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CAPILLA de SAN JUAN BAUTISTA

 

"Casa de mi infancia, ruina aislada y solemne que tal vez no me habéis desconocido. Desde esta habitación que se desmorona escuché, la tarde de un día de invierno, el clarín de la última grande y lujosa tropa de carretas que cruzara por el camino, rumbo al occidente, como siguiendo el curso del sol hacia el ocaso.

Me parece que veo a los picadores, en el momento de saltar de los pértigos, para animar de a pie a los bueyes, dirigiendo a los ariscos con sus largos orejeros, al realizar la evolución destinada a formar el círculo, dentro del que se encierra el ganado y luego se encienden los rumorosos fogones. No he olvidado que a la mañana siguiente, oí el eco de los ejes, cuyo lamento desafinado se alejaba, anunciando la despedida de las carretas, que se iban para siempre, como se fueron las arrias con el retintín funambulesco de sus cascabeles, como se fue la vida de libertad, de poesía, de trabajo, de alegría y de misterio de la vieja pampa.

-'¿Volverán las carretas?' - preguntábamos a nuestros padres, recordando las delicadas golosinas de que eran portadoras. Cuando nos respondían negativamente, diciéndonos que el ferrocarril las había sustituido, una tristeza indefinible y oscura caía sobre nuestras almas".

Ricardo Caballero - "La casa de mi infancia" (Fragmento)

 

 

No reiteraremos el material que, en extenso, ya ha sido incorporado en otras capillas; en este espacio y de modo específico, nos abocaremos a la etapa desde fines del siglo XVIII a la actualidad. De interesarse el lector en los sucesos que, en toda esta zona del sudeste cordobés, iban construyendo los años previos le sugerimos se dirijan a los contenidos de Cruz Alta, Bell Ville, Yucat o Villa María.

Entre 1771 y 1773, Concolorcorvo en su carácter de Visitador de Correos y Postas entre Buenos Aires y el Alto Perú dejó consignado que la posta entre Fraile Muerto (actual Bell Ville) y Paso de Ferreyra (actual Villa Nueva) era, por entonces, la Esquina de Colman que, según el autor, correspondía al "... apellido de un inglés tan valeroso que, habiendo perdido un brazo en un combate y después de haberse curado, continuó sirviéndose con uno solo contra los indios, manejando la lanza y el alfanje con el mismo denuedo y asombro de amigos y enemigos". José E. Cacciavillani (1925-1984) en su libro "Historia de Ballesteros" se extiende más al respecto al asegurar que el tal Colman " ... manejaba el alfanje a diestra y siniestra degollando indios que era un placer. Para él ... Lamentablemente no sabemos más sobre este valiente precursor de nuestros héroes del desierto".

Según Concolorcorvo, la Estancia de la Esquina de Colman (algunos historiadores la identifican como de Collman) distaba ocho leguas de Fraile Muerto y tres leguas de Esquina Paso de Ferreyra (actual Villa Nueva) y su presencia en el lugar se reconocería, tal vez, desde fines del siglo XVII o principios del XVIII.

Pocos años después, más precisamente en 1774, el viajero francés Joseph Sourryère de Souillac identifica a la Posta de Medrano como intermedia entre Fraile Muerto y Esquina Paso de Ferreyra.

Será José E. Cacciavillani en su libro "Historia de Ballesteros" quien concluye que, hacia 1780, "... muy probablemente cerca del puente que une los dos Ballesteros actuales, se estableció un hidalgo español llamado José de Ballesteros y con él, un hermano". Los colonos Ballesteros instalan, en el lugar, un negocio de campaña; el sitio se reconocerá como Esquina de Ballesteros.

 

Puente actual sobre el Río Tercero - Autor: Domingo José Ingrassia

Obra incluída en el libro "Historia de Ballesteros" de José E. Cacciavillani

 

Para la época virreynal, elegir la ruta hacia Mendoza implicaba abandonar el Río Tercero a la altura de la Posta nº 21 identificada como Esquina de Medrano para poner rumbo oeste hacia el arroyo San José (arroyo Cabral, este curso de agua separa las actuales pedanías de Villa Nueva y Chazón) donde su posta llevaba el nº XXII (la secuencia seguía con números romanos), luego a Cañada de Lucas (Posta nº XXIII) y Punta de Agua (Posta nº XXIV); si el deseo era ir a Córdoba, se optaba por cruzar el río Tercero en la Posta nº 22 identificada como Paso de Ferreyra (Villa Nueva) para luego continuar a Tío Pugio (Posta nº 23), en dirección norte. El ordenamiento numérico corresponde a la información que Angel García Rodríguez extrae, para su tesis doctoral, del "Mapa Topográfico - Facsimil de la época de la formación del Virreynato".

 

 

Un informe que se efectuó en 1799 para el Virrey Marqués de Avilés conocido como "Itinerario de Mendoza a Buenos Aires por el camino de las Postas" da cuenta que el viajero que, luego de pasar Frayle Muerto, comenzaba a alejarse del Río Tercero hacia el oeste en procura de la ruta hacia Chile se encontraba que el tramo hacia las Postas de San José y Cañada de Lucas eran "... un monte de grandes Algarrobos y Chañares que tendrá como dos leguas de trabesia, es mui hermoso, y ai sus lagunas limpias a trechos que recogen agua cuando llueve".

Para fines del siglo XVIII y principios del XIX los Maestros de Postas de la zona fueron: Juan Manuel de la Fuente en Paso de Ferreyra (desde 1773 hasta 1789); Don José Ignacio de las Casas (a partir de 1789) en Esquina de la Herradura y en 1811 se designa en Paso de Ferreyra a Manuel Bustos, quien había ejercido estas funciones en Esquina de Medrano.

En relación a esta última Posta las responsabilidades de administración fueron asumidas, como primer Maestro, por José Bustos a partir de 1779. Al momento de su muerte, dos años después, las tareas recaen sobre su esposa Isidora Farías. En 1787, este rol es tomado por un hijo de José Bustos de nombre Casimiro que, tras su muerte en 1796, es reemplazado por su viuda Luisa Bárzola y su hijo Manuel quien deja el lugar en manos de Pedro Moyano en 1810 para tomar el control de la Posta de Paso de Ferreyra en 1811.

Guillermo Gallardo, en su trabajo sobre el viaje de Joel Roberts Poinsett de 1811, nos da cuenta que "... Mariano López se hace cargo como Maestro de esta Posta [Esquina de Medrano] desde el 24 de octubre de 1811. Poisett lo hallaría recién instalado en sus funciones. Ocupaba tierras propias, con ovejas, aves y ganado, huerta y agua permanente".

Hacia 1810 ya se tienen datos de la existencia de la Posta Esquina de Castillo (la que, luego, se conocerá como Posta de Tres Cruces) ubicada a 4 leguas de Fraile Muerto y a otro tanto de Esquina de Medrano.

En concreto, los nombres de la Posta de nuestro interés se confunden y entremezclan para una misma zona. Es así que, Esquina de Colman, Esquina de Medrano, Esquina de Ballesteros, la Posta de Bustos y la de San Juan Bautista son todas identificaciones que, sobre la costa sur del Río Ctalamochita, remiten a un mismo y común espacio territorial que devendrá en la semilla de la futura comunidad de Ballesteros Sud.

En 1811 Joel Roberts Poinsett, en su carácter de Primer Agente Comercial y Primer Cónsul de los Estados Unidos de Norteamérica en Buenos Aires y en Chile, transita el camino que une Buenos Aires a Santiago de Chile. En la Revista de Historia de América y Argentina publicada por la Universidad Nacional de Cuyo Guillermo Gallardo recupera la historia de dicho viaje en la que Poinsett escribe que, luego de pasar por Fraile Muerto, "... las sierras de Córdoba se ven a lo lejos y el suelo se vuelve quebrado, con bosques de un espino bajo (Acacia Mimosa). Los caminos están muy desgastados por las carretas. Las ruedas que en éstas utilizan son de un diámetro de diez pies y las huellas se vuelven tan profundas que a menudo nos veíamos obligados a rebajar los caballones formados entre ellas para que la galera pudiera pasar". Después de la Posta de Medrano siguen camino hacia el oeste.

