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SANTUARIO del SAGRADO CORAZON y de MARIA AUXILIADORA

Anita Passadore

Buenos Aires, 1868

Colonia Vignaud,1926)

Carlos Ernesto José Vignaud

Saint-Brice, Francia, 1849

Buenos Aires, 1911

 

Gracias al esfuerzo y tesón de los esposos Vignaud, pudo concretarse este hermoso templo, en base a un diseño del arquitecto salesiano, Padre Ernesto Vespignani (Ver Biografía) y bendecida en la Navidad de 1914.

Dice el profesor Comba, en su libro del centenario:

“Sólida y solemne; con toda la simplicidad de las cosas grandes de Dios, se levanta, con tres naves y su cruz romana, sobre un doble orden de vigorosas columnas de granito rosado de Baveno.

“Ella es sobria y elegante a la vez, es la “Gran Señora de Vignaud” es su Basílica del Sagrado Corazón y de María Auxiliadora”.

Sobre un terreno de 2.200 m2, frente a la plaza principal del pueblo, se construyó el templo de estilo románico, que mide 60 m de largo y 30 m de ancho. De planta en cruz latina, con tres naves, transepto y presbiterio.

La nave central, de gran altura, tiene un cielorraso a modo de artesonado al estilo de las iglesias románicas; su cubierta al igual que el resto de los espacios,  es de chapa acanalada de zinc a dos aguas bien pronunciadas.

Las naves laterales, de menor altura, están separadas de la principal por arcos formeros de medio punto sobre una doble hilera de siete esbeltas columnas de mármol rosado pulido de Baveno. El cielorraso de estas naves está constituido por una sucesión de bóvedas, cuyo arco generatriz es el de los mencionados arcos.

El transepto tiene la misma altura de la nave principal y forma con ésta, una perfecta cruz latina.

El testero culmina en ábside  cubierta con bóveda de horno. A los pies, sobre el ingreso se desarrolla el coro alto. Para acceder a él y pasar luego al campanario se trajo de Italia una angosta escalera tipo caracacol, que se armó en el lugar  mediante abulonado,  sin soldaduras.

Todas las naves, en cada unos de sus tramos, poseen amplias ventanas con arco de medio punto que confieren a este espacio religioso, una profusa iluminación que enfatizan las muchas formas que lo componen.

La fachada con ladrillos a la vista es monocúspide, alcanzando los 43m de altura. Los áticos propuestos para cubrir los distintos faldones de las cubiertas, generaron una fachada de espíritu piramidal. Es destacable la presencia de pesados pináculos con un coronamiento de cono piramidal de base cuadrada.

Las campanas fueron traídas desde Milán y tienen el mismo sonido que las de la Basílica de María Auxiliadora de Torino, Italia. La mayor de las cinco que conforman el juego,  pesa 2.000 kg. Su inconfundible sonido, viaja por los campos de las colonias a lo largo de varios kilómetros.

En el altar mayor - de madera revestido en oro - se halla la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, rodeado por las de San Luis Gonzaga y San Francisco de Sales. En los altares laterales, ambos de mármol, se venera a San José, patrono de la antigua capilla y a María Auxiliadora, declarada Patrona del Agro Argentino en 1947 y Patrona de la Colonia desde 1969. En otros altares se encuentran San Juan Bosco y Santa Dominga María Mazzarello.

La Virgen fue coronada, el 17 de octubre de 1928, con la presencia de Monseñor Fermín Lafitte  y una multitud de fieles. Al día siguiente, el Diario Los Principios reprodujo el acontecimiento que adquirió un marco apoteótico para la, por entonces, pequeña colonia. (Acceda a la nota)

 

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A la entrada de la iglesia, en el costado derecho, está ubicado el mausoleo con los restos de los fundadores: don Ernesto Vignaud y doña Anita Passadore de Vignaud. Al lado del altar de María Auxiliadora, se construyó un sepulcro, en el que están enterrados los cuerpos de tres sacerdotes Salesianos: Antonio María Chiroli (1870-1905), José Sottocasa (1877-1954) y José Ferrero (1901-1993).

