Síntesis

La Capilla de la Estancia Jesuítica de San Ignacio de los Ejercicios de Santa Rosa de Calamuchita, Departamento Calamuchita, Córdoba (Argentina), orientada al este y mirando a las Sierras Chicas formó parte del casco de la Estancia Jesuítica más grande de la Provincia. Con la colaboración económica de Pedro Echezárraga, de Alonso de Alfaro y otros, el Padre Antonio Machoni adquirió las tierras a descendientes de Clemente Baigorri en el Valle de Calamuchita que los indios llamaban 'Valle de los Aolactas'. De inmediato, el Padre Martín López comenzó la construcción de la Capilla y de las demás dependencias de la Estancia para su funcionamiento. Durante 1735 y 1736 se trabajó en el ámbito religioso que consistía en una sola nave de 24 varas de largo por 6 de ancho y poco más de 5 de alto. En 1773, luego del extrañamiento, la Estancia pasó a manos de José Antonio Ortiz del Valle quien se hace cargo del patronato de la Capilla haciéndola pública. De ella, en la actualidad, solo se conserva su cimentación en un montículo de tierra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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ESTANCIA JESUITICA DE SAN IGNACIO DE LOS EJERCICIOS

 

“... Oigo con indecible consuelo de mi corazón el aumento, que toman los Exercicios de N .P. S. Ignacio, viendose entablada en casi todos los Colegios tan fructuosa devoción con grande utilidad de las almas, y no menos crédito de la Compa. Su Antecesor el P. Arteaga me avisa de dos quantiosas  donaciones, con q. la piedad de los Señores  D. Alonso de Alfaro, y D. Pedro de Echezárraga (de a quien supongo ai en la Compa.) intenta afianzar, y fomentar tan Sto. Ministerio…”.

En estos términos se expresaba el Padre General de la Orden, desde Roma, en su última carta de la serie anual de 1727.

Es así que, el aporte efectuado por estos insignes donantes, estaba destinado y permitió la adquisición de la estancia, que sería la sexta de los jesuitas y, en este caso, destinada a sustentar de un modo prioritario esta actividad espiritual de los Ejercicios Ignacianos en toda la Provincia Jesuítica del Paraguay.

52.000 pesos aportó Don Pedro Echezáraga y 6.000 pesos el general Don Alonso de Alfaro, mas otras donaciones menores le permitieron al padre Provincial Antonio Machoni S. J., adquirir las tierras a los herederos del sargento mayor Juan Clemente Baigorrí y Doña Gabriela Tejeda Garay en el extenso y boscoso Valle de Calamuchita, donde habitaban varios pueblos de aborígenes y le llamaban “Valle de los Aolactas”.

 

La Capilla, que miraba al naciente hacia la Sierra Chica, formó parte del casco de la estancia jesuítica más extensa que poseyeron en la Provincia de Córdoba. Conoció tiempos de trabajo y esperanzas. Oraron en ella blancos, nativos y negros. Hoy solo queda su perímetro hasta un metro de altura, probablemente su piso; todo bajo un gran montículo de escombros en medio de un añoso algarrobal. 

EL Padre estanciero Martín López S. J. (Ver Biografía) comenzó de inmediato con las tareas de levantar las edificaciones necesarias para el funcionamiento del establecimiento agrícolo-ganadero. Entre ellas, sin dudas, estaba la Capilla.

 

Interior del Molino

Interior de uno de los Hornos

Paredes externas del Molino

 

El 3 de abril de 1734, el P. P. Jaime Aguilar S. J., en un memorial emitido para la estancia, ordenaba: “… 3º - Prevengase abundantes materiales de piedra, cal y ladrillos para  que hecha la planta de la Capilla y consultada y aprovada por mi se pueda hazer con brevedad…”.