Manuel Bilbao en su libro "Buenos Aires, desde su fundación hasta nuestros días", asegura que "... en la época de la Independencia las postas y caminos que había ... eran, para la Jurisdicción de Córdoba, las siguientes: Cruz Alta, Cabeza de Tigre (a 4 leguas), Esquina de Lobatón (a 4 leguas), Saladillo de Ruíz Díaz (a 5 leguas), Barrancas (a 4 leguas), Fraile Muerto (a 4 leguas), Tres Cruces (a 5 leguas), Capilla de Dolores (a 3 leguas) [se refiere a la Posta de la estancia de Bustos], Esquina del Ahogado (a 4 leguas) [seguramente se refiere a La Herradura], Arroyo San José (a 4 leguas)".

Un mapa de 1816, en este caso de Adrien-Hubert Brué, insiste en identificar a la Esquina de Colman como la Posta intermedia entre Frayle Muerto y la Esquina de Passo (con doble "s") Ferreira.

 

Mapa de Adrien-Hubert Brué (1816)

 

El viajero inglés Alexander Caldcleugh Beatson (nacido en Londres, Inglaterra en 1795 y fallecido en Valparaiso, Chile en 1858) recorre estas tierras a partir de 1819 hasta 1821 volcando sus experiencias en el libro "Viajes por América del Sur". A propósito de este espacio en particular deja el siguiente testimonio:

 

"A las cuatro de la mañana partimos [de Frayle Muerto] para Tres Cruces y la Esquina de Medrano, a distancia de ocho leguas. El camino que seguía por las márgenes del Río Tercero, señalado por una hilera de árboles. Pasamos algunas estancias rodeadas de arboledas. Con un poco más de agua esta comarca tendría buenas maderas. Vi algunos cuervos grandes como gallinas y los mismos arbolillos del día anterior; también unas flores, parecidas al alelí, de color amarillo pálido y unas hierbas que semejaban la cola de un gato. La gente de buenos modales y en la posta una casa. Hasta el Arroyo San José, ocho leguas. Anduvimos una distancia considerable por las márgenes del río Tercero, entre matorrales de mimosas con espinas y hierbas tan altas que apenas se distinguía el camino".

 

Para la misma época otro viajero inglés, en este caso el botánico e ingeniero John Miers realiza varias expediciones a Sudamérica motivado por razones científicas. De resultas de estos relevamientos nacen dos volúmenes que fueron publicados en Londres en 1826 bajo el título "Travels in Chile and La Plata - 1819/1824" y que, en su versión española, fue impreso como "Viaje al Plata, 1819/1824". Al recorrer sus páginas nos encontramos con su visión de su visita a la Posta de Esquina de Medrano y su entorno:

 

"El camino hasta Tres Cruces, cuatro leguas de distancia, corre en parte entre manchas de bosque espinoso, en parte sobre una pampa abierta; la posta es un lugar bastante miserable. De aquí a la Esquina de Medrano, igual distancia, el camino se tiende sobre una región más boscosa. La Posta de Esquina de Medrano consiste en una larga hilera de construcciones de adobe y es mucho más limpia que las vistas hasta ahora. El maestro de posta es un hombre de lo más amable y bien educado, tiene mucho parecido con un español europeo; provee de todas las comodidades que se pueden proveer en el lugar; su tropilla es excelente y tiene bastantes servidores para atender al viajero con rapidez. En este punto el camino deja la línea de postas que lleva a Córdoba, el cual por algunas leguas sigue paralelamente la margen occidental del río Tercero, luego cruza el río en el vado de Paso de Ferreira y de allí toma hacia el norte para Córdoba. Dejando el camino de Córdoba, la dirección tuerce más hacia el oeste y se cruza, al principio, por un bosque de chañares, mimosas y algarrobos cuyas ramas, cuando yo viajaba por allí estaban cargadas de langostas. Bordeando la comarca boscosa durante dos leguas nos encontramos nuevamente en la pampa, aún desprovista de árboles, que muestra una superficie algo ondulada. A una distancia de ocho leguas de la última posta se encuentra la etapa siguiente, Arroyo de San José, donde hay unos pocos ranchos miserables y provisión de caballos, también miserables".

 

John Miers y su obra

 

El 30 de enero de 1821 la Provincia de Córdoba, a través de su Asamblea Legislativa, le da vida al "Reglamento Provisional de la Provincia para el Régimen de sus Autoridades" que se asume como su primera Constitución. El órgano deliberativo estaba presidido por Francisco de Bedoya y entre sus miembros se encontraba el Dr. Francisco Ignacio Bustos, sobrino del entonces Gobernador Coronel Mayor Juan Bautista Bustos el que asumirá la responsabilidad de publicarla en Bando Solemne casi un mes después; más precisamente, el 20 de febrero de 1821.

Siete años después, el Dr. Francisco Ignacio Bustos será central en la construcción de la historia que, en este espacio, nos convoca.

Durante el inicio de esta segunda década del siglo XIX, otro viajero inglés camino a Chile dejó documentada la travesía desde Buenos Aires hacia el Pacífico en su libro "Viaje a Chile a través de los Andes"; se trata de Peter Schmidtmeyer quien, si bien en el espacio dedicado al trayecto entre la Esquina de Medrano y el Arroyo San José solo se remite a las distancias recorridas y no se extiende en relato descriptivo alguno, ilustra con una lámina la vida cotidiana de la zona.

 

 

En 1823, el escritor inglés Robert Proctor llega al país con el objetivo de cruzarlo en procura de Chile y de allí, al Perú. Al regresar a su país, todas las notas acumuladas a lo largo del viaje se incorporan a un libro al que títuló "Narraciones del viaje por la Cordillera de los Andes". Del mismo, extraemos lo siguiente: "Hicimos las cuatro leguas desde Frayle Muerto a Tres Cruces en cincuenta minutos, pues deseábamos adelantar cuatro leguas más hasta la Esquina de Medrano, donde, según el correo, había buen alojamiento. Llegamos al primer punto como a las 5, y, para nuestra gran mortificación, nos encontramos sin caballos: por consiguiente, nos vimos forzados, a pesar nuestro, a parar en Tres Cruces, pero obligados a pasar la noche en el carruaje por no haber sitio para nosotros en el mísero rancho, aunque el maestro de posta tuvo la amabilidad de ofrecernos dormir en el mismo aposento suyo y de su familia. Los peones entretanto se acomodaron rodeando el fogón que encendieron bajo un árbol donde prepararon asado y tomaron mate. Al siguiente día, llegamos a la Esquina de Medrano en muy buen tiempo. El informe de nuestro correo sobre esta posta fue exacto, y era superior a cualquier casa que hubiéramos visto a partir de Buenos Aires. La entrada daba a una gran sala, con cielo-raso de cañizo, que imprimía a la casa aspecto de una limpieza que brillaba por su ausencia en todas las otras cuyos cuartos sin cielo-raso tenían telarañas colgando como cenefas, sin riesgo de ser bajadas con escoba. La casa se levanta en una situación muy alegre, con acceso a extenso matorral, compuesto principalmente de acacia espinosa o algarrobos con ramas que tocan el suelo. Los habitantes del país aprovechan mucho la fruta de este árbol, que, cuando madura, es larga vaina amarilla como chaucha. Se da en grandes racimos y tiene sabor dulce muy pronunciado. Se usa en diferentes confituras y para hacer patay, que, a nuestros paladares estaba lejos de ser agradable. En esta posta se bifurcan los caminos de Perú y Chile, el primero a la derecha por Córdoba, Tucumán y Salta, y el segundo por San Luis y Mendoza. Aquí perdimos el lindo, aunque pastoso camino de las Pampas, siendo el campo cubierto con helechos, lleno de calinas como tacurúes, y más boscoso. Mulas y carros han seguido una ruta con hondos huellones y era imposible andar ligero. En algunos lugares la vista producía el aspecto de un algarrobal tupido, mientras en otros los troncos estaban separados más bien de modo pintoresco. La etapa de la Esquina de Medrano al Arroyo San José es de siete leguas de mal camino áspero".

