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CAPILLA DE LA ESTANCIA DE CAROYA

 

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Es Caroya o Caroyapa el primero de los establecimientos rurales que la Orden compró en la actual Provincia de Córdoba, parte integrante  de la otrora Provincia Jesuítica  del Paraguay.

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“… A la Oración, recogidos tras las añosas rejas perfumadas de jazmines, la luna empezaba a platear la tertulia del patio con razguidos de guitarra y entonadas voces provincianas .”

“Ya recogidos en los claustros previa oración en la Capilla presidida por la Fundadora, una talla de la Virgen Negra de Monserrat, se solían oír los pasos seguros del padre Ignacio, breviario en mano , cumpliendo ya en las postrimerías de la jornada con sus rezos, que la tarea del campo le había impedido realizar…”.

“Casa de Caroya, de muros cargados de años y de historia, tal vez, en tu fecunda vida, varias veces centenaria , no habían reeditado un capítulo más fresco y espontáneo que aquel en que fuiste solaz de bachilleres, “Casa de la Troya” de alegre y desbordada “Juvenilla” …!”.

Evocación sentida del Arquitecto Rodolfo Gallardo, que mucho tuvo que ver  con la puesta en valor de este monumento que hoy podemos contemplar; el cual registra antecedentes importantes.

Según las investigaciones del Lic. Alejandro Moyano Aliaga y del Profesor Luis Q. Calvimonte, el primitivo casco, estuvo ubicado a 15 km. al este del actual, en la proximidades del pueblo ESQUINA. Aún se conservan las ruinas de la antigua Capilla. Allí construyeron acequias para el regadío de la huerta, jagüeles para dar de beber a los animales, en especial,  las mulas que se criaban para vender al Alto Perú, Allí se construyeron casas, veranearon los bachilleres del Monserrat. Allí pasó sus últimos días el Dr. Ignacio Duarte y Quirós. 

En las Cartas Annuas de 1618, seguramente se refería a estos progresos, al decir: “Estos dos años  ha tenido muy grande aumento. El principal es haberse acabado de entablar las dos estancias. Una toda de ganados, vacas, ovejas, yeguas y cabras en gran cantidad  en CAROYA. Y la otra estancia de Jesús María, con viñas, sementaras de trigo y maíz. Se han comprado dos esclavos y se ha hecho casa en Caroya.

En 1867, en el inventario practicado con motivo de la donación de la estancia por parte del doctor Duarte y Quirós, dice con respecto a la Capilla:  “… Una Capilla de cal y piedra del cerro, y ladrillo a medio levantar las paredes con dos puertas de arquería de cal y ladrillo que tiene de largo 63 pies de tercio, y ancho 20 pies. Una sacristía construida de cal y piedra”. 

Esto es lo que en mensuras posteriores se conoce como “Estancia Vieja” y luego como “Capilla Vieja o “Caroya Vieja.

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No se conocen los motivos que indujeron a los jesuitas a mudarse a la actual posición, que era en ese momento la Estancia de San José de Chavascate, surgida a posteriori de la extinción del antiguo pueblo de indios.

Se estima que alrededor de 1725 y sobre las bases del casco de la mencionada estancia, comenzó la construcción de la que hoy conocemos como “Casa de Caroya.

Con respecto a Caroya, en las Cartas Annuas de 1720-1730, puede leerse: “y otro Hno. cuida de la estancia de Caroya, donde vive un padre Capellán estanciero. Crecieron, pues, mucho los intereses temporales, porque el presbítero Antonio Velez, legó al morir en 1722,una respetable estancia, con un molino muy oportuno. De igual modo don Juan Crespín, noble español, donó en 1725 al Convictorio todas sus rentas, entre las cuales se encontraban 43 esclavos muy útiles para el cultivo de la estancia. Así pues se levanta rápidamente el edificio de cal y ladrillo, desde sus cimientos y está medio concluido”.