 

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La antecesora Capilla San José 

Don Ernesto y Doña Anita se casaron en Buenos Aires el 23 de agosto de 1890. Tuvieron dos hijas, ambas fallecidas a pocos días de su nacimiento.

Muy devotos ellos, concurrían domingo tras domingo, en su volanta, a la vecina Colonia San Pedro, donde participaban del santo sacrificio de la misa en la Iglesia San Pedro Apóstol. Pero, prontamente se dieron cuenta que su Colonia necesitaba su propio templo.

El cuñado y administrador de Don Ernesto, Don Juan Passadore,  recibió el encargue de poner manos a la obra y disponer una capilla a la brevedad.

A solo diez años de la fundación de la Colonia, el 2 de octubre de 1898, fiesta de Nuestra Señora del Rosario  el cura párroco de San Pedro, Padre Morandini "procedió a la bendición solemne de la piedra fundamental de la Capilla de San José, que se erigirá en esta colonia a mayor gloria de Dios y bien de las almas, por iniciativa y a expensas de los esposos don Ernesto Vignaud y Ana Passadore".   

Quince meses después, la obra se había terminado. Mide 24 m. de largo por 7 de ancho. En el altar la imagen mayor era la de San José, la que estaba acompañada por las de María Auxiliadora, Nuestra Señora del Socorro, San Antonio y el Sagrado Corazón. Fray José María Bottaro, guardián de San  Francisco, bendecía el templo por licencia del Obispo de Córdoba, Fray Reginaldo Toro (1839-1904). (Actualmente, se cumplen en ella otras funciones).

En el día de Reyes Magos de 1900, el señor Justo del Campo, vecino de la Colonia de Brinkmann, registró el acontecimiento de esta manera: 

“... á legua y media al Naciente de este pueblo, la vecina Colonia de Vignaud ha inaugurado solemnemente una hermosísima capilla - la mejor de cuantas hay en estas comarcas - y está también consagrada al Santo Jefe de la Sagrada Familia, habiendo sido bendecida el día seis del corriente [sábado, 6 de enero de 1900], efectuándose con ese motivo una gran fiesta religiosa con la asistencia de dos R. P. Franciscanos venidos de Buenos Aires, el señor cura de San Pedro y el dignísimo Capellán de dicha Capilla de Vignaud, distinguido sacerdote, cuyo nombre se me escapa de la memoria, que viene precedido de gran fama por sus virtudes como Ministro del Altísimo.

Es digno de notarse que en la fiesta a que hago referencia los propietarios de la Colonia, si bien habían permitido en la plaza el establecimiento provisorio de carpas donde se expendían comestibles y bebidas, no han consentido bailes ni otras profanas francachelas que turbar pudiesen el carácter religioso de la función. ¡Acertada medida, digna de imitarse!.

He dicho que la Iglesia de Vignaud es la mejor de cuantas hay por estas comarcas y es necesario visitarla para convencerse de esta verdad. Pequeña si se quiere, pues mide a penas 22 m por 7,30 con 11,45 de alto; basta y sobra á las necesidades de la Colonia; está construida al estilo Corintio bajo la hábil dirección del señor Cándido Andreini, conocido maestro de obras en toda  la Provincia, siendo hermoso y bien pintado el cielorraso de madera que la cubre y de precioso mosaico el pavimento. Tiene un altar bellísimo de madera, pintado imitación mármol y con dorados chapiteles y columnas, con nichos en las que se ostentan las bien talladas estatuas de Jesús (Sagrado Corazón), N.S. del Perpetuo Socorro y San José.