Días después, el 20, decía: “… 13 – En viniendo el Hº Andrés Blanqui dirigira la obra de este Colegº, y la del Colegº Convictorio, y también la de Altagracia, Jhs. María, y Sn. Igº.  de los Exºs.: de suerte que en ninguna se le precise, a que trabaje personalmente dho. Hº. a todas, y a cada una de ellas pa dirigirlas” .  Más adelante ordena que : “… Pídase al Hº. Blanqui la planta de la Iglesia de la Estancia de Sn. Ignacio, y consúltese con los Consultores Ordinarios, y ad graviora ; y si el may nº de votos juzgase que es decente, y facil de executar, se le avisará al P. Martín Lopez para que la empiece luego…” “… Dedíquense luego dos muchachos de los abiles para que aprendan el ofiº. de albañil, sacandolos, si fuese menester, de qualquiera oficina, donde se hallen, y no se ocupen en alguna  otra cosa sino q. siempre anden con el Hº. Blanqui, acompañandole en todas partes pa q. Nstro. Hº. , los vaia enseñando…”.

Dice el Arq. Carlos Page, que este documento refuta lo indicado por el Padre Sobrón S.J.,  cuando afirma que Giovanni Andrea Blanqui (Bianchi) (Ver Biografía) no participó en esta capilla de la estancia de Calamuchita.

Dos años tomó su construcción: 1735 y 1736. Los padres Antonio Miranda y Ramón Huarte, el 21 de diciembre de 1736, emitieron un importante documento que llamaron:  “Lista y memoria de las alajas y cosas, que ay en el servicio actual de la estancia de San Ignacio , asi las pertenencias, y aplicadas a la sacristia, y capilla, como también las que sirvan, y estan en las oficinas de ella”. No se refiera a la edificación, solo a pertenencias y muebles necesarios para los oficios: imágenes, cuadros, plata, ornamentos y otros enceres. Para esta fecha, entonces, la capilla prestaba sus servicios espirituales.

Una buena manera de acercarse a conocer como era, es leer los trabajos de las investigadoras Benso y Signorile. El 25 de febrero de 1769, los tasadores enviaron a Fernando Fabro el informe de tasación encargado por la Junta de Temporalidades. Habían pasado más de treinta años de su construcción, cuando “ al abrir las dos pesadas manos de madera de la puerta principal de 2,20 por 2 metros y transponer el umbral , se encuentran con la nave sencilla pero bien ornamentada, el espacio interior de ‘ veinticuatro varas de largo y seis de ancho en claro y  cinco y tercio de alto’, aloja todas las alhajas y enseres de culto que los padres de la Compañía utilizan en esta estancia”.

 

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Dibujo de la Estancia de Francesc Fábregas i Pujadas

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“Las paredes de adobe crudo con algunas arcadas, dan noticias a los funcionarios de la precariedad de los materiales de construcción, a pesar de los planes del padre Provincial Jaime Aguilar de utilizar piedra, cal y ladrillos; las mismas apoyan el techo ‘ de ocho tirantes con sus cañizos y tejas’ y armonizan con el conjunto en una rústica composición”.

“Sería imposible hoy describir su fachada, pero se sabe que sobre la portada había tres campanas, dos grandes y una chica”.

“La construcción de la capilla está a cargo de los negros que viven en la finca, porque entre los conchabados no figuran alarifes albañiles”.

“Debió llamarle la atención el gran cuadro de lienzo, sin marco en el altar mayor, con la Efigie de san Ignacio y Nuestra Señora (…) con un dosel de angaripola y su cenefa de tafetán azul y velo de nácar. El mismo descansa sobre la coronación del sagrario”.

“Dicho sagrario es de madera dorada, que mide: ‘tres cuarta de alto y otras tantas de ancho, con ocho columnas y su llave (…) contenía un copón de plata dorado con dos vasos de lo mismo, el que e muy bien valuado por la comitiva; ‘en la freta del sagrario una sacar con marco dorado y en el medio la Efigie de un Santo Christo de metal chico’”…

“… En el mismo altar se halla un ‘cuadro de Nuestra Señora de Belén adornado por la varilla con una franja de plata (…) un ara para celebrar forrada en lienzo crudo, dos marquitos de madera dorado en que se contiene el Evangelio de San Juan y el salmo de Lavabo, y un atril de madera?’”.