Otro documento menciona el traslado, aunque sin apuntar las razones, que lo motivó. Se trata del memorial del Padre Provincial Jerónimo Herrán en su visita a la Estancia de Caroya, el 9 de septiembre de 1733:  “1.- Para que la vacas no se acaben de alzar, en grave daño del Convictorio, hará el Padre rector cuanto antes, las providencias necesarias en la forma que me tiene comunicado; siendo también necesario que ponga otro capataz más hábil y que no se deje rancho alguno en el Pueblo Viejo, si no que se pongan todos en el paraje del Pozo Largo, para que con esto , no habiendo más aguadas, las vacas se puedan sujetar a rodeo … 4.- Siendo tan necesario para decencia, que se cabe la casa, de suerte que haya clausura en ella; en acabando de cubrirse la bóveda  de la sala de la esquina del convictorio, enviará al Padre Rector los albañiles y otra gente que allá no fuere necesario a la estancia, para que en ella prosiga la obra, hasta que siquiera haya una decente clausura …”.

Esta estancia de Caroya fue destinada para el Real Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat, fundado por el Dr. Ignacio Duarte y Quirós, jesuita, y cuyas Constituciones se aprobaron el 1º de agosto de 1687, teniéndose ésta, como fecha de fundación.

Tres épocas definidas marcaron la existencia de la estancia: la jesuítica de los primeros tiempos, la colonial de la época de la independización y la de los inmigrantes friulanos.

La Casa Grande, abierta al este, mirando la salida del sol, con habitaciones corridas comunicadas entre si, frente a galerías entorno a un patio central al estilo musulmán.

El ala sur, incluía comedor, refectorio, cocina y despensa.

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“La sabiduría de esta arquitectura está en la adaptación acertada al ambiente climático del lugar, que permite una vida casi a la intemperie durante largas horas del día y el recogimiento se hace al atardecer cumpliendo con la jornada solar del trabajo. El destino de las habitaciones cubrían las necesidades del hombre, descansar, alimentarse, recrearse”.

Cotidianamente las labores se desarrollaban fuera de la casa: el molino el granero, el secadero, la huerta, el pesebre, la herrería, el tajamar.

En el ángulo sur este de la casa, la Capilla, desarrollo del oratorio.

Tiene acceso independiente desde el exterior, a través de un atrio de 10,60 m de largo por 4,65 m de ancho, enmarcado por un muro de piedra a la vista con juntas alisadas. Una escalera de cuatro escalones, salva la diferencia de nivel entre atrio y nave. Este acceso permitió su uso a los feligreses que no pertenecían a la casa hasta finales del siglo XIX.   

La capilla dedicada a la Virgen Negra de Monserrat, es de una nave  rectangular de 17,50 m de largo por 4,80 m de ancho. Sus paredes conformadas por piedras a la vista de alrededor de 0,83 m de espesor, soportan una techumbre cuya estructura esta compuesta por once cabreadas, alfajías y cabios de madera dura con bovedillas a la vista.

La cubierta es de tejas musleras, igual que el resto de la casa a excepción de los miradores del ala norte.

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Una escalera interior, muy simple, da acceso al coro alto, construido con vigas y solado de madera dura y ventana coral rectangular. La profundidad del coro es de 3,50 m y  el ancho,  es el de la nave.

En la pared norte una pequeña ventana, próxima a la escalera del coro,  permite el único ingreso de luz natural.

Del lado de la epístola, una puerta la comunica con la sacristía de 4,45 m por 5,15 m, para luego conectarse con la galería del patio. Desde la sacristía, también  hay acceso a la galería frontal.  

Los pisos,  que no son originales, son de ladrillones de 25 cm por 25 cm, colocados en forma diagonal.

“Las campanas son voz de esperanza, voz de consuelo, voz de amor. Son como las trompetas de Dios, que atraviesan los tupidos bosques y dominan  sobre todo ruido humano”.  Esta frase del escritor francés, Louis Veuillot, parece haber quedado aquí, en el olvido. Espadaña, torres para las campanas nada de ellas. Siempre estuvieron presentes en las obras de los jesuitas, aquí no disponemos información al respecto.

Recreación histórica de las ruinas de la primitiva CAPILLA DE CAROYA, conocida desde principios del siglo XIX, como “Capilla Vieja o Caroya Viejo”, realizado por el Arq. Omar Demarchi. Relevamiento practicado el 12 de junio de 1999, cerca de la población de Esquina,  por el Prof. Luis Q. Calvimonte y el Lic. Alejandro Moyano Aliaga.

