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La Página Web "Capillas y Templos" está registrada en la DNDA (Ver detalle)

 

 

SAN ANTONIO DE PADUA

El presente relato se construye a partir de hacer converger distintos pedazos de historia. Algunos remiten a tiempos lejanos; otros, a la actualidad.

Una postal:

Todo comenzó cuando una vieja postal llegó a nuestras manos. Tenía un matasellos que la ubicaba en 1916 y un texto que, escrito en alemán, contenía un mensaje de salutación cumpleañero.

 

 

La imagen coloreada reproducía una capilla a la que se identificaba como San Roque de Capilla del Monte.

 

 

La búsqueda y el acceso a información nos brinda más claridad: se trataba de la primigenia capilla de Capilla del Monte erigida bajo la advocación de San Antonio de Padua, los cerros que dan fondo a la foto son Las Gemelas y la razón de la identificación como San Roque seguramente es el resultado de la combinación entre alguien que sabía de sacar fotos, colorearlas, imprimirlas como postales y venderlas más no de tener conocimiento sobre el nombre real de la Capilla en cuestión; es obvio, por tanto, que esto último carecía de toda relevancia para el fin comercial perseguido. Se podría intuir, tal vez, que dicha falta de vocación por tener certeza sobre la identificación correcta puede haber llevado a confundirla con la Capilla de San Roque de La Cumbre. En concreto, si bien la Capilla ya no existía; reconstruir su historia, con seguridad, merecía un viaje a Capilla del Monte y así se hizo.

Postal de época - Fotografía Boote. Editores Pita y Catalano.

Foto 762-001 Saetta 65 - Gentileza Sebastián Delcampe

 

Los propietarios de la tierra:

Una lluvia cansina nos acompañó durante todo el viaje hasta Capilla del Monte. En la Casa Parroquial encontramos una hospitalaria recepción por parte del Sacerdote Luis Donato con quien intercambiamos una larga y enriquecedora conversación. Fue él también quien nos acompañó a la actual nueva Capilla y a su pequeño museo interior. Sobre las paredes del mismo sendos posters nos brindan un detalle del cambio de propietarios de estas tierras a lo largo de los años.

 

 

De la lectura de los mismos extraemos la siguiente información:

El primer documento que acredita condiciones de propiedad corresponde a la Merced que un 30 de diciembre de 1575 es efectuada por Lorenzo Suárez de Figueroa a favor de Lucía González Jaimes, hija de Bartolomé Jaimes.

El 2 de agosto de 1618, Lucía y su marido Juan Maldonado las venden a su sobrino Capitán Cristobal de Funes quien las permuta por otras tierras con su tío Miguel González Jaimes, un 24 de octubre de 1620. Será éste quien las entregará como dote de su hija María Jaimes al momento de su matrimonio con el Capitán Jerónimo de Quevedo.

El 13 de abril de 1638 este matrimonio las vende en parte a Manuel de Ribera. A su muerte, su viuda Lucía Jaimes las cede a Pablo Gómez un 29 de julio de 1661 quien las dota a su nieta Paula de Ochoa casada con Juan Jaimes de Ceballos que, años después, las transfieren al Capitán don Antonio de Ceballos un 6 de mayo de 1695.

El Capitán Don Antonio de Ceballos hijo del Capitán Don Luciano de Ceballos y de Doña Antonia de Quevedo Jaimes (dueña de la Estancia de la Concepción - actualmente Dolores - y de la de San Esteban) será el propietario de estas tierras hasta su muerte en 1719. Durante esos 24 años se ocupó de darle vida y desarrollo a la Estancia de San Antonio que ocupaba una superficie de un cuarto de legua al Norte y otra al Sur por una legua al Naciente y otra al Poniente.

Los ámbitos de vivienda que edificó incluían distintas salas y cuartos que daban cómodo albergue al Capitán de Ceballos, su esposa Doña Catalina de Almonacid Sarmiento y sus nueve hijos.  El casco de la Estancia incluía además: la Capilla dedicada a San Antonio de Padua, un molino, bodega y hábitats para esclavos e indios los que eran utilizados en las tareas agrarias, ganaderas y de servidumbre. La producción tanto agraria como ganadera era variada tal como queda consignado en el inventario relevado al momento de su muerte: "El principal cultivo de la Estancia lo constituían 1640 cepas de vid; además de la siembra de trigo, había algunas plantaciones de frutales como manzanas, peras, higueras y membrillos; la principal cría de ganado era el ovejuno y para las necesidades de la Estancia se criaban vacas, bueyes, caballos, yeguas y mulas."

