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LA CANDELARIA - Estancia Jesuítica

(PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD)

INTRODUCCION

En los primeros años de la década del setenta, visitamos en varias oportunidades la Estancia de La Candelaria. Estábamos haciendo un audiovisual sobre las construcciones jesuíticas en la Provincia de Córdoba, para exponer con motivo del IV Centenario de la fundación de la ciudad de Córdoba.

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Conversábamos, mate de por medio, con Doña Filomena Portela de Bazán, quien a mi pregunta, "Abuela, ¿no tiene miedo de vivir bajo este techo ... junto a estas paredes?" (la luz del sol penetraba mansamente por las grietas de ancho variable y el humo del brasero hacía dibujos en el aire); siempre respondía: "m'ijo, ésto no se cae mientras yo viva".

 

Imagen de Doña Filomena Portela de Bazán en La Candelaria

 

En el dintel de la puerta, un '1693" grabado en la madera, daba cuenta del inexorable paso del tiempo.

Antonio Lascano González, autor del libro "Monumentos Religiosos de Córdoba Colonial", alrededor de 1940-1941, acotaba al cerrar su descripción de La Candelaria, refiriéndose a Doña Filomena y su esposo Martín: "... y se preocupaban laudablemente por conservar inalterable este monumento, en la esperanza de que algún día entrara a engrosar el patrimonio de la Nación".

Pasaron muchos años, Doña Filomena ya no está. La Candelaria, efectivamente, no se cayó y superó las expectativas de ser Patrimonio Nacional para pasar a ser Patrimonio Cultural de la Humanidad, desde el 29 de noviembre  de 2000 junto a la Manzana Jesuítica de Córdoba y las Estancias de Santa Catalina, Jesús María, Caroya y Alta Gracia. La Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos con fecha 25 de octubre de 1941,  por decreto Nº 106.845 la había declarado Monumento Histórico Nacional. La Provincia de Córdoba, que había adquirido lo edificado con un terreno  de 7 ha, en 1982, la incluyó entre sus Bienes Protegidos por Decreto Nº 069 del 02 de febrero de 2000.

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LOS JESUITAS

¿Cómo sería nuestro país o mejor, el cono sur americano, si en 1767 Carlos III, presionado por múltiples factores, no hubiera cometido el error de expulsar a los padres jesuitas de los dominios españoles en América? La barbarie europea truncó una experiencia única en ese tiempo.

20 de marzo de 1599, el padre Juan Romero SJ toma posesión, en Córdoba de la Nueva Andalucía, de algunas pequeñas construcciones y la Capilla de Tiburcio y Valeriano, constituyendo este acto el inicio de la radicación de los hijos de San Ignacio de Loyola en estas tierras cordobesas; venciendo, de este modo, la marcada oposición de algunos españoles que conocían el recto accionar de esta Orden.

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Al poco tiempo crearán sus establecimientos educacionales. En 1610 el Colegio Máximo, en 1614 el Convictorio de San Javier, en 1614 la Universidad y se agregará luego el Noviciado. Surgirán Las Estancias como apoyo económico de estas Instituciones; que, además, tenían como objetivo la evangelización en las grandes extensiones instruyendo a los aborígenes en cultura general y en las diversas tareas de laboreo e industrialización de productos.

En 1616. la Estancia de Caroya, en 1618 la Estancia de Jesús María, en 1622 la Estancia de Santa Catalina, en 1643 la de Alta Gracia, en 1678 la Estancia de La Candelaria y la Estancia de San Ignacio de los Ejercicios en 1725.

 

LAS TIERRAS

El Capitán García de Vera Mujica, recibía por merced real, en 1619, por orden del Gobernador Quiñones Osorio, las tierras que se extendían junto al río Guamanes hasta la Cordillera de Achala, las que constituyeron el origen de lo que se conoce como Estancia y Potreros de La Candelaria, en el Departamento Cruz del Eje de la Provincia de Córdoba. En repetidas oportunidades el Capitán solicitó más tierras que acrecentaran esa merced sumándose a otras heredadas. Al morir, en 1646, deja sus bienes en manos de su hijo mayor, Francisco Javier quien a los 8 años (1626) también había recibido una merced de tierras "al sur de los Guamanes hasta el Cerro Grande de Achala con dos leguas a cada banda del río".

