Síntesis

La Parroquia de San José está ubicada en Ballesteros, Departamento Unión, Provincia de Córdoba (Argentina). Ballesteros es el resultado de la población que nace en torno a la Estación del Ferrocarril Central Argentino. Protagonistas de este proyecto fueron, entre otros: Urquiza, Campbell, Wheelwright, Mitre, Vélez Sársfield, Perkins, Obispo Arellano. La primera Capilla es la actual Casa Parroquial; la nueva iglesia es el resultado del tesón del Sacerdote Francisco Company o Compañy con la fundamental participación del político, escritor y médico Dr. Ricardo Caballero natural de la vecina Ballesteros Sud; quien, gestiona la financiación para la obra y dona el terreno de su propiedad sobre el que se habría de erguir la Iglesia bendecida en 1946 por el Obispo de Córdoba Fermín Lafitte. Es medular el contexto político en el que se lleva adelante la obra; ya que, de fondo el país vive su etapa de nacimiento del peronismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La Página Web "Capillas y Templos" está registrada en la DNDA (Ver detalle)

 

 

PARROQUIA SAN JOSE

 

Durante el proceso de conquista, las incursiones en el territorio del sudeste de la actual Provincia de Córdoba tuvo dos rutas de acceso, desde el norte hacia el sur-sureste y otra desde el Río de la Plata hacia el oeste-nordoeste. Una vez unidas las dos rutas, hubo un largo proceso para su consolidación hasta que, hacia inicios del siglo XVIII, ya estaba definida y articulada mediante una secuencia de Postas.

En la zona que nos ocupa en este caso, dicho camino permitía unir Córdoba con el río Paraná y así, salir al Río de la Plata. El derrotero implicaba sortear el Río Xanaes (actual Segundo), alcanzar el río Ctalamochita (actual Tercero), transitar río abajo por la margen sur de estas aguas, continuar acompañando al río Carcarañá y con éste, hasta su desembocadura en el río Paraná que, siguiéndolo en su derrotero, llevaba directo a las costas del Plata.

Una vez dejado atrás el cruce del Río Tercero en Herradura (un poco al sur de la actual Villa Nueva/Villa María) se llegaba a unos parajes cuya Posta fue siendo identificada con distintos nombres: Esquina de Colman, Esquina de Medrano, Esquina de Ballesteros, Posta de San Juan Bautista y Posta de Bustos.

Las Postas funcionaban como nodos equidistantes que, si bien precarios, brindaban con mayor o menor certeza y calidad, un refugio donde alimentarse, un techo donde pasar la noche al abrigo de posibles inclemencias, intercambiar caballos frescos o mulas, sumar algún baqueano y disponer de una mínima cuota de seguridad frente a posibles ataques de naturales o bandidos. En torno de estas Postas se fueron radicando pequeños grupos de pobladores y con ellos la simiente necesaria para la consolidación de una primigenia comunidad. En particular, en el paraje de la Posta de Bustos, cobra vida lo que, con los años, devino en Ballesteros Sud.

Para conocer más sobre estos territorios y sobre el nacimiento y desarrollo de dicha comunidad recostada sobre la margen sur del Río Tercero los invitamos, haciendo click aquí, a visitar el espacio que le hemos destinado a la misma.

Contando con dicho material a disposición del lector interesado y evitando, así, la innecesaria reiteración de contenidos; nos ocuparemos, en este espacio, de reconstruir lo concerniente a Ballesteros.

Con tal fin y en carácter de mojón inicial, hemos optado por elegir a las primeras décadas del siglo XIX; para luego, tomados de las manos de tres imprescindibles actores, el Dr. Ricardo Caballero, el Ferrocarril Central Argentino y el Sacerdote Francisco Company, cual particulares hilos conductores y de modo cronológico, podamos correr los velos de una historia que, escrita y pensada "oficial", nos oculta otra realidad que se ha mantenido invisibilizada.

 

En concreto, intentaremos sumar distintas lecturas o visiones de las circunstancias que atraviesan y ponen en contradicción al oficializado relato histórico; exponer, aún de un modo parcial, los diversos claros y oscuros que serán, con seguridad, útiles para el lector a partir de disponer de otras herramientas que lo guíen en el transitar a lo largo de un período de algo más de un siglo donde la nación, en todas sus facetas, se ve reflejada en el espejo de un pueblo rural nacido sobre un pasado tan desértico como el mismo territorio donde se arraigó.

