Home
Objetivos
Busqueda
Busqueda por Nombre
Busqueda por Localidad
Mapas
Las Capillas y el Arte
Fiestas
Biografias
Patrimonio
Glosario
Contacto
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IGLESIA-PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED ESTANCIA JESUITICA DE ALTA GRACIA

"Alta por aires serranos

y más por altos afectos

gracia que viene de Dios

y se hace paz en el huerto."

expresa, en un bello poema, el Arq. Rodolfo Gallardo

 

 

Imagen circa 1890: Archivo Fotográfico de Córdoba - Documento Fotográfico

Album de Departamento Santa María - Inventario nº 18

 

Click para ampliar

Click para ampliar

Martín Noel, con su clásica prosapia  y su lenguaje técnico-poético, refiriéndose al estilo barroco jesuítico, decía: “La que mejor refleja precisamente en su reducida escala tales características, es Alta Gracia. Voluntad geométrica curvilínea que se acentúa en el crucero de breves brazos convexos coronados por frontones circulares.

Gallarda es esta cúpula, al igual que las de Jesús María y Santa Catalina, pero la que traemos en tema es la que mejor se ajusta al ritmo del conjunto con sus lumbreras abombadas, consolas contrapuestas, pináculos y linterna de movidos y armoniosos dintornos condignos del estilo. Campea en ella un algo de la Capilla de San Antonio de Aranjuez.

Una airada espadaña completa el efecto evangélico del ábside de la iglesia, trayendo en su arabesco ritmos gaditanos  y del Guadalquivir. El imafronte penetrado de lo brasileño lusitano con sus donosos contrafuertes, quebrados frontones de líneas abiertas y los originales estilóbatos de las pareadas pilastras, vibran al perfilarse por encima de escalinatas pretiles  y terrazas mientras la portada del convento, remedando el juego cóncavo y convexo  de las sabias estructuras apuntadas, interrumpe el muro de la clausura…” “… en el interior del templo remanentes hay que acreditan su antiguo ajuar y alojamiento. Entre ellos dignos de mención son el elegante confesionario y las dos hermosas puertas de bien perfilado molduraje y cuarterones labrados con óvalos, soles y filigranas…”.

Imágenes de la primera mitad del Siglo XX

Click para ampliar Click para ampliar

Imágenes de 2008

Click para ampliar

Paravachasca, era el nombre que los indios daban a una amplia región al sur de la recién fundada Córdoba de la Nueva Andalucía.  Don Juan Nieto, compañero de expedición de  Don Jerónimo Luis de Cabrera, el 8 de abril de 1588, recibe en merced esas tierras, convirtiéndose en su primer propietario con los títulos de acuerdo a las leyes de la corona española.  Este escribano de Cabildo y luego de Gobierno,  se había casado con Estefanía de Castañeda con la cual tienen una hija llamada María.

En 1609 fallece y la merced de Paravachasca pasa a manos de doña Estafanía y su hija.  Al poco tiempo fallece ésta y la viuda, en 1612 contrajo nuevas nupcias con don Alonso Nieto de Herrera, quien se hace cargo del manejo de todos los bienes de la familia y funda una estancia a la que le da el nombre de Nuestra Señora de Alta Gracia, en honor a la patrona de Algarrobilla de Alconétar, su pueblo natal en España.

En 1623 fallece su esposa Estefanía y él hereda, plenamente, los bienes de su esposa. Al poco tiempo, don Alonso Nieto de Herrera contrajo enlace con Juana Solís Benavente, pero volvió a quedar viudo. Esta vez, en soledad y sin descendencia de ambos matrimonios, don Alonso Nieto de Herrera, a la edad de setenta y ocho años,  decide ingresar a la Compañía de Jesús, donando a ésta todos sus bienes, que eran muchos.