“De ningún modo puede pasar desapercibido el altar secundario, del lado izquierdo , en el cual ‘… se halla el ara competente para celebrar…’ , es una efigie de Cristo crucificado ‘de madera  con encarne, de vara y media de alto..[1,25 metros], un respaldo de brocato (…), cinco laminitas(…) con dos vidrios …

“… En el cuerpo de la Iglesia dos confesionarios de madera … también dos efigies de Nuestra señora y San José de bulto, de unos 60 centímetros.” 

“La tenue iluminación que brinda la araña de madera con cuatro candelas o la lámpara de estaño, no es suficiente para inventariar tantos enseres; tal vez pueden recurrir a las tres ventanas sin puerta ‘con rejillas de alambre’, las que aunque medianas, pueden aportar buena luz a la nave y facilitan la escritura, otorgando una espacie de magia al recinto”.

“Recorriendo la nave encuentran la sacristía que es un cuarto con ‘… paredes con dos estribos de piedra y barro con el reboque de cal correspondiente (…) de ocho varas de largo, cuatro de ancho y de tres vigas y sus costaneras, de cañizo y tejas’, cuya puerta de una mano con su cerradura permite salir al patio de la casa ... donde el reloj de sol cerca de los fragantes naranjos, les indicaría a qué hora habrían terminado la jornada, mientras tañen las campanas".   

Llegó 1767 y después la Junta  de Temporalidades. Los expulsos ya estaban lejos y en la capilla hubo bautismos, catequesis y matrimonios.

José Antonio Ortiz del Valle, el 29 de octubre de 1773, firma la escritura de compra de la Estancia de San Ignacio que incluía por $32.366, una superficie de 120 leguas cuadradas de tierras con todo lo clavado y plantado, que se tomará su tiempo para pagar.

El obispo Moscoso le concede al nuevo propietario, el patronazgo de la Capilla, a él y a sus descendientes, con la obligación de hacerse cargo del mantenimiento de todos los componentes de la misma. Este oratorio, tras un juicio del vicario de Calamuchita, pasa a ser una capilla pública.

Buenos Aires logra ser reconquistada derrotando a los invasores ingleses en su primera incursión en el Río de la Plata durante 1806. Las tropas rendidas son alojadas a 120 km de la ciudad, en el paraje de San Antonio de Areco. El 30 de marzo de 1807 son movilizados hacia el interior; en el contingente del Regimiento 71 marchaba el Capitán Alexander Gillespie con destino a San Ignacio en el Valle de Calamuchita. De su pluma, nace un diario de viaje donde el oficial se ocupará de describir la naturaleza y geografía de nuestro interior así como los hábitos, costumbres, miedos y sueños de los habitantes locales. Esa mirada particular y subjetiva se convertirá en un libro que será publicado en Londres en 1818 con el nombre "Buenos Aires y el interior".

Del mismo extraemos que "... poco después del alba del 3 de mayo, nuestro descenso era lento, pero perceptible en las bastas llanuras de Calamuchita entre los estupendos cerros de Los Cóndores y las altas sierras de Córdoba, hasta que llegamos al Río Grande, que nace continuo a las últimas y corre por este valle juntándosele en su camino algunos arroyos entre ellos el de San Ignacio cuya fuente está en la parte oriental de la sierra. El Valle de Calamuchita, que se nos había destinado para residencia está casi de norte a sur y limitado por aquellas grandes extremidades que se expanden un poco al Sur Sureste hasta tocar los confines de los indios pamperos. San Ignacio está casi rodeado por montes y huertas teniendo un río playo a menos de una milla del edificio. Al este y frente al colegio se levanta una prolongación de las sierras descriptas al entrar en el valle, no efectivamente notables por su altura, sino por estar cubierta de árboles de la base a la cumbre. Don Ortiz, nuestro propietario cultivaba una gran huerta con gusto y economía. Fue la única que vi en la América del Sur conteniendo con perfección todas las legumbres culinarias de nuestra isla o donde crecían con algún plan ordenado. Manzanos, perales, durazneros, nogales, membrilleros y olivos abundaban en orden regular, y cebollas, nabos, zanahorias y repollos estaban dispuestos según nuestra manera". [Acceda al relato completo del viaje por territorio cordobés, haciendo Click Aquí]

 

Ruinas de la Estancia (circa 1950)

 

Fotografías de las ruinas publicadas en un folleto de promoción del loteo "Villa de Sierras de San Ignacio"

(circa 1958)

 

Datos complementarios:

Aparecen nuevos datos sobre la estancia jesuítica de San Ignacio

Una investigación científica aporta más elementos. Y actualiza el debate para una posible recuperación de las ruinas.