Recreación histórica. La escena representa la Estancia de Caroya en tiempos del Dr. Duarte y Quirós, junto a los colegiales del Monserrat durante la época de vacaciones. La descripción de las construcciones y paisaje está basado en aportes documentales. Dibujo a tinta del Arq. Omar Demarchi. Año 2001. Ambos dibujos están tomados de Historia de la Estancia de Caroya de  L. Q. Calvimonte y A. Moyano Aliaga.

 

De las mercedes, compras y donaciones de tierras.

 

11/09/1574

(merced)

Las tierras donde se formará la estancia de Caroya fueron dadas en merced por el gobernador Don Lorenzo Suarez de Figueroa  al capitán Bartolomé Jaimes, vecino cofundador de Córdoba , pudiéndose leer en la terminología de la época: “… una cañada de tierras que está a cinco leguas poco más o menos de esta ciudad en la travesía, desde los pueblos despoblados de Pedro Díez de Cortes, hacia las sabanas y tierra adentro hacia Guanusacate, que es hacia el norte, en la cañada están dos jagüeles, que la merced se hace desde dichos dos jagüeles la cañada arriba, diez fanegas de tierras de maíz y otras diez hacia abajo, la cual cañada se dice y llama Caroyapa y Istinocora y por otro nombre Ischapa Aupa … “

05/11/1596

(dote)

Juan Maldonado casado con Lucía Gonzalez, hija de Bartolomé Jaimes recibe de éste, la estancia por valor de 200 pesos, como parte de dote.

Juan y Lucía la venden a Diego Funes y su esposa Inés Gonzalez Jaimes, quines a su vez, la entregan en dote a su hija Doña Isabel de Funes al contraer enlace con Luis de Ribera. El matrimonio se radica en la estancia .Al fallecer Don Luis su viuda contrae enlace con el capitán Damián Pérez de Villarreal.  Un astuto maestro sastre, llamado Pedro Fernández Bandurreira, solicitó prestado el campo a Luis de Ribera para guardar hacienda. Al fallecer éste, tras algunas maniobras jurídicas y algunas mejoras introducidas, logra la confirmación de la tenencia por parte del gobernador Don Luis de Quiñones Osorio. 

Enero  – 1616

(pleito)

Doña Isabel de Funes,  con su nuevo marido Perez de Villarreal inician el pleito para la recuperación de tierras. Ante lo incierto del resultado de un juicio deciden vender la estancia. El hermano y apoderado de ella, Cristóbal de Funes, interesa para la compra, al padre Diego de Torres, rector del Colegio de la Compañía de Jesús.

16/11/1616

(compra)

Después de muchas tratativas, el padre Torres que estaba buscando tierras para el Colegio, las compra, en 200 pesos, con pleito incluido.

01/12/1616

(pleito transado)

Una vez que el Padre Torres tomó posesión de las tierras se dedicó a solucionar el problema con Fernández Bandurreira. Transó el pleito pagando 250 pesos “ … por las mejoras y labrado y edificado y plantado y corrales …”

08/12/1616

(posesión de la estancia)

Con la intervención de la autoridad de Justicia, Juan Bautista Daniel, se da posesión al Padre Torres en presencia de varios  testigos.

02/01/1617

(merced ampliatoria)

A petición del padre Torres, el gobernador Don Luis Quiñones de Osorio,otorgó en merced todas las tierras vacas que había alrededor de la estancia de Caroya  “ … ansí de largo como de ancho y contorno hasta lindar con tierras de las estancias de Juan Bautista [Daniel], y de Gaspar de Quevedo y general don Alonso de la Cámara, y Diego de las Casas y Alonso de Coria Bohorquez, y hasta lindar con tierras que pertenecen a los herederos de María Mejía y dona Isabel de Deza, y así mismo haga dicha merced al dicho Colegio de dos leguas de tierra…”

10/12/1624

(solicitud de posesión)

El rector del Colegio, Padre Marcial de Lorenzana , pidió posesión de estas tierras, con manifiesta demora. Cuatro días después, el Hermano Juan Díaz, procurador del Colegio se hizo cargo.