“…Y ansi siguiendo la voluntad, de nuestro buen Dios y Señor, de mi agradable voluntad, por servir a su divina majestad otorgo por la presente que desde ahora para siempre jamás hago gracia y donación plena, perfecta e irrevocable que el derecho llama inter vivos al Colegio de la Compañía de Jesús de esta ciudad de los bienes muebles y pastos que el Señor me ha dado que son los siguientes:

La Estancia nombrada Nuestra Señora de Altagracia a 5 leguas de esta ciudad, poco más o menos conforme a los títulos que de ella tengo…”, dice en parte la escritura de donación, dada en Córdoba el 24 de junio de 1643.

Click para ampliar

Click para ampliar

La Iglesia de la Estancia de Alta Gracia, tiene antecedentes en una capilla que había hecho construir Nieto antes de donar sus bienes. El padre Juan Pastor le escribe al padre general Goswino Nickel en 1654, diciéndole:  “… El hermano Alonso Nieto de nuestra Compañía, insigne benefactor del Collegio de Córdoba del Tucumán, pide un jubileo s su Santidad párale día de la Fiesta de la Titular de una iglesia que está en una hacienda que a dado al dicho Collegio con licencia de V.P. se lo procurare alcanzar”.

La capilla era muy precaria y los jesuitas decidieron construir otra, pero ésta tampoco entusiasmaba mucho a Nieto, a tal punto que el padre general, el 30 de enero de 1654 le escribía al padre provincial: “… El Hermano Alonso Nieto de herrera desea que la Capilla que se ha hecho a Nuestra Señora de Alta Gracia  sea más capaz y decente y que a la Santa Imagen se le haga un tabernáculo para que acuda más gente y aumente la devoción. Estimaré que V.R. coopere a lo que tiene dicho Hermano y le consuele solicitando el cumplimiento de su deseo, si no  hubiere razón o causa considerable que lo impida …”.

Click para ampliar

Click para ampliar

Más allá de la declaraciones de la esclava Lucía Trejo, es evidente que la actual obra no está emplazada donde la capilla de Nieto, en la “vieja estancia”. Al trasladarse hicieron una de “tapial”, que fue reemplazada posteriormente por la sala que hoy ocupa la biblioteca del obraje y más adelante, se construyó la actual; tarea que demandó muchos años.

No se dispone de fecha cierta de inicio  y menos definiciones del desarrollo de la obra.  Solo algunas referencias como la de 1666, donde se  afirma que Barrientos Francisco Quevedo, fallecido el 12 de diciembre de ese año, fue enterrado en la “iglesia de la estancia de Altagracia, estancia de los Padres de la Compañía; y se le dijo una misa por su alma.

El padre Luis de Roca, en calidad de provincial, visita la estancia en 1723, donde se continúan las obras en la residencia, la iglesia, el cementerio y el obraje.  En 1718, se comienza a asentar las novedades en el Libro de Cuentas de la estancia. Se inscriben los inventarios cuando un padre estanciero le entrega a otro, los bienes de la estancia. El 11 de febrero de ese año, cuando el padre Lucas Zabala le entrega al padre Diego Ruiz de Llanos, dice con respecto a la iglesia: “… Las alhajas de la iglesia constara de la entrega del padre José Mateo y solo añadió una alfombra que consta 1505 y consta del Libro de la Sacristía…”.

En las Annuas de 1720-1730, el padre Lozano manifiesta que se está terminando el edificio del obraje, pero que también, “en Alta Gracia se ha construido una hermosa capilla con bóvedas de cal y ladrillo…”.       En septiembre de 1733, en el libro de cuentas, se asienta que se han traído 600 ladrillos para la construcción de la sacristía. El 20 de abril del año siguiente, el padre provincial, manifiesta en su memorial: “… En viniendo el Hermano Andrés Blanqui dirigirá la obra de este Colegio y la del Colegio Convictorio, y también la de Altagracia, Jesús María y San Ignacio de los Ejercicios de suerte que en ninguna se le precise, a que trabaje personalmente dicho Hermano a todas, y a cada una de ellas para dirigirlas …”.

La iglesia ya estaba techada cuando llegó Giovanni Andrea Bianchi, aunque  todavía faltaba mucho para concluirla. Es sumamente probable que el proyecto del edificio corresponda al hermano Johann Kraus S.J. y que Bianchi haya dirigido  parte de la obra, en especial el obraje, desde su radicación en Córdoba en 1728.