Al momento que en Córdoba el Obispado era detentado por Mons. Fray Juan Manuel Mercadillo, la Capilla, más asociable a un Oratorio, cobra forma hacia 1715 ubicándose muy próxima al sitio donde se erige la actual. Enmarcada en un ámbito agreste de típica y virgen flora y fauna serrana, estaba edificada en piedra, cal y adobe. La descripción hecha en documentos de la época expresa: "La Capilla es de diez varas de largo y ancho correspondiente, paredes dobles, techo de teja y tejuela, y por de fuera de piedra y cal toda nueva, piso enladrillado con su baranda de madera, puerta de dos manos y cerradura correspondiente."

 

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La advocación será a San Antonio de Padua para lo cual se le incorpora una talla hecha en madera que se ha logrado conservar hasta la actualidad; de hecho, figura en un inventario datado con anterioridad a 1800 donde se consigna lo siguiente: "Tres quartos de alto de buena porción con su ábito de seda en buen uso y su diadema de plata. Item, de dicho Santo, una Casulla y Alba todo en buen uso."

 

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El 17 de junio de 1755 el Sargento Mayor Antonio de Ceballos Almonacid, hijo del Capitán Antonio de Ceballos, herederá conjuntamente con su esposa Juana de Corvalán y Castilla. Al no tener hijos, el albacea designado la vende un 14 de octubre de 1767 a Francisco de Ceballos quien las transferirá a su hijo Benito de Ceballos un 20 de junio de 1777.

A la muerte de Benito de Ceballos, las tierras pasarán a manos de su hija Concepción de Ceballos por entonces esposa de Felipe Marín. Ambos venderán a Pastor Montoya un 6 de setiembre de 1824.

Serán los descendientes de Pastor Montoya los últimos en acreditar derechos sobre estas propiedades previo a que el científico alemán Adolfo Doering y su familia se hiciesen cargo de las mismas.

La presencia de alemanes en la zona empieza a explicar la postal.

 

Un científico cruza el océano:

Hacía varias semanas que venía recorriendo el camino que unía proa y popa. Poco más de cien metros a los que le había logrado encontrar el ritmo justo de modo de repetir, en ya varias oportunidades, el número exacto de pasos.

Esa tarde no completó el trayecto. Se detuvo, sintió la vibración de una de las dos chimeneas que le llegaba desde lo alto; evaluó el horizonte mientras el sol caía con displicencia, aspiró hondo y renegó por la sal marina que le lastimaba la garganta.

Quedaban atrás, tanto las lejanas imágenes de su partida de Alemania como las recientes costas de Montevideo y su puerto.

Se alejó de la baranda dejando impresas las imperfecciones de la madera en las yemas de sus dedos. Se dejó caer sobre una reposera y permitió que su vista se molestase con los reflejos rojo intenso que dejaba el sol al desangrarse sobre el agua.

Saludó a una pareja de jóvenes pasajeros que, tomados de la mano, deslizaban su amor de modo manso e irreverente por la cubierta del barco.

Entrecerró sus ojos y meditó sobre cuales serían las sorpresas que encontraría cuando Buenos Aires se expusiese frente a su llegada. Pensó en cuan misterioso sería ese país dibujado de mitos, de personajes que invitaban a la aventura. Le habían llegado las noticias de la puja entre "civilización" y "barbarie". El se identificaba con lo primero, de hecho debía ser otra de las razones por las que Sarmiento lo había convocado a través de su compatriota y científico Germán Burmeister; en cuanto a lo segundo, sintió que la idea de la "barbarie" era como un imán que a sus jóvenes 24 años en modo alguno lo atemorizaba sino que, por el contrario, lo entusiasmaba, lo atraía, lo desafiaba y motivaba.

Adolfo Doering de pie; Oscar Doering, sentado a la izquierda y Domingo Faustino Sarmiento

 

Corría 1872, la Buenos Aires que lo esperaba intentaba aún sobreponerse de la epidemia de fiebre amarilla que la había diezmado el año anterior. No se sintió particularmente preocupado por la situación; de hecho y atento que su destino final era radicarse en Córdoba, tenía claro que su paso por la Capital sería fugaz.

Por un instante, dejó a un lado tantos pensamientos y, tentado por un suave sopor y serenidad, se durmió.

 

Adolfo Doering:

Nació en Neuwaake, Hannover (Alemania) un 22 de enero de 1848. Desde joven se volcó a la pasión por las Ciencias Naturales, especialidad que estudió en la Universidad de Göettingen sin llegar a doctorarse.