En 1824, al pasar por la zona camino a Chile, quien en el futuro sería Papa Pío IX deja una descripción del lugar: "... después de 8 leguas de camino, llegamos a una posta llamada Esquina de Medrón [Esquina de Medrano], en cuyos alrededores el campo se veía con el mismo aspecto de fertilidad que el de Buenos Aires, con el agregado de muchas arboledas de gruesos espinos y de otros árboles grandes, cuyas hojas son del largo de una uña y del ancho de la punta de unos tres alfileres. Cerca corre un río algo más angosto que el Tíber que se llama Tercero. A las 5 llegamos a la posta Arroyo de San José, llamada así por un arroyo de ese nombre que corre ahí cerca, en el que me lavé". (Más información sobre esta experiencia se puede obtener en el espacio reservado a Bell Ville)

Al año siguiente, durante 1825, el inglés Samuel Haigh realiza su tercer viaje a Sudamérica; durante el mismo, cruza nuestro territorio desde Buenos Aires en dirección a Chile para luego volcar su nueva experiencia en un libro que se publicará en Londres en 1831 bajo el título "Bosquejos de Buenos Aires, Chile y Perú". Su relato nos expone una descripción muy interesante sobre la zona; relata, con pinceladas de sencilla cotidianeidad, haber llegado a Esquina de Medrano luego de un largo viaje donde la sensación de libertad que brindaba cabalgar por las pampas era suficiente y valiosa justificación frente a tanta monotonía. Vayamos, entonces, a sus palabras:

 

"Al quinto día llegué a la Esquina de Medrano para almorzar. Es una de las Postas más agradables del camino; el Río Tercero serpentea junto a la casa, que tiene detrás una huerta con fruta, legumbres y muchos árboles a la orilla del río. Don F. Bustos, que tiene la posta, es un personaje muy atento e instruído. Me brindó un almuerzo magnífico de gallinas, arroz, huevos, etc., que disfruté en el pórtico de la cabaña, la que merece realmente ese nombre. Cerca de una legua de la Esquina, el camino se bifurca para Córdoba y como había, a menudo, oído ponderar esa ciudad, sentí una fuerte curiosidad de visitarla y manifesté mi intención a Bustos que era cordobés. Me dijo que me daría una carta para un tío suyo que residía allí y una vez escrita y consumidos nuestros alimentos, montamos sobre nuestros caballos y seguimos a la Posta de la Herradura, primera en el camino de Córdoba".

 

Aguafuerte coloreado "Vista de la Casa de Posta llamada el Rincón de Bustos, a orillas del Río Tercero"

de Fernando Brambila (1763-1832) (obra realizada entre 1795 y 1798)

 

Luego de volver a leer el párrafo dedicado a Esquina de Medrano más arriba trascripto y atraídos por lo que entendíamos era una señal, casi como si fuese una clave, donde la palabra "uncle" es precedida con la traducción "tío" entre paréntesis, nos sentimos impulsados a querer seguir leyendo su libro.

 

 

Con el correr de las páginas un rompecabezas incompleto se nos despliega sobre la mesa y con él, la tentación de apostar por posibles piezas a colocar en cada uno de los espacios vacíos.

En la página 332 leemos: "Having dressed, in order to present myself to the governor, I walked to his palace, and was admitted by the sentinel, when I was agreeably surprised to find that the great man was no other than Colonel Bustos, with whom I had breakfasted about eight years before in the Pampas. At that time he was serving under Belgrano. He recognized me first, and mentioned the circumstance of our first meeting. After giving me a most cordial welcome, he invited me to dine with him the next day, and introduced me with his lady. The 'tertulias' spent in their house, during my short stay in Cordova, will allways be remembered as some of the most agreeable I passed in South America" (Acceda a la traducción haciendo CLICK AQUI).

Razonemos, ahora, sobre el contenido de este texto:

 

Samuel Haigh NO iba a Córdoba, cambia de opinión luego de la charla con F. Bustos, ¿lo hace, según sus palabras, tan solo porque le nace una fuerte curiosidad ("a strong curiosity") por conocer la ciudad?.

A poco de arribar a Córdoba, una vez comido y habiéndose  vestido de modo adecuado se dirige, sin razón explícita alguna a la Gobernación. ¿Cómo se explica que un inglés desconocido en una ciudad que nunca había pisado logra, apenas llegado ser admitido por los centinelas quienes le liberan el paso hasta las mismas oficinas del Gobernador?

Es el Gobernador quien primero lo reconoce al momento que el inglés ingresa; por tanto, antes de estar frente a frente, ninguno de los dos sabían quien era el otro y es Bustos quien, al individualizar a su visitante, le hace notar que habían estado juntos en una reunión presidida por Belgrano ocho años antes.

Si bien en ningún momento del relato se hace mención a la carta recibida de manos de F. Bustos, ¿no será que es dicha misiva la que le abre todas las puertas del poder con tanta facilidad?.

Si la carta no era para el Gobernador entonces ¿por qué Haigh no menciona nunca habérsela dado a otra persona durante su estancia en Córdoba?.

En su texto, no hay nada escrito sobre lo que hablaron con Bustos; lo único consignado es que el Gobernador le presentó su esposa, lo invitó a cenar y a una tertulia para el día siguiente. Parecen ser demasiadas las consideraciones dispensadas para un simple viajero circunstancial que podríamos concluir que el azar de una carta lo puso en el lugar apropiado para los intereses de ambos.

Si todas las anteriores reflexiones coincidieran con los vacíos del rompecabezas, entonces no sería para nada descabellado concluir que F. Bustos, Maestro de la Posta de Medrano, sería sobrino del Gobernador Juan Bautista Bustos.

Lo que sí pareciera muy difícil de asegurar es que F. Bustos fuese el futuro fundador de Ballesteros Sud (Dr. Francisco Ignacio Bustos); quizás podríamos arriesgar con que eran primos entre sí.

 

¿Quién era Samuel Haigh? ¿Qué lo traía a Sudamérica? Su primer viaje se efectiviza en 1817 y recalará en Valparaíso (Chile) unos meses después de la batalla de Chacabuco y poco antes de la batalla de Maipú. Era el momento propicio para un comerciante especializado en la venta de armas. Se puede concluir que su presencia y sus mercancías llegaron en el momento apropiado para volcar la balanza a favor del triunfo definitivo de San Martín y O´Higgins, con quienes tuvo contacto directo entre ambos combates. Durante este viaje también se produce un encuentro con Belgrano; reunión ésta, en la que se hallaba presente el Coronel Juan Bautista Bustos. Esta primera y fructífera experiencia en el sur de América lo motiva a volver por segunda vez en 1820 y una tercera en 1825.

 

Coronel Juan Bautista Bustos

 

Corría 1828 cuando, precisamente, el Dr. Francisco Ignacio Bustos promueve, con fecha 24 de abril, una resolución de la Asamblea Provincial que le da vida a la Villa de San Juan - Esquina de Ballesteros; llevando a la realidad un mandato de su tío, el Gobernador de Córdoba Don Juan Bautista Bustos.

 

Firma del Dr. Francisco Ignacio Bustos

 

Un mapa de 1840 expone dos referencias entre Fraylemuerto (todo junto) y Paso (Paso de Ferreyra), se trata de Bastas (es obvio que se trata de un error ya que Bastas corresponde a Bustos) y Herradura. También es interesante observar la ruta que, pasando por San José, Esquina de Lucas y Punta de Agua, pone rumbo hacia el oeste.