Click para ampliar

Click para ampliar

Las decoraciones finales de portada de ingreso, fachada de la iglesia y coronamiento de los claustros son atribuibles al bávaro Harschl. El padre milanés José Brassinelli es, probablemente, el autor del retablo ejecutado en algún pueblo de las misiones guaraníes.

 

 

En 1760 el padre Contucci, anotaba en un memorial que se han hecho para la fábrica de la capilla, ciento veintiocho mil ladrillos y 1.300 fanegas de cal. El muro y el portal de ingreso que cierra el lado este del Patio Mayor y la iglesia se concluyeron en 1762, fecha grabada en el portal del frente y en la base de la cruz que corona la fachada de la iglesia.

El templo de la Estancia de Alta Gracia, Parroquia Nuestra Señora de la Merced, es de planta longitudinal de una sola nave, cubierta con bóveda de cañón corrido,  con transepto, insinuado por un  ensanchamiento espacial hacia el exterior, a través de un muro curvo generando una especie de crucero,  que sostiene una cúpula no muy peraltada, asentada en falso y bajo  tambor que descansa sobre arcos abocinados laterales, acompañando de ese modo a la delicadeza general del diseño volumétrico; mostrando al exterior un volumen limitado por planos suavemente curvados, en lugar de la usual terminación plana. En el tambor resaltan óculos ovalados, cuyos techos añaden riqueza formal al conjunto. La media naranja culmina con una linterna.

Todo esto hace que la luz juegue un papel fundamental en la percepción espacial, ya que la misma penetra suavemente desde el ingreso y a medida que se avanza su graduación va en aumento, hasta  su máxima expresión en el crucero, resaltando el retablo del altar mayor, ricamente trabajado en dorado, con sus columnas salomónicas y un el elaborado coronamiento.

Reemplazando la inexistente torre campanario, se encuentra una espadaña plana con aletas laterales, arcos semicirculares en dos filas con tres aberturas para las campanas.

Click para ampliar

Click para ampliar

La sacristía de planta octogonal con cupulín de movimientos ondulantes, resuelto con techos a dos aguas y en pendiente, proporcionan gracia y belleza en este tranquilo barroco colonial.

La fachada muy elaborada, mira al este, y se presenta en tres áreas verticales. La central con su puerta de ingreso de doble hoja de madera tallada, coronada por un arco con orejones, sobre ella la importante ventana coral, ambas enmarcadas por pares de pilastras apareadas , propias del barroco italiano  tardío,  rematadas por un entablamiento mixtilíneo y quebrado, preludiando la presencia de la cúpula. Las áreas laterales son más bajas y se vinculan a la central por medio de las volutas superiores rematando en pináculos piramidales.

En  el colorido interior del templo se destaca el retablo principal, el cual, es el centro de atención por excelencia. Es de madera dorada a la hoja y posee grades efectos luminosos que surgen de su inquietante y movida planta. En tiempos de la expulsión se encontraba su sagrario “con cortinas de brocato de tela”. Del lado del evangelio tenía otro sagrario y de “bastante uso, con puerta de una mano, cerradura y llave, con dos columnas chicas a los lados y tiene de lato y anchos dos tercias”. Sobre el sagrario había una urna  para depositar el Jueves Santo.

Click para ampliar

Click para ampliar

En los cabezales del transepto se conservan dos altares de ladrillo estucados compuestos aún, de  “dos columnas y varias molduras y cornisas de lo mismo pintado de colores y embutidos cuatro cristales redondos de una cuarta, y bajo dos de ellos están varias reliquias de Santos mártires con sus cartelitos”. 

El volumen de la obra se destaca del entorno por su ubicación en un alto del terreno precedido por un atrio semicircular al cual se accede por tres escalinatas.

La iglesia, considerada por Buschiazzo, como:  “…el más barroco y movido de los edificios de las estancias cordobesas…”, está definida por formas curvas que se manifiestan en su planta y en su alzado, siendo un ejemplo único en nuestro país  y “se encuadra, aunque algo tímidamente en la audacia de la curva barroca europea como límite para definir un espacio de particulares connotaciones psicológicas y simbólicas”.