 

Universidad de Göettingen

 

Para dar cumplimiento a la Ley 322 del 11 de setiembre de 1869 que impulsaba la contratación de hasta 20 profesores de ciencias diversas, el Presidente Sarmiento le solicita al paleontólogo y zóologo alemán Carlos Germán Burmeister, quien desde hacía varios años estaba radicado en Argentina y ocupaba el cargo de Director del Museo de Buenos Aires, que convoque a varios científicos extranjeros.

El destino que se les proponía era Córdoba donde debían darle creación a la Academia de Ciencias de dicha provincia. Con dicho objetivo se previó contratar a dos matemáticos y un profesor para cada una de las siguientes especialidades: química, botánica, física, geología, mineralogía y zoología.

Una de las razones que también tuvo peso al momento de direccionar la búsqueda hay que encontrarla en la influencia de la masonería. La logia "Piedad y Unión" se había creado en Córdoba en 1868 y dentro de ella, Bursmeister era una figura relevante. A dicha logia se irán sumando los científicos germanos convocados así como otros quienes venían transitado otros caminos, tal el caso del estadounidense Benjamin Gould quien será el gestor del Observatorio Astronómico de Córdoba.

Durante el quinquenio que se extendió desde 1870 a 1874 fueron llegando los distintos profesionales; el geológo, zóologo y paleontólogo Adolfo Doering y su hermano Oscar Doering, cuatro años mayor y especializado en matemáticas y meteorología,  serán algunos de ellos.

El Dr. Bursmeister tenía un afianzado prestigio producto de haber sido discípulo de Alexander Von Humbolt y de contar con una vasta labor científica expuesta en su prolífica obra literaria donde se destacaba, entre otros: los cinco tomos de su "Manual de Entomología", "Los caballos fósiles de la pampa argentina" o su inconclusa obra "Descripción Física de la República Argentina" la que se convertiría, para la época, en el mayor inventario de la flora, fauna, paleontología y geología de nuestro país.

Será Bursmeister quien impulsará, creará y presidirá la Academia de Ciencias de Córdoba conformándola con los Profesionales convocados. Dicha asociación cobra vida en 1873.

 

Oscar Doering - Carlos Burmeister - Adolfo Doering

 

Por ese entonces, Adolfo Doering ya llevaba un año como ayudante en la Cátedra de Química de Máximo Siewert a quien reemplazará como Titular al momento de su retiro en 1875 asumiendo además el cargo de Secretario de la Academia desde donde gestará su Boletín.

En 1876, profundas discrepancias dentro de la logia, desaveniencias con la conducción de Bursmeister al frente de la Academia y los reiterados enfrentamientos  entre Oscar Doering y los denominados "germanos" con Benjamin Gould llevan a este último a crear, en 1877, una nueva logia masónica denominada "Southern Cross" con una mayoritaria presencia anglo estadounidense.

Los científicos que permanecen en "Piedad y Unión" impulsarán la creación de una unidad académica que se integrará a la Universidad de Córdoba bajo el nombre de Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas la que será presidida, entre 1878 y 1880 en carácter de Decano, por Oscar Doering y luego, por el mismo Adolfo Doering.

Otra de las consecuencias de esos enfrentamientos fue la gestación, por Decreto del 22 de junio de 1878, de la Academia Nacional de Ciencias de la que, Adolfo Doering, será presidente a lo largo de varios años (1914 - 1923).

Adolfo Doering afianza su relevancia científica a partir de los distintos trabajos en los que participó y que fue publicando a través del Boletín de la Academia hasta entrado el siglo XX. A aquel su primer trabajo asociado a la composición química de la caparazón de los caracoles que, en Alemania, le había significado trascendencia se le sumaron los que encaró en Argentina. Varios de ellos tuvieron que ver con la Química Orgánica, la Zoología y la Geología mereciendo un párrafo aparte el Informe Oficial que elaboró tras las tareas de investigación realizadas en la Patagonia durante 1879 por una Comisión Científica interdisciplinaria de la que fue miembro acompañando al Gral. Roca durante la Campaña del Desierto.