02/08/1661

(venta)

“ El Padre Francisco Ximénez  rector del Colegio de la Compañía de Jesús, vende al señor doctor Ignacio Duarte y Quirós, comisario de la Santa Cruzada, la estancia de Caroya que era de este Colegio, nueve leguas de esta dicha ciudad, poco más o menos, y le vende las tierras que tuviere y le perteneciere a dicha estancia conforme a los títulos que se le han de entregar que lindan por una parte con tierras de Cabinda, que es de doña Isabel de la Cámara, viuda de Juan Bautista Daniel ; y por la otra, con tierras de la estancia de Jesús María, las cuales  le vende libre de todo censo y tributo especial ni general en precio y cuantía de dos mil pesos de a ocho reales cada uno que por ellos le he dado y pagado en reales de contado de que se da por contento pagado y entregado a su voluntad y por no parecer la paga de presente renunció las leyes del entrega prueba y pago nom numerata pecunia como ella se contiene y confiesa que la dicha estancia y tierras con lo en ella edificado no vale más de los dichos dos mil pesos. Córdoba, 2 de agosto de mil seiscientos sesenta y uno“. Hay varias firmas. 

24/06/1687

(donación)

El gobernador don Tomás Felix de Argandoña, en esa fecha designa al capitán  Francisco López del Barco y al capitán Ignacio de Ledesma, para realizar el inventario de los bienes que el Dr. Ignacio Duarte y Quirós dona para la fundación y sostén del Real Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat : “ La estancia de CAROYA, linda por el sur, con las estancias que están sobre el Río de Córdoba. Por el norte con las tierras de Cabinda de Francisco Quinteros, Río Primero debajo de Córdoba; al oeste con tierras de Guanusacate, del capitán don Antonio Celis de Burgos Quiroga. La estancia tendrá una longitud de ocho leguas, y de latitud siete leguas más o menos…”    Continua con la descripción de todo lo clavado y plantado, y finaliza : “… Todo lo cual, habiéndolo tasado por menor y cosas aquí referidas , sacamos la cuenta que tienen un valor, y valen 12.000 pesos”.

10/05/1700

(merced)

El gobernador don Juan de Zamudio, concede en merced al maestre de campo don José García de Miranda, las tierras que habían pertenecido a los extinguidos  indios de Chavascate. Eran dos leguas a todos los vientos más las tierras sobrantes a sus alrededores. La estancia fue nombrada con el de su santo patrono: san José. [Actual asentamiento de la Casa de Caroya]

02/02/1702

En la Estancia de Caroya, fallece el Dr. Ignacio Duarte y Quirós, fundador el Real Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat.

05/07/1722

García  Miranda, entrega las  tierras Chavascate a su hija Josefa . Al fallecer ésta (27-oct-1731), soltera, sin descendencia, la hereda su hermana. 

07/03/1732

(venta)

La religiosa del Monasterio de Santa Catalina de Siena, llamada en religión, sor Ignacia de Cristo, vende la estancia de San José de Chavascate al padre Francisco Javier de León, Procurador del Real Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat: ” … Una suerte de tierras cuyo centro principal es el pueblo de indios que fue llamado Chavascate, de esta banda del río que llaman  de Casas, con todas las tierras que le pertenecen, por la suma de 125 pesos”.

 

Datos complementarios:

Lea ese papel ...

En su Diario del Destierro, el Padre José Manuel Peramás S.J., para el día 15 de julio de 1767, acota en el párrafo correspondiente: “Llega el P. Briones y el H. Sanz”.

31.- Hoy 15 llegaron los de Caroya, hacienda perteneciente al Convictorio, el P. Martín Briones y Ho. Cristóbal Sanz. Este al intimarle el orden se quedó tan sereno, que le preguntó quién era el que le hacía tal favor: respondió el oficial, que el Rey : entonces añadió el H. Desde aquí tendré á su Majestad presente para encomendarle á Dios por el beneficio que me ha hecho; pues hace más de un año que estaba pretendiendo con mis superiores que me sacaran de aquí y nunca lo había conseguido. Venga V. M. y lea ese papel á un P. que ha llegado hoy. Aludía el H. a la pesada carga que tenía sobre sí, que era tratar con negros, que sólo el que la experimenta sabe cuan pesada es. El sujeto que había llegado era el P. Briones el cual como estaba durmiendo, pues era la una de la noche, asustado dijo: Señor, esto va de veras? A estos dos sujetos pasaron a Jesús María, hacienda del Colegio.

