de la obra asegurando que, "... la capilla de Nono, necesita compostura formal porque han fallado algunas maderas que son escasas en aquel punto y hasta las murallas se han abierto en algunas partes, los cimientos están corroídos por el salitre y se precisa una calzadura de piedra y cal".

 

El Cura Brochero toma intervención en 1874, preocupado por la situación de la capilla y viendo que la utilización de materiales poco resistentes generaba una obra de corta duración.

El 7 de agosto de 1883 se termina la reconstrucción de la sacristía. La capilla restaurada se habilita el 27 de noviembre de 1897 y se le coloca la campana en septiembre de 1903.

Fue don Vicente de Castro quien donó el terreno para la casa parroquial más un aporte de 20.000 pesos para construir la actual iglesia, en el mismo lugar de la ruinosa, gracias a la donación de la sucesión de don Antonio Moreno.

En noviembre de 1914, el obispo de Córdoba Zenón Bustos y Ferreyra (1850-1925), bendijo la piedra fundamental y el mismo día se constituyó la comisión encargada de la obra, formada por el Cura Pbro. Domingo Acevedo, don Guillermo Molina y Ramón Funes Garay.

Vicente de Castro y Juan Manito, estuvieron al frente de los trabajos de la capilla hasta su habilitación. Fue librada al culto en 1915 y bendecida por el Obispo Auxiliar de Córdoba Inocencio Dávila y Matos (1874-1930) el 18 de enero de 1925. La ceremonia contó con la presencia del Obispo Auxiliar de Paraná Monseñor Nicolás De Carlo (1882-1951) y numerosos sacerdotes.

Los festejos se desarrollaron durante los días 17, 18 y 19 de enero con la participación de todo el pueblo, constituyéndose en un acontecimiento imborrable, reflejado en las páginas del diario "Los Principios" de la ciudad de Córdoba. (Acceda al artículo)

Vicente de Castro

 

En cuanto a la autoría del proyecto por parte del arquitecto presbítero salesiano Ernesto Vespignani (1861-1925) que está referida en algunas notas en la Web, no hemos logrado determinar la fuente de dicha aseveración; razón por la cual, hemos recurrido al profesor e historiador Juan Antonio Lázara, autor del libro "Ernesto Vespignani y la arquitectura sagrada".

 

Como idóneo investigador de la vida y obra del aludido arquitecto, nadie mejor que él para responder a este interrogante.

Según sus propias palabras de fines de octubre de 2023, "... en relación a la parroquia de Nono, nunca leí en ninguna memoria ni listado ni nada, que se le pueda atribuir al padre E. Vespignani ni tampoco me parece que tenga relación con su modo de proyectar. No obstante, nunca se sabe, si aparece algún documento o plano que lo acredite se debería agregar al listado, pero en mi modesta opinión ni su envolvente ni su espacio interior me dan indicios que pueda pertenecer al referido".

Además, el Profesor agregó que, "... el único punto de conexión que veo es el del benefactor Vicente Castro o Vicente de Castro que colaboró con obras del colegio San Pío X de Córdoba capital en las dos primeras décadas del siglo XX estando aún en vida Ernesto Vespignani".

 

Hemos seguido investigado sobre el tema, ya que nos preocupaba que existieran adjudicaciones de autoría sin el debido sustento y no encontramos documentación al respecto. Analizada la obra del arquitecto y luego de hacer la comparación con la Capilla Santa Brígida del Colegio homónimo sita en el barrio Caballito de CABA obra diseñada y dirigida por E. Vespignani y construída un año antes que la San Juan Bautista de Nono y a pesar que, hasta ahora, no se han hallado antecedentes en la Oficina Técnica Salesiana; podemos afirmar que el templo de Nono, también, fue diseñado por el arquitecto presbítero salesiano Ernesto Vespignani.