Extraemos del libro Grandes Escritores Argentinos y en particular del espacio dedicado a Florentino Ameghino (también miembro de la logia masónica "Piedad y Unión") unos párrafos del Prólogo escrito por Joaquín Franguelli donde se brinda una semblanza de Adolfo Doering: "Adolfo Doering fue realmente un maestro; porque maestro no es sólo quien mucho sabe, sino quien con sus palabras de estímulo y con su ejemplo ferviente, sin presunción y sin jactancia, sabe encender en sus discípulos la llama del entusiasmo en la consecución de ideales puros." Continúa Franquelli haciendo una descripción de la relación entre Doering y su discípulo Ameghino: "... había sido Adolfo Doering quien sustrajera a Florentino Ameghino de sus recogidos soliloquios, de sus solitarias meditaciones, en la desamparada trastienda de la pobre "Librerilla del Glyptodón" ... quien lo llevara a Córdoba como director del Museo Antropológico y Paleontológico de la Universidad de aquella ciudad ... quien lo propusiera para el título de Doctor Honoris Causa, a fin de que pudiera ocupar la cátedra de Zoología en la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la misma Universidad Nacional ... quien le facilitara fósiles y datos geológicos "preciosos", como los califica el mismo Ameghino, y le acompañara en sus excursiones por los alrededores de Córdoba ... quien publicara [a través de la Academia] su magna obra sobre los mamíferos fósiles argentinos, fruto de quince años de asidua labor."

 

Adolfo Doering y Capilla del Monte:

A poco de llegar a Córdoba, Adolfo Doering opta por guiar sus pasos hacia el norte del Valle de Punilla. Por entonces Susana Montoya de Núñez en carácter de propietaria habitaba en la Casona del casco de la antigua Estancia ubicada en proximidades de la Capilla de San Antonio. En circunstancias no del todo claras, Doering va tomando posesión de estas propiedades a partir de gestar un primer asentamiento sobre los terrenos que hoy reconoceríamos como el Centro de Capilla del Monte. La Sra. Montoya va siendo desplazada hasta que fallece poco tiempo después; frente a esta circunstancia, en 1887, Doering procede a mensurar la zona con el auxilio del Perito Domingo Vilches unificando todas las tierras, asumiendo la propiedad de las mismas y rebautizándolas como Villa Doering.

Será el mismo Doering quien, en 1892, creará y presidirá una Comisión Vecinal que le dará forma al nuevo municipio el que será reconocido como tal asumiendo el nombre de Capilla del Monte a partir de 1897.

En paralelo con este proceso se diagrama el nuevo pueblo con la ayuda de ingenieros suizos quienes diseñarán la estructura poblacional haciendo eje de convergencia en la estación del recientemente llegado ferrocarril.

Hacia 1913, el pueblo se va desarrollando a partir de la actividad turística apuntalada por un sector social pudiente que construye numerosas viviendas que destina para ser ocupadas en tertulias y largos períodos de descanso tanto en verano como en invierno. La Revista "Caras y Caretas" n°751 le brinda, a estas edificaciones, un espacio relevante. (Acceda a la nota)

La presencia en la casa de Adolfo Doering de importantes referentes políticos de la época y del país es tan significativa que nos permite deducir cuan relevante era, con seguridad, la influencia y opinión que había cobrado. Más abajo mencionaremos la presencia del Gobernador Manuel Segundo Ordóñez y una larga lista de funcionarios provinciales cuando, en 1910, vinieron a colocar la piedra fundamental de la futura iglesia.

En 1918 será el Dr. Pelagio Baltazar Luna Herrera (Vice Presidente de la República de Hipólito Yrigoyen por la Unión Cívica Radical entre 1916 y 1919) el que se hará un tiempo vacacional en Capilla del Monte. Alojado junto al Gobernador Julio Borda en el Hotel Edén de La Falda se hicieron espacios para compartir encuentros tanto en la residencia del científico como en otras viviendas de adineradas familias del lugar.

Las Revistas "Caras y Caretas" del 16 y el 30 de marzo de 1918 difundirán dicho acontecimiento con algunas imágenes fotográficas:

 

Concurrentes al baile en honor al Vice Presidente Pelagio Luna y del Gobernador Borda

organizado por el matrimonio de Juan y Lola Salazar de Fraser

"Caras y Caretas nº 1015"

 

El vice Presidente Dr. Pelagio Luna en la recepción que el Dr. A. Doering le ofreció en su chalet

"Caras y Caretas nº 1017" - Biblioteca Nacional de España

 

El Párroco Arturo Gómez despide junto a referentes vecinos de Capilla del Monte al Vice Presidente de la República Pelagio Luna al momento de su partida hacia Buenos Aires. Nótese que la Estación es

la de San Esteban - "Caras y Caretas nº 1017" - Biblioteca Nacional de España

 

Algunas décadas después, un artículo que lleva la firma del Dr. Luis Harperath y publicado, bajo el título "La vitivinicultura cordobesa juzgada hace un cuarto de siglo", en la "Revista Caras y Caretas" de diciembre de 1927, asegura que "... en un establecimiento recién formado en Capilla del Monte, el Dr. Adolfo Doering viene en primera línea dotado de las mejores clases de parras para vino, como son las uvas de Burdeos, Borgoña y del Rin. Este establecimiento, por su magnífica posición, su extensión y por la introducción de todos los métodos racionales y progresos nuevos del ramo será, sin duda, uno de los más importantes de la provincia".