Todo bien; vasos sagrados, ornamentos para tres sacerdotes de todos los colores exigidos, hermosos candelabros y arañas y una riquísima campana fundida en Padua cuyo sonoro timbre hace conocer el valor de la aleación que la compone. A la Capilla están unidas la sacristía y la casa parroquial con número suficiente de piezas para oficinas y habitaciones.

Se me informa que existe el proyecto de fundar al lado del templo mencionado, una escuela-agrícola que estará a cargo de Padres Salesianos y así ha de ser dados los propósitos cristianos y progresistas del señor Vignaud y de sus dignos representantes en la Colonia, señores Juan y Agustín Passadore, distinguidos caballeros argentinos que trabajan constantemente para el adelanto moral y material de estas regiones.”   

Don Ernesto tuvo un largo peregrinar para conseguir cura para su capilla. El 7 de abril de 1903, llegó el padre Antonio Chiroli, quien desarrolló una importante labor, convirtiéndose en el fundador de la Obra Salesiana en la Colonia.   

Pronto, llegó desde Sarría, Barcelona, España, la imagen de María Auxiliadora, la cual se venera hoy en el altar de la iglesia. El día de su bendición, el padre Chiroli editó un folleto cuyo nombre era: “María Ausiliatrice - Ricordo Della benedizione della statua e dell´altare di Maria Ausiliatrice - 28 maggio 1905”.

El sacerdote Pedro Ricaldone, visitó la Colonia en el año 1908 y en su informe a los superiores de la Congregación en Turín, les decía:

“… El espectáculo que se contempla todos los domingos viendo la iglesia llena de gente que viene con carros y coches hasta de lugares muy lejanos para oir misa, escuchar la palabra de Dios y acercarse con piedad sentida a los Santos Sacramentos, es de verdad edificante …”.

Otro cronista salesiano narraba: “… estos buenos piamonteses, al oír que se predicaba en tan buen italiano y de vez en cuando alguna anécdota o hermosa frase en su dialecto y especialmente al poder confesarse en piamontés, experimentaban tal placer y alegría que muchos ancianos y ancianitas lloraban de consuelo….

Don Ernesto, no pudo disimular su alegría por la nueva obra, pero su sueño era otro: la Colonia tenía que tener un templo monumental. Allá apuntó sus esfuerzos.

Un 7 de febrero de 1911, el Señor lo llamó a su seno; pero, su fiel esposa Anita conocida como "La Patrona" tomó la posta,  haciendo realidad el sueño trunco del fundador.

El siguiente 5 de octubre, se bendijo la piedra fundamental del templo, en el día de la fiesta del Santo Rosario.

La construcción se comenzó de inmediato y en junio de 1913, se registraba un buen avance de obra,  ya que estaban construidos los arcos que coronaban las columnas a ambos lados de la nave central.

El 28 de febrero de 1914, se instalaba la cruz de hierro forjado en la cúspide del campanario, siendo sus dimensiones 3,50 m por 2,20 m y un peso de 500 kg; procediéndose a su bendición el 19 de marzo. A fin de año llegaba la estatua del Sagrado Corazón de Jesús, para el altar principal.

Con la Navidad de 1914 llegó también la bendición del templo que don Ernesto había soñado para su Colonia. La hizo el Padre Luis Vaula, director del Colegio Salesiano.

Todavía le faltaban las importantes campanas que un templo de estas magnitudes debía tener y fue a Don Juan Bautista Passadore,  padre de Doña Anita, a quien le cupo pensar en ellas. Compró en Milán una réplica de las que resuenan en la Basílica de María Auxiliadora de Turín, en el templo de San Juan Bosco.  Entre las anécdotas de aquella época, está la que cuenta que estas campanas estuvieron enterradas largo tiempo en Italia, para impedir que se transformaran en cañones para la primera guerra mundial, razón esta que demoró su llegada al puerto de Buenos Aires y posterior instalación en la torre.

El juego de cinco campanas fue bendecido en octubre de 1923, siendo Anita Passadore, madrina de una de ellas, la dedicada al Sagrado Corazón de Jesús y María Santísima Auxiliadora. 