 

Francisco de Vera y Mujica alternó las tareas rurales con una gran variedad de obligaciones públicas en la Ciudad de Córdoba. En 1683, a los 65 años, ante el Escribano de su Majestad Antonio Quijano de Velazco, dona la mayor parte de las tierras que poseía al Noviciado de la Compañía de Jesús, en una extensión aproximada de 55000 hectáreas.

Un año después incorpora, también por donación de Vera y Mujica y luego de varios pleitos, las tierras de Polotosacate, con lo que completaría los campos que integraron la Estancia La Candelaria: desde Soto hasta La Merced de San Antonio de la Sierra de Achala uniéndose practicamente con las Estancias de Alta Gracia y Santa Catalina. Quedaba formada, así, una de las mayores concentraciones de tierra en su solo propietario.

En 1754 tenía aproximadamente doce leguas de norte a sur y cuatro leguas y media de este a oeste, según la mensura del Capitán Francisco de Medina, que es la más antigua que se conoce. Se medía con cuerdas de 50 varas de largo (41.78 m), lo que puede dar una idea de lo engorroso de la tarea ya que 12 leguas equivalen a 1436 cuerdas. Este latifundio tenía alrededor de 135000 hectáreas.

 

LAS CONSTRUCCIONES

Los Padres Jesuitas, al tomar posesión de las tierras en 1683, se afincaron junto al río Guamanes, ampliando las pocas casas y pircas existentes, constituyendo el casco de la estancia. Esta, poseía además, varios puestos con sus respectivos encargados, con la particularidad que muchos de ellos eran negros.

Esta pequeña joya de las construcciones rurales jesuíticas tiene lo que todas las estancias, aunque en dimensiones menores y con características que la asemejan a un fuerte con capilla. Está edificada en cuadro cerrado, bastante amurallada. Tiene, lateral a la iglesia, un primer patio rodeado de las habitaciones que constituyen el convento y un segundo patio en torno del cual se desarrollan los talleres y depósitos, las cuadras y corrales. Más allá: tajamar, atahona, horno, huerta.

Al frente de la Capilla, después del atrio, una larga fila de ranchos albergan a la gente de trabajo.

Sobre el atrio, sobreelevado con respecto al terreno circundante, forman ángulo recto la portada del convento y la fachada de la capilla, en un barroco con adornos simples y bien proporcionados.

La puerta principal de dos hojas de algarrobo, está enmarcada por un perfecto arco de medio punto que genera un pequeño porche sobre el cual y hacia el interior se encuentra la tribuna del coro. Dos columnas sencillas, planas acornizadas, sostienen un tímpano en cuyo eje central se destaca una hornacina que alojaba una talla de la Virgen titular, patrona de los mineros.

 

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Las gruesas paredes se completan con importantes contrafuertes, todo ello construído a la usanza jesuítica: piedra canteada, combinada con ladrillos cocidos asentados en cal en sucesivas hiladas. Al coro y campanario se llega por una escalera exterior que se encuentra en el patio principal.

 

EL CAMINO

La Municipalidad de Tanti, con fecha 16 de mayo de 2000, aprobó la Ordenanza 024/2000, declarando de INTERES MUNICIPAL, el tramo de la Ruta Provincial nº 28 que atraviesa el radio municipal y conduce a la estancia de La Candelaria; la cual ha sido declarada Monumento Histórico Nacional, por el Decreto nº 106945/41, según Ley Nacional nº 12665/41.

El Dr. G. Sarría, merced a su importante investigación efectuada en el Archivo Histórico Provincial, en su libro "La Candelaria, una explotación del siglo XVIII", da referencias del camino que conducía a la estancia jesuítica a través de la Sierra Grande.

Según exp. 3.1756, legajo 26 Escribanía 2º, A.C.H.: "a Fs. 66( hoja 46) se encuentran las preguntas propuestas por el padre Antonio Miranda, como procurador de la Compañía y representante del Colegio Máximo; la 9º y  la 10º sobre el camino de Córdoba a Salsacate afirmando ser el que pasa por San Roque y por la estancia de Don Juan Liendo el camino" por donde desde esta ciudad van los pasajeros a dicho pueblo".

En la siguiente pregunta, pone la alternativa al preguntar, si saben que "el camino que va desde la estancia San Antonio para el Puesto del Potrero, sea o haya sido , por qué cuesta iba dicho camino desde esta ciudad para pasar por la dicha estancia" ( San Antonio).