 

El nuevo templo:

 

Volviendo a finales del siglo XIX, otro eslabón crucial en esta historia se produce en consonancia con aquel proceso de conformación de la nueva ciudad. Será en 1894, cuando durante un viaje del Párroco Arturo Gómez Morón, la vieja Capilla es demolida y en las vecindades de ella, a principios de 1910, se coloca la piedra fundacional de la futura nueva iglesia.

 

 

A fines de enero de 1910, la "Revista Caras y Caretas" exhibirá una fotografía del Gobernador cordobés de entonces junto a su familia en su casa de Cosquín. Se trata de Manuel Segundo Ordóñez quien ejerció dicho mandato entre 1909 y 1910 representando al Partido Autonomista que, en la Provincia, era la expresión conservadora de la época. La imagen está acompañada por un texto que da cuenta que "... el Gobernador ... irá, a fines de febrero, a Capilla del Monte, para asistir a la bendición del templo local que se llevará a cabo el 30 y dará motivo a lucidas fiestas".

 

 

En febrero de 1910, la "Revista Caras y Caretas" publicará una nota donde dará cuenta del acontecimiento. Según la misma "... en el pintoresco pueblo se realizaron grandes fiestas en los días 29 y 30 de enero pasado con motivo de la colocación de la piedra fundamental del nuevo templo. En la mañana del día 29 salió un tren de la estación del Ferrocarril Central Argentino, conduciendo en los coches reservados al Gobernador de la Provincia Dr. Ordoñez, Obispo Fray Zenón Bustos, Ministro de Gobierno Sr. Reina, Secretario del Gobernador Sr. Beltrán Posse, Diputado Miguel Rodríguez Latorre, Dr. A. Garzón, Ingeniero Posse y otros caballeros. La comitiva llego a Capilla del Monte a las 5 pm, siendo recibida en la estación por autoridades locales y numeroso pueblo". Al día siguiente, 30 de enero, con la presencia de numerosas autoridades eclesiásticas y civiles nacionales, provinciales y municipales así como con una enorme cantidad de feligreses y veraneantes, se colocó y bendijo la placa fundacional del templo. Tras la ceremonia los invitados fueron agasajados en la casa del Dr. Adolfo Doering. (Acceda a la nota)

 

Luego de la bendición y colocación de la Piedra Fundamental se realiza un ágape en la casa de

Adolfo Doering ("Caras y Caretas" n°593) - Biblioteca Nacional de España

 

Con el título de “Las fiestas de Capilla del Monte” el diario Los Principios de la ciudad de Córdoba, relató los acontecimientos que fueron muy importantes para la villa. (Acceda a la nota).

Se presentaron los planos del proyecto; de los mismos nos llega su corte longitudinal visualizándose, en la actualidad, que el resultado dista mucho de lo concebido. Hoy día, observamos una obra profusamente modificada e inconclusa.

Corte Longitudinal

 

Planta actual

 

En febrero de 1911 el nuevo templo ameritó una sucinta nota de la Revista "Caras y Caretas". La misma, bajo el título "La nueva iglesia de Capilla del Monte, una reliquia histórica" asegura, sobre la vieja capilla, que "... no se conservan documentos que prueben la fecha de su erección, pero se supone que tenía algo más de doscientos años." Agrega que "... hace algún tiempo fue derribada para levantar en el mismo sitio una nueva capilla. Sólo se dejó intacto el altar mayor primitivo." Además de una foto de la etapa constructiva y otra donde el viejo altar está adaptado a la nueva construcción, la revista incluye varias imágenes del Cura Párroco Presbítero Arturo Gómez a quien le atribuye la dirección de las obras. Dicho material lo incorporamos a continuación con sus epígrafes originales.

 

Estado del templo en construcción

(Caras y Caretas nº 644)

Capilla provisoria dentro del nuevo templo, con el primitivo altar, en el que se han hecho algunas reparaciones (Caras y Caretas nº 644)

Las campanas de la Iglesia vieja, que servirán
para la torre de la nueva (Caras y Caretas nº 644)

El presbítero Gómez y el monaguillo Eduardo Arribalzaga (Caras y Caretas nº 644)

El cura párroco presbítero Arturo Gómez, encaminándose a la capilla (Caras y Caretas nº 644)

 

 

La tradición oral nos entrega la versión de que el templo fue construído sobre un antiguo cementerio comechingón, muy próximo a la capilla que para ese entonces ya hacía alrededor de diez años que había sido demolida.  Una década después del comienzo de la obras, Adolfo Doering determinaba la traza urbana de la villa y el templo quedaría ubicado a poco más de  500 m al este de la plaza principal, San Martín.

