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Juan Núñez de Prado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SAN JOSE

La hora de la siesta inundaba de modorra el ronroneo del motor; el polvo entraba por las ventanillas hiriendo las inevitables ganas de respirar. El calor flotaba denso sobre el asfalto vacío y alguna iguana aburrida se cruzaba lenta con un cuis veloz.

Se observaban y se ignoraban. Ellos podían, mientras que para uno el destino sería: nadie a cruzar, nadie a quien ignorar.

Desde Oliva son 20 kilómetros vestidos, a derecha e izquierda, con sembradíos teñidos de verdes y ocres. En un lejano punto el camino se hunde, linear o con suaves curvas, en la nada.

La nada no es nada; por el contrario, el destino tenía nombre e historia.

En el mientras tanto, la mente gusta de estos momentos para construir sus sueños, para que las imágenes vuelen sin control y que, una vez liberadas a su suerte, fluyan deshilachadas mientras, de modo arbitrario, jugamos a atraparlas de las faldas, unirlas con precarios pegotes intentando fabricar, como infantil juego, una película con argumento, guión y final inesperado.

Es así como una comunidad comechingón se materializó flotando entre brillos de sol y tosquedad de la tierra. La foto puesta en foco desnudó ojos temerosos e inseguros. En el centro del cuadro los hombres dudaban sobre que hacer mientras las mujeres, temblorosas y llorosas, abrazaban a sus críos. Algo pasaba, algo en el aire los hacía atemorizar.

Una noticia, una mala nueva absurda e inexplicable había llegado a ellos. Se hablaba de seres parecidos pero no iguales, que hablaban pero no igual, que vestían para nada igual, que podían hacer mucho daño con nada igual a algo, por ellos, alguna vez visto.

La película se disfuma en otras escenas junto a un caudaloso río donde descansan hombres sucios rodeados de caballos, mulas, armas, cruces. Saben bien de los otros no iguales y sobre todo saben bien que harán con ellos. Hacía meses que venían caminando desde distintos puntos cardinales buscando ciudades tapizadas de oro y plata, una manada de desesperados enfermos de lujuriosa ambición.

Los pedazos separados de celuloide, se chocan, se superponen, se tiñen de sangre. El sonido se deforma en aullidos, las fotos se desgarran, se parten, sucumben; la historia empieza a escribirse de otro modo.

En el último fotograma una mano curtida y blanca dibuja sobre un amarillento papel, con pluma y negra tinta, la palabra "Fin".

Las imágenes desaparecen de la mente, un puente se deja ver a unos cientos de metros; a nuestra derecha, un desparramo de casas bajas nos avisan que estamos en Pampayasta Norte.

Habíamos llegado.

 

 

Sobre las tierras

Los primeros expedicionarios españoles que transitaron la zona de la actual Pampayasta tomaron contacto con los Macaclitas como así se definían los Comechingones que ocupaban tanto el extenso actual Valle de Calamuchita como así también los faldeos orientales de las sierras que oficiaban de límite occidental de dicha fértil llanura rica en ríos caudalosos y arroyos cristalinos.

Sebastián Gaboto o Caboto o Cabot, al momento del descubrimiento del Río de La Plata, contaba entre su variopinta tripulación con un jóven aventurero, portugués para algunos o español de Córdoba para otros, conocido como Francisco César quien llevaría adelante una expedición que, junto a un pequeño grupo, parte en noviembre de 1528 del Fuerte de Sancti Spiritus que habían construído sobre las márgenes del Río Paraná. No más de veinte o treinta hombres son los que inician la expedición divididos en tres grupos. Según José Toribio Medina: "uno que tomó por los querandíes; otra por los curacuraes (caracaraes) y la otra por el río de la Curacuraz (Carcarañá)". Es así que por este río ingresan a las tierras bañadas por el Río Ctalamochita, actual Río Tercero.

En su libro "Esbozo para una historia del descubrimiento y Conquista de Córdoba" el Profesor Antonio Serrano asegura: "César y sus compañeros, después de seguir el curso del Tercero, se internan en el Valle de Calamuchita, atraviesan la sierra de los Comechingones y llegan al valle de Conlara (actual San Luis)".

Solo la mitad logró regresar al Río de la Plata antes de la destrucción del Fuerte y de allí a España; llevaban dos indios esclavos y el relato de la existencia de una ciudad que pasó a conocerse como "de los Césares" o "Trapalanda" o "Linlín" que, cubierta de oro y plata, se convertiría en la meta de numerosos expedicionarios que murieron sin encontrarla jamás.