Si bien no conocemos la documentación gráfica, todos los elementos integrantes del imafronte son equivalentes. Ocurre lo mismo con el de la Capilla interior del Colegio Salesiano de la localidad de Bernal, Pcia. de Buenos Aires. Además, el ornamento del portal de ingreso es de idéntica factura que el del Santuario Sagrado Corazón de Colonia Vignaud, también de Vespignani.

El interior es más importante en Santa Brígida; la razón puede deberse al lugar de emplazamiento, a la capacidad de fondos de los comitentes y al posible reemplazo, en obra, de elementos de difícil ejecución para la escasa disponibilidad de mano de obra calificada en la pequeña villa transerrana de principios del siglo XX.

 

De izquierda a derecha: Capilla Santa Brígida (Caballito - CABA); Iglesia San Juan Bautista (Nono - Córdoba)

y Capilla del Colegio Salesiano (Bernal - Buenos Aires)

 

El sello, la impronta inconfundible de Vespignani, está en la inusual ubicación de la torre campanario, sobre el presbiterio, siendo ambas de exacto diseño. Estimamos, que en el área que abarca nuestro estudio, esta ubicación es única.

 

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Foto de 1930 de la Iglesia San Juan Bautista (Nono - Córdoba) y Capilla Santa Brígida (Caballito - CABA)

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Por todo lo expresado, el espíritu del trascendente legado del Arquitecto Presbítero Salesiano Ernesto Vespignani está presente en la Capilla San Juan Bautista de Nono, pero para aseverar que es el autor del proyecto, es necesario contar con la documentación respaldatoria que así lo demuestre.

Por tanto, amerita seguir investigando.

Para mediados del siglo XX y en explícita contradicción con la grandeza de la obra de la Iglesia de San Juan Bautista, el pueblo expone una pobreza y postergación que se hace crudamente evidente en una fotografía de 1948 rescatada por el trabajo de Roberto Navarro Akiki.

 

 

Arquitectura de la iglesia.

 

La Iglesia de San Juan Bautista de la localidad de Nono se yergue en la esquina de las calles Remedios de Escalada y Vicente Castro, frente a la Plaza General San Martín.

 

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Esta retirada de la línea municipal, generando la explanada del atrio tres escalones más arriba que el nivel de vereda, jerarquizando la entrada. En Imágenes antiguas se observa un pretil de mampostería y rejas de hierro, el cual fue retirado. La fachada orientada al este-sudeste es simétrica con una composición ascensional, resuelta en un eclecticismo arquitectónico con algún atisbo de estilo neomedievalismo italiano propio del Arq. Vespignani.

 

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El portal de ingreso esta jerarquizado con una ornamentación formada por columnas pedestales con basamento de igual altura que el zócalo que rodea el perímetro del templo, fuste circular y capitel, sobre el que se asienta un volumen calado con forma circular y terminado con un tímpano con moldura y cruz en la cúspide.

 

Sobre esta composición se aloja un vitral policromado de 3 m de diámetro (en reemplazo del clásico rosetón del arte gótico). La ornamentación del portal y el vitral están asentados en un plano rehundido del imafronte que en la parte superior es la cuerda de un arco y a la altura de la base del vitral se ensancha acercándose a las gruesas pilastras que limitan la fachada, las cuales se engrosan de arriba hacia abajo, en tres estratos, con chaflanes.

En el hastial con tímpano moldurado, en sus extremos horizontales se asientan dos pináculos de considerable altura. En la cúspide, sobre acrotera, la cruz griega de brazos iguales.

 

 

En las fachadas laterales, desde el frente hacia el testero, comienza con una pilastra igual a la del borde del imafronte. Los paramentos están terminados con revoque bolseado, ritmado en cuatro tramos por las pilastras a modo de contrafuertes, entre las que encuentran las ventanas con arco de medio punto situadas en el nivel superior. En la cara del transepto las pilastras de borde son iguales a las del imafronte, destacándose en este plano el hastial con molduras y el vitral policromado.