 

Datos complementarios:

La expulsión ...

El padre José Manuel Peramás (1732-1793) y el padre Gaspar Juarez (1731-12801) testigos presenciales de aquel violento atropello, narran en sendos documentos lo sucedido. Se encontraban en la estancia: el cura Pedro Nolasco López, el administrador Juan de Molina y el obrajero Francisco Benito, cuando el 14 de julio de 1767, los soldados llegaron a Alta Gracia, para hacer cumplir en ella, la orden de expulsión que Carlos III, intimada por su Real Decreto del 2 de febrero de 1767.

“El padre Nolasco iba á decir Misa cuando llamaron á la portería. Iba por cabo un ciudadano de Córdoba, llamado Casas, muy conocido por su nacimiento y mucho más por sus obras, las que le merecieron hacerse señalado , pues le faltaba una oreja”. “Este, pues, se encontró con el P. y le dijo: ‘Dese V.R. preso por que ya se acabó la Compañía para siempre’,  y esto con tanto orgullo y alegría, como si en ello fuera a ganar mucho, siendo así que iba á perder tanto él y todos los demás de estas Provincias, como lo conocía otro de los que le acompañaban, llamado Cabrera que hablando con el P. Molina le dijo’ Ah! Padre, Dios quiere castigar á estas tierras; sacando á VV.RR. ya no tenemos seguridad; vendrán los indios. “Intimándoles el decreto, pidieron las plata y no encontraron más de 10 pesos. Casas se mostró tan celoso, que mandó estuvieran 4 soldados don bayoneta calada asistiendo á la misa para consumir al señor. Tapiaron la puerta de la Iglesia, que era hermosa, y por la tarde emitió los sujetos…”.

Los padres fueron conducidos prisioneros a Córdoba y encerrados en el refectorio del Colegio, junto a sus compañeros jesuitas y para el día 22 se determinó la salida de Córdoba a  Buenos Aires, camino al destierro,

Eusebio Uzedo quedó a cargo de la estancia y lo sucedieron Lorenzo de las Casas, Francisco Calvete y el subteniente Pedro Bermúdez. Se hace el primer inventario de todos los bienes, el que fuera anotado en el año 1771, ante el escribano Pedro Antonio de Sosa.

Juntas de Temporalidades...

Una Cédula Real del 27 de marzo de 1769 crea las Juntas de Provinciales y Municipales de Temporalidades. En Córdoba, con un presidente y tres vocales se creó la Junta el 11 de junio de 1770, teniendo como obligaciones más importantes, la de fiscalizar las administraciones y organizar las ventas de todos los bienes confiscados a los jesuitas.

La de Alta Gracia, al igual que el resto de las estancias, fueron muy mal administradas, con un desmantelamiento en su aparato productivo, dando pérdidas a lo largo de los cinco años: El gobernador Juan José de Vértiz fue quien, en 1772, dispuso el remate público de las estancias y demás bienes. 

44.527 pesos fue la cifra en que don José Rodríguez adquirió la estancia de Alta Gracia, público, prometiendo pagarla en tres cuotas a lo largo de nueve años, otorgando en garantía su propiedad de Córdoba, la vivienda que compartía con su esposa doña Felipa Catalina Ladrón de Guevara, conocida como la “Casa del Virrey”, actual Museo Provincial Marqués de Sobre Monte.

En 1786, fallece don José, sin aportar un peso por la compra efectuada. La Junta amenazó ejecución y embargo de bienes, ya que la deuda había crecido a 69.017 pesos y la concreta el 26 de agosto de 1789, para cubrir la deuda. Los herederos solicitaron nuevo plazo y rebajas en el monto de lo adeudado. 

El 11 de mayo de 1796, el gobernador intendente marqués de Sobre Monte, junto al cura rector de la Catedral Dr. José Tristán y Moscoso y otras autoridades, cumplidas todas las formalidades de rigor, asignan la venta por remate a don Juan del Signo, quien a posteriori, manifiesta que la compra, la había hecho a favor de don Antonio Arredondo y don Victorino Rodríguez.  