 

Diego de Rojas parlamentando con los naturales

 

Uno de ellos sería Diego de Rojas quien, en 1539, había probado llevar a la práctica la dura empresa de llegar, desde el norte, al Río de la Plata.

Su ruta implicaba ingresar a través del actual Chaco argentino pero la intentona devino en inviable y terminó en un total fracaso.

En 1543, por decisión del Gobernador del Perú Don Cristóbal Vaca de Castro, Diego de Rojas tuvo su segunda oportunidad. En esta nueva experiencia alcanza los hoy territorios de Tucumán y Santiago del Estero.

Serán Francisco de Mendoza y Nicolás de Heredia quienes, producto de la muerte de su jefe herido por una flecha envenenada que le arrojaron los juríes en Maquijaca (actual Santiago del Estero), se harán cargo de continuar con el proyecto.

Diego de Rojas

Según Levillier los aventureros decidieron permanecer "... en la dicha provincia de soconcho ..."; de donde, tras nuevos cruentos ataques, se trasladan a "... la provincia de yugitas [diaguitas santiagueños] ... adonde hallamos mucha comida de maíz y algarroba e chanar e muchas ovejas, donde estuvo asentado dicho real casi un año."

Con la colaboración de un natural, en 1545 Francisco de Mendoza parte de Salavina sobre el Río Dulce en dirección sudeste iniciando, así, la búsqueda de una ruta hacia el Fuerte de Gaboto. Las lluvias le complican el avance atento que el Río Dulce inferior ingresaba con un elevado caudal en una geografía donde las salinas, los bañados y pantanos lo obligan a replantear su camino. Si bien el tiempo probaría que la dirección hacia el Paraná era la correcta, el expedicionario creyó haber sido engañado por el guía a quien mata y retorna a la zona de los yugitas.

Reorganiza su gente y toma la decisión de dirigirse hacia el sur bordeando las Sierras de Sumampa, supera la actual Ojo de Agua y accede a Cerro Colorado. Documentos referenciados hacia 1566 dan cuenta de la existencia en este sitio, rico en pictografías indias, de un pueblo comechingón identificado como "de Nicolás Diaz" que, según el texto del Prof. Antonio Serrano, se hallaba "... a catorce leguas de Sumampa y a diez de Ansenusa. Este lugar debió quedar en el actual departamento de Río Seco, hacia la cuenca del Dulce." El nombre de este pueblo haría suponer, con sensatez, que un miembro de la expedición de Mendoza optó por abandonar la aventura y radicarse en dicho sitio.

La traza seguida por los expedicionarios los llevaría hacia la zona de Quilino donde se encuentran con una gran comunidad comechingón y de allí continuaron hacia el sur por la zona de Toco Toco (actual Cruz del Eje) generando otro mojón con la construcción, en la actual Escobas, de un Fuerte que, por las historias posteriores vividas, devino en adoptar el nombre de Fuerte Malaventura. Aquí, con parte de los hombres, permanece Nicolás de Heredia.

Mendoza continúa la marcha y lo ubicamos, con razonable grado de certeza, en lo que hoy conocemos como traslasierra, tal vez más allá de la zona de la Sierras de Pocho o las de Guasapampa, al oeste de Minas y en procura de la zona de Panaholma. Más al sur y desde el Valle de Conlara inicia su camino hacia el este que lo lleva a encontrarse con el Río Ctalamochita (Tercero) para luego, recorriendo sus márgenes, acceder al Carcarañá y finalmente al Paraná; llegando, así, hasta el destruído Fuerte Sancti Spiritu.

Propone subir por el Paraná con destino a Asunción pero sus hombres se revelan y lo convencen de volver.

De regreso en la "provincia de los yugitas" y de resultas de una conjura alentada por Nicolás de Heredia, Francisco de Mendoza termina siendo asesinado. El grupo sobreviviente decide regresar al Perú.

El historiador español Diego Fernández de Palencia (1520-1581) dirá a propósito de los expedicionarios que son "... de la mejor gente y más famosa de todas las Indias, soldados de gran pundonor y valientes y ha durado hasto hoy día tanto su fama en el Perú, que puesto que ha habido otras muchas conquistas y entradas, con ninguna se tiene la cuenta que con esta y con los que a ella fueron."