Doña Anita, continuó viviendo en Vignaud, siempre ayudando a los salesianos y a las Hermanas de María Auxiliadora, siempre pensando en todos los niños y su educación.  A los 58 años de edad, el 15 de junio de 1926, falleció como consecuencia de uremia.

“Sus funerales fueron una verdadera apoteosis y todos los labios no sabían más que alabar a la que tan bien había sabido usar de las riquezas que el Señor le había concedido enjugando tantas lágrimas y fundando tantas obras para remediar la necesidades de sus semejantes”.

 

Semblanzas de otros tiempos

Luis Vignaud fue el hermano menor del fundador. Al mes siguiente de enterarse de la muerte de Ernesto, volvió desde Francia a Colonia Vignaud y permaneció en ella,  alrededor de un mes. En mayo de 1911, en carta manuscrita, les escribía a su esposa e hijos, pintando imágenes de esta pequeño pueblo de la pampa gringa cordobesa a comienzos del siglo XIX.

“... Sólo en Colonia Vignaud hay una iglesia atendida por dos padres salesianos y dos colegios, el de varones dirigido por los salesianos (dos padres y tres acólitos) y el de niñas, dirigido por una Superiora de la Congregación de las Hermanas María Auxiliadora con la ayuda de cuatro religiosas.

La instrucción es totalmente gratuita para los externos, los pensionados pagan solo 25 piastras [1] por mes, lo que representa en francos un poco más de cincuenta francos, pero si se tiene en cuenta el valor de las cosas aquí, a precio igual, en Francia esto no representaría siquiera veinte francos; la comida y las comodidades son mejores que en Francia. Solamente creo que en Francia la instrucción que se brinda es más sólida.

... Todas las colonias limítrofes aprovechan de los colegios y las ventajas religiosas que ha dejado mi difunto hermano.

Los domingos y días feriados es una aglomeración incalculable... En “breaks”, sulkis, tílburis, autos de todo tipo, de los cuatro puntos cardinales llegan las familias para escuchar la misa; la iglesia es demasiado chica para todos ellos [son tiempos de la Capilla San José], los últimos quedan afuera, y como las puertas quedan abiertas aprovechan como pueden la ceremonia. Los bancos están alineados de manera que las mujeres estén de un costado y los hombres, del otro. No hay más que una silla y un reclinatorio en la iglesia, la que ocupaba mi difunto hermano y que me es reservada cuando voy a la iglesia.

 Aquí todos los colonos son piamonteses, los raros extranjeros y personas del lugar que se encuentran están obligados a aprender su lengua y si, por casualidad, hay algunos italianos de otras provincias, deben someterse a las mismas leyes.

Cuando el Santo Oficio comienza, toda esta ruda gente está concentrada, no he jamás asistido ni en América ni en Francia a una misa u oficio que se haga en familia, cada uno sabe lo que debe hacer, la misa comienza, el padre realiza el oficio, los “pater noster” y aves marías resuenan, los hombres responden a las mujeres y viceversa; un padre comienza las letanías, los asistentes responden según la circunstancia del momento de la misa los cánticos en italiano o los cantos litúrgicos entrecortados por Padrenuestros y Ave Marías et otras plegarias que no entendí.

En un determinado momento el padre oficiante se sienta, otro sube al primer escalón del altar, au2nque el púlpito existe, su voz se hace escuchar mejor por la gente que está en la puerta de la iglesia. Predica en italiano largo tiempo, tres cuartos de hora o algo más, a veces la sonoridad de la lengua italiana retumba en los arcos de la iglesia en ondulaciones a los oídos de los fieles, pero yo no entiendo nada.

... Todo es perfecto: la misa es cantada a varios tonos y las voces  son bastante justas, y hasta justas algunas veces en el conjunto, lo que sería imposible de lograr en Francia si se cantara una misa en familia como aquí.

Sólo falta el harmonio para que todo sea perfecto ...". 

