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La Página Web "Capillas y Templos" está registrada en la DNDA (Ver detalle)

 

 

SANTA BARBARA

 

Sábado a la mañana. Estábamos reconociendo algunos lugares históricos de la ciudad de Córdoba, que integran su rico patrimonio cultural y pasamos frente a la Iglesia de San Roque.

 

 

Mientras la contemplábamos desde la placita del frente, después de lamentarnos por su mal estado de conservación, nos pusimos a hacer algunos comentarios  sobre sus orígenes, sobre el Obispo donante, la orden de los betlemitas y apareció en el tema, la capilla de Santa Bárbara en la Pampa de Olaén.

 

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Como todos coincidimos que sería interesante ir a conocerla, se organizó viaje para el siguiente día.  Así, en una soleada y dominguera mañana de otoño, pudimos acercarnos y contemplar esta capilla rural. 

A la vera del antiguo Camino de Los Riojanos, ramal del histórico Camino Real, se ubica esta capilla que se manifestó como una expresión de fe y protección, para aquellos viajeros en su aventura por esas despobladas tierras.

Fue mandada construir entre los años 1748 y 1756, a pocos metros del casco de la estancia de la Pampa de Olaén, cuyas ruinas pueden observarse actualmente, por el Obispo Diego de Salguero y Cabrera, propietario de grandes extensiones de campo en esa zona, producto de heredadas mercedes y su extraordinaria capacidad de negocios. Su blanco y rojo volumen se distinguen desde lejos, sobre una base de pastizales dorados. Pequeña y simple. De planta rectangular y sacristía del lado de la epístola.  Y en la misma cara, en fachada sur, angosta escalerilla exterior para ir al campanario, que hoy extraña el llamado de campanas que ya no están.

 

 

Despiertan curiosidad, en mérito a la tradición, los robustos contrafuertes que estriban la nave en sus caras norte y este, repitiendo el antecedente de la Candelaria; incluso el colocado en el testero de la capilla, que en ambos casos, no ejercen ninguna acción mecánica.

 

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Exteriormente está rodeada por un cerco de alambre tejido que, más allá de la necesaria función que cumple, dado el ganado  que existe en el lugar, deteriora la imagen de la obra.

La fachada, que mira a la puesta del sol, es muy simple. Un plano vertical desprovisto de ornamentos, con solo una cornisa de borde superior, bajo el frontis espadaña. Es éste un original semicírculo con tres orificios; uno circular, arriba, y dos rectangulares con remate en arco de medio punto para alojar sendas campanas. Una cruz de hierro forjado hace el remate del conjunto.

Por una puerta de madera, de dos hojas de abrir, con dintel en arco de medio punto, se ingresa a esta capilla.

 

 

Actualmente tiene piso de mosaicos calcáreos, paredes de piedra y ladrillos revocadas a la cal, con estructura de techos, no a la vista, ocultas por un cielorraso encalado. La cubierta, a dos aguas, es de chapas de zinc, pintado color rojo.

 

 

El altar, de simple factura, conserva la imagen de la Virgen de Santa Bárbara, patrona de los mineros, aparentemente, entronizada por los betlemitas que se hicieron cargo de la capilla.

 

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La Capilla de Olaín, como la llamaban, pertenecía al Curato de Sierras y la Punilla, su párroco José Miguel de Castro en 1800-1801, inventarió las capillas del Curato. No se conserva documentación, si lo hizo, en Olaín. Tampoco en los inventarios realizados por el Párroco José Julián Sueldo en 1810-1811.

El 30 de abril de 1877, el cura interino Ambrosio Raynoldi, produjo un informe “Inventario de las diez Capillas públicas pertenecientes a la Parroquia de la Punilla”, donde detalla escrupulosamente, Capillas, Cementerios, Enseres, Útiles, Ornamentos, Imágenes, Alhajas y “Advertencias”; éstas últimas son todo un historial de la fabricación de cada capilla y de su manejo, incluyendo temas económicos domésticos, contabilizados como “fondos de fábrica”.