 

Fachada lateral sur: a izquierda, vista desde el lado anterior de la Iglesia y a derecha, vista desde el frente

 

Fachada lateral sur, vitral y ventanas

 

La habitual arquitectura religiosa remite a una imagen donde las fachadas comulgan con la torre o torres campanario; en el caso de este templo, la diferencia distintiva radica en la inusual y original ubicación de su torre campanario sobre el presbiterio, desde la línea del crucero y el comienzo del ábside. La misma, es de sección cuadrada con aberturas con arco de medio punto y sendos tímpanos sobre ellas. Las cuatro esquinas alojan columnas de fuste circular rehundidas. Culmina con un chapitel piramidal en chapa de zinc que remata en la cruz de hierro forjado.

 

El templo fue resuelto con una planta en cruz latina con su brazo mayor de 34,92 m y un ancho de 7,76 m entre pilastras; ampliándose a 9,69 m, en el plano de los muros de las arcadas ciegas.

El transepto tiene una longitud de 20,00 m y un ancho de 9,05 m. Todo el conjunto está techado con una estructura a dos aguas recubierta con chapas de zinc.

(A derecha: Foto de Nahuel Haedo intervenida digitalmente)

 

Traspuesto el portal de ingreso metálico de dos hojas batientes con ocho tableros se ha instalado una puerta cancel de metal y vidrio, como elemento aislante de la influencia de la calle. Ambos paramentos laterales están constituidos por arcadas ciegas en cuatro tramos. Las columnas que tiene basa y capitel, se destacan por haber sido tratadas en color contrastante.

 

 

A los 7,30 m de altura, sobre una cornisa, que recorre todos los muros templo, se asientan cuatro ventanas de gran tamaño, terminadas en arco de medio punto, con vidrios repartidos de colores proporcionando una buena iluminación al ambiente. Las ventanas están bordeadas con moldura en su círculo superior las que se ligan con el resto, en tramos horizontales.

Sobre este conjunto se desarrolla la imposta sobre la que se apoya el cielorraso casetonado que, terminado en color gris, se extiende a 12,66 m del nivel del piso otorgando unidad a la composición.

 

 

En los muros que se encuentran en las dos esquinas del crucero se construyeron dos gruesas columnas planas con su capitel integrado a la imposta.

En los muros laterales del transepto, en su centro, sobre la cornisa, se aplicaron sendos vitrales policromados de 3 m de diámetro. Puertas de dos hojas batientes comunican este sector con los patios laterales. En el transepto, a la izquierda del altar mayor está el altar dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.

 

 

Del lado del presbiterio, que cierra en el testero con ábside y cúpula media naranja, hay una sola columna por lado; entre las cuales, un muro en arco de medio punto, cuyo contorno se repite a corta distancia, ha generado una bóveda de cañón corrido, revestida con el mismo material del cielorraso. Esta composición enmarca el dorado altar.

 

 

El retablo mayor está compuesto por tres calles que nacen de la predela, siendo las laterales compuestas por un par de columnas de fuste circular con capitel corintio sosteniendo un arquitrabe, todo ello enmarcando la hornacina donde se alojan las imágenes de San  José y el Niño del lado del lado de la epístola y Nuestra Señora del Carmen del lado del evangelio. La calle central que en su ático muy elaborado culmina con un crucifijo, tiene un volumen en arco de medio punto asentado en las arquivoltas laterales , sobre la hornacina que aloja la imagen del santo patrono San Juan Bautista. El altar está trabajado en oro bruñido y las imágenes son de factura europea.

 

 

El altar mayor fue donado por Vicente de Castro en memoria de su esposa Doña Adela Roca. Fue transportado, a lomo de mula, desde la localidad de Villa de Soto, y posteriormente ensamblado dentro del templo.

 

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"Para Vicente de Castro, quien guiado por una cristiana piedad, construyó este templo desde los cimientos.

Muy agradecidos y en prenda para la posteridad de tanta generosidad, los habitantes de Nono celebramos con corazón alegre, el fausto de este monumento, 18 de enero de 1925".