No conocemos, por ahora,  la autoría del proyecto, por ende desconocemos las premisas de diseño; sí creemos que quien o quienes estuvieron a cargo de la idea se inspiraron mucho más allá, en el tiempo, que sus profesionales contemporáneos. 

Esto se refiere, fundamentalmente, a la adopción de la planta central y más precisamente a la octogonal, de las que hay escasos ejemplos en nuestra provincia.

Debemos recordar que a partir de la época constantiniana (primera mitad del siglo IV) es común encontrar templos con estructura central en Occidente, ya que el arte cristiano influído por modelos romanos adopta este tipo de plantas para determinadas funciones litúrgicas, por ejemplo, en los baptisterios. También se utilizó en iglesias funerarias o conmemorativas, inspirándose en los mausoleos paganos. Fueron monumentos que en Palestina conmemoraron los acontecimientos más importantes de la vida de Cristo. 

Es en Oriente, donde la planta central con cúpula desempeña un papel trascendental en la evolución de la arquitectura cristiana.

Occidente, siempre más proclive a la planta basilical, necesitó la influencia de Oriente para asumir, y sólo en determinadas épocas, una cierta predisposición hacia las estructuras centralizadas.

Tradicionalmente se plantea que las corrientes bizantinas, ya por los Alpes, ya por el litoral mediterráneo y el valle del Ródano llegaron a la Galia y se concretizaron en un edificio cumbre de la arquitectura carolingia: la Capilla Palatina de Aquisgrán, erigida a finales del siglo VIII.

 

 

Carlomagno, en el intento de crear en Aquisgrán una segunda Roma, busca el máximo perfeccionamiento en sus construcciones. Vuelve los ojos hacia todos los monumentos de la antigüedad, e indistintamente Constantinopla, Jerusalén, Roma, Milán, Ravena, le ofrecen un importante cúmulo de experiencias en el campo de las estructuras cupuladas.

Sin olvidar la trayectoria de los baptisterios que continúan la misma tradición arquitectónica desde el siglo IV hasta el siglo XI, sobre todo en Italia septentrional y Francia sudoriental, éste fue el impulso definitivo para que el templo de planta circular o poligonal se extendiera por Occidente.

La capilla Palatina de Aquisgrán, a partir del año 1000,  ejerce una influencia que alcanza a templos de diverso tipo que incluyen lo mismo capillas cementeriales que iglesias conventuales, como es el caso de la iglesia de Ottmarsheim.

Tampoco es ajeno a esta difusión el papel desempeñado por cruzados y peregrinos de Tierra Santa; unos y otros parecen buscar en la  planta centralizada la rememoración más próxima e intensa de los templos conmemorativos de tierras palestinas y más especialmente del Santo Sepulcro de Jerusalén.

En nuestras tierras, en la Diócesis de Cruz del Eje, el templo  San Antonio de Padua de Capilla del Monte, de aspecto románico en su composición y fisonomía actual, tiene una planta octogonal regular con un diámetro total de 17,92 m.

En cada uno de los vértices una columna de hormigón armado que remata en una ménsula direccionada al óculo del centro de la cúpula, da sostén a la misma,  que es aplanada y del mismo material. La pronunciada curvatura de la hipotenusa de las ménsulas, produce la sensación de que la cúpula es más abovedada. Tejas españolas hacen de cubierta de este espacio octogonal.

 

 

El proyecto original contemplaba una gran cúpula central de diez metros de diámetro y que alcanzaría una altura de 25 m.

Los cerramientos, en toda la obra, son de piedra del lugar en conjunción con  mampostería de ladrillos, todo a la vista interior y exteriormente, salvo puntuales sectores que han sido revocados y pintados en color blanco. El espacio octogonal central,  en virtud de las capillas que integran la obra, los ingresos y el ábside del presbiterio, no se deja visualizar desde el exterior.

Se accede por un sotocoro de baja altura, tal como en el proyecto original. El ingreso-presbiterio es un eje muy marcado, destacándose este último, recortado en la cara este con una abertura rematada en arco de medio punto y prolongado en un pronunciado ábside, todo revocado en color blanco contrastando con las desnudas paredes del recinto central.