En "Advertencias" sobre la Capilla de Olían, dice:

a.1. Parece que esta Capilla sea propiedad del ospital y es comúnmente llamada Capillanía.

a.2. Los arrendantes de la estancia perteneciente al ospital hacen de Mayordomos, pero no viviendo en Olaín solo pocos días al año queda en poder de personas incapaces de atenderla como se debe.

a.3. Es notorio y público que en poder del actual Mayordomo Don Toribio Peralta existe un fondo a favor de la Capilla sin que pueda conocer su origen ni la cantidad efectiva, pues quien son quinientos, quien seiscientos y quien ochocientos pesos. Hasta la fecha, no he podido ver ni una vez al Sr. Mayordomo para dar mejores informes.

a.4. La Capilla no tiene campanario y solo una campana rajada sobre pendiente de un palo alto 21/2 varas.

a.5. No tiene cementerio, se sepulta de frente la capilla sin que aiga paredes ni cerco.

a.6. Por no haber hallado al Sr. Mayordomo, no es posible dar cuenta de Entradas y Salidas

Tanto participo a Vs. en desagravio de mi conciencia y en cumplimiento de mis deberes. Cosquín, Abril 30 de 1877. Firma: Ambrosio Raynoldi.

En el Inventario de la Capilla de Olaín, en el Ítem I  Capillas y Cementerios dice :

1 – Una capilla de piedra y barro larga 16 varas de largo ancha 4 ½ , en regular estado con techo de tejas, sin campanario, sin cementerio.

2 – Una sacristía en las mismas condiciones larga varas 5 ancha 4 ½ varas

3 – Un altar de material crudo.  

4 – Dos puertas sin chapas y cerrojos y mala.

Continúa describiendo Enseres, Útiles, Ornamentos, Imágenes, y Alajas. (Click aquí para ver Inventario completo)

El 14 de agosto de 1890 asume como párroco de la Punilla el Pbro. Juan Trifón Moyano y ese mismo año, realizó un minucioso y pormenorizado “Inventario General de las Existencias en ornamentos de la Capillas de este Curato de la Punilla”. El inventario detalló todos los objetos que existían en las 10 capillas del Curato, entre ellas la de Santa Bárbara de Olaen.

El 18 de mayo de 1893, Silenio Córdoba, que había sido desplazado del valle de San Roque por las aguas del lago, era inquilino de la Fundación del Hospital San Roque de Córdoba, en las tierras de Olain. El párroco del curato Sierras y Valle de Punilla Presbítero Juan Trifón Moyano, propone al Sr. Obispo Reginaldo Toro (1839-1904): “Ilmo. Sr. como la Capilla de Olain está en deterioro, quiere D. Silenio Córdoba que ha arrendado la estancia hacer una compostura ... yo creo que conviene no dejarla caer porque todas las demás Capillas no distan menos de cuatro leguas de esta ... esperando la venia de S.S. para hacerla componer".  Por esos años, la Capilla de Las Chacras ya estaba en ruinas y no se realizaban oficios religiosos.

En 1914, las Capillas del Curato de la Punilla eran dieciseis; entre ellas, la de Santa Bárbara que fue nuevamente inventariada.

 

 

La fotografía que se muestra es facsímil de la que se encuentra en el altar de la Capilla y su epígrafe, de autor anónimo, dice: "Imagen fotográfica de la antigua capilla colonial erigida por S. I. el Sr. Deán de la Catedral Dr. Diego de Salguero y Cabrera (1748-1756). Año 1928 refaccionada con la fachada actual oficiando como constructores los Sres. Angel y Marcelino Sansegundo".

Antonio Lascano González, autor de "Monumentos Religiosos de Córdoba Colonial", en el prólogo de su importante obra, dice al referirse al contenido de los capítulos: "... Eliminé algunas ... como la de Olaén, tan retocada y restaurada que ha perdido valor documental ...".

Reconocemos la indiscutible valía del autor, pero disentimos en su aseveración. Ha sido intervenida, como puede colegirse de la observación de la fotografía precedente, pero eso no mengua su valor patrimonial. Existen varios ejemplos en nuestra provincia que son Monumentos Históricos y han sido reinterpretados a la hora de su puesta en valor, a mediados del pasado siglo.

 

Las tierras

 

Queríamos conocer el historial de las tierras de Olaén donde se encuentra la Capilla, por lo que consultamos el trabajo de investigación de Ana Inés Ferreyra: "Patrimonio y producción en las tierras de los betlemitas. Córdoba, 1600-1870”; pudimos saber entonces, que "... en 1574, las tierras de Olaen fueron otorgadas en merced al tesorero de la Real Audiencia, Jerónimo de Bustamante, por su participación junto al fundador Jerónimo Luis de Cabrera y ratificadas luego por el gobernador Gonzalo de Abreu. La extensión y límites de las tierras eran bastante imprecisos y estaban escasamente pobladas por pequeñas comunidades de indios que muy pronto fueron encomendados y afectados, entre otras cosas, a la producción de algunas cementeras. A la muerte de Bustamante, su esposa, Jerónima de Abrego y Albornoz, luego de 'mover' a los indios de Olaen de su sitio original, solicitó al entonces gobernador del Tucumán, Pedro Mercado de Peñaloza, que le ratificara la merced y finalmente, a fines del siglo XVI, le fue concedida".