(Tradujo: Osvaldo Po S. J.)

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Datos complementarios.

  • Fiestas Patronales - Conmemoración del martirio de San Juan Bautista.

     

    Cada 29 de agosto la Iglesia Católica conmemora el martirio de San Juan Bautista, el gran precursor del nacimiento, la predicación y la muerte de Jesucristo. Juan, primo del Señor, fue condenado a muerte por haber anunciado la verdad y denunciado aquellas conductas del pueblo de Israel que ofendían a Dios. San Juan Bautista es el único santo al que se le celebra tanto su nacimiento (24 de junio) como su muerte (29 de agosto), acontecida por medio del martirio.

     

  • Patrimonio Cultural y Natural de Nono.

     

    El 22 de septiembre de 2017 la Municipalidad de Nono dicta la Ordenanza 981/2017 por la que declara "Patrimonio Cultural y Natural de Nono" a los dos cerros que, a lo largo de la historia del pueblo, marcaron un importante sentido de identidad y pertenencia. Se asume, así, un compromiso de conservación, protección y legado a futuras generaciones.

     

    Cerros Senos de Mujer

     

  • 26 de octubre: Día del Pueblo de Nono.

     

    El primer y más antiguo registro histórico que data la preexistencia del pueblo comechingón de Nono es el 26 de octubre de 1598. Esta fecha no representa a la fundación sino que, simbólicamente, marca un "antes" y un "después". El "antes" refiere al período comechingón y el "después" a la etapa colonial.

    Al respecto, la Municipalidad de Nono reseña que "... esta fecha marca el momento que comienza a escribirse la historia de Nono sobre su origen comechingón, porque fueron ellos sus primeros habitantes quienes, desde el comienzo, dieron identidad al lugar con el nombre de los cerros. Este sentido de pertenencia fue transmitido de generación en generación, de comechingón a español en un largo proceso, que luego fue adquiriendo rasgos y costumbres criollas y que la comunidad de Nono las celebra en sus fiestas patronales y fiestas de tradición. El año 1598, significa la permanencia hasta nuestros días, de la identidad de un pueblo con los dos cerros, que nunca cambió, que conservó su nombre a pesar de que su comunidad se mestizó y transformó, perdiendo su cultura originaria".

    El viernes 5 de octubre de 2018 tuvo lugar la sesión extraordinaria del Honorable Concejo Deliberante donde se sancionó la Ordenanza 1015/2018, instituyendo el 26 de octubre como "Día del Pueblo de Nono".

     

    Foto de Daniel Montoto

     

  • Puesta en valor e iluminación.

     

    El 23 de julio de 2022 se inauguró la puesta en valor y la elaborada iluminación exterior de la Iglesia de San Juan Bautista de Nono; la obra pudo ser realizada con la financiación en conjunto de la Agencia Córdoba Turismo y la Municipalidad local.

     

    A la derecha: Foto de Rodolfo Jabafe

Pinceladas históricas.

  • Un viaje complicado.

     

    La Revista "Caras y Caretas" n°1383 en su edición del 04 de abril de 1925, publica un artículo bajo el título "Las excursiones de turismo". El mismo propicia el descubrir, en automóvil, nuevos destinos veraniegos del sudoeste de la Provincia de Córdoba. Las aventuras implican descubrir balnearios y sierras a partir de recorrer caminos poco transitados y la más de las veces, nada confiables. El artículo remite a las circunstancias padecidas por el Dr. Erasquín y su coche cuando debe sufrir "... las notas desagradables ofrecidas por las pésimas condiciones de las carreteras, especialmente en época de lluvias". La fotografía que acompaña el texto fue tomada en el camino que une Mina Clavero con Nono y expone al vehículo enterrado en el lodo mientras el sufrido viajante se aboca a "... la penosa tarea de remolcarlo".

  • Fotografía de 1974.

     

    La autoría de la imagen corresponde a la Colección Alfredo F. Herrera de "Córdoba de Antaño".