Monumento Histórico Nacional

Por decreto Nº 90.732 del 14 de mayo de 1941, decláranse Monumento Histórico Nacional diversos inmuebles, algunos del dominio provincial y otros pertenecientes a la Iglesia y a particulares en la Provincia de Córdoba. Entre ellos, la Estancia Caroya, en Jesús María , edificada en el siglo XVII, primera fábrica de armas de la Nación. Tal lo expresado por la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos.

La  Provincia de Córdoba, por Decreto Nº 058 del 29 de enero de 2000, la incluyó en el listado de Bienes Protegidos.

Patrimonio Cultural de la Humanidad

La declaración oficial de la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad  se realizó desde Cairns, Australia, durante la 24º Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, el 29 de noviembre de 2000.

Los lugares elegidos pasaron la aprobación del bureau técnico formado por 23 especialistas, quienes tuvieron que decidir entre 81 propuestas de todo el Mundo.

El antiguo complejo de la Manzana Jesuítica, junto con cinco de las estancias homónimas  está comprendido en la declaración.

Las estancias jesuíticas ... ¿por qué y para qué?

Desde 1597 en adelante, los gobernadores del Río de la Plata intentaron reglamentar las relaciones entre los encomenderos y los indios, incluidos en las encomiendas. Redujeron el trabajo  de los nativos a cuatro días por semana  y el servicio personal de los mitayos a dos meses por año. Además, debían hacerse cargo de la educación  de los indios.

Con las ordenanzas del oidor Francisco de Alfaro de 1611, las Provincias del Río de la Plata y las actividades de los jesuitas entraron en una nueva etapa con respecto al régimen de encomiendas.

Estando en España el Padre Diego de Torres Bollo, S.J., recibe del General Superior de la Compañía Claudio Acquaviva, el nombramiento de provincial de la recientemente creada provincia jesuítica  denominada Paraguay.

En ese momento, el único colegio que la orden poseía y  se encontraba en Santiago de Chile, recibe una donación de cierto número de indios que prestaba servicio personal; del tipo de las encomiendas, prohibidas por la Corona en 1601, y reprobadas por el general de la Orden, quien había advertido al Padre Torres que no debía admitir el servicio personal de los indios en ningún establecimiento de los jesuitas. Por todo ello, en 1608, ordenó la liberación de sus obligaciones a los indios del colegio, no obstante los reparos de los jesuitas de Santiago. Un año después, se aplicaron idénticas medidas en los establecimientos de Santiago del Estero y Córdoba, en los que se hacia uso del servicio personal.

Los jesuitas demostraron su firme intención de oponerse a esta forma de servicio en cualquier circunstancia, lo que, naturalmente, provocó la violenta  animosidad de los encomenderos. La decisión de Torres de hacer cumplir las ordenanzas expuso a los setenta jesuitas de la provincia a graves riesgos: en esa época, dependían casi exclusivamente de la generosidad y la voluntad de los colonizadores, las cuales experimentaron  un rápido y brusco descenso.

Esta situación, sumada a que las limosnas, eran muy magras actualizó el problema de la Orden, de contar con una base económica permanente y segura para los establecimientos jesuitas.

El padre Joaquín Gracia, S.J. asegura que la otra fuente de pobreza y necesidad, tenía su origen  en la muerte del Obispo Trejo, quien en vida no pudo dar lo prometido por que no lo tenía y a la hora de su muerte, el capital quedó tan menguado que se redujo a la cuarta parte de lo esperado.