No nos motiva influir en un sentido en particular; aún cuando somos conscientes de lo difícil que es acercarse a cierto grado de ecuanimidad, intentaremos procurar un equilibrio, tan razonable como posible.  

 

 

El Dr. Ricardo Caballero.

 

Desde su nacimiento con fecha estimada a fines de 1875 o los primeros días de 1876 en Ballesteros, hasta su muerte en Rosario, el 16 de julio de 1963, Ricardo Caballero es quien nos ayudará a transitar la historia local, regional, provincial y nacional. Cual orfebre imaginario irá incorporando sus propios eslabones nutridos de estudios, actos, discursos, opiniones, dudas, alegrías, depresiones, triunfos y caídas, contradicciones, aciertos y errores. Con cada uno de esos enlaces irá armando un largo collar que, una vez completado y en nuestras manos, nos permitirá entender no solo el período de sus casi nueve décadas de vida, sino que, tal vez, nos de una perspectiva sobre los años previos y aquellos posteriores a su existencia y hasta nuestros días.

 

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Constancia del bautismo de Ricardo Caballero de 6 meses de edad, hijo de Cirilo Caballero y Josefa Alonso

Capilla de Ballesteros [se refiere a Ballesteros Sud], 25 de junio de 1876

 

Censo de 1895 en Ballesteros donde consta que Ricardo Caballero de 19 años es relevado como Estudiante

y su madre Josefa, con 60 años, es censada como Viuda de [Cirilo] Caballero

 

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Acta del casamiento de Ricardo Caballero, de 27 años, con Elvira Vives, de 20 años, nacida en Tucumán.

Ceremonia celebrada, el 10 de mayo de 1903, en la Catedral Nuestra Señora de la Asunción de Córdoba

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Su biografía sintética nos dice que fue médico, político, escritor y padre de dos hijos, Clotilde Celia (1904) y Ricardo (1905). Una vez recibido en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba, se radicó en Rosario donde desarrolló su actividad como tradicional médico clínico generalista. Avisos publicados en diarios de la época daban cuenta que el Dr. Ricardo Caballero ofrecía sus servicios profesionales para atender las "... enfermedades de niños, internas y de la piel". Su labor profesional la desarrolla en su nuevo consultorio en Rosario de "... calle Corrientes número 418, entre Tucumán y Urquiza  ... [en el horario] de 2 a 5 pm". En la actualidad, aquella construcción original ha sido reemplazada por el edificio de la Asociación de Empleados de Comercio.

 

Diario "El Independiente" - 01 de abril de 1911

 

Como docente y estudioso, dictó clases de Materia Médica y Terapéutica e Historia de las Ciencias Médicas en la Facultad de Medicina del Litoral a la que le donó su colección personal especializada dejando conformada, en dicho ámbito, la Biblioteca de Medicina Clásica; su legado incluyó, además y de su autoría, un interesante aporte literario sobre la historia de la medicina, la vida de Pasteur y la filosofía. Como legislador, alentó con fervor, la creación de la Universidad Nacional del Litoral. En el ámbito educativo supo inclinarse por el racionalismo tan en boga en la Europa de los inicios del siglo XX. Una de las tantas conferencias que, en la materia, lo incluyen con centralidad en el Teatro Politeama de Rosario junto a Daniel Infante, el futuro senador Enzo Bordabehere (trágicamente asesinado en 1935) y el profesor Miguel V. Moreno en su carácter de Delegado de la Liga Internacional de Enseñanza Racionalista de Barcelona, la vemos reflejada en las páginas de la Revista rosarina "Monos y Monadas" en su edición del 25/12/1910. El artículo, bajo el título "El mitin anticlerical del domingo", rescata que el joven Dr. Caballero se refirió a "... la obra educacionista de Francisco Ferrer, fusilado por el gobierno de Maura, y manifestó su admiración por los hombres que desafían todos los prejuicios para seguir la tarea dignificadora".