Comenzaba la segunda mitad del siglo XVI, el Gobernador de Charcas propone a Juan Núñez de Prado descripto como "hombre bueno y de buen trato" para algunos y "ombre cruel, porque se le vió fazer crueldades muchas" para otros, para que lleve adelante la misión de radicar una población en el Tucumán. Será Núñez de Prado quien en 1550 fundará en la Quebrada de los Andes del Tucumán la Ciudad del Barco. Este será su primer asentamiento. Las pujas por la posesión de la región del Tucumán pusieron en disputa al Gobernador de Chile Pedro de Valdivia y a las autoridades del Alto Perú. El litigio significará la re-localización del Pueblo en Barco II (1551, en la actual Salta) y Barco III (1552, sobre el Río Dulce en la actual Santiago del Estero). Finalmente, el puesto de Gobernador del Tucumán, en nombre de Valdivia, será asumido por Francisco de Aguirre, Alcalde del primer Cabildo de Chile, quien fundará la ciudad de Santiago del Estero en 1553.

Roberto Levellier, en "Nueva crónica de la conquista de Tucumán", recopila que Aguirre, "... no obstante sus fallas, era derecho, abierto, recio y de claro obrar con unos y otros". Sobre su relación con los naturales, el escritor aseguraba que "le amaban ... porque les hablaba y trataba con verdad".

Convencido de la necesidad de erigir una ciudad en el camino entre Santiago del Estero y el Fuerte de Gaboto inició una exploración por las tierras de los Sanavirones para lo cual recorrió el Río Bermejo en dirección al Paraná y por éste hasta la confluencia con el Carcarañá para luego remontar, en el actual territorio cordobés, por el Ctalamochita; para, finalmente, regresar a la novel ciudad fundada junto al Río Dulce. 

José Toribio Medina en su "Colección de documentos para la historia de Chile" da cuenta que en 1556 se testimonia que Francisco de Aguirre desde su cargo de Gobernador de Tucumán tiene por intención extender la fundación de poblaciones hacia las lejanas fronteras y que "algunos de los tales pueblos tendrían contratación con la Fortaleza de Gaboto, que es en el Río de la Plata, cerca de la Mar del Norte (Océano Atlántico), señaladamente un pueblo que está visto se puede poblar en la provincia de los Comechingones, que estará a distancia de ochenta o cien leguas de la dicha mar y puerto de Buenos Aires, donde llegan los navíos de Castilla, e de allí se puede proveer esta tierra de todo lo necesario, sin que los naturales reciban ningún trabajo, trayéndole en carreta, porque está visto el camino ser llano y aparejado para ello".

En sus cartas, Aguirre aseguraba que la nueva ciudad estaría en una zona que eran "la mejor y más rica de cuanto yo he visto". Con esta motivación el Gobernador emprendió la marcha el 13 de mayo de 1566 "... en seguimiento de una tierra que se dice Anzenusa, valle de muchos indios que se llaman Comechingones", según el texto que vuelca el Licenciado Juan Matienzo en su libro "Gobierno del Perú".

El Licenciado Juan de Matienzo en "Gobierno del Perú" de 1567 asegura que Aguirre "... quería hacer un pueblo en una isla entre dos ríos, uno de el Estero y otro del Río Salado que se juntan allí en hansenusa y curunera."

Será el mismo Juan de Matienzo quien describe el camino seguido por el conquistador: "La primera jornada es un lugar de indios que se dice Manogasta, que cae a cuatro leguas de Santiago. Desde Manogasta a Ayachiquiligasta ay tres leguas. De allí a Aya-ambatagasta, dos leguas. De allí a Mocana a cinco leguas. De Mocana a Tantigasta, tres leguas. De allí a Guacalagasta, dos leguas. De allí a Zamisque quatro leguas. De allí a Homamax otras quatro leguas. De allí a Pasao, cinco leguas. De allí a la Capiña, quatro leguas. De allí a Ungagasta, tres leguas. De allí a Chapisgasta, cinco leguas. De allí a Zumampa, cinco leguas. De Zumampa a una ciénaga, quatro leguas. De la ciénaga a un arroyo despoblaro, cinco leguas. De allí a un pueblo de Nicolás Díaz, cinco leguas".

Será en este pueblo donde una rebelión deja a Aguirre sin proyecto y lo devuelve preso a la capital de la Gobernación.