     

Coordenadas.

Latitud: 31º 47’ 50,47" S

Longitud: 65º 00’ 10,93" O

Altitud media: 879 msnm

 

 

 

 

Fuentes de consulta:

  • BARRIONUEVO IMPOSTI, Víctor: "Historia del Valle de Traslasierra" Tomos I y II - Dirección General de Publicidad de la Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, 1953.

  • BOGOSSIAN, Carlos: "Nono, oasis comechingón en Traslasierra" - Historias Populares Cordobesas -Comunideas - Córdoba, 2005.

  • CASTELLANO Ernesto E: "Tradiciones del oeste cordobés" - Segunda Parte - Gráfica Libaak - Villa Dolores (Córdoba), 1893.

  • COMETA, Catalina y NAVARRO AKIKI, Rodrigo: "Así comienza la historia de Nono" - Municipalidad de Nono.

  • DEBERNARDI, Nicolás: "Pueblos originarios de traslasierra" - Cuadernos de Historia Nº 12 - Junta Provincial de Historia de Villa Dolores, 2018.

  • DENARO, Liliana de: "Un largo camino evangelizador: el Obispado de Cruz del Eje" - Editorial Centro de Estudios Brocherianios - Cruz del Eje, 2016. (1)

  • DENARO, Liliana de: "Tras las huellas del Venerable Cura Brochero" - Corintios 13 - Córdoba, 2007. (2)

  • Diario Los Principios: "La bendición de la Capilla de Nono" - Córdoba, 24 de enero de 1925.

  • FERRARI RUEDA, Rodolfo de: "Historia de Córdoba" Tomo I - Biffignandi Ediciones Córdoba, 1964. (3)

  • FERNANDEZ-COBIAN, Esteban: "Los Religiosos Arquitectos en el siglo XX" - Arte Cristiano Nº 924 - Volumen CIX – Maggio/Giugno 2021. Milano, Italia.

  • IGHINA, Carlos A.: "Juan Nieto, escribano público y de Cabildo" - Colegio de Escribanos de la Provincia de Córdoba - Revista Notarial 1994-2 Nº 68.

  • LASCANO COLODRERO, Arturo Gustavo de: "Cabildantes de Córdoba" - Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba - Córdoba, 1944.

  • LAZARA, Juan Antonio: "Ernesto Vespignani y la arquitectura sagrada" - Ediciones Don Bosco - Buenos Aires, 2021. (4)

  • NAVARRO AKIKI, Rodrigo Oscar: "Nono Pueblo Afroindígena: 1740-1840" -  FFyH - UNC - Córdoba, 2017.

  • MONTES, Aníbal: "Anales de Arqueología y Etnología - Nomenclador Cordobense de Toponimia Autóctona Tomo XI. Año 1950" - Universidad Nacional de Cuyo - Mendoza, 1957.

  • MONTES, Aníbal: "Como comienza la historia de Nono" Cap. IX - Manuscrito PDF.

  • MONTES, Aníbal: "Tras la Sierra en el siglo XVII" - Manuscrito PDF.

  • Revista "Caras y Caretas" n°1383 - Buenos Aires, 04 de abril de 1925.

  • SERRANO, Antonio: "Esbozo para una Historia del Descubrimiento y Conquista de Córdoba" - Año 30, Nº 9-10 - Córdoba, 1943.

  • SERRANO, Antonio: "Los Comechingones. Serie Aborígenes Argentinos" Vol. I - Instituto de Arqueología, Lingüística y Folklore de la Universidad de Córdoba, 1945. (5)

  • SOBRE MONTE, Rafael de: "Relación de la Provincia Intendencia de Córdoba al dejar el mando el Marqués de Sobre Monte" - La Revista de Buenos Aires Nº 83 Año. VII, marzo de 1870.

 

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Foto de Lucio Grinspan intervenida digitalmente

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Foto de Nahuel Haedo intervenida digitalmente

 

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