 

Mitin Anticlerical en el Teatro Politeama - "Monos y Monadas" Año I N°29, 25/12/1910

 

En su carácter de escritor popular, merecen atención sus numerosos textos cortos enmarcados en una cultura arraigada en el costumbrismo rural, popular, indio, religioso, nacionalista, federal y caudillista; los relatos están teñidos y evolucionan con los cambiantes colores propios de su mirada de niño, adolescente y de hombre maduro. En sus textos y en un aparente segundo plano, siempre se hace presente su reflexiva y muy personal interpretación socio política de la realidad por él entendida. Francisco Rojo y Andrés Ivern en la Compilación de los escritos de Caballero en la Revista "Nativa" bajo el título "Páginas literarias del último caudillo", lo describen como "... un famoso autor desconocido".

En lo ideológico, su argamasa se gestó a partir de la harina provista por una numerosa y típica familia rural del sudeste cordobés de mediados del siglo XIX; la levadura le fue aportada por una crianza entre gauchos y malones que le permitió moldear un primigenio sentimiento telúrico y nacionalista. Tras su paso por la Universidad de Córdoba y ya radicado como médico en Rosario, desarrolló una inigualable oratoria teñida de pinceladas de socialismo, a favor del laicismo y con enjundia, de pasional fervor anarquista cultivado entre grupos de intelectuales durante su estadía en la Docta.

Para 1904, las semillas políticas que anidaban en su espíritu germinaron con todas las fuerzas que aportaban los nutrientes de la efervescencia revolucionaria de las ideas de Leandro N. Alem y luego, de las de Hipólito Yrigoyen. Junto a ellos, colaboró en darle sentido a la naciente Unión Cívica Radical.

El Dr. Matthew B. Karush en su libro "Workers or Citizens - Democracy and Identity in Rosario, Argentina (1912/1930)" asegura que "... Caballero, si bien convertido al radicalismo, conservó su alianza con los movimientos obreros. En 1904, se lo encuentra como huésped invitado a dar una conferencia pública en la unión de empleados de comercio sobre la necesidad de una ley a favor del descanso dominical. De acuerdo a la información periodística, en dicha oportunidad Caballero pronunció un discurso que fue '... en defensa de los trabajadores', argumentando que se solicitaba esa mejora en las condiciones de trabajo por '... una humanidad bien entendida basada en el honorable concepto de justicia'". Rescata el investigador que, "... durante el mismo año, realiza una enérgica diatriba en respuesta al asesinato de un joven obrero en manos de un miembro policial del escuadrón de seguridad rosarino: '¿Qué clase de gente son éstas que, impasibles, permiten el asesinato de sus trabajadores?' Así, Caballero emergía como la mayor figura del Partido Radical durante la cruenta revuelta de 1905".  

Quedaba claro que, en tiempos de nacientes sindicatos y huelgas, sin reprimir su tesitura de oposición al uso de la represión como tradicional herramienta frente a los conflictos obreros, Caballero se sintió un trabajador levantisco más; fue la etapa en la que, con una verba encendida, era catalogado de "obrerista"; quizás, un populista temprano que, como hemos visto, era un usual invitado a los encuentros gremiales aún cuando en su vida social rosarina se lo reconoce como tradicional miembro de la Cámara de Comercio y del Jockey Club locales. 

 

Párrafos de una Conferencia frente a obreros en Rosario

Publicada en el Periódico "La Protesta", Buenos Aires, 29/07/1904

"Yo no me siento ligado por ningún vínculo con la adiposa patria burguesa de este presente sombrío. Mi patria, no es la prostituta querida de un imbécil tirano, en cuyo rostro pálido avieso, se ha cristalizado una sonrisa que parece un rictus; mi arma no es la que arma el brazo del mercenario de los vigilantes y los perros de presa, para asesinar a los inermes trabajadores, mi patria no es la dicta la ley de residencia y por la boca de un diputado arlequinesco, que ríe sobre las encorvadas legiones de trabajo y de dolor; mi patria no es la patria de los coraceros regios, de los caballerizos nobles, de los caftens hechos legisladores, de los legisladores lacayos, de los militares asesinos de indios, de los polizontes condecorados; mi patria no es la que entrega la enseñanza en manos del jesuitismo o de las favoritas de un ministro encanallado; mi patria no es la que dicta la ley del servicio militar obligatorio, en virtud de la cual se arrastra a la juventud a los cuarteles para arrojarla a la vida, con el alma maculada y el cuerpo envenenado por el mal venéreo; esta patria burguesa, gozadora como una hembra histérica, con el rostro enmascarado de albayalde será la madrastra de los hombres honrados y la madre de la canalla.