"A la muerte de la esposa de Bustamante, las tierras pasaron a su hijo Pedro Arballo de Bustamante, quien le agrega la merced de tierras contiguas a Olaen, que se extienden hasta el mismo pueblo indio de Ayampitín. Pedro Arballo de Bustamante con las tierras que ahora han alcanzado una extensión algo imprecisa, pero que se calcula de 2 leguas de ancho y de largo 4 leguas, las vende a comienzos de la segunda década del siglo XVII al encomendero Felipe de Soria, que las integra a una porción de tierras 'sobrantes' de los contornos de Ayampitín que le había sido entregadas en merced y las pone en producción ... de este modo las tierras de la antigua merced de Olaen casi se habían duplicado en extensión".  

Al desaparecer tempranamente Felipe de Soria y su esposa Luisa de Albornoz, las tierras fueron a remate público en 1637. Fueron adquiridas por el capitán Angelo de Castro, esposo de una sobrina de Felipe de Soria, por valor de 1.000 pesos plata en moneda corriente, más 2.997 pesos plata por todos los ganados.

Angelo de Castro, gran emprendedor, habilísimo comerciante, había nacido en Milán a fines del siglo XVI, luego de pasar un tiempo en Madrid, emigra a las colonias del Río de la Plata, en la segunda década del siglo XVII.

Fue forjando un importante patrimonio y un cúmulo de relaciones que lo posicionó en el sector dominante de la sociedad cordobesa. En 1630 se casa con Luisa de Figueroa perteneciente a una familia de prestigio que le aportó mayor reconocimiento social. En 1633 accede al cargo de alcalde de segundo voto, importante cargo en el Cabido de Córdoba.

"... En 1642 Angelo de Castro muere a los 47 años de edad, deja como heredera de su abultado patrimonio a su única hija Ana María de Castro y Figueroa. Al año siguiente su tutora y abuela concertó matrimonio con un descendiente del fundador, el entonces alférez general Ignacio Salguero de Cabrera. La boda se concretó en 1643 y la hija de Castro llevó como dote la estancia de Olaen; el consorte de inmediato, solicita posesión de dichas tierras y se las otorgan algo demoradas en 1646. Tres años después, Ana María de Castro recibe la cuantiosa herencia que le había dado su padre. Luego que se concretó la boda, Salguero solicita al gobernador que se le otorguen en merced las tierras que 'hubieren vacas' de indios en los alrededores de Olaen, solicitud que le fue concedida y que le significó una legua más por los 4 costados".

Ignacio Salguero le compra a la viuda de Agustín Soria, Antonia Aguirre, la merced de Ayampitín, contigua a la estancia de Olaen, también de "1 legua de largo por una legua de ancho". Esta integración generó una superficie de cuatro leguas de ancho por cuatro leguas de largo, es decir, 16 leguas cuadradas, que equivalen aproximadamente a 42.216 has.

Ignacio de Salguero, propietario absentista, comerciante nato, acumuló una gran fortuna y al momento de su muerte, poseía casas importantes en la ciudad de Córdoba y sus campos, la estancia de Olaen con los agregados y la estancia de San Roque, estaban repletas de mulas.  

"... Las tierras de Olaen, conjuntamente con las de la estancia de San Roque, pasaron a su hijo, el maestre de campo Fernando Salguero de Cabrera y Castro y de éste a su hijo, Diego de Salguero y Cabrera, cura vicario de Punilla. Desde 1670 en adelante, el titular de las tierras de Olaen fue el maestre Fernando de Salguero y Castro, quien, en sociedad con sus hermanos, Diego e Ignacio, dueños a su vez, de otras tierras contiguas a Olaen continuaron, al menos, hasta finales del siglo XVII con el próspero negocio de las mulas".