 

 

En su interior luce un altar de ónix y mármol travertino. En ambos lados se desarrollan sacristía y contrasacristía de menor altura y techos inclinados, que junto a las capillas menores que se alternan en las caras del octógono, le otorgan un marcado movimiento volumétrico a las fachadas.

 

 

La fachada principal está orientada al noroeste. El cuerpo central está constituido por un rectángulo vertical dentro del cual se disponen varios elementos en forma simétrica. Dos anchas pilastras de borde  simulan sostener el tercio superior donde se desarrolla el campanario de composición horizontal. El mismo se encuentra perforado en sus cuatro caras,  por ocho aberturas que terminan en arco de medio punto con sus bordes internos encalados en blanco. Culmina  una blanca cruz de hormigón.

En el proyecto original, se preveía una mono torre de 37 m de altura, que le hubiera otorgado una esbeltez que dista en mucho del partido adoptado.

Archivo Fotográfico de Córdoba (1)

Foto de Ernesto Azua

Obsérvese, en esta secuencia de fotos, las distintas ubicaciones de las campanas desde el inicio de la construcción hasta la actualidad

 

En el rectángulo rehundido se desarrollan el portal de ingreso de dos hojas de abrir en madera de cedro con dintel recto, sobre la que se han colocado dos ventanas fijas apareadas  con arcos  de medio punto. El conjunto está asentado sobre un friso revocado en blanco que también culmina en un arco de medio punto,  en marcado contraste en color y textura con su entorno inmediato.

En un plano posterior están los volúmenes de las capillas de menor altura culminando con molduras horizontales,  bajo mojinetes con pendientes leves hacia los costados. En ambas paredes se destacan ventanas apareadas bordeadas con revoques en blanco sobre fondo de piedra a la vista.

 

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La fachada noreste, compuesta por volúmenes dispuestos en cuatro planos incorpora un nuevo elemento que no se manifiesta en las otras tres. Se trata del frontón, de origen clásico,  que corona el cuerpo central apareciendo como sostenido por pares de pilastras.

Dos de ellas ingresan, curiosamente,  en el tímpano inclusive con su capitel. También es característica de esta fachada, la culminación de todos los muros con cornisa de importante volado. A diferencia de las otras fachadas, carece de los frisos y bordes en revoque blanco.

 

 

La fachada suroeste es la más inconclusa. En sector central,  en las llamadas puertas del mediodía, es similar en su composición al portal de ingreso, solo que el dintel es un arco de medio punto.

 

 

En la fachada sureste  se destaca la forma curva del ábside, donde cuatro pilastras generaron tres paños verticales que en su parte superior contienen ventanas apareadas. El sector esta rematado con marcadas cornisas. En un plano posterior dispuestas simétricamente se visualizan las sacristías de igual diseño que las capillas frontales.

 

 

Todo el conjunto da una sensación de gran robustez, de una obra inconclusa, quedando latente la incógnita de cómo hubiera sido el resultado según proyecto.

 

Los vitreauxs:

 

 

Algunas consideraciones:

El lugar geográfico del emplazamiento de este templo, las importantes modificaciones con respecto al proyecto original, que es cercano al año 1908, ciertos cambios que quedaron marcados en las fachadas sin dejar comentarios sobre los motivos que lo originaron, algunos elementos o signos que pueden atribuirse a orígenes inciertos, dieron pie a elucubraciones respecto de la autoría de la obra. No se puede soslayar, dada la profusa información existente, que hay seguidores de la corriente que atribuye vinculaciones entre este templo y la Orden de los Caballeros del Temple.

Al maremágnum de leyendas y rumores en las que los templarios encarnan el ideal de héroes rebeldes exterminados por el poder establecido, hay que sumar otro elemento para la confusión: el de la supuesta existencia de una arquitectura templaria característica, cargada de simbolismos esotéricos y heréticos.

En este caso, la idea sugiere que los templarios construyeron siempre sus iglesias con planta circular u octogonal. Como otros muchos mitos sobre los templarios, éste nació también en el siglo XIX, aunque en este caso de la mano de autores académicos.

Fue el célebre arquitecto Eugéne Viollet-le-Duc (1814-1879) quien refirió en sus trabajos la idea de que los templarios construían sus iglesias con planta central, para rememorar así el Santo Sepulcro de Jerusalén. A Viollet-le-Duc le siguieron, en aquellos años, otros autores como Lenoir o Prosper Mérimée, y la idea quedó cimentada hasta bien entrado el siglo XX.