 

 

En relación a esta ruta es interesante ingresar a las "Ordenes Generales del Ejército Unido de Vanguardia - Campaña de las Provincias Argentinas - 1841-1842". Estos documentos reflejan en sus partes diarios, el movimiento de las tropas y mientras acompañamos al mismo, reconstruímos el camino transitado. Un extracto de la Orden de la División, emitida el 27 de febrero de 1842 en Arroyo de la Lagunilla, manifiesta que "... hoy a las dos y media de la tarde si el tiempo lo permite estará pronta la División para moverse al toque de marcha". El día 28 de febrero ya están en Villa del Río 4º donde permanecerán hasta el 9 de marzo inclusive. Al día siguiente, 10 de marzo, alcanzarán Arroyo de Chulén; el 11 de marzo, los encontramos en Arroyo de los Dos Arboles; el 12 de marzo, ingresan a la Posta del Totoral; un día más y están en Arroyo del San José donde un fragmento del parte consigna que "... en el tránsito por Provincia amiga de Córdova es una obligación sagrada de todos y cada uno de los individuos del Ejército observar el mejor orden y un respeto inviolable a las personas y propiedades de sus habitantes; el Señor General en Jefe sentiría verse en la necesidad de recomendar una cosa que el interés de la santa causa nacional exige de la Federación el buen nombre del Ejército y el de sus individuos en particular, pero si estas consideraciones no se tuviesen presentes está resuelto a castigar los excesos que, en esa línea, se cometen". Continuada la marcha, el contingente accede, el 14 de marzo, a La Herradura; el 15 de marzo, los ubicamos en Esquina de Ballestero en el Río 3º donde permanecen hasta el 19 de marzo inclusive (esta larga detención refleja la importancia del lugar lo que permitía, por tanto, una estancia más prolongada). Regresados a la marcha, los encontramos el 20 de marzo, acampando en Dolores en el Río 3º (la Capilla de Dolores es la primera existente y estaba ubicada en la Estancia Posta de Bustos); un día después ingresaban en Fraile Muerto; del 22 al 24 de marzo se detendrán en Posta del Sanjón en el Río 3º; el 25, será el turno de Posta de Las Haverías en el Río 3º; del 26 al 31, en Posta de Lobatón en el Río 3º (actual Inriville); del 1 al 6 de abril en Cabesa (con "s" en el original) de Tigre en el Río 3º (actual Los Surgentes); el 7 de abril ingresan a Cruz Alta donde permanecerán hasta el 9 de abril; al día siguiente están en Desmochados para transitar, ahora, por tierras de Santa Fe.

Por ser muy valioso este material, lo invitamos a descubrirlo con más detalle ingresando a la base que el Departamento de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército de la República Oriental del Uruguay pone a disposición de aquellos interesados en la materia; con tal fin, utilice el siguiente vínculo:

https://www.estudioshistoricos-en.edu.uy/assets/022-bolet%C3%ADn-hist%C3%B3rico-n%C2%BA-027---028---a%C3%B1o-1947.pdf

A partir de setiembre de 1855, el escritor, historiador, naturalista y político chileno Benjamín Vicuña Mackenna recorre esta zona volcando su experiencia en un pormenorizado Diario editado bajo el título "Pájinas de mi diario durante tres años de viajes - 1853/1854/1855". En el capítulo XXXIV del mismo, el autor incorpora una tabla detallando el periplo que recorre desde Rosario a Mendoza donde se puede observar que la posta que aquí nos ocupa la identifica como "Posta de Bustos o Esquina de Medrano". El uso de la "o" confirma que, aún con nombre diferente, la posta era siempre la misma. Al avanzar en el relato, sus vivencias en la Posta de Bustos se reflejan en los siguientes párrafos: "... a las dos de la tarde llegamos con los caballos cansados al Fraile Muerto ... i vinimos a dormir a la Esquina de Medrano donde se aparta el camino para Córdova que dista de aquí 30 leguas. Esta posta tenia ciertas pretensiones de posada, i su dueño el 'mentado manco Bustos' las tenia de caballero i de no ser "manco" aunque le faltaba medio brazo que él tapaba con los pliegues del poncho. Vino luego a visitarnos a nuestro aposento, i con una voz de miel que se le escapaba por un rincón de los labios, quizo persuadirnos que necesitábamos más caballos que los precisos, i añadia luego poniendo mas dulsureza la voz con el influjo del apetito, que le gustaban mucho 'las costillitas de corderito asadito' pues habíamos comprado uno de éstos en la posta vecina, i estaba asándose en el patio de la posta. Nosotros le pusimos cara de inglés i él se retiró algo desconcertado".

Benjamín Vicuña Mackenna y su obra

 

En 1861, se produce un punto de inflexión cuando el colono Patricio Oyola decide apostar a la siembra de alfalfa a partir de semillas importadas de Chile. La tierra se muestra muy apta y el resultado de la apuesta sobrepasa las expectativas convirtiéndose en un recurso que trae riqueza e impulso a toda la zona. El aviso adjunto a la derecha invita a adquirir semillas en Buenos Aires con el texto: "Recién recibidas, directamente de Chile, lote de semillas superiores de alfalfa".

 

Aviso en The Standard

 

Esta decisión va a ir, de modo progresivo, cambiando la matriz productiva de la zona; es así que la cría ovina empieza a ser reemplazada por la del ganado vacuno y además, los colonos empiezan a prestarle más interés a la tierra donde no solo la alfalfa se expande sino que el trigo y el maíz ocupan también un espacio relevante.

En 1865, el inglés Richard Arthur Seymour llegó a Buenos Aires con el objetivo de tentar fortuna en estas nuevas tierras aspirando a asentarse como colono. Con ese fin, viajó a Rosario para comprar campos en sus alrededores. El alto costo de los mismos lo obligó a buscar mejores precios hacia el interior del país. Termina accediendo a Frayle Muerto donde toma contacto con otros inmigrantes ingleses que lo estimulan a quedarse en el lugar. En Córdoba formaliza la compra de tierras próximas al río Saladillo a unas once leguas al sur de Frayle Muerto; nace, así, el Campo Monte Molina. A pesar que, a la experiencia, sumó un socio de apellido Goodrik y a su hermano (ambos ingleses), Richard desiste de la empresa regresando a Inglaterra pocos años después. Las razones se pueden encontrar en la caída abrupta del precio de la lana, los malones e incluso, las epidemias de cólera que asolaron el país en el período 1867/1868.  Esta aventura en Argentina es volcada a un libro el que es editado en 1870 bajo el nombre "Pioneros en las Pampas". De dicho texto extraemos el relato del viaje que, pasando por el actual Ballesteros Sud, realizó desde Frayle Muerto a Córdoba con el objeto de adquirir las tierras para su proyecto colonizador.

 

"Casi todo el camino de Frayle Muerto a Córdoba se extiende a través de bosques, o ‘montes’ como se llaman allí, y ciertamente, era más pintoresco que lo recorrido entre Rosario y Frayle Muerto".

"Los árboles que rodean el camino son principalmente algarobo, chañar, espinillo y tala, todos espinosos, y ninguno de ellos crece a una gran altura".

"El algarrobo es una madera muy dura, sirve para fabricar postes y para leña, se troza fácilmente y tiene un olor agradable cuando se corta. Es una especie de color rojizo en el interior, un poco similar al cedro, tiene un bonito grano cuando se pule y los muebles resultan muy bonitos. La hoja es larga y plumosa, y cada tres años produce una fruta amarilla con forma de frijol largo, muy dura. Las semillas están dentro de una vaina y tienen un sabor dulce muy agradable, muy apreciada por los caballos y el ganado".

"El chañar tiene una corteza lisa de color amarillo y una flor muy bonita del mismo color, con un fruto similar al níspero en sabor. La madera es extremadamente dura y muy útil para mangos de hachas, ejes, etc. Estos,  junto con el quebracho (de los que hay dos o tres clases) y el ñandubay, que crece en gran abundancia en Entre Ríos y parte de Santa Fe, son los bosques principales del país".

"El ñandubay es muy duro y dura mucho tiempo en el suelo, hay corrales en pie que se sabe que tienen más de cien años y están hechos de postes ñandubay. El quebracho Colorado, que crece en gran abundancia más allá de Córdoba, es muy útil para construir carruajes toscos y pesados. Los mismos están hechos sin ningún tipo de hierro, y tienen forma de pequeña choza hecha de palos doblados con paja y cubiertos en la parte superior con pieles extendidas sobre ellos".

"La totalidad de lo producido por las provincias norteñas es transportado en convoyes de estos vehículos o en la parte superior de las mulas; al principio es muy curioso ver las largas filas de estos carros que se arrastran lentamente tirados por seis bueyes cada uno, con sus ruedas crujiendo tan temerosamente que pueden ser escuchadas muy lejos, los nativos piensan que el crujido de las ruedas hacen que los bueyes vayan mejor, y por eso nunca se toman la molestia de engrasarlos".

"Manejar una carreta de bueyes parece ser muy conveniente para  los nativos ya que pueden sentarse tranquilamente, fumar sus cigarrillos interminables y gritarles a los bueyes desde el fondo. Algunos de estos viajes deben ser bastante tediosos, de hecho a veces, duran más de tres meses".