En la última década del siglo XVII Fernando de Salguero contrajo deudas por garantía que comprometieron seriamente su patrimonio. En la primera década del siglo XVIII, decide transmitir sus bienes a sus hijos legítimos; así la estancia de Olaén es traspasada a su hijo, el clérigo Diego Salguero de Cabrera y Cabrera y la estancia de San Roque, a su otro hijo, Jerónimo de Salguero y Cabrera.

"... Por lo general, estas grandes propiedades rurales fueron vinculadas a una capellanía entre otras cosas, para asegurar la permanencia dentro del clan familiar. En este sentido y más allá de los fines espirituales que habían motivado su institución, estas fundaciones desde el siglo XVII hasta su extensión a comienzos del siglo XX, tuvieron otras motivaciones más terrenales, como factor de producción, mecanismos de reproducción social y transmisión de patrimonios y capital simbólico de un linaje".

El doctor don Diego de Salguero y Cabrera, cura, comerciante y estanciero, preocupado por la salvación de su alma y la necesidad de redimirla mediante la realización de una obra piadosa, según el convencimiento de la época, procedió a donar a la orden Betlemita una buena parte de sus cuantiosos bienes que había logrado acumular, a los efectos de solventar la creación de un hospital público en Córdoba. Los campos de Olaén eran una parte de esos bienes y se concretó la donación en 1763. También la Capilla Santa Bárbara.

"... Es evidente que al entusiasmo inicial que caracterizó la empresa rural betlemita, le siguió un lento declinar tanto en su producción como en la comercialización de sus productos. Y en general, el arriendo pareció ser la salida económica que los betlemitas dieron a sus tierras. No demostraron tener ni capacidad ni el interés empresario que demostraron sus predecesores. Su gestión solo responde a un hecho coyuntural – la donación – y la necesidad de abastecer con su producción, a las distintas dependencias a su cargo".

 

Las capellanías de campaña

 

"... La persona que imponía la capellanía recibía el nombre de fundador. El fundador donaba un bien (mueble o raíz) o una suma de dinero para que con la renta que éstos generaban se le pagara a un capellán que dijera cierta cantidad de misas y se beneficiara a determinadas personas e instituciones. El fundador recibía el beneficio espiritual de las misas y las personas designadas como beneficiarios eran usufructuarios de las rentas que los bienes gravados devengaban, no eran propietarios de los mismos. Generalmente, al momento de la imposición de la capellanía, el fundador establecía a una determinada persona como patrón, que era el encargado de velar por el cumplimiento de las mandas estipuladas y por el sostenimiento económico de la fundación. Quien se desempeñaba como patrón en una capellanía laica tenía, además, la facultad de proponer nuevos capellanes cuando las circunstancias así lo requieran. Esta facultad se convirtió, en algunos casos, en una buena oportunidad para beneficiar a familiares directos con el cargo de capellán; si patrono y capellán provenían de un mismo núcleo familiar, las rentas no significaban entonces una carga adicional sino más bien un complemento de ganancia para dicho núcleo. Mucho mayor aún era el beneficio si ambos roles eran asumidos por la misma persona. Quien imponía una capellanía, además, solía establecer el carácter de la misma. Aunque existieron diversos tipos, en Córdoba se establecieron fundaciones eclesiásticas o legas (laical o profana); las capellanías del primer tipo dependían de las autoridades eclesiásticas, sus bienes eran espiritualizados y servían para título de ordenación sacerdotal. Las laicales o profanas, en cambio, podían ser poseídas y administradas por legos, no servían para título de órdenes y no precisaban de la aprobación de los tribunales de la Iglesia. Estas diferencias, como veremos, no siempre se manifestaron tal cual lo establece esta caracterización jurídica. Por el contrario, la diversidad de opciones que se desplegaron en relación con el funcionamiento de estas vinculaciones evidencia la complejidad con que se desarrolló la práctica capellánica en la provincia ... la práctica capellánica se constituyó en una clara estrategia de transmisión tendiente a la indivisión de las propiedades vinculadas y a su permanencia dentro del mismo núcleo familiar por prolongados períodos de tiempo. Estos núcleos se aseguraron por esta vía la continuidad del prestigio y del poder económico de sus linajes. Así, la permanencia del régimen capellánico por más de dos siglos encuentra su explicación, en gran medida, en los beneficios económicos que significó para importantes linajes cordobeses".

El obispo Don Diego de Salguero y Cabrera, además de desempeñarse como patrón y capellán, se constituyó en un activo fundador de capellanías en la campaña. La capilla de Santa Bárbara está dentro de una de ellas.