Continúa la misiva relatando pasajes de las procesiones  y hechos relacionados con la profunda fe religiosa de un pueblo único, cuya vida giraba en torno a ella.   

[1] Moneda de plata, de valor variable, según los países que la usan. R.A.E.

 

De los curatos

El gobierno de Córdoba, el 1 de diciembre de 1859 dividió el Departamento del Río Segundo en dos secciones administrativas: la primera que conservó su nombre y la segunda, que recibió el nombre de San Justo.

En un todo de acuerdo a la autoridad civil, el Obispo Diocesano de Córdoba del Tucumán, Dr. Vicente Ramírez de Arellano (1858-1873), procedió a la división eclesiástica  según la administrativa, conservando  inclusive las denominaciones.

Desde el 21 de julio de 1860, la región pertenecía al Curato de San Justo y Pastor, también llamado de Villa Concepción del Tío. En virtud de que la zona se fue poblando por el nacimiento de nuevas colonias y ante la necesidad de una mejor atención a la creciente feligresía, a solicitud del titular del Curato de San Justo y Pastor, por decreto del 10 de agosto de 1892, el Obispo de Córdoba Fray Reginaldo Toro (1888-1904) desprendió del mencionado Curato, el de San Pedro Apóstol, con jurisdicción en la Pedanía Libertad. La sede se fijó en la Capilla de San Pedro, donde debían trasladarse los colonos de la zona.

 

De las tierras y la Colonia

 

06 de octubre de 1876

La “Ley Avellaneda” definió por primera vez qué era un inmigrante, especificando sus derechos y deberes, y planteó una ambiciosa propuesta de colonización que debía realizarse sobre tierras públicas, pero de la que también podían participar los propietarios privados. El proyecto era convertir al inmigrante en colono, es decir, en pequeño o mediano propietario de tierras rurales. Fue un eficaz instrumento legal, que permitió la incorporación de casi cuatro millones de inmigrantes a nuestro país.

26 febrero 1881

Charles Joseph Ernest Vignaud (que firmó siempre como Ernesto Vignaud), zuavo pontificio, en un remate de tierras que hacía el gobierno en  Buenos Aires, adquirió, en las proximidades de Morteros, casi ocho leguas cuadradas a bajo precio por la escasez de oferentes.

28 diciembre 1881

En Villa Concepción del Tío, se firmó el acta de posesión de las tierras que había adquirido Don Ernesto, siendo su texto, el siguiente:

“En Villa Concepción del Tio, Departamento San Justo, a los veintinueve días del mes de diciembre y año mil ochocientos ochenta y uno, en cumplimiento de la orden que antecede, hice comparecer ante mi y testigos de actuación, al señor Don Ernesto Vignaud para darle posesión como se ordena, de la suerte de tierras que dicho señor ha comprado, como consta de los documentos que al efecto ha presentado; quien manifestó que estaba conforme y se daba por recibido por esta acta, de la suerte de tierras que según títulos presentado y por compra legal había adquirido a la suerte de tierra número CUARENTA Y CUATRO  serie B, situado en esta Pedanía; quien al darse por recibido y posesionado por dicha compra, firmó la presente ante mi los testigos“.

02 de agosto de 1886

En consonancia con la “Ley Avellaneda”, durante el gobierno de Córdoba de Ambrosio Olmos (1886-1888), se sancionó una ley integral para la creación de colonias agrícolas tanto privadas como oficiales, con el objetivo de aumentar la producción primaria y poblar las llanuras. Fue el origen de la mayoría de las colonias del este de la Provincia.

Año 1888

Don Ernesto viendo la posibilidad de crecimiento, decide acogerse a los beneficios de la Ley de Fundación de Colonias y escribe al Ministro de Gobierno de la Provincia de Córdoba, Dr. Antonio del Viso:

“Ernesto Vignaud, ante S.-S. con el debido respeto expongo: que soy propietario de la suerte de tierras ubicadas en el número 44. Serie B del Departamento “San Justo” de esta Provincia, cuya ubicación precisa constadle plano que acompaña, juntamente con los títulos que me acreditan propietario de dicha suerte y los cuales serán devueltos oportunamente.