Abajo el viejo concepto de las patrias y los hombres hermanos en el trabajo y en el dolor, tendámonos las manos fraternalmente por sobre las ensangrentadas fronteras".

Dr. Ricardo Caballero

Ver Documento 1

 

Es imprescindible detenernos en este momento histórico en la vida de Ricardo Caballero; se ha producido el fracaso del levantamiento revolucionario de 1905 y el joven médico decide ponerse a la cabeza de la reorganización del partido radical en Rosario con la expectativa puesta en un nuevo movimiento que, a partir de un mayor volumen de adhesión y organización, logre alcanzar el triunfo.

Regresemos entonces al Dr. Matthew B. Karush quien, en su documentado trabajo, logra una excelente descripción de la situación social y política temporal que es hábilmente interpretada por Ricardo Caballero. El autor de "Workers or Citizens - Democracy and Identity in Rosario, Argentina (1912/1930)" describe que, durante los siguientes años, el dirigente radical "... comenzó a construir una visión de la democracia que se parase en marcado contraste de aquella promovida por la mayoría de los políticos rosarinos. Para hacerlo, Caballero usó algunas de las imágenes estandarizadas de la retórica radical, pregonando la 'causa' de la democracia poniendo énfasis en la necesidad de quitarles el poder político a la oligarquía corrupta y moralmente quebrada. A partir de aquí, Caballero impulsó su retórica hacia nuevas direcciones. Basado en una específica lectura de la historia argentina, sus ataques al gobierno se centraron en asociar que la lucha por la democracia era, también, la lucha por mejorar la suerte de la mayoría trabajadora".

En ese tiempo, Caballero acumulaba firmes posiciones en contra del liberalismo de la Generación del '80; una férrea aversión hacia los "gringos" europeos que, a su juicio, eran una amenaza que desplazaba la histórica ruralidad nacional, se apropiaba de las mejores tierras y destruía las viejas tradiciones camperas.

 

Dr. Prof. Matthew B. Karush - "Workers or Citizens - Democracy and Identity in Rosario, Argentina (1912/1930)"

 

Con acierto, Karush nos ubica en la apertura, en octubre de 1906, del Comité Central del Partido Radical en Rosario; en esas circunstancias, Caballero "... aprovecha la ocasión para presentar su interpretación de la historia argentina y la nacionalidad así como a exponer su visión de la democracia capaz de favorecer a las masas trabajadoras. Caballero argumenta que el verdadero espíritu democrático prosperó en el período anterior a 1880. Exalta a los caudillos de principios del siglo XIX por su heroísmo; describe a Rosas y Facundo, objetivos centrales de los ataques de Sarmiento, como 'actores Shakespearianos' dispuestos a luchar por un ideal. En su lectura de las largas guerras civiles en las que los Unitarios de Buenos Aires se propusieron acabar con los referentes rurales Federales, Caballero ubica a la masculinidad del lado de estos últimos. Como Facundo, esos líderes regionales representan a 'esas virilidades campesinas habitualmente ensangrentadas por la implacable tiranía Unitaria de las ciudades'. Esta etapa en la temprana historia argentina constituye el 'período ideal de nuestra democracia' porque los hombres luchaban con valentía y estaban dispuestos a morir 'por amor a la libertad'. De acuerdo a la visión nostálgica de Caballero, todas estas 'virtudes nativas' - bravura, hombría y la predisposición a sacrificarse por un ideal - comienzan a desaparecer, paradójicamente, a partir de 1880 destruidas por el crecimiento económico. El, así llamado, progreso aumenta la prosperidad material de la oligarquía propiciando el desarraigo de las masas criollas pobres y la caída de su calidad de vida. En la visión de Caballero estos cambios amenazan el carácter nacional: 'La pasión que empujaba a los hombres a luchar por la verdad y la justicia, es reemplazada por el vil deseo de provecho; mientras que el fraternal ideal de libertad y derechos, cae a niveles despreciables'. La condena que hace Caballero de su tiempo se sustenta, en parte, a su disgusto por asumir a la tecnología moderna como la responsable del impacto destructivo sobre aquello que había sido un mundo rural idílico. Argumenta que, con el crecimiento económico, 'las fábricas tiñeron el azul intenso de los cielos con sus negras nubes de humo y tendiendo telégrafos y ferrocarriles, la prosperidad material aprisiona, cual tela de araña, al espíritu inquebrantable de la vasta llanura'. Con estas imágenes construye una contraposición entre el noble y heroico pasado rural y la devastada moralidad del presente urbano. Caballero, además de reivindicar la masculinidad de los viejos caudillos rurales asegura que dicha virtud está en peligro frente al nuevo orden". En síntesis, Caballero "... prometía que el Radicalismo habría de destronar a la oligarquía 'mercantilista' de resultas de crear una nación donde los trabajadores gozarían de la 'dignidad humana' que supieron tener cuando Argentina era un mundo rural gobernado por el varonil caudillaje". Estamos frente a la idea de "... la glorificación del gaucho, el nacionalismo criollo".