"El mineral de las minas de San Juan se baja principalmente en las espaldas de las mulas, de las que, en grandes tropas,  se suelen ver pasar por Frayle Muerto. Llevan un tremendo peso sobre sus espaldas y traen, además de plata y cobre, grandes cajas de pasas, barriles de azúcar, frutos secos y rollos de tabaco, y cargan, en su viaje de regreso, harina, yerba, etc. La caravana siempre va a la zaga de un baqueano que es un hombre que los guía; son tipos de aspecto rudo en ponchos gruesos, y siempre con inmensas espuelas de hierro, que pesan un par de libras cada una".

Seymour, en otro tramo, describe que "... el camino de Frayle Muerto [actual Bell Ville] a Villa Nueva está lleno de lugares hermosos con solo echarle, aquí o allá, un vistazo al Río Tercero con sus altas costas cubiertas con sauces llorones y troncos llenos de enredaderas; avanzar a través de estos bosques, salvo cuando se accede a un camino, es extremadamente laborioso".

"Pioneering in the Pampas"

de Richard Arthur Seymour

(extractos traducidos del relato original de su viaje desde Frayle Muerto a Córdoba pasando

por Ballesteros Sud, en 1865)

Mapa incorporado en el libro "Pioneering in the Pampas" de Richard Arthur Seymour

(obsérvese como toda la zona, entre Frayle Muerto y  Villa Nueva, la identifica como "English Colony"

 

Hacía 1866 la vía férrea que partía de Rosario estaba tendida en la zona y un apeadero le daba vida fundacional a lo que sería, sobre la costa norte del Río Tercero, la nueva ciudad de Ballesteros.

 

Estación de Ballesteros

 

Existe un mapa de Echenique realizado en 1866 donde se observa identificada la población de Ballestero (sin "s") a medio camino entre las postas de Tres Cruces y Herradura. Un aporte significativo de este mapa es la presencia de una capilla que, obviamente, es previa a la que se construirá a partir de 1883; tal vez esta referencia remite a un oratorio o una construcción precaria destinada a los fines religiosos que, a inicios del siglo XIX e identificada como Capilla de Dolores, ya se levantaba en la Estancia de la Posta de Bustos o quizás, una posterior, que funcionó en una vivienda particular de propiedad de la familia Rivero que estaba ubicada frente a la plaza en dirección diagonal con respecto al emplazamiento de la actual capilla.

 

Por su parte, en el mapa de 1867 de Martín de Moussy se identifica a la población como San Juan Bautista entre Frayle Muerto y Villanueva (todo junto). La anterior denominación en el mapa de Echenique y ésta, en realidad, remiten al propio de la fundación: Villa de San Juan Bautista - Esquina de Ballesteros.

 

 

El mapa además muestra el tendido férreo de Rosario hasta Villa Nueva ya terminado y luego, lo que está en proceso de construcción en dirección a Córdoba.

 

Servicio Ferroviario Rosario - Villa Nueva (Ballesteros está identificada como "Ballasteros")

 

La conflictividad con los naturales fueron cruentas y permanentes durante la mayor parte del siglo XIX; eran de tal significación que muchas veces tomaban relevancia nacional al punto que, algunos hechos, aparecían en sitios centrales de diarios que, por entonces, circulaban en Buenos Aires.

El presente es un texto que The Standard le dedicó, el 15 de octubre de 1868, a una sucesión de ataques indios que tuvieron a la zona de Ballesteros y cercanías como protagonistas. Es interesante la importancia que se le da al tratamiento de esta noticia cuando se la observa entre mezclada con artículos sobre Europa o la guerra del Paraguay. El hecho, además, de ser una zona de mucha inmigración anglosajona potencia a este diario de lengua inglesa a darle espacio a las vicisitudes y dramas de sus compatriotas. El texto incluye un particular y curioso razonamiento que realiza el cronista cuando traza un hilo conductor entre la disputa con los indios y la guerra de la Triple Alianza.

 

Acceda a la traducción de esta nota haciendo click aquí

 

La reconversión productiva realizada a partir de los años 60 del siglo XIX con el ingreso de la alfalfa y la potenciación del ganado vacuno se ve reflejada hacia 1880 y los años siguientes cuando se logran exportar volúmenes significativos de alfalfa hacia Brasil e Inglaterra lo que deviene en el ingreso de sustanciales recursos que repercuten en un pronunciado desarrollo del lugar.

El proceso obligó a ser acompañado de una infraestructura compatible con las necesidades operacionales del movimiento de las nuevas mercancías a comercializar. El centralizador, como es obvio, fue el ferrocarril y la estación de Ballesteros toma predicamento haciendo necesario que las comunicaciones desde Ballesteros Sud a ese nodo sean facilitadas. Es así como se hacen necesarias varias obras: la construcción del puente sobre el Pozanjón (1874); del primer puente de madera sobre el río Tercero (1889); la apertura de un mejor camino uniendo Ballesteros Sud con Ballesteros (1898) y el emplazamiento del nuevo puente de hierro (1908) sobre el río Ctalamochita.

 

 

 

Celso Caballero: historia de un rehén

 

Imagen y firma de Celso Caballero

(se agradece el aporte de Carlos Caballero y la colaboración de Iván Wielikosielek)

 

En un reportaje publicado el 6 de marzo de 2019 en el Puntal de Villa María y realizado por el poeta, escritor y periodista Iván Wielikosielek, Carlos Caballero (nieto de Celso) recuerda las circunstancias en las que accede al conocimiento de la historia vivida por su abuelo: "Fue de chico y gracias a las paperas. En ese tiempo, cuando te agarrabas la enfermedad, no te dejaban mover ... Me acuerdo que me había leído una pila de libros y mi padre me dijo 'ahora, leé el diario'. Y yo le dije: '¡pero ya lo leí!'. Entonces él, como resignado, fue hasta el ropero y sacó un libro. Era una compilación de artículos de un primo segundo, Ricardo Caballero, titulado 'Páginas literarias del último caudillo'. Me señaló una historia y me dijo, 'leé ésto, entonces'. Excepto el título, que era 'El cautiverio de Celso' y una noticia de Leubucó, que era una toldería de La Pampa, no había otros nombres propios. Era casi un cuento, como puede ser el de Buffalo Bill ... Cuando terminé el relato, mi papá me preguntó qué me había parecido. 'Me encantó', le dije. 'Bueno, ahora conocés la historia de tu abuelo', me dijo".

Dr. Carlos Caballero (nieto de Celso)

El Puntal de Villa María (06/03/19)

 

En Ballesteros Sud y como parte de la familia Caballero, en 1876 nace Ricardo quien, una vez completados sus estudios universitarios en Córdoba, se convertirá en médico; actividad que supo compartir con la literatura al vincularse con Leopoldo Lugones y, aunque hoy parecería contradictorio, con la militancia política donde comulgaban las inclinaciones anarquistas con principios federalistas cercanos a la memoria de Juan Manuel de Rosas y la naciente Unión Cívica Radical, de resultas de la cual accede a los cargos de Diputado Nacional, Senador Nacional y Vice Gobernador de Santa Fe.

 

Santiago J. Sánchez en su trabajo "Ricardo Caballero: nacionalismo y telurismo del Litoral" consigna que una serie de artículos de autoría del escritor estudiado fueron "... publicados en la década de 1930 en la revista Nativa y reunidos en 1957 en el volumen 'Páginas literarias del último caudillo'. Los mismos, basados en buena parte en testimonios orales de viejos pobladores de Ballesteros, o en recuerdos familiares y personales del escritor, ofrecen una mirada nostálgica de la etapa criolla y federal entremezclada con juicios condenatorios del presente". De "Páginas literarias del último caudillo" extraemos el relato titulado "El cautiverio de Celso", escrito en 1936; éste es, en definitiva, el texto leído por Carlos Caballero con el que descubre la historia de su abuelo. Acceda al relato de Ricardo Caballero haciendo CLICK AQUI.