La Colonia se denominará “Vignaud” teniendo la extensión total de dos leguas mil doscientos cincuenta y una cuadras con siete mil quinientas varas. El número de familias ya establecidas son cuarenta. Se encuentra la Colonia a una distancia de treinta kilómetros del Ferrocarril “Buenos Aires - Rosario" a Sunchales. En consecuencia, solicito los beneficios que acuerda la ley de fecha 2 de agosto de 1886. Por ser justicia …, Ernesto Vignaud”.

07 agosto 1888

Por decreto del gobierno de Córdoba, se aprueban los planos de la Colonia Vignaud, con la firma del gobernador Don José Echenique rubricando el siguiente texto: “Apruébanse los planos presentados de la “Colonia Vignaud, fundada por D. Ernesto Vignaud en terrenos de su propiedad ubicados en la suerte Nº 44 Serie B  del Departamento San Justo, acordándosele, en consecuencia, los beneficios que establece la Ley de Colonias fecha 2 de agosto de 1886 en su título 2º, para las Colonias que distan más de cinco leguas de un ferrocarril”. Este es el impulso que Don Ernesto necesitaba para pensar en un centro urbano para la Colonia, con todos los elementos propios: iglesia, plaza, escuela.

25 noviembre 1903

Se firma un convenio con la Pía Sociedad Salesiana, donde constan las donaciones que ésta efectuó para los Colegios y para el mantenimiento de la Capilla. Después de intensas gestiones, por parte de Don Ernesto, llegaron  los primeros padres salesianos a la Colonia Vignaud para ocuparse, no sólo de la capilla, sino también de la educación de los niños. Surgió así la Escuela primaria elemental "Nuestra Señora del  Rosario", para varones, con externado. En el  convenio con la Pía Sociedad Salesiana, no solo le donaban los terrenos, sino que Don Ernesto se comprometía a construir los edificios de las escuelas a cambio de que los salesianos se comprometieran a permanecer en el lugar con un capellán.

A partir de este año, visitantes que solían llegar, la llamaron “Colonia Santa”, “Colonia Bendita”, “Colonia Modelo” y más adelante el Obispo don Zenón Bustos la llamó “Oasis en medio del desierto”; todo ello en contraposición a un informe de finales del siglo XIX, del Archivo Histórico de Córdoba, que dice: Esta Colonia está situada en el lugar llamado “Las Ánimas y dista 10 kilómetros de la Estación Brinkman ….

Año 1905

Concretado este primer paso, don Ernesto comenzó a trabajar para que se instalen también las Hermanas de María Auxiliadora, originándose el "Colegio María Auxiliadora", para niñas.

28 agosto 1908

El Obispo de Córdoba Fray Zenón Bustos y Ferreyra (1904-1925), autorizó a la Pía Sociedad Salesiana de Don Bosco, a establecerse canónicamente en la Colonia Vignaud y declaró fundada la Casa.

12 diciembre 1917

Se aprobaron los planos del trazado del pueblo de Vignaud.

27 octubre 1921

Se creó la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Colonia Vignaud, como resultado del desmembramiento del primitivo Curato de Morteros.

03 abril 1923

El Obispo Auxiliar de Córdoba, Monseñor José Anselmo Luque (1914-1930), entregó dicha Parroquia a la Pía Sociedad Salesiana de Don Bosco, con todos los derechos, obligaciones y oficios inherentes al ministerio parroquial.

14 enero 1926 Se aprueba la creación de la Municipalidad

 

Acerca de la inmigración piamontesa ...

"Bogianen" es, de algún modo sintético, sinónimo de sedentario o también una forma de describir a aquellos que, ferreamente, están arraigados a su lugar, su tierra y sus tradiciones.