Fue otro historiador francés, Èlie Lambert (1888-1961) quien acabó con el mito arquitectónico tras demostrar, con un completo estudio,  que las plantas centrales en la arquitectura de las iglesias templarias eran las menos frecuentes.

De hecho, ni siquiera puede hablarse de una arquitectura templaria, con tipologías  propias. Todo indica que las características de la arquitectura de los edificios del Temple, ya fueran fortalezas o iglesias, se asemejaban a la tradición arquitectónica del país en el que se desarrollaban.

Por desgracia, esta falsa identificación de los edificios de planta central con construcciones templarias ha dificultado no pocos estudios, creando atribuciones erróneas que se han perpetuado durante años.

Por ejemplo, en España, todavía hoy se atribuyen al Temple una serie de iglesias de planta circular o poligonal que en realidad tuvieron otro origen: es el caso de las iglesias navarras de Santa María de Eunate y Torres del Río, ambas octogonales y ubicadas en el Camino de Santiago o la iglesia de la Vera Cruz de Segovia, de planta dodecagonal, por nombrar solo algunas.

Ninguna de ellas perteneció, según los últimos estudios, a la orden del Temple. En otros casos, es suficiente con que se desconozca el verdadero origen de un edificio para que, con el único apoyo de las leyendas locales, se atribuya a los caballeros.

San Antonio de Padua de Capilla del Monte está a casi mil años de todo eso y en el sur del continente americano.

Vieja postal con vista posterior de la Iglesia de San Antonio

 

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La propiedad de Doering:

En los primeros años del siglo XX Doering demuele la vieja Casona donde habitaba la Sra. Montoya y construye una nueva donde vivirá hasta su muerte, un 19 de febrero de 1925.

 

Imagen de la Revista “Caras y Caretas” - N°751 del 22 de febrero de 1913

 

 

La reproducción:

A unos pocos kilómetros hacia la zona sur de la ciudad se levantó la Capilla de Fátima que intenta reproducir la estética original de la vieja Capilla de San Antonio.

 

 

Comuniones de la segunda década del siglo XX:

 

Revistas “Caras y Caretas” - N°1169 del 26 de febrero de 1921 y

N°1285 del 19 de mayo de 1923

 

Ubicación

30º 51’ 28.80”  latitud sur

64º 31’ 13.60”  longitud oeste

 

 

 

Fuentes de consulta:

  • Se agradece la especial colaboración de los Sacerdotes Luis Donato y José Guillermo Gómez; así como a María José Bosch.

  • GARCÍA BLANCO, Javier: "Los Mitos de la Arquitectura Templaria" - Tomado de la Web 01-02-2016

  • FRANGUELLI, Joaquín: Prólogo de XLIV - "Florentino Ameghino" del libro Grandes "Escritores Argentinos" - Director: Alberto Palcos

  • RUIZ MONTEJO, Inés: "Una iglesia relicario de atribución incierta. La Vera Cruz de Segovia" - Universidad Complutense de Madrid.

  • CARAS Y CARETAS Nº 644, Pag. 85, 4 de febrero de 1911 – "La nueva iglesia de Capilla del Monte" - Digitalización Biblioteca Nacional de España.

  • Revista “Caras y Caretas” - N°1015 del 16 de marzo de 1918 - Biblioteca Nacional de España.

  • Revista “Caras y Caretas” - N°1017 del 30 de marzo de 1918 - Biblioteca Nacional de España.

  • Revista “Caras y Caretas” - N°1169 del 26 de febrero de 1921 - Biblioteca Nacional de España.

  • Revista “Caras y Caretas” - N°1078 del 31 de mayo de 1919 - Biblioteca Nacional de España.

  • Revista “Caras y Caretas” - N°1285 del 19 de mayo de 1923 - Biblioteca Nacional de España.

  • Revista “Caras y Caretas” - N°591 del 29 de enero de 1910 - Biblioteca Nacional de España.

  • Revista “Caras y Caretas” - N°1031 del 06 de julio de 1918 - Biblioteca Nacional de España.

  • Revista “Caras y Caretas” - N°751 del 22 de febrero de 1913 - Biblioteca Nacional de España.

  • Revista “Caras y Caretas” - Año XXX – N°1524 del 17 de diciembre de 1927 - Biblioteca Nacional de España.

  • Revista “Caras y Caretas” - Año XIII – N°596 del 12 de febrero de 1910 - Biblioteca Nacional de España.

  • (1) Archivo Fotográfico de Córdoba - Documento Fotográfico - Álbum de Departamento Punilla - Inventario: Nº 65

     

 

 

Antigua fotografía donde se observa que aún no se ha construído el campanario actual

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