La reacción obrera durante esos años era inevitable. Tal es así que, una vez iniciada con las huelgas de los empleados municipales, otros sectores postergados y por mucho tiempo ignorados, se fueron sumando generando un ambiente de conflictividad donde Caballero encontró el necesario caldo de cultivo para los intereses de su fuerza política.

 

Conferencia en el Circulo Obreros Liberales del Rosario

26 de agosto de 1905

Manifiesto frente a la represión policial

1906

"Los hombres de lo que se llama el alto comercio, la banca, la mentida industria nacional, las camarillas de los que lucran con el crimen de todos los gobiernos y con el sudor de todos los inconcientes, comprendieron con la sagacidad de un instinto adecuado para olfatear el bienestar y el placer, que la república pudo ver sacudida por corrientes desconocidas, que una época de activa oxigenación del aire habría hecho imposible la vida de las larvas que solo alimentan en los pudrideros. Y han visto, sí, que de las usinas, de las fábricas, de las cárceles, de los grises barrios obreros, de todos los lugares de sufrimiento y de trabajo, se levantan brazos membrudos y amenazadores, agitando un jirón de aurora por bandera. Temieron que la sublime utopía revolucionaria que ardió en el alma de Marat proscripto y brilló en la frente de Rousseau moribundo, y cayó ahogada en sangre en el sombrío muro de los federados del '70, pudiera inflamar el alma soñadora de las multitudes. Y el miedo unió a los enemigos de la víspera en una legión cerrada como una tumba egipcia, a todo sentimiento noble y bueno. La prensa conservadora de Buenos Aires agitó el denuesto para la revolución vencida. Esa mala hembra quería que el Presidente Quintana le dispensara sus favores y por eso llegaba hasta él, babeando sobre los cuerpos ensangrentados y aún calientes de los caídos".

Dr. Ricardo Caballero

 

"En esta ciudad de Rosario, la policía acusó a los trabajadores de estar fuera de ley. Con el pretexto de buscar presuntos delincuentes, procedieron a cerrar distintas unidades sindicales, han allanado casas a lo largo de toda la noche, ha habido encarcelamientos masivos y lo más despreciable es que trabajadores inocentes fueron arrestados y retenidos en comisarías por más de 18 horas. Quienes hemos participado en la revolución de 1905 seremos los mismos que lideraremos una nueva gran revolución y lo volveremos a hacer con el objetivo de acabar con los sentimientos que son opuestos a la República, a la Democracia, al respeto que deben inspirar los pobres y los que sufren; terminaremos con esos sentimientos que fueron sembrados por los oligarcas a lo largo del país. Más que una misión política, el Radicalismo persigue un apostolado social".

Dr. Ricardo Caballero 

Ver Documento 1

 

Con el inicio de la década del '10, un eslabón importante en la vida de Ricardo Caballero son las elecciones de 1912 a Gobernador de la Provincia de Santa Fe donde, como candidato a vice Gobernador, acompañará a Manuel Menchaca compitiendo en nombre de la UCR.

Aún con la oposición previa de Yrigoyen que Caballero logra torcer, el Partido acepta disputar bajo las reglas de la nueva Ley Electoral de sufragio secreto y obligatorio instituída por el Presidente Sáenz Peña. Sus principales rivales son la Liga del Sur con el binomio Lisandro de la Torre y Cornelio Casablanca; mientras que, por la Coalición, la formula está constituída por Marcial Candiotti y Alberto J. Paz.