Hipólito Irigoyen y Ricardo Caballero

 

Dándole credibilidad al escrito anterior, en "Aportes de los relatos orales para el estudio de la Frontera Sur, provincia de Córdoba (siglo XIX)", Marcela Tamagnini y Graciana Pérez Zavala reconstruyen los hechos ocurridos durante el malón ranquel del 15 de noviembre de 1872: "Uno de los cautivos de la Frontera Sur fue Celso Caballero, tenía aproximadamente 12 años [según la placa en su tumba, Celso fallece en 1938 a los 83 años; por tanto, en 1872, debía tener 17 años; en las cartas que procuraban negociar su recuperación se lo consignaba con 15 años], fue tomado prisionero por una pequeña partida de ranqueles en las proximidades de Ballesteros, provincia de Córdoba. Desde allí fue llevado hasta las tolderías de Leubucó [ubicado en la actual Provincia de La Pampa, muy próximo a la frontera con San Luis], en donde vivía el cacique Mariano Rosas, y luego a las de Pincén, al este de las anteriores, limitando con la provincia de Buenos Aires. En ese espacio creció y participó de la vida indígena. En momentos de la Conquista del Desierto huyó hacia el sur con las diezmadas fuerzas indígenas, buscando finalmente refugio en Chile. Allí permaneció hasta 1890, año en el que decidió volver a su pueblo natal, donde vivió hasta su muerte acaecida en 1938".

Este valioso trabajo de reconstrucción histórica que las investigadoras Marcela Tamagnini y Graciana Pérez Zavala realizaron conjuntamente con Carlos Caballero a propósito de los hechos que tenían a su abuelo como protagonista merecen nuestra recomendación para su necesaria e imprescindible lectura haciendo CLICK AQUI.

Gracias al valioso aporte de Carlos Caballero y a la ayuda de Iván Wielikosielek tuvimos acceso al artículo publicado el 17 de noviembre de 1872 por el Diario Eco de Córdoba donde se reproducían los hechos acontecidos, dos días antes, en "El Chato"; en el mismo se consigna que en dichas circunstancias "... se llevaron un muchacho y nada más".

 

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A la izquierda, noticia del Eco de Córdoba donde se informa del malón en el que se llevan a Celso Caballero;

a la derecha, relato de otro malón que, en zonas vecinas, ocurría en los mismos días

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"El Chato" era una estancia ubicada al sur de Ballesteros Sud; correspondía a una fracción de la originaria merced que a principios del siglo XVIII se le había otorgado a Juan de Zeballos Nieto y Estrada. Dicha merced pasó a manos de descendientes de Zeballos; luego, por compra, a José Domingo Cabral y más tarde, a su hijo Luis. Hacia 1870, Martín Ramos logra protocolizar documentos que le permitieron pedir la justificación de derechos sobre una importante superficie que devendría en la estancia que, en este espacio, nos ocupa. Sobre esta propiedad, Ricardo Caballero escribiría lo siguiente: "El Chato, enorme estancia de don Martín Ramos, que administran los hermanos Juan, Vicente, Avelino y Priscilio Pereyra, es la población más aislada hacia el sud, distando solamente cuatro leguas de Ballesteros. Yo conozco estos oscuros pobladores, de los que van quedando pocos, desde que tenía siete años, en 1886 escuchando de sus labios relatos de la vida cimarrona ... cuentan que los guerreros ranquelinos, a pesar de su soberbia, evitaban en sus excursiones encontrarse con los chateros. No necesito agregar una palabra más, para que se estime el valor de aquellos indómitos varones, a quienes he visto en su vejez, sometidos a todas las humillaciones de la miseria...".

Ubicación de la Estancia "El Chato" donde fue atrapado Celso Caballero - Mapa Labergue, 1867

 

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Mapa donde se reproducen los itinerarios recorridos por Celso Caballero durante su cautiverio (se agradece el valioso aporte de Carlos Caballero y la imprescindible ayuda de Iván Wielikosielek)

 

Marcela Tamagnini con la ayuda del Padre José Luis Padrós quien fuese el archivero del Convento de San Francisco de Río Cuarto, realizó una puntillosa recopilación de las cartas que se intercambiaban en procura de negociar el intercambio de rehenes. El trabajo se sintetizó bajo el título "Soberanía Territorialidad Indígena - Cartas civiles I". En los contactos entre los Caciques y los referentes del precario Estado Nacional, una participación relevante fue asumida por la iglesia con la representación de Fray Marcos Donati.

Donati era un sacerdote franciscano de nacionalidad italiana que fue reconocido como "embajador y padre espiritual de los indios ranqueles" o "el apóstol de las pampas y redentor de cautivos"; en Italia, inicia gestiones en 1856 para, junto a poco más de diez colaboradores, crear una estructura franciscana en Villa de la Concepción del Río Cuarto. Hacia 1867, más precisamente el 8 de agosto, el Papa Pío IX (conocedor de estas tierras de resultas de su viaje a Chile, en 1824, previo a acceder al papado) dicta el Decreto Canónico "Sacrae Congregationis Propagandae Fidei pro erectione coenobii Rivi Quiarti in collegium apostolicum" por el cual la sede queda creada y consolidada con la participación de una decena de nuevos misioneros que, sumados a los originales, configurarán un cuerpo religioso de más de 20 miembros. Durante el último cuarto del siglo XIX y de resultas de las gestiones de su intermediación frente a los Caciques Manuel Baigorrita y Mariano Rosas (éste último, rehén de los blancos siendo adolescente y reintegrado a su tribu cuando logró huir de la Estancia de Juan Manuel de Rosas donde había sido confinado), se le atribuye la recuperación de alrededor de trescientos cautivos.

 

 

Manuel Baigorrita, Fray Marcos Donati y Mariano Rosas

 

No necesariamente las tratativas se desarrollaban en un contexto de "sana diplomacia". Por el contrario, se hacían en paralelo a campañas punitivas que concluían en muertos y mutilados, prisioneros con destinos desconocidos y lejanos (por ejemplo, Tucumán o la Isla Martín García), eliminación de sus ganados sometiéndolos a la hambruna, toma de rehenes o el confinamiento en reducciones cada vez más distantes y en tierras poco fértiles. Las incursiones represivas de entonces encuentran un nuevo pico agresivo durante la década que va de 1870 a 1880. A la condena a la desolación se le deberá sumar la cruenta presencia de epidemias como la viruela. Para estos últimos años del siglo XIX los ranqueles se habían reducido a no más de 600 hombres con capacidad de combate; solo con la suma de los pampas, pehuelches, araucanos y otras tribus menores lograban alcanzar una fuerza con sustancial peligrosidad de varias miles de lanzas.

Utilizando el caso particular de Celso Caballero rescatamos intercambios epistolares que nos servirán para entender como eran las negociaciones.

 

A la derecha Carlos Caballero nos comparte (de su archivo personal) una carta que, fechada el 4 de febrero de 1873, Fray Tomás María Gallo le envía a Fray Marcos Donati solicitándole ayuda para el rescate de Celso Caballero; reproducimos su contenido:

“Mi estimado Padre: El 15 de noviembre del año pasado en el lugar del Chato fue cautivado un mozo de 15 años llamado Celso Cavaliero [SIC], ñato, pelo negro, de un alto regular, color trigueño, ojudo y con una cicatriz en el labio de arriba. Este mozo lee y escribe. Nemesio, padre del referido niño al pasar yo por Villanueva me ha encargado mucho que se averiguase en que toldo estaba para poderlo enseguida rescatar. Con este motivo le ruego a Usted que si pasa a tierra adentro lleve la presente para que por medio de las señas venga en conocimiento del mozo y me avise. Le saludo de corazón. Fr. Tomás María Gallo”.

Para conocer la continuidad de cartas enviadas a Fray Marcos Donati en beneficio de Celso Caballero apelamos al trabajo de recopilación de Marcela Tamagnini realizado bajo el título "Soberanía Territorialidad Indígena - Cartas civiles I". Los invitamos a descubrirlas haciendo CLICK AQUI.

 

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 Primer carta iniciando las gestiones para intentar la recuperación de Celso Caballero

(se agradece el aporte de Carlos Caballero y la intermediación de Iván Wielikosielek)

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A pesar de los esfuerzos epistolares, de los anticipos monetarios enviados y del compromiso de futuros pagos de rescate, las gestiones no tuvieron éxito; Celso Caballero retorna a Ballesteros Sud, por voluntad propia, en 1890. Formó familia y tuvo tres hijos (se le atribuyen otros dos hijos del tiempo del cautiverio). Murió el 22 de junio de 1938, a los 83 años.