"Bogianen" es el modo de identificar y reconocer a un Piamontés. Curiosa y paradójica manera cuando se piensa en los varios cientos de miles que migraron del norte de su Italia natal para radicarse en las lejanas y desconocidas tierras sudamericanas.

La amplia mayoría recaló en Brasil y en Argentina con la esperanza de un destino donde se privilegiara la paz y el trabajo.

Todos ellos, encorvados sobre el surco de esa plana y monótona geografía tan diversa y distante de sus añoradas montañas, vieron menguar la fatiga de cada dura jornada laboral con un murmullo que, suave y delicado, latía en lo profundo de sus oídos:

Montagne dël mè Piemont

che base 'n front sta mia sità;

montagne dël mè Pais

ch'i sghicie l'euj al Paradis,

portè lassù 'nt'ël cel

ij seugn d'un bogianen.

"Montagne dël mè Piemont"

Fragmento de canción popular piamontesa

(Montañas de mi Piamonte / que besan el frente de mi ciudad /

montañas de mi Tierra / que arrastran los ojos al Paraíso /

lleven a lo alto del cielo / los sueños de un "bogianen")

 

 

Datos complementarios:

El 20 de enero del año 1925, el templo, fue “agregado” a la Basílica de San Pedro de Roma, por S.S. el Papa Pío XI, por lo que todos los feligreses que concurren a esta iglesia, reciben las mismas indulgencias, privilegios y gracias que los que visitan la Basílica Vaticana.

Sobre el frontispicio, y por expresa indicación de Roma, están grabados en piedra los emblemas de la basílica Vaticana.  

Aclaración: El SANTUARIO DEL SAGRADO CORAZÓN Y DE MARÍA AUXILIADORA, no está dentro del listado de Basílicas del Vaticano y tampoco lo es para la Diócesis de San Francisco. La denominación de BASÍLICA, es un título que solo otorga el Sumo Pontífice a través de un Breve Apostólico, documento que no hemos hallado hasta la fecha (enero de 2013). Al 30 de noviembre de 2012, la Provincia de Córdoba tiene 10 basílicas de las 45 que hay en la Argentina.   

Con el “título” de Basílica, ha sido declarada Monumento Histórico Provincial  por Decreto Nº  3935 del 12 de julio de 1989.

Las  Fiestas Patronales se celebran el domingo más próximo al 24 de mayo de cada año.

 

Se encuentra a   100,5  msnm

Latitud: 30º 50’ 26” Sur

Longitud: 61º 57’ 25” Oeste

 

 

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Fuentes de consulta:

  • COMBA. Rolan, El OASIS DE DIOS, estampas de un centenario. Círculo Sindical de la Prensa, Córdoba 1988.

  • CABRINO, Cristina y FENOGLIO, Norma - San Pedro, 100 años de historia en la vida de una Colonia - Morteros 1988.

  • CENTRO DE CULTURA ITALO-ARGENTINA – Instituto Superior del Profesorado Manuel Belgrano – De los Alpes a La Pampa. Imprenta Brinkmann. Brinkmann, 1995.

  • FENOGLIO Norma C. – Una vida al servicio de la fe, Ernesto Vignaud 1849-1911 – Encuentro Grupo Editor, Córdoba agosto 2007.

  • Diario Los Principios - San Justo. En plena Jauja- 15 de enero de 1900 - Córdoba

  • www.eremnec.org/vignaud [tomado el 14/03/08].

  • www.GCatholic.com

  • DIARIO LOS PRINCIPIOS. lunes 18 de octubre de 1928. "Ceremonia de la Coronación de la Virgen en Colonia Viganud"

  • Todo es Historia 103 - Diciembre 1975.

  • Se agradece al Sr. Andrés Grosso por el aporte de las fotografías aéreas. (*)

  • Fotos aéreas de Graciela Belmonde (**)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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