El relato de Matienzo continúa dejando muy claro el conocimiento que existía del camino que les permitía llegar al Fuerte de Sancti Spiritu: "De este pueblo, a donde fue la prisión, a la fortaleza de Gaboto, según se treno la noticia de los indios, avía treynta leguas, y quedaba Gaboto a la mano izquierda. El gobernador iba en seguimiento de una tierra que se dice Ansenuza, valle de muchos indios que llaman Comechingones, que estava de aquel pueblo de la prisión diez leguas."

Alonso Abad dirá, casi 20 años después, que Aguirre "... hizo gente de más de ciento e setenta ombres e les llevó a descubrir la noticia de conlarae comechingones."

En 1572, Don Gerónimo Luis de Cabrera quien sería el futuro fundador de la Ciudad de Córdoba, encomienda a uno de sus parientes, Alferez General Don Lorenzo Suárez de Figueroa, "... el descubrimiento de las provincias de los comechingones y canavirones y río de la plata."

En los documentos recogidos por Roberto Levillier se da cuenta que "... en el dicho descubrimiento y jornada puso tanta diligencia y cuidado el dicho Don Lorenzo en el empadronamiento de los pueblos de yndios por do pasava y comarca dellos por causa de las muchas y diferentes lenguas y que ay en aquellas provincias ..."  y que la tierra era "... muy fertil y buena y para todo género de ganado y sementeras."

El camino de Suárez de Figueroa se lo reconstruye ubicándolo en el Valle de Quilino y el de la Punilla. Documentos de la época concluyen que "... se caminó cincuenta leguas por tierra de serranía que es la cordillera que divide esta tierra de Chile."

En los límites del territorio comechingón accede al Ctalamochita y por éste al Paraná. Esta ruta o "camino real" es seguramente la misma que usaría poco después Gerónimo Luis de Cabrera.

Luego de la fundación de la ciudad de Córdoba, a fines de 1573 y principios de 1574 será Mejía Miraval quien complemente el reconocimiento realizado por Lorenzo Suárez de Figueroa recorriendo los actuales Quilino, Cruz del Eje y Soto. Su misión incluía "... pasar la sierra desta otra parte hacia la mar del norte por la parte más comoda que oviere vaxando al valle de ctalamochita empadronando pueblos por la falda de las sierras." En los documentos recopilados por José Toribio Medina se puede extraer que "... al dicho capitán Hernán Mejía Mirabal, ... el dicho gobernador Don Jerónimo ... le envió con cincuenta hombres de guerra y trescientos caballos á descubrir la que llaman de César, donde fué con los dichos cincuenta hombres por capitán, y descubrió mucha tierra é naturales, y los empadronó para que fuese hecho el repartimiento en los españoles para el sustento de la dicha ciudad, en todo lo cual sirvió mucho á Su Majestad.” Mejía Miraval completa el ya usual recorrido hasta el Paraná fundando el Fuerte San Luis.

En 1579, de la expedición de Gonzalo de Abreu, se documenta su paso por la actual La Dormida y luego de sortear el Río Tercero, por Soco Soco (actual Tegua).

El Río Ctalamochita o de Nuestra Señora o Tercero había sido explorado en varias oportunidades; de resultas de lo cual, las tierras de Pampayasta, son reconocidas en plenitud.

 

 

Sobre los Comechingones

En un documento de 1573 elevado al Rey de España Felipe II, por el fundador de Córdoba de la Nueva Andalucía (existen distintas versiones sobre el autor del mismo), bajo el título "Relación en suma y de la tierra y poblaciones que Don Jerónimo Luís de Cabrera Governador de estas provincias de los juries, a descubierto donde poblar en nombre de su magestad una ciudad.", se le expone un detalle de las características de los habitantes del lugar conocidos como Comechingones. Este documento es publicado en 1585, por Don Marcos Jiménez de la Espada.