 

Ricardo Caballero, en su texto titulado "El cautiverio de Celso", coloca las siguientes palabras en boca de su protagonista:

 

'Tan paria es el gaucho que formaba los ejércitos de la Nación, como fue el indio vencido. De los criollos que fueron mis conocidos, mis parientes, mis amigos, encuentro ancianos vencidos, arrinconados en poblaciones miserables'".

 

Si volvemos a leer, ahora con más detenimiento, los últimos párrafos del artículo publicado por The Standard que hemos reproducido más arriba podemos encontrar las adecuadas respuestas y con ellas, descubrir bajo qué intereses la historia transitaba por aquellas sendas donde los pobres se mataban entre sí mientras se sumían en infame y común miseria.

Dichas líneas, de haberlas podido leer, hubiesen aclarado los pensamientos e interrogantes que tanto herían a Celso.

Tumba de Celso Caballero

(Cementerio de Ballesteros Sud)

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Registro de Marcas tramitado por Celso Caballero - 19 de agosto de 1892

(se agradece el aporte de Carlos Caballero y la intermediación de Iván Wielikosielek)

 

 

La Capilla

 

En la Esquina de Bustos muy cerca de la casa del Maestro de Posta, recostado el conjunto sobre las márgenes del Río Tercero se levantaba una Capilla que, seguramente, tenía la configuración usual y precaria que era patrón de la época: paredes de adobe y techo de paja; sería a fines del siglo XVIII o principios del XIX cuando ya estaría erguida bajo la advocación de la Virgen de Dolores.

No hay documentos que den adecuada constancia sobre el tiempo que la construcción se mantuvo en pie y fuese apta para cubrir las necesidades religiosas básicas de la zona; es obvio que en el espacio temporal que se extiende desde la creación del pueblo en 1828 hasta la bendición de la piedra fundacional de la actual Capilla en 1883 son demasiados los años para que la comunidad no contase con un espacio donde los creyentes convergieran. En el libro "Civitatis Mariae - Historia de la Diócesis de Villa María - Ballesteros Sud" María Laura Manavella asegura que, durante una parte de ese período, se cumplió con las funciones confesionales en "... la casa de Don Rivero, frente a la Plaza mirando al norte".

De hecho, como ya hemos mencionado más arriba, en los movimientos de tropas ocurridos durante la campaña de las Provincias Argentinas de 1841 y 1842 se da cuenta que, a poco de haberse detenido en Ballesteros, el 20 de marzo de 1842 acampan en Dolores en el Río Tercero. Se entiende que lo consignado en las Ordenes del Día se refiere a la Capilla de Dolores.

Ricardo Caballero, en el relato "El cautiverio de Celso", vuelca las palabras y recuerdos del rehén Celso Caballero; de dicho texto, extraemos lo siguiente: "La imagen de mi madre, que otros cautivos me decían la habían visto en la capillita de Ballesteros, rezando por mi vuelta y pidiendo a Dios por mi vida, enternecía mi alma endurecida por la existencia en el desierto". Dado que el secuestro duró desde 1872 a 1890, podemos concluir que el protagonista puede estar refiriéndose tanto a la primigenia de Dolores, a la ubicada en lo de Don Rivero o tal vez a la actual de la que, construída en la que había sido propiedad de la familia Caballero, él toma conocimiento a través de los nuevos cautivos.

Un par de años antes del secuestro de Celso Caballero, quien fuese sacerdote del lugar de apellido Martínez decide impulsar la compra de una propiedad que si bien estaba en estado ruinoso, contaba con altos muros aprovechables para el proyecto de una capilla definitiva para el lugar. Según María Laura Manavella en "Civitatis Mariae - Historia de la Diócesis de Villa María - Ballesteros Sud", esta vieja casa había tenido una historia previa como "... pulpería de Don Julián Paz, tienda de Urízar y Allende, después la casa de los Ceballos, los Caballeros y por último, templo".

En 1882, durante dos meses, Fray Mamerto de la Ascensión Esquiú misionó a lo largo de toda la zona; de su paso por Ballesteros Sud quedó reflejada su presencia en la bendición de la piedra fundacional de la nueva Capilla cuya construcción se iniciaría al año siguiente.

 

Constancia fotográfica de la mesa utilizada por Fray Mamerto Esquiú a modo de cama en su paso por Ballesteros Sud (se agradece el aporte de Carlos Caballero y la intermediación de Iván Wielikosielek)

 

La estructura original es muy básica, consta de una nave central rectangular de unos 7 m de ancho por unos 25 m de largo y una sacristía de hombres. Utilizando ladrillos cocidos de tamaño convencional asentados en barro el edificio fue tomando forma y al poco tiempo, su puerta principal de madera trabajada con hacha se abrió para dar paso a los creyentes del lugar.

 

 

 

Hacia 1950, de la mano de los hermanos constructores Bartolotto, se procede a realizarle una serie de refacciones que involucran, ampliaciones laterales, el cambio de la puerta de ingreso por una de hierro y zinc (la puerta original fue desplazada a un lateral del edificio), la inclusión de rejas y portón periféricas, el replanteo de la decoración exterior incluyendo detalles de columnas, frontis y arabescos que le confieren el actual aspecto distintivo y característico.

 

Frente a la Plaza San Martín, mirando el este, se destaca la ecléctica imagen de su fachada de figura cuadrangular. Le precede el pretril sobre la línea municipal donde se despliegan, coronadas con pináculos de estética simple, cuatro columnas cuadradas y un basamento de mampostería que soportan sendas rejas de hierro y un pesado portón de hierro y zinc el que, una vez sorteado, da paso a un pequeño atrio.

La puerta de doble hoja de ingreso a la capilla es de medio punto y ha sido enriquecida vistiéndola, a cada lado, con sendos pares de columnas toscanas. Las mismas sostienen un arquitrabe simple y cuatro pináculos que se ubican por delante de dos originales arabescos en sobre relieve a modo de gola. En el centro de este conjunto se observa una aplicación con forma de antorcha por debajo de una ventana circular que corresponde a la iluminación del coro alto y en la que se ha instalado un reloj.

Sobre la parte superior del frontis que, a modo de impronta italianizante se eleva de modo considerable sobre el nivel de la cubierta, se destaca una prominente moldura de cierre superior. Sobre ésta se muestran dos espadañas campanario coronadas con cruces de hierro, una a cada lado. A los mismos se accede desde una escalera externa situada del lado del evangelio. Al centro, se ha adicionado un pequeño tímpano aguzado.

La pintura general privilegia el blanco y suma al terracota para resaltar los relieves.

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A poco de ingresar, por debajo del coro alto construído en madera al que se accede desde la escalera externa, descubrimos el confesionario sobre el lado izquierdo; mientras que, de frente a éste y sobre la derecha, nos encontramos con San Juan Bautista Niño dentro de una urna de vidrio.

 

 

San Juan Bautista Niño

 

El altar de madera, compuesto de tres calles y en el que se privilegian los tonos dorados y celestes, contiene varias imágenes expuestas en peanas sobre fondo rojo. En el centro, en lugar relevante y dentro de una hornacina más profunda, nos encontramos con la imagen de San Juan Bautista el que es acompañado a ambos lados por la Virgen del Rosario y el Corazón de Jesús. Completan el conjunto las representaciones de la Virgen María y Santa Teresa del Niño Jesús.

 

San Juan Bautista Adulto y vista general del Altar

 

Virgen María, Virgen del Rosario, Sagrado Corazón de Jesús y Santa Teresa del Niño Jesús

 

 

 

El cementerio

 

Luego de relevar fotográficamente la Capilla San Juan Bautista dirijo, cansino, mis pasos hacia el cementerio del pueblo. En mi cabeza serpenteaban las palabras que el poeta, escritor y periodista Iván Wielikosielek había escrito para el Puntal de Villa María: "Aunque lo hayan enclavado a tres cuadras de la plaza, uno tiene la sensación de abandonar el pueblo cada vez que se dirige al cementerio de Ballesteros Sud. Como si su gente tuviera que dejar atrás la civilización para visitar a sus muertos en los campos de la barbarie. Y, en efecto, apenas atravesada la tranquera de un camino torcido y justo detrás de una chacarita con criadero de chanchos, se atisba el arco del camposanto". (*)

Al llegar a la puerta de ingreso, un círculo de ancianos árboles te envuelven y desconfiados, espían tus movimientos. Frente al empuje de la mano, cruje indefensa la puerta de hierro; el sonido oxidado se expande atronador entre tantos silencios, la vista se me desliza hacia adelante buscando, inútil, romper con tanta soledad. Un pañuelo blanco de seda aflora entre las tumbas, flota en el aire llevado en los brazos de una suave, húmeda brisa; lo veo venir y no lo eludo, no me asusto, no me sorprendo, disfruto con el placer de su contacto. La tersa tela gira varias veces alrededor de mi cabeza, por momentos me ciega lenta, se deposita sobre mis hombros, me rodea y atrapa, me entrega tibieza, se invita a acompañarme. ¡Acepto, viene conmigo y guía mi rumbo!