Las Cartas Anuas de esos años relatan las necesidades de los establecimientos jesuitas de Córdoba. El Padre Oñate en 1617,  relatando al P. General el estado de la Provincia en el año anterior, le dice: “ … en este Colegio que es el principal de la provincia,   estaba junto al Noviciado y Seminario de Estudio; y así de ordinario residían en los nuestros sesenta y cuatro  __el cual número se volverá a ampliar con los que vienen de España__... pero después que se apartó el Noviciado han residido en él este año cuarenta y seis … los cuales han experimentado una … providencia de Dios… en el sustento corporal, pues sin tener este Colegio rentas ni limosnas así por ser la tierra muy pobre, como también por tenernos poco afecto los españoles, por causa de defender a los indios… con todo, la divina providencia los ha sustentado… y les deja algunas ocasiones de ejercitar la pobreza en muchas cosas… por la penuria que hay… y más en Córdoba”.

Ante esta situación económica y el crecimiento del número de estudiantes y novicios, los superiores  recurrieron a la formación de establecimientos rurales para contribuir al mantenimiento de sus  obras educacionales.

Así surgieron: Caroya para el Colegio-Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat, Jesús María y Alta Gracia para sustento del Colegio Máximo y Universidad; Santa Catalina  para el Colegio-Noviciado y San Ignacio de los Ejercicios o Calamuchita, para el mantenimiento de la práctica de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio.

Comenta el Padre Dreidemi (Ver Biografía): “… Pero aunque el fin principal fue ese, sin embargo, como apóstoles que eran y evangelizadores, no pudieron los jesuitas descuidar  este aspecto de su obra. Cada estancia fue un centro de irradiación espiritual y de cultura. El Padre y el Hermano estanciero, con sus ayudantes fueron los conquistadores, para el Evangelio de Cristo, de aquellas tribus de indios que ellos recibieron inmediatamente de los encomenderos reales junto con los campos, en donación, merced o compra. Y allí bullía un mando nuevo. Estos centros rurales se convirtieron poco a poco en  grandes colmenares, donde no solo se escucha el batir del yunque o el murmurar de los batanes, o de las piedras de molino, sino también el de las oraciones y cánticos piadosos.  El indio aprendió con los jesuitas a vivir su vida de hombre, no de fiera: se civilizó, en el verdadero sentido de la palabra. Y aprendió a leer y a escribir ; y aprendió las artes rurales y las más variadas disciplinas humanas....

 

 

Fuentes de consulta:

  • BUSCCHIAZZO, Mario J. - Estancias Jesuíticas de Córdoba - Ed. Bond Hermanos, Buenos Aires, 1969

  • CALVIMONTE, Luis Q. y MOYANO ALIAGA, Alejandro  - El antiguo Camino Real al Perú en el Norte de Córdoba – Ediciones El Copista, Córdoba, 1996.

  • CALVIMONTE, Luis Q. y MOYANO ALIAGA, Alejandro  - Historia de la Estancia de Caroya – Junta Provincial de Historia de Córdoba, Córdoba, 2003.

  • DREIDEMIE, Oscar  J. S.J. – Los establecimientos rurales de los Jesuitas en los siglos XVII y XVIII.- Ciencia y Fe – Año XII, Nº 46. Colegio Máximo de San José. San Miguel, Buenos Aires, 1956.

  • FURLONG CARDIFF, Guillermo, S.J. - Arquitectos Argentinos durante la dominación hispánica -   Editorial Huarpes, S.A. - Buenos Aires, 1945.

  • GALLARDO Rodolfo, (Ver Biografía) compilación de sus escritos – La Arquitectura en Córdoba y su Historia -  Editorial Nuevo Siglo. Córdoba, 1995.

  • GALLARDO Rodolfo, (Ver Biografía) La Casa de Caroya, Predilecta del a Historia – Revista Nº 8 – Junta Provincial de Historia de Córdoba , Córdoba, 1978.

  • GONZALEZ WARCALDE,  Luis – Por la ruta de la historia  -  Edición del autor. Jesús María, 1971.

  • GRACIA, Joaquín, S. J. - Los Jesuitas en Córdoba – Editorial Universitaria Católica Córdoba. EDUCC – Córdoba, 2006.

  • KRONFUSS, Juan - Arquitectura Colonial en la Argentina -  Editorial A. Biffignandi - Córdoba.

  • MÖRNER, Magnus – Actividades Políticas y Económicas de los Jesuitas en el Río de la Plata – Ediciones Libertador- Buenos Aires, 2008.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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