Para ampliar información sobre capellanías aconsejamos consultar "Las capellanías de campaña en la provincia de Córdoba durante los siglos XVIII y XIX: entre la espiritualidad y los beneficios económicos" de Victoria Cánovas, en Córdoba entre campanas y chimeneas – VI Jornadas de Historia de Córdoba - J.P.H.C., 2006.

 

Obispo Don Diego de Salguero y Cabrera (1693-1769)

 

Nació en Córdoba del Tucumán, dependiente del Virreinato del Perú, el 20 de julio de 1693. Fueron sus padres el General Fernando Salguero de Cabrera Castro y Doña Jerónima Cabrera Carranza. Su bisabuelo Don Diego Fernández Salguero, tenía por esposa a Doña Juana de Cabrera que era bisnieta de Don jerónimo Luis de Cabrera, fundador de la Ciudad de Córdoba.

Dice Cayetano Bruno, "... La época de antinomias en que vivió, y el haber militado Salguero en la facción anti jesuíta, provocaron juicios tan contradictorios acerca de su persona, que vuelven sobradamente difícil aislar lo justo de lo que fue pasión de bando".

 

 

Al tiempo que crecía su patrimonio, su carrera eclesiástica también marchaba en ascenso; de cura vicario de Punilla pasó a maestre escuela, luego chantre y a partir del 23 de febrero deán de la Catedral, vicario general, gobernador del obispado de Tucumán y finalmente, el 3 de setiembre de 1764, Obispo de Arequipa, por cuya circunstancia se decidió transferir parte de su inmenso patrimonio, en especial las propiedades inmuebles de la campaña.

 

Ruinas de la casona de la Estancia de Olaén

 

Fue en 1761, que el obispo manifestó su voluntad de fundar un hospital en la ciudad de Córdoba , al lado de la Iglesia San Roque , con el objeto de curar en él, a los pobres de esta ciudad que morían sin auxilio médico ni espiritual.

 

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Desde las ruinas de la casona del Obispo Salguero y Cabrera

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Dona con ese fin la Iglesia de San Roque completa, con ornamentos, imágenes, cuadros, etc. Las estancias de Olaén y Ayampitín, aproximadamente 48.600 ha, que comprenden lo que en la actualidad es parte de las Pedanías San Antonio y Candelaria de los Departamentos Punilla y Cruz del Eje, respectivamente. La Capilla de Santa Bárbara estaba incluida en la donación de la primera de las nombradas. Estancias y animales en Río Segundo. Varias casas y valiosos terrenos en la ciudad de Córdoba. Una botica ricamente dotada. Una biblioteca con 262 volúmenes.

El Obispo Don Diego de Salguero y Cabrera, no volvió más a Córdoba. Falleció en Arequipa, Perú, el 2 de diciembre de 1769.

 

 

Fundación San Roque

 

La escritura pública de fundación está fechada en Córdoba a 18 de octubre de 1763. Por ella el obispo electo de Arequipa hacía donación "pura, perfecta y acabada" de las estancias de Olaén y Ayampitín, del solar que actualmente ocupa el hospital San Roque y de la Iglesia contigua, de reciente construcción que se constituía la Fundación San Roque. Los bienes estaban destinados para la construcción y mantenimiento de un hospital público "donde se curen a los pobres enfermos de esta ciudad", poniendo todo bajo la administración de los religiosos de la Orden Betlemita.

Como era propio del Patronazgo Real por razones de soberanía de las Leyes de Indias, esta Fundación debía tener la licencia o autorización del Rey de España, la que se otorgó por Real Cédula fechada en El Pardo el 25 de enero de 1766. Así nace esta Fundación, como "Obra Pía", que al igual que a otras del mismo género, las Leyes de partidas reconocen personería jurídica propia.

La Fundación San Roque y el Hospital (una unidad en tal época) fue administrada hasta el año 1850 por la Orden Betlemita, conforme la voluntad del fundador. Ocurrida la muerte de Fray Félix del Rosario, último de esta Orden Religiosa, el Gobierno de la Provincia, como patrono de establecimientos de caridad pública, lo pone bajo su protección y nombre un administrador para la conservación y el cuidado de sus intereses. Fue por decreto de fecha 29 de julio de 1850 en el gobierno de Manuel López.

Así desde el año 1850 ya hasta nuestros días, la Fundación San Roque, persona jurídica de Derecho Privado, se encuentra bajo el Patronato del Poder Ejecutivo Provincial, que lo ejerce en la forma establecida en el Estatuto que regula el funcionamiento de la Entidad, para el cumplimiento y continuidad de los fines expresados en el Acta Fundacional.