El 17 de enero de 1810, un nuevo propietario entra en la historia de la estancia, el héroe de las invasiones inglesas, don Santiago de Liniers y Bremond. . 11.00 pesos fue la cifra que estipuló para la venta. Pocos días después, Liniers le comentaba a su amigo Antonio de Letamendi que “he colgado la espada para empuñar el arado; cuando considero que la casa e iglesia, toda de piedra, ladrillo y cal, todo de bóvedas, si fuese a edificar no se podrían hacer [por] menos de 150.000 pesos, me asombro de mi adquisición”

El efímero paso de Liniers por Alta gracia con todas sus ilusiones y proyectos, tuvieron un punto final en el Monte de los Papagayos, cerca de Cruz Alta, el 26 de agosto de 1810. Estaba convencido que debía defender al rey, pero fue “pasado por las armas” junto a sus infortunados compañeros, transformándose en la primera víctima de la revolución que daría la independencia. . Al decir de Paul Groussac: “los últimos héroes de la Patria Vieja, fueron las primeras víctimas de la Patria Nueva”.

Diez años después, el 13 de mayo de 1820, don José Manuel Solares, vecino del lugar, escritura a su nombre la estancia, que había comprado en remate, el anterior 31 de agosto. El “Patriarca de Alta Gracia”, íntimamente ligado a la educación a lo largo de toda su vida, puede ser considerado el fundador de Alta Gracia; como dicen sus biógrafos “sí lo es, real y concretamente, porque dio  vida o sea creó, organizó y delimitó la vida de Mercedes”, como fue su deseo que se llamara.

La Junta de Temporalidades había otorgado el patronato de la Iglesia a la familia Rodríguez, como primeros propietarios privados de la estancia. Conservan el patronato en la venta a Liniers. Solares la ostenta durante su vida y lo hereda su sobrino, Telésforo Lozada, quedando anotado en el punto 25 del testamento de aquel:”… Ordeno y mando que la expresada Villa sea titulada de mercedes y que para la Iglesia de Altagracia nombre su patrono a Don Telésforo Lozada quien se encargará del patronato luego de mi fallecimiento, así lo declaro para que conste…”

La Parroquia ...

En tiempos de la Junta, Alta Gracia pertenecía al Curato de la ciudad de Córdoba, con sede en la catedral. Se nombró como cura al padre Juan Justo Rodríguez (1751-1832), hijo de Manuel Rodríguez, a su vez patrono de la iglesia.

El curato de Anejos, creado por el Obispo fray José Antonio de san Alberto, con sede en la Capilla Nuestra Señora de la Candelaria de la estancia de La Lagunilla, tuvo una primera división el 22 de enero de 1856  y luego el 12 de octubre de 1894, Anejo Sur toma el nombre de Santa María. El primer cura párroco fue el Dr. Pedro Vicente Ferreyra (1750-1814).

En 1810 pasa a ser vice-parroquia, compartiendo con la Capilla de San Vicente ubicada al norte.

El 20 de abril de 2012, en una columna de opinión publicada en "Sumario - El diario de los viernes" y titulada "¿250 años de qué?", el Arq. Carlos Page aborda la presente temática. (Acceda al documento)

Declaraciones Patrimoniales ...

El 14 de mayo de 1941, la estancia de Alta Gracia fue declarada Monumento nacional por Decreto Nº 90.732/41 donde se lee: ..” estancia jesuítica de Córdoba, con colegio y templo. Éste último de gran originalidad, en cuya construcción intervino el arquitecto hermano Blanqui, se concluyó en 1726…”

El 26 de marzo de 1954, por decreto (ampliatorio) Nº 4724, “decláranse monumentos históricos los siguientes inmuebles situados en la provincia de Córdoba: la estancia (hoy llamada Casa del Virrey), el obraje, el mirador, el tajamar, y las ruinas de los que fueron el viejo molino y batanes…”.