Por Carina Mongi – La Voz del Interior -22/08/2007

Santa Rosa de Calamuchita. Un trabajo de investigación arqueológica sobre lo poco que queda de la que fue la estancia jesuítica de San Ignacio de los Ejercicios, en Calamuchita, efectuada a lo largo de los últimos cuatro años con un avanzado método, reveló datos hasta ahora desconocidos.

La principal conclusión se refiere a la capacidad potencial de producción agrícola en alta escala que los jesuitas tenían en la única estancia que tuvieron en Calamuchita hace 250 años y la única que no quedó en pie.

El trabajo interdisciplinario efectuado por iniciativa del Laboratorio de Sistemas de Información Geográfica de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) fue ejecutado por profesionales de distintas áreas: un arqueólogo, un geólogo, un ingeniero civil y un biólogo.

El trabajo es parte de un proyecto integral para el desarrollo de nueva metodología, que combina la "arqueología aérea" con los "sistemas de información geográfica". Estos métodos, por su complejidad, son pocos usuales hasta ahora en Córdoba y Argentina.

"Ninguna estancia de la provincia de Córdoba, ni las que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad, ha sido estudiada con esta metodología. La de San Ignacio es la más analizada espacialmente", apuntó el arqueólogo Enrique Rossetto, investigador del proyecto y docente de la UNC.

El método, basado en imágenes satelitales y aéreas, suma elementos a través de otras vertientes a la documentación encontrada hasta el momento. "A partir de la reconstrucción de la historia desde el registro material uno puede tener precisión y contrastar con los documentos. Sobre la Estancia de San Ignacio, existían trabajos de investigación histórica basados en fuentes documentales, pero a partir de las imágenes aéreas y satelitales y de este proceso de interpretación de esas imágenes con los sistemas de información geográfica, es decir, con software especiales, se puede llegar a inferir una nueva serie de elementos históricos", manifestó Rosetto a este diario.

El arqueólogo precisó que pudieron determinar la capacidad agrícola que tuvo esta estancia de enorme extensión que usaron los jesuitas hace unos 250 años.

"Por ejemplo, utilizamos fuentes de los inventarios que se realizaron en momento de la expropiación de todas las estancias por parte de la Corona Española, en 1767, que indicaban una cifra baja de actividad, por eso muchos historiadores han supuesto que esta estancia era sólo para producción de ganadería", acotó Rosetto.

Para Rossetto, por el conocimiento integral del sistema de canalización hidráulica de aquella estancia, la distribución de los espacios y la ubicación de diferentes obras civiles, entre otras variables, pudieron establecer las áreas de cultivo, lo que arrojó una cifra potencial de producción agropecuaria mucho más elevado con respecto a la que hasta ahora se suponía.

“Hemos determinado cuál era la intención, la capacidad cuando los jesuitas planificaron la estancia, en su máxima expresión, y determinamos que la cifra era altísima, de 250 a 260 toneladas de maíz o trigo anual. Pero los documentos indicaban una tonelada y media”.

El arqueólogo dijo que la hipótesis se apoya, entre otros elementos, en las dimensiones del perchel o depósito de granos, que se corresponde con esta cifra.

El impresionante despliegue del sistema de acequias para riego, es otro de los factores que sustenta esa teoría. “Semejante caudal sólo se justificaría por una distribución espacial de esta superficie”, acotó. Tres de los ramales centrales de irrigación (acequias) se encuentran en el ejido de Santa Rosa. Algunos vestigios (apenas ruinas no muy cuidadas) quedan aún en pie.

El casco central de la estancia estaba entre las actuales Santa Rosa y Amboy. También queda muy poco de ella. La superficie de la estancia comprendía miles de hectáreas (más de 3.500 kilómetros cuadrados) y el área productora de cereales era de unas 800 hectáreas, en torno al casco. “La fuerza laboral disponible, de 239 esclavos, era una buena cantidad de mano de obra”, añadió el arqueólogo.