El pañuelo me escucha, sé que lo hace y entonces le hablo. No emito sonido alguno pero le hablo, le digo que no le tengo miedo ni a él ni a los cementerios. Tal vez, de chico; pero, ahora no. Me gusta caminarlos, sentir el ruido de pasos que me siguen, espiar sordos murmullos a cada vuelta de pasillo, ignorar fotos con ojos que se mueven con el solo pasar, entender el tallado de los mármoles, llevarme en los dedos el verde viejo de los bronces y el moho de pardos ladrillos.

La seda blanca me cuenta los secretos del lugar, le digo que los conozco, que en todos los cementerios las historias son iguales, cambian de nombre pero todas encierran calcados inmerecidos niños idos, engaños, estúpidas muertes, inconfesables suicidios, enfermedades desconocidas y conocidas, viejos de vida inmortal y jóvenes sin derecho a vida eterna. El pañuelo insiste y me dice que sabe como sorprenderme, dejo que lo haga. Nos vamos juntos hacia el fondo, estoy dispuesto a escucharlo; no se por qué, pero tengo deseos de escucharlo. ¡Quizás, esta vez sea distinto! ¿Por qué, no?

 

 

Diosa de cal

 

Sobre la tapia del cementerio

duerme una gata blanca

 

parece una diosa egipcia

que olvidó el color de la arena

 

de tanto soñar hacia las tumbas.

 

Iván Wielikosielek

 

(*) Para conocer más del antiguo cementerio de Ballesteros Sud y sus secretos lo invitamos a leer la nota "Memorias de un cementerio indio" escrita por Iván Wielikosielek para el Puntal de Villa María.

 

 

Datos complementarios

Coordenadas geográficas

Latitud: 32º 35’ 22,18” Sur

Longitud: 63º 01’ 51,84” Oeste

 

 

 

 

 

 

Fuentes de consulta:

  • Se agradece de un modo muy especial al Sr. Iván Wielikosielek por su inestimable predisposición y vital colaboración.

  • Se agradece al Dr. Carlos Caballero (nieto de Celso Caballero) por la conversación telefónica cálida y enriquecedora y por sus valiosos aportes a este trabajo.

  • Se agradece a la Sra. Luisa Rosales por el afecto que nos ha brindado al abrirnos las puertas de la Capilla para realizar el relevamiento fotográfico del interior.

  • Seymour, Richard Arthur: "Pioneering in the Pampas or the first four years of a Settler´s experience in the La Plata Camps" - Longmans, Green & Co. - London, 1870.

  • Diario The Standard - Reservorio Universidad de San Andrés (la fecha de la edición utilizada está referenciada al pie del material incluído) - Se agradece a los responsables del Reservorio por su valiosa colaboración.

  • Caldcleugh Beatson, Alexander: "Viajes por América del Sur" - 1819/1821.

  • Concolorcorvo: "El lazarillo de ciegos caminantes" - 1771.

  • Proctor, Robert: "Narraciones del viaje por la Cordillera de los Andes y Residencia en Lima y otras partes del Perú en los años 1823-1824 " - Vaccaro - Buenos Aires - 1920.

  • García Rodríguez, Angel: "Influencias de las redes de transportes en la historia de los asentamientos humanos en la Argentina" - Facultad de Ciencias Económicas (UBA) - 1988.

  • Gallardo, Guillermo: "El viaje de Buenos Aires a Santiago de Chile" - Revista de Historia Americana y Argentina - Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Historia - Universidad Nacional de Cuyo - Año IV Nº 7/8 - 1962/1963.

  • Departamento de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército de la República Oriental del Uruguay: "Boletín Histórico" - Montevideo, Imprenta Militar.

  • Cacciavillani, José E.: "Historia de Ballesteros" - M/A Gráfica - Arroyo Cabral - 3º Edición con ilustraciones de Domingo José Ingrassia.

 

  • "Historias Populares Cordobesas - Ballesteros" - Municipalidad de Ballesteros - 2006.

  • Manavella, María Laura: "Civitatis Mariae - Historia de la Diócesis de Villa María - Ballesteros Sud" - 2006.

  • Bilbao, Manuel: "Buenos Aires, desde su fundación hasta nuestros días - Especialmente el período comprendido entre el siglo XVIII y el XIX" - Buenos Aires - 1902.

  • Tamagnini, Marcela y Pérez Zavala, Graciana: "La frontera sur cordobesa. Mecanismos de disciplinamiento a cristianos e indígenas (1780-1880)" - Material incluído en "Araucanía-norpatagonia, la territorialidad en debate: perspectivas ambientales, culturales, sociales, políticas y económicas" - Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio - CONICET – UNRN - 2013.

  • Tamagnini, Marcela y Pérez Zavala, Graciana: "Aportes de los relatos orales para el estudio de la Frontera Sur, provincia de Córdoba (siglo XIX)" - Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Río Cuarto - Voces Recobradas - Revista de Historia Oral - Año 9 nº22 - 2006.

  • Tamagnini, Marcela: "Soberanía Territorialidad Indígena - Cartas civiles I" - Facultad de Cs. Humanas - Departamento de Publicaciones e Imprenta de la Universidad Nacional de Río Cuarto - Córdoba, Argentina, 1994.

  • Delius, Juan D.: "Reseña acerca de los campos que circundan la antigua estancia Monte Molina, Saladillo, Córdoba" - Konstanz, Alemania.

  • Haigh, Samuel: "Sketches of Buenos Aires, Chile and Perú" - Londres - 1831.

  • Miers, John: "Travels in Chile and La Plata - 1819/1824" - Londres - 1826.

  • Schmidtmeyer, Peter: "Travels into Chile, over The Andes, in the years 1820 and 1821: With some sketches of the productions and agriculture" - Londres - 1824.

  • Sanchez, Santiago J.: "Ricardo Caballero: nacionalismo y telurismo del Litoral" - Anuario del Centro de Estudios Históricos "Prof. Carlos S. A. Segreti" - Córdoba (Argentina), año 8 n° 8, 2008, 343-360.

  • Zinni, Héctor Nicolás: "El camino del sur" - Biografía de Ricardo Caballero.

  • Caballero, Ricardo: "El cautiverio de Celso" - Revista Nativa, 1936 - Relato incorporado en "Páginas literarias del último caudillo", 1957.

  • Caballero, Ricardo: "La casa de mi infancia (En Ballesteros Viejo)" - Revista Nativa - Año XI Nº 122 - Buenos Aires - 1934.

  • La imagen del aguafuerte coloreado "Vista de la Casa de Posta llamada el Rincón de Bustos, a orillas del Río Tercero" de Fernando Brambila corresponde a: "Historia Argentina - desde la Prehistoria hasta 1829 - Vol. 1" - Colegio Nacional de Buenos Aires y Pagina 12 - Pág. 167

  • Encuentro "El laberinto de la memoria - Relatos de la frontera - 150 años de historia de presencia franciscana en la Villa de la Concepción de Río IV y la región pampeana - 1855/2005 - 1856/2006" - Archivo Histórico "Fray José Luis Padrós" - Convento San Francisco Solano - Doc. 287.4.2.1873, Carta de Fray Tomás María Gallo a Fray Marcos Donati por el rescate de Celso Caballero (aporte de Carlos Caballero de su archivo personal).

  • Mackenna, Benjamín Vicuña: "Pájinas de mi diario durante tres años de viajes - 1853/1854/1855" - Chile, 1856.

 

 

 

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