El 23 de septiembre de 1965, por decreto Nº 8.293, el presidente Arturo U. Illia, declara de “utilidad pública” a la  “Estancia de Alta Gracia”. Se debieron efectuar seis expropiaciones para integrar el actual patrimonio que compone la estancia.

El 2 de diciembre de 2000 como parte del sistema Jesuítico Cordobés, Alta Gracia, las otras estancias y la Manzana de la Compañía: Iglesia, Capilla Doméstica, Residencia de los Padres, Rectorado de la U.N.C. y Colegio Monserrat, fueron declaradas por la UNESCO: Patrimonio de la Humanidad.

Vieja fotografía del ingreso a la Residencia

 

Forma parte de la estancia jesuítica de Alta Gracia, que fuera destinada por los padres de la Compañía para contribuir con el mantenimiento del Colegio Máximo y el templo, en Córdoba.  Este centro rural estaba integrado por la Residencia (actual museo), la Iglesia, (actual Parroquia Nuestra señora de la Merced) el Obraje donde se desarrollaban las actividades industriales, la Ranchería (vivienda de negros esclavos), el Tajamar (dique de 80 m de largo), los Molinos Harineros, el Batán (edificio que alberga una máquina movida por el agua y compuesta por mazos de madera cuyos mangos giran sobre un eje para golpear, desengrasar los cueros y dar consistencia a los paños) y otras construcciones que datan de los siglos XVII y XVIII.

 

La visión de Juan Kronfuss ...

 

 

 

 

 

Fuentes de consulta:

  • BUSCHIAZZO, Mario J., Estancias Jesuíticas de Córdoba, Filmediciones Valero, Buenos Aires.

  • DELTROZZO, Marta y FREGUGLIA de NANZER, Teresa Estancia de Alta Gracia, Documentos para una historia de la arquitectura argentina. Arquitectura colonial argentina. Ed. Summa, Buenos Aires, 1987, pag. 51.

  • FURLONG CARDIFF, Guillermo, S.J., Arquitectos Argentinos durante la dominación hispánica - Editorial Huarpes, S.A. - Buenos Aires, 1945.

  • GALLARDO, Rodolfo (Ver Biografía), La Estancia de Alta Gracia, Diario La Voz del Interior, 28/01/1985.

  • GRACIA S.J., Joaquín, Los jesuitas en Córdoba, Ed. Espasa Calpe, Buenos Aires, 1940.

  • KRONFUSS, Juan, Arquitectura Colonial en la Argentina - Editorial A. Biffignandi, Córdoba

  • LAZCANO GONZALEZ,  Antonio, Monumentos Históricos de Córdoba Colonial - S. de Amorrortu e hijos, Buenos Aires, 1941.

  • NOEL, Martín- Documentos de Arte Argentino. Cuaderno XIV La trayectoria Puneña y el Barroco Jesuítico. Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 1942.

  • PAGE, Carlos Alberto. La Estancia Jesuítica de Alta Gracia -Ediciones Eudecor, Córdoba, 2.000

Imagen de 1918

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ll Home ll Objetivos ll Búsqueda ll por Nombre ll por Localidad ll Mapas ll Patrimonio ll Glosario ll

ll Fiestas ll Las Capillas y el Arte ll Biografías ll

info@capillasytemplos.com.ar

 

La Página Web "Capillas y Templos" es una iniciativa privada sin fines de lucro que no mantiene vinculación alguna

con los distintos templos aquí descriptos como así tampoco con la Iglesia Católica

ni con ningún otro Credo Religioso u Organismo Gubernamental.

 

La Página Web "Capillas y Templos" se encuentra inscripta en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, bajo números:

884418 del 26 de octubre de 2010

4985831 del 23 de diciembre de 2011

5077053 del 07 de febrero de 2013

5234137 del 05 de junio de 2015 y

5339188 del 21 de marzo de 2017

Se prohibe la copia y/o reproducción parcial o total del material contenido en la presente Página

sin la expresa autorización de los autores de la misma.

De modo explícito, no autorizamos ningún tipo de utilización del presente contenido

que signifique fines comerciales y/o rentables.