Volviendo al Dr. Matthew B. Karush, vemos que el autor rescata que "... los Liguistas y los Radicales por igual sabían que, alcanzar la victoria en la elección, dependía de la habilidad que tuviesen para acceder a los nuevos votantes, muchos de los cuales eran trabajadores". Caballero, durante los últimos años, había sabido acumular una experiencia en el llano que le permitía, al momento de la elección, llegar habiendo demostrado que disponía no solo de un carisma particular sino que, también, contaba con las mejores herramientas de su verba con las que interpelaba y movilizaba los sentimientos de un amplio sector de las masas proletarias. Según el historiador, compartiendo la opinión de otros investigadores, "... durante la campaña de 1912 y de resultas del apoyo que les había brindado durante las huelgas, Caballero estaba alineado a los criollos, solo le fue necesario solidificar esa alianza ya existente". De hecho, "... a medida que aumentaban los conflictos gremiales, se hacía evidente la influencia de Caballero tanto sobre las acciones como en las manifestaciones de los trabajadores. Mientras los empleados municipales, en un principio, habían centrado sus reclamos en lo salarial y no en lo partidario; con el avance de los acontecimientos, viraron a atacar directamente al gobierno de la ciudad, en su mayoría, integrado por representantes Liguistas".

 

Cabecera de la marcha proselitista previa a las elecciones de 1912;

al centro, Hipólito Yrigoyen y Ricardo Caballero - Revista "Caras y Caretas" n°707

 

Marcha proselitista previa a las elecciones de 1912 - Revista "Caras y Caretas" n°707

Detalle de la foto anterior: Hipólito Yrigoyen junto a Ricardo Caballero

 

Reportajes de actualidad con el

Dr. Ricardo Caballero

(Fragmentos)

Revista "Monos y Monadas" Año II N°56, 09/07/1911

"El partido Radical puede considerarse dueño de los más grandes triunfos cívicos argentinos.

Combatida su lealtad con el fraude y su entusiasmo con la agresión, el radicalismo se colocó en terreno de expectación, de indiferencia y de aparente adormecimiento hasta el presente que se apresta a disputar el triunfo electoral en toda la provincia.

Quedaban en pie tres interrogantes:

¿Existían debilitamientos en las filas? ¿Desarrollaría acción especial el partido en el gobierno en caso de triunfar? Admitiendo, como el partido radical admite bajo su bandera, hombres de todas las ideas, en virtud de su amplio programa, ¿no se producirían escisiones por causas de órdenes religiosos o sociales, una vez el partido en el poder?

Acerca de estas tres preguntas interrogamos al doctor Ricardo Caballero, uno de los ases del radicalismo local, hombre de prestigio y de letras, poseedor de ideas amplias y elevadas quien nos contestó en estos términos:

- Creo que, en los momentos actuales, el partido Radical se encuentra, por lo que al Rosario se refiere, en condiciones excepcionales para su triunfo. En el pueblo, hay un verdadero despertar cívico, y una profunda simpatía por el radicalismo.

Con motivo del levantamiento del censo supletorio, y a pesar de las deficiencias con que esa operación se ha realizado, los censistas han podido constatar la opinión casi unánime de la población electoral.

Creo que dados los propósitos de saneamiento que el radicalismo persigue en la actualidad, y en los cuales todos los radicales están conforme, las escisiones serán imposibles. Si el Partido Radical fuera al gobierno, los hombres que él llevará a las posiciones públicas, sabrán imponer sus ideas, con toda lealtad, sacrificándoles todo lo que sea necesario sacrificarles, en primer lugar esos mismos puestos, si su conservación implicara una traición a sus ideales".

Dr. Ricardo Caballero

Ver Documento 30

 

El 31 de marzo de 1912, tras realizarse la votación y completado el escrutinio, se declara triunfadora la fórmula de Manuel Menchaca y Ricardo Caballero con 6153 votos (46,50%) contra 4682 votos (35,50%) de la Liga del Sur y 2318 votos (17,50%) de la Coalición. Las nuevas autoridades asumen el 9 de mayo de 1912 para cumplir con un mandato de cuatro años de duración.

 

Diario "Santa Fe" del 2 y 4 de abril de 1912 - "El triunfo completo del Partido Radical" y fila de votantes

Provincia de Santa Fe - Electos Vice Gobernador Ricardo Caballero y Gobernador Manuel Menchaca

 

Como Vice Gobernador, pasa a presidir el Senado Provincial. La Revista "Caras y Caretas" del 10 de agosto de ese año apela a su tradicional ironía para asegurar que, en esta responsabilidad legislativa, el Dr. Caballero "... usa muy poco la campana. Se diría que solo con sus ojos, mirando a través de un par de gruesas lentes, domina a los representantes del pueblo. Su aspecto mongólico le presta cierta imponencia exótica, que hace que sus silencios sugieran secretos de tragedia". Continúa el artículo dando cuenta que algunos Senadores intentarían presentar sus proyectos, antes "... que se le ocurra hablar al Dr. Caballero, porque es fama que cuando éste rompe su silencio es para desarrollar una conferencia, de tendencias socialistas avanzadas, que se prolonga a través de varios plenilunios, como ciertas tragedias chinas". 

Desde el origen de la configuración de la formula, la relación entre ambos dirigentes radicales es por demás conflictiva así como, también, de ellos hacia el seno del novel Partido.

A tan solo tres meses de haber asumido la Gobernación, un sector radical identificado con Ignacio Iturraspe ya solicitaban la convocatoria de la Convención partidaria con el objeto de presionar al Gobernador para que cambie la totalidad de su gabinete incorporando al sector "ignacista".

A esta traumática situación, propias de constantes y mal resueltas pujas internas, se  debe sumar que, a partir de 1912 y siguientes, una serie de nuevas huelgas sacuden la cotidianeidad rosarina convulsionando la realidad local, al tiempo que otros focos similares se iban multiplicando a lo largo del país. Estábamos frente a lo que la historia identifica como "El Grito de Alcorta". Durante ese período, Caballero asume las negociaciones maniobrando en un ambiente donde las masas proletarias le son cercanas.

 

El Dr. Ricardo Caballero en rueda de amigos - Revista "Gestos y Muecas" - Año I N°10, 16/11/1913

 

Oscar R. Videla en su trabajo "Ricardo Caballero y el radicalismo santafesino de la primera mitad del siglo XX" asegura que "... la gestión de este muy particular republicano ... autodefinido como 'socialista práctico' ... fue sin dudas una de las más polémicas y particulares del período, tanto por el grado de conflictividad social en que se desenvolvió, pero particularmente por la nueva actitud que el ejecutivo municipal adoptaba ante la misma, reconociendo la justeza de los reclamos y aún alentándolos". Respecto a estas circunstancias, Mathew Karush en su pormenorizado estudió concluye que " ... las fuerzas que habían sido utilizadas tradicionalmente para reprimir la protesta ahora estaban bajo el control directo de un defensor de los intereses de la clase obrera". El equilibrio en que se mueve es por demás frágil; transita los conflictos tensionado entre unas bases que oscilan entre dispensarle confianza o dudas y sectores patronales que han sido el sustento del radicalismo en su triunfo electoral.

Completado su mandato como Vice Gobernador, por el período 1916-1919, asume como Diputado Nacional en representación de la "UCR Disidente" de Santa Fe. Centra esta función en una apasionada defensa de las preocupaciones sociales así como en la reivindicación de la historia de los caudillos federales.

Por entonces, el mundo es un hervidero envuelto en una sangrienta Primer Guerra Mundial y una triunfante revolución bolchevique que definida, por Jorge Ricardo Masetti, como "... la cuchilla proletaria que hirió por primera vez la costra capitalista y abrió el surco ávido de semillas", se disemina y contagia a los sectores obreros a lo largo del planeta. Caballero opta por no adherir a las ideas marxistas que vienen del este europeo; esta posición lo va distanciando de aquellos trabajadores que van siendo influenciados por esas novedosas corrientes ideológicas. En contraposición al marxismo ateo, el dirigente afianza su vínculo con la religiosidad y el catolicismo en particular.

Durante 1918, con fervor, el ya experimentado líder radical elige repudiar la Reforma Universitaria y en paralelo, asume una nueva responsabilidad legislativa como Senador Nacional entre 1919 y 1928. Es en este período cuando hace visible los reclamos rurales tomando partido por los arrendatarios.

 

"Aristóteles, Naturalista, Biólogo y Filósofo"

(Fragmentos del Prólogo)

Conferencia en el Salón de Grados de la UNC

"Esta publicación significa mi respuesta al comentario antojadizo, confusionista y tendencioso que, en relación al contenido de mi conferencia, realizara la prensa sensacionalista y pasquinesca. Esa prensa no opuso a mis ideas las suyas, porque ya se que no las tiene, pero procuró azuzar los instintos de un estudiantado, liberal, comunista, socialista o extranjerizante, para que arrojara por las calles el grito ronco con que disfraza sus apetitos: de ¡VIVA LA DEMOCRACIA! ¡Viva la Universidad DEMOCRATICA! ¡Viva la Reforma Universitaria! Yo quisiera saber cuál de esos jóvenes ha defendido como lo he hecho yo, en todos los terrenos a la democracia, porque hasta este momento no he podido saber sobre qué ideas se ha asentado la Reforma que la invoca. Si ella significa la participación del estudiantado en el gobierno de la Universidad y, en la dirección de los estudios, y este hecho se denomina la democracia en la Universidad, yo lo repudio, lo he repudiado siempre.

Los movimientos de carácter internacional dentro del país, son inconcebibles y si algunos pueden tener contactos ideológicos foráneos, ellos deben ser puramente tangenciales y nada más. El argentinismo, como lo siente la masa nativa y los extranjeros que se vincularon al país por el trabajo, por la familia y por la simpatía que despierta su modalidad en las almas buenas, están aplastados por combinaciones oscuras y prácticas, que presentimos operan bajo los más encubiertos mimetismos. Por respeto a mi país, porque ahora aliento la esperanza de que algo puede ser salvado todavía, me abstengo de descender al abismo en cuyo fondo tenebroso se maquina en histórica y perversa continuidad, la total extinción de la verdadera argentinidad tradicional, jerárquica, católica, generosa y democrática".

Dr. Ricardo Caballero

Ver Documento 3

Dr. Ricardo Caballero

 

 

Luego de aquella campaña por la elección a Gobernador Provincial y de la siguiente que llevó a Yrigoyen a la Presidencia en 1916, Caballero toma distancia del Presidente electo y desde la disidencia antipersonalista santafesina, transita el mandato de Alvear. Iniciada la etapa proselitista por la segunda presidencia del Peludo, vuelve a acercársele; esta vez, la vecindad con él durará poco tiempo.

A partir del segundo trimestre del año 1928, Rosario se sumerge en una secuencia de conflictos que, en mayo, habían sido iniciados por los braceros portuarios que reclamaban un aumento salarial a las empresas exportadoras Dreyfus, Weill Hnos., De Ridder & Cia. y Bunge y Born. El 8 de ese mes, las circunstancias se habían agravado como consecuencia del asesinato de la obrera textil Luisa Lallana de tan solo 18 años a manos del crumiro (rompe huelga) Juan Romero al servicio de la Liga Patriótica.

 

La muerte de Luisa Lallana como resultado de una "incidencia ocurrida con motivo de la huelga",

anticipa un estilo periodístico donde el conflicto es el culpable y exclusiva razón de un deceso

 

Diario "Democracia" - Imágenes de: Luisa Lallana en una salida campestre, la víctima internada moribunda,

el crumiro asesino Juan Romero, el velorio de Luisa y el gigantesco cortejo fúnebre (8, 9 y 10/05/1928)

 

De resultas de estas graves e ingobernables circunstancias, encontramos a Caballero regresando a Santa Fe. Lo hace, convocado por el Gobernador Provincial Dr. Pedro Gómez Cello para que se haga cargo, a partir del 9 de mayo, de la Jefatura de Policía de Rosario.

 

Acto de asunción del Dr. Ricardo Caballero como Jefe de Policía de Rosario

 

El Diario "Democracia", al hacerse eco del nombramiento se dirige al nuevo Jefe de Policía advirtiendo que, "... por su inteligencia, antecedentes y cultura, como por el concepto de las responsabilidades que asume, puede escucharnos". Y a partir de aquí, le recuerda al recién asumido funcionario que él "... es el más indicado para atender observaciones de la prensa y aplicarlas según su criterio. Sin prevención alguna que afectará acaso la libertad de nuestro juicio, deseosos que triunfe en el alto cargo, para bien del pueblo y de su propio prestigio, encararemos todo asunto que se relacione con la institución que dirige. Nos guía el móvil de colaborar desde nuestras columnas al cambio fundamental de hábitos