"El único testigo a quien se le recibió declaración en Córdoba el 26 de abril de 1757, fue Ignacio Quiñones, de ochenta años, algo desmemoriado según puede inferirse, pero al contestar a la 9º pregunta dijo:" ...que no ha conocido más camino real para ir de Córdoba a Salsacate que el que pasa por San Roque y por Tanti" y al responder a la 10º dice:"...que nunca ha oído decir que el camino que sita la pregunta, fuese el camino real a Salsacate".

Quedó claro - dice el Dr. G. Sarría - que el camino de San Antonio, por el Potrero y la Quebrada fue camino para Salsacate; y que el Camino Real, en 1755, era el que por San Roque y Tanti subía a la Sierra.

 

LA EXPULSION

El Operativo Expulsión fue una demostración de eficiencia burocrática, destinada a una triste causa: truncar una obra de amor, que no obstante, le sobrevive.

Francisco de Paula Bucarelli, gobernador del Río de la Plata, prepotente, altanero, oportunista, ... fue el encargado de hacer cumplir, en esta parte de América, el Real Decreto de Extrañamiento, firmado por Carlos III, el 27 de febrero de 1767 en el Palacio del Pardo.

El 7 de junio, llegó la orden a Buenos Aires y el 11 de julio, el Comandante de la Infantería Antigua de la Ciudad y Puerto de Buenos Aires Fernando Fabro, al mando de 80 dragones "tomó" el Colegio Máximo de Córdoba y en su refectorio, el torpe y ladrón Fabro, mantuvo presos durante 11 días a 137 personas de la Compañía, del lugar y provenientes de las distintas estancias donde fueron apresados. En ningún punto del Río de la Plata, se trató a los jesuítas con tanta brutalidad.

En 44 carretas partieron el 23 de julio para Buenos Aires, embarcando en su puerto rumbo a Europa, el 19 de agosto. Habían pasado 145 días desde la firma del Decreto Real de Extrañamiento.

Nótese el tiempo transcurrido hasta la efectivización del mismo, en igual momento en todas las posesiones españolas en el mundo, sin que se filtrara el más mínimo detalle, conservando el más absoluto secreto.

El saqueo y la destrucción ya estaban en marcha. La "leyenda negra" y el afán de borrar todo recuerdo  de la obra jesuítica, también.

En octubre, el Sargento Mayor Don Diego de las Casas, juez en comisión, inventariador, subdelegado por el comandante Fabro, recorrió la estancia y por sus informes puede deducirse que visitó los puestos de: San Luis, de Santa Sabina, de las Minas, de Rumi Bola, del Yuspi y San José, de San Ignacio, de San Guillermo y de La Candelaria, este último a 1200 s.n.m.; donde pudo constatar la existencia del siguiente número de cabezas de ganado: 4021 mulares, 6686 vacunos, 5088 equinos, 3304 ovinos, 719 caprinos y 2 bueyes aradores.

Además, en los distintos puestos había 60 esclavos varones entre 74 años y 2 meses de edad y 94 esclavas mujeres entre 64 y 6 meses de edad.

Cuando las estancias saqueadas, vaciadas, pasaron a nuevas manos, los jesuítas ya están muy lejos y el Papa Clemente XIV, le daba el golpe de gracia: ordenó la extinción de la Compañía de Jesús, en 1773.

Más de doscientos años nos separan de aquel entonces, con un cúmulo de acontecimientos acaecidos en torno a ésta Orden; hoy los Padres Jesuítas están entre nosotros, desarrollando su obra de evangelización acorde a los tiempos que nos toca vivir y como siempre,...Omnia Ad Majorem Del Gloriam.

 

Datos complementarios:

Latitud : 31º 5´ 54,43 S

Longitud : 64º 51’ 18,42” W 

Altitud : 1.398 m.

Orientación fachada ppal.: norte

 

Imagen de marzo de 1973

 

 

Archivo Fotográfico de Córdoba

(obsérvese el detalle de la presencia de las campanas y la talla de madera de la hornacina del frontis)

 

Talla de madera de la Virgen de la Candelaria y el Niño

 

Es permanente nuestro reconocimiento al Profesor de Historia de la Arquitectura, Arq. Rodolfo Gallardo (Ver Biografía), que se preocupó por la restauración de este Monumento, cuando todavía no se hablaba de Patrimonio de la Humanidad. Quizás estará conversando con el Padre Grenón (Ver Biografía) o tal vez con el Padre Furlong o a lo mejor con el Padre Dreidemie (Ver Biografía) sobre esta magnífica "movida" de las Estancias Jesuíticas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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