“Hemos determinado que había unos 35 kilómetros de canalización, que convierte a la San Ignacio en la más importante de todas las que había en Córdoba en sistema de riego, fundamentalmente pensado por el escaso nivel de precipitaciones. Algún detractor puede expresar que los indios también cultivaban maíz, pero el riego era necesario para lograr un rendimiento rentable. Muchos autores sostienen que la posición de los jesuitas era simplemente autosostenimiento, pero a partir de esta capacidad instalada se puede pensar que había algún proyecto de excedente hacia el futuro”, comentó.

El trabajo de investigación en marcha fue divulgado, hasta el momento, sólo en ámbitos académicos universitarios. Sus autores hasta brindaron una conferencia tiempo atrás en una universidad de Torino, Italia.

 

Reflexión final:

La Capilla sigue esperando pacientemente, para que en algún momento, se le devuelta la forma que el tiempo y las circunstancias le arrebataron.

Se han hecho estudios y se siguen haciendo.

Muy ilustrativos son los trabajos realizados por los arquitectos Daniel Stevenzon y Carlos Page con respecto a esta Estancia:

"Francesc Fábregas i Pujadas  autor del primer relevamiento de la Estancia Jesuítica de San Ignacio de Calamuchita en  Córdoba" - Comechingonia Virtual

"La formación de una ruina histórica: o como la Estancia Jesuítica de San Ignacio pasó a ser arqueológica (Córdoba, Argentina)" - Centro de Investigaciones Precolombinas - ANTI 10

Hubo intentos de reconstrucción a mediados del siglo pasado, hubo comisiones que volvieron a encarar el tema con motivo de los 400 años de los Jesuitas en Córdoba. La sexta estancia sigue esperando. Por lo hecho por Carlos III y sus súbditos locales, más el Papa Clemente XIV, podrían darse la mano la realeza española y el Vaticano y aportar los fondos necesarios para reavivar el viejo casco de una empresa tronchada.

 

 

 

Fuentes de consulta:

  • ESCUDERO, Carlos María – Patrimonio Cultural Santa Mónica – CD – Santa Rosa de Calamuchita, 04/03/2007.

  • BENSO, Griselda de las Mercedes y SIGNORILE  Analía María – La Estancia Jesuítica de San Ignacio de Calamuchita – Ediciones del Boulevard, Córdoba, 2004.

  • FOGLIATI, Cecilia – La sexta estancia perdida -  Revista Propuesta Urbana Nº 37 – Abril 2002  - Córdoba.

  • GRACIA, Joaquín, S. J. - Los Jesuitas en Córdoba – Editorial Universitaria Católica Córdoba. EDUCC – Córdoba, 2006

  • MONGUI, Carina – Aparecen nuevos datos sobre la estancia de San Ignacio  - Diario La voz del Interior,  22 agosto 2007, Córdoba.

  • MÖRNER, Magnus – Actividades Políticas y Económicas de los Jesuitas en el Río de la Plata – Ediciones Libertador- Buenos Aires, 2008.

  • PAGE, Carlos A. – La Estancia Jesuítica de San Ignacio de los Ejercicios Calamuchita Córdoba - Junta Provincial de Historia de Córdoba - Córdoba, 1998.

  • SCHAVELZON, Daniel y PAGE, Carlos - "Francesc Fábregas i Pujadas  autor del primer relevamiento de la Estancia Jesuítica de San Ignacio de Calamuchita en  Córdoba" - Comechingonia Virtual y "La formación de una ruina histórica: o como la Estancia Jesuítica de San Ignacio pasó a ser arqueológica (Córdoba, Argentina)" - Centro de Investigaciones Precolombinas - ANTI 10

  • GILLESPIE, Alexander: "Buenos Aires y el interior" - Biblioteca Argentina de Historia y Política - Hyspamérica - Buenos Aires, 1986

  • Las ilustraciones fueron tomadas de las fuentes que se mencionan.

 

 

 

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