"Las poblaciones tienen muy cercanas unas de otras que por la mayor parte a legua y a media legua y a quarto y a tiro de arcabuz y a vista unas de otras están todas. Son los pueblos chicos que el mayor no terna hasta quarenta casas y a muchos de a treinta y a veinte y a quince y a diez y a menos porque cada pueblo de estos no es más de una parcialidad o parentela. Y así está cada uno por sí, tienen los pueblos puestos en redondo y cercados con cardones y otras arboledas espinosas que sirven de fuerza y esto por las guerras que entre ellos tienen. Biven en cada casa a quatro y a cinco yndios casados y algunos a mas. Son las casas por la mayor parte grandes que en una dellas se halló caber diez hombres con sus caballos armados que se metieron allí para una emboscada que se hizo. Son bajas las casas que la mitad de la altura que tienen está debajo de tierra y entran a ellas como a sotanos y esto hacenlo para el abrigo por el tiempo frío y por falta de madera que en algunos lugares por allí tienen. Gente toda de la más vestida dellos con lana y dellos con queros labrados con pulicia a manera de los guadamecis de España. Traen todos los más en las tocas de las cabezas y tocados que de lana hacen por gala muchas varillas largas de metales y al cabo dellas como cucharas, todos los más con un cuchillo colgado con un fiador de la mano derecha que se proveen lo más dello y otras cosas que de hierro tienen de rescates. Las camisetas que traen vestidas son hechas de lana y tejidas primeramente con chaquira a manera de malla menuda de muchas labores en las aberturas y ruedo y bocamancas. Crían mucho ganado de la tierra y danse por ello por las lanas de que se aprovechan. Son grandes labradores que en ningún cabo hay agua o tierra bañada que no la siembren por gozar de las sementeras de todos tiempos. Es gente que no se embriaga ni se dan por esto del beber como otras naciones de yndios ni se les hallaron vasijas que para esto suelen tener. Es tierra que se hallaron en ella siete ríos caudales y más de setenta o ochenta arroyos y manantiales todos de muy lindas aguas. Hay grandes pastos y muy buenos asientos para poderse criar ganados en gran número de todos los que en España se crían y hacer molinos y otras haciendas con que puedan vivir prósperos los que allí vivieren. Tienen arte y parecer de tierra muy sana porque los temples son muy buenos y sus tiempos de invierno y verano como en España."

 

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Mapa de Acarete du Biscay (1698)

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Sobre la Merced

Con las Mercedes se inicia un proceso de radicación poblacional en las regiones aledañas al Ctalamochita. El río y sus vínculos con el Carcarañá, el Paraná y el Plata lo hacían la más apropiada ruta de tránsito de contingentes y mercancías. Su derrotero geográfico lo convertían en estratégico al permitir una adecuada y simple vinculación de Asunción, el Plata y la salida al oeste hacia Chile con la obvia ruta al norte del Perú. La fertilidad de las tierras y la riqueza de su fauna propiciaron el asentamiento y la multiplicación de pequeñas comunidades en las márgenes del caudaloso río.

La agresiva integración de las poblaciones originarias dentro de regímenes feudales junto con la forzada evangelización, potenciaron distintos grados de resistencia, algunas de tal nivel de virulencia que obligaron a la construcción de fuertes que, en su mayoría precarios, debían ser cambiados de lugar o reconstruídos periodicamente frente a los ataques de los naturales. Uno de ellos fue el de Masangano o Mazangano de cuya ubicación, si bien no se tiene una certeza exacta, estaría ubicado sobre el Río de Nuestra Señora en algún punto dentro del espacio que se extiende desde las actuales San Antonio de Yucat y Pampayasta.

A propósito del Fuerte de Masangano, Ilda Susana Ughetto de Giraudo en su texto incorporado a "Civitatis Mariae" da cuenta que "... el censo poblacional organizado por el Arzobispado de Córdoba para su curato del Río Tercero Arriba en 1796 lo incluye en las proximidades de 'Pampallasta', el 'Oratorio' y el 'Monte de San Luis'."

El 24 de diciembre de 1574 el Gobernador Juan de Burgos le concede, en carácter de Merced a Don Lorenzo Suárez de Figueroa una superficie de tierra que se extiende del Río Segundo al Tercero; mientras que, el 5 de mayo de 1585, otro territorio a compartir con Antonio Suárez Mexía. Este último sería subdividido 15 años después; de hecho, el 12 de octubre de 1600, Lorenzo Suárez de Figueroa retiene una superficie de unas cinco leguas de largo con un ancho de poco más de dos leguas sobre ambos márgenes del Río Tercero y con límites entre La Herradura y la zona que, por entonces, se conocía como Lacla (que no es otra que la actual Pampayasta). Por su parte, Suárez Mexía tomaría unas cuatro leguas hacia el oeste a partir de Lacla. Los nuevos propietarios se convierten, así, en encomenderos de los indios residentes en la región.

Roberto Levillier, biógrafo de Lorenzo Suarez de Figueroa lo describe como nacido "... en Llerena por 1530. Era hijo de Lucas Ponce de León y de Catalina de Cabrera ... llegó a las Indias en 1562 ... jamás fue casado y dejó una hija natural, Catalina de Cabrera y Figueroa [la madre sería Ana Díaz Caballero y Agore] quien se casa en Potosí con el Capitán Juan de Avila y Zárate."

La dote que recibe Catalina, al momento de su casamiento, es la cesión por parte del Encomendero Don Lorenzo de todos los bienes que éste había recibido en la actual provincia de Córdoba.

Catalina enviuda en 1616, con nueve hijos: Gonzalo, Lorenzo, Juan, Martín, Alonso, Pedro, Antonia, Lorenza y María.

Ilda Susana Ughetto de Giraudo en su texto dentro del libro "Civitatis Mariae" vuelca importante información aportada por las investigaciones de las Profesoras Ana María Defílippi de Pautasso y Sandra Cecilia Zili basadas en un documento identificado como "Año 1692 - Escribanía II - Legajo 9 - Expediente 5" a más de un plano perteneciente al Archivo Histórico. Sugerimos que el lector se dirija a la página 362 de la citada publicación para tomar acceso a la rica información donde queda constancia de como los herederos de Catalina asumen la propiedad, ahora divisa, de las tierras asignadas a Don Lorenzo. Del mencionado libro se extrae que "... para Gonzalo, Juan y Lorenzo, desde Lacla [Pampayasta] dos leguas y media al este; para Antonia, religiosa de Santa Catalina, la legua contigua [en el plano esta fracción está identificada como Pampallasta]; para Lorenza y su esposo Juan Fiusa, dos leguas y media en la zona llamada Masangano [Pampayasta] además de la región de Yuca de cuatro leguas; para Lorenzo, religioso dominico, una legua, y para Alonso y Martín otra legua hasta llegar al lindero de la Herradura [Ver Capilla Histórica de Yucat, territorio que se extiende desde Masangano a Herradura, nombre asociable a la india del lugar Quillovit que significa Luna Nueva o Herradura]".

 

Mapa de John Dower (1832)

 

Volviendo al plano recuperado del Archivo Histórico por las Profesoras Defílippi de Pautasso y Zili y según consta en "Civitatis Mariae" accedemos a que en él consta la secuencia hereditaria del predio que recibieron los hermanos Gonzalo, Juan y Lorenzo; quedando claro que "... estas dos leguas y media inmediatas al lindero de Lacla, ... Francisca Correa de Lermo, mujer de D. Alonso Díaz Caballero, las hubo en contradictorio juicio [contra los hijos de Catalina Suárez de Figueroa]." Para luego, ser transferidas por ésta a manos de Manuel y Pedro Ferreira Aguiar y de éstos a sus herederos.

 

Las construcciones religiosas

Serán los herederos de los Ferreira Aguiar quienes un 10 de setiembre de 1757, dentro de sus propiedades, impulsarán la construcción de la primera capilla formal la que tomaría el nombre de "La Purísima" quedando ubicada sobre la margen sur del Río Ctalamochita. Alrededor de la misma comienza a gestarse el asentamiento poblacional que dará vida, a cada lado del río, a las actuales Pampayasta Norte y Pampayasta Sur.

Sobre la margen sur del Río Ctalamochita, además de La Purísima, nace la Capilla del Monte de San Luis (hoy desaparecida) mientras que sobre la costa norte la convocatoria religiosa se centró en dos Oratorios: uno (actualmente inexistente), dedicado a la Virgen de la Merced que se hallaba ubicado en el mismo sitio o en proximidades de la actual Capilla de la Merced erigida en 1880 y otro, de paredes de adobe y vigas de madera talladas a hacha, que aún se encuentra precariamente conservado en las afueras del pueblo, el Oratorio del Señor San José de 1875 al que se da como "Habilitado" en el Libro de Bautismos (1860-1884) bajo licencia del Sr. Provisor.

En relación a este último Oratorio, el Cura y Vicario del Curato de Tercero Arriba Fray Isidoro Anselmi da cuenta que "... en este Oratorio de San José de Pampayasta a los treinta y un días del mes de marzo de 1875, yo el cura puse óleo y crisma a Rosa Machado, hija natural de María Machado de edad de cuatro años ..." y "... en el Oratorio de Pampayasta del Señor San José a los siete días del mes de abril de 1875 yo el cura casé ... a Don Vicente Olivas con Guadalupe Ponce."

Probablemente este sea el mismo sitio en donde, previo a Anselmi, supo asistir con sus servicios un legendario personaje del lugar: el Padre José Dolores Fereyra. Numerosos relatos conservados al día de hoy lo describen, aún siendo muy anciano, con una permanente predisposición hacia los enfermos y necesitados a quienes llegaba acompañado de su viejo sulky.

Retornando unos pasos atrás en la historia, circa 1800, el matrimonio español compuesto por José de la Paz Mayorga y Manuela Maldonado, se radican en la zona de Pampayasta sobre la margen norte del Ctalamochita. Descendiente de dicha familia, en 1881, el Sr. Saturnino Mayorga junto a su esposa Ana Padilla Mayorga deciden hacer una donación de parte de sus tierras para que sean aprovechadas en la construcción de una Capilla que rinda homenaje a San José. Serán entonces quienes se presenten, por escrito, ante el Sr. Provisor y Vicario General exponiendo el deseo de "... edificar en el lugar de mi residencia una capilla pública que tenga veinte varas de largo por siete de ancho y siete de alto, bajo la advocación del Señor San José y los vecinos más acomodados del vecindario, quienes han aplaudido mi loable propósito proponiendo su cooperación en vista de la sentida necesidad por la larga distancia a que se hallan las demás capillas, vengo a solicitar a su Sria. la correspondiente licencia, previa la donación que hago de dos cuadras de mi propiedad, como consta de la escritura que en debida forma acompaño. Por tanto a S. Sria. suplico que teniéndose por presentado se sirva acceder a mi solicitud; es gracia."

La respuesta de las autoridades, a través de Aquilino Ferreia, se hace efectiva el 17 de diciembre de 1881 concediendo "... el permiso necesario en derecho para la construcción de la Capilla pública en el lugar denominado Pampayasta, comprensión del mismo Curato del Tercero Arriba, la cual será dedicada al Patriarca Sor. San José; y debiéndose proceder a la recolección de limosnas para la construcción de dicha Capilla, concedemos por nuestra parte la licencia necesaria para pedir dicha limosna en toda la Provincia y nombramos una comisión de sujetos respetables para que corran con los fondos que se recolecten y construcción de la Capilla, compuesta del modo siguiente: Presidente, Benicio Orellano; Vice Presidente, Juan Delgado; Tesorero, Saturnino Mayorga; Secretario, Ramón López y Vocales, Roque Ruiz, Manuel Padilla, Gelanor Ortiz y Eduardo Mayorga; aceptando por nuestra parte por facultad especial del Obispo de la Diócesis como representante de los derechos de la Iglesia, la mencionada donación."

El acta de la donación del 17 de diciembre de 1881 rubricada por el Escribano Público de Número y Hacienda y los obligados testigos da cuenta que comparece "... Don Saturnino Mayorga, vecino de Pampallasta, Departamento Tercero Arriba de la Provincia, de estado casado, mayor de edad ... y me presentó un boleto del tenor siguiente: Sr. Escribano de Hacienda. Sírvase entender en su registro de escritura pública, una por la que conste que con el objeto de llevar a cabo la construcción de una Capilla dedicada a San José, en la Pedanía de Pampallasta ... he decidido en propiedad y gratuitamente para que se edifique en él y demás usos necesarios, una superficie de terreno de mi propiedad ubicada en la localidad expresada y en el punto mismo donde se está construyendo la obra, siendo su extensión de dos cuadras cuadradas, que lindan por todos lados con terrenos de mi propiedad."

Si bien no hay certezas, la frase "... donde se está construyendo la obra ..." haría suponer que los trabajos estaban en marcha con antelación a la aprobación de la solicitud respectiva.

 

Pintura de principios del siglo XX con la imagen original de la Capilla

 

Arquitectura de la Capilla

El diseño es simple, es obvio que las magras disponibilidades económicas que se contaban no permitían grado alguno de ostentación.

 

 

De hecho la obra se sintetizó en un rectángulo de unos 18 m de largo, un ancho de unos 6 m y un alto próximo, también, a los 6 m. El edificio concluía con un techo a dos aguas de chapas de cinc.

 

 

El paso de los años trajo aparejado algunos cambios sin que ésto altere de modo sustancial sus características generales. El más significativo tuvo que ver con su campanario; de hecho, el original de significativo tamaño con dos campanas estaba ubicado sobre el lado derecho del frente luciendo, es su parte inferior, un arco de acceso. Años más tarde, dicho arco fue tapiado y sobre él se colocó una cruz de madera.

 

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La vida de ese campanario tuvo un destino trágico ya que fue parcialmente destruído por un rayo hacia comienzos de la década del 20 del pasado siglo; ésto obligó primero a su restauración y unas décadas después, de manos de los hermanos Del Bel en 1950, a replantear un nuevo diseño que llevó las campanas a su posición actual en torrecillas ubicadas en la parte superior del frontis coronándose con una cruz de hierro.

 

 

Dos cruces de menor tamaño se ubican a derecha e izquierda en lo alto del frontis.

Vista de frente, la Capilla se ve complementada con una construcción que se expande perpendicular a ésta hacia la derecha; ambos cuerpos se comunican con un arco a la altura del altar. Dicha construcción incluye la Sacristía y la Casa Parroquial.

 

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El conjunto supo tener un edificio adyacente de adobe que funcionaba como escuela del que quedan, en la actualidad, solo restos de paredes en pie.

El interior expone la simplicidad que el exterior anticipa.

Un altar colorido construído por el Sr. Juan Chacón, inaugurado el 1º de julio de 1934 y de características barrocas es descripto en el trabajo de Nevi Lucía Chiappero de Guillén, Mirta Mosquera de Lubatti y Teresita Grosso de Lubatti con motivo del Centenario de la Capilla teniendo "... columnas con fuste entorchado, volutas, ornamentos curvos, gran profusión de imágenes y colores. En general hay un predominio de líneas curvas en la parte superior y rectas en la inferior. Las imágenes veneradas son seis: San José [aporte del Padre José R. Benard, Inmaculada Concepcion de Villa Ascasubi] la Virgen del Carmen y San Roque, en tamaño grande; un Corazón de Jesús mediano y San Antonio y un Niño Dios crucificado en dimensiones pequeñas. Otras esculturas y cuadros menores, un via crucis en estampas con marcos dorados y un Cristo lateral de regular tamaño, completan la ornamentación interior.

 

 

El conjunto se completa con un coro por sobre la puerta de ingreso iluminado con una ventana circular, vestido con una reja de hierro accesible desde el interior de la Capilla; confesionario y bancos con interesante diseño en trabajada madera.

 

 

Según el estudio de Chiappero de Guillén, Mosquera de Lubatti y Grosso de Lubatti en el pasillo central descansan los restos de "... Doña Angela Mayorga de Martínez, hija de Don Saturnino Mayorga ... 7 de setiembre de 1914 ..." y debajo del altar "... yacería el Padre Juan Dolores Ferreyra, aunque no hay placa o inscripción que denuncie tal sepultura."

 

Datos complementarios

Fiesta Patronal: 19 de marzo

 

 

 

Fuentes de consulta:

  • Se agradece la especial colaboración del Sr. Aldo Lubatti

  • Chiappero de Guillén, Nevi Lucía; Mosquera de Lubatti, Mirta N.; Grosso de Lubatti, Teresita - "Centenario Capilla San José" - 1981

  • Prof. Serrano, Antonio - "Esbozo para una historia del descubrimiento y Conquista de Córdoba" - 1943

  • Medina, José Toribio: "El Veneciano Sebastián Caboto al servicio de España y especialmente de su proyectado viaje a las Molucas por el Estrecho de Magallanes y al reconocimiento de la costa del continente hasta la gobernación de Pedrarías Dávila" - Memoria presentada en la Universidad de Chile en respuesta a lo dispuesto por la Ley del 09 de enero de 1879 sobre instrucción secundaria y superior.

  • Medina, José Toribio - "Colección de documentos inéditos para la historia de Chile" - 1888

  • Presbítero Cabrera, Pablo - "Córdoba de la Nueva Andalucía - Noticias etno-geográficas e históricas acerca de su fundación" - Revista de la UNC - Instituto de Estudios Americanistas - 1917

  • Montes, Aníbal - "Caminos que encontró en Córdoba el Conquistador español" - 1954

  • Ughetto de Giraudo, Ilda Susana - "Parroquia “Sagrado Corazón de Jesús” Oliva - Civitatis Mariae - La ciudad de María - Historia de la Diócesis de Villa María"

  • Google Maps

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sebastián Gaboto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Francisco de Aguirre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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