El citado Estatuto atribuye al Consejo de Administración de la Fundación San Roque, las más amplias facultades de administración y disposición para el gobierno y funcionamiento de la Entidad. En ella reside la representación jurídica de la Fundación, debiendo considerarse una continuación de la personalidad del fundador.

 

Escudo e Iglesia de San Roque en la Ciudad de Córdoba

 

Datos Complementarios

 

Posee frontis espadaña como la de Thea (Las Chacras - Villa Giardino)

y la de Valle Hermoso

 

 

 

 

 

Cascada de Olaén:

Es de interés visitar la cascada de Olaén que se encuentra a dos kilómetros al sur de la capilla. Un espectáculo natural plasmado en tres saltos que se producen a partir de un quiebre en las rocas . Ollas de aguas cristalinas que invitan a contemplar y disfrutar del lugar.

 

Latitud : 31º 9´ 43,91 S

Longitud : 64º 36’ 22,82” W 

Altitud : 1.169 m.

Orientación fachada: sur-suroeste

 

 

Córdoba - Capilla de Santa Bárbara - Pampa de Olaén:

Por Av. Colón, rumbo oeste, se toma la R.P. 55 :

Km. 15,6 = Estación de peaje.

Km. 20,4 = Capilla jesuítica de La Calera.

Km. 33,9 = Museo Usina Molet.

Km. 35,6 = Murallón Dique San Roque.

Km. 41,0 = Plaza Federal.

Km. 43,7 = Entrada camino a Capilla San Plácido.

Km. 44,6 = Giro a la derecha en Bialet Massé. Se toma R.N. 38

Km. 46,6 = Horno de cal "La Primera Argentina"

Km. 53,7 = Iglesia de Cosquín.

Km. 56,0 = Museo Camín Cosquín.

Km. 60,1 Una vez sobrepasada la Estación de Peaje de Molinari se gira a la Izquierda y se cruza el puente sobre el río San Francisco.

Km. 72,5 = Cabaña  "San Francisco". Llaves capilla.

Km. 73,3 = Portón de ingreso a la estancia.

Km. 76,2 = Capilla Santa Bárbara

La capilla, exteriormente,  se puede visitar todos los días. Para ingresar a ella, es necesario contactarse con la persona que dispone de las llaves en la Cabaña "San Francisco" (identificada con cartel) que se encuentra en el camino, 800 m, antes de llegar al portón de ingreso a la estancia de Olaén.

 

Vieja postal firmada por Dopazo de Capilla del Monte; la capilla se identifica como "Iglesia de Olain - Año 1650"

 

En ambas antiguas imágenes se pueden ver las campanas en su sitio

 

 

 

 

 

Fuentes de consulta:

  • BERTOLA, Jorge: "Hospital Ave Fénix San Roque de Córdoba" - Córdoba, 1931

  • BRUNO, Cayetano, S: D: B: "Historia de la Iglesia en la Argentina" - Volumen Quinto, Editorial Don Bosco - Buenos Aires, 1969

  • CANOVAS, Victoria: "Las capillanías de campaña en la Provincia de Córdoba durante los siglos XVIII y XIX: entre la espiritualidad y los beneficios económicos" - En Córdoba entre campanas y chimeneas - VI Jornadas de Historia de Córdoba - Junta Provincial de Historia de Córdoba, 2006

  • DOCUMENTOS DE ARTE ARGENTINO: "En los senderos misionales de la arquitectura cordobesa" -  Cuaderno XV. Buenos Aires, 1942

  • FURLONG CARDIFF, Guillermo: "Arquitectos Argentinos durante la dominación hispánica" -  S.J. Editorial Huarpes, S.A. - Buenos Aires, 1945.

  • LAZCANO GONZALEZ, Antonio: "Monumentos Históricos de Córdoba Colonial" - S. de Amorrortu e hijos - Buenos Aires, 1941.

  • FERREYRA, Ana Inés: "Patrimonio y producción en las tierras de los betlemitas, Córdoba, 1600-1870" - UNLP - Mundo Agrario, Vol. 7 n°14, La Plata, 2007

  • HUBER, Norberto E.: "Paisaje y Vida del Valle Cordobés San Roque" - Editorial Copiar, Códoba, 2001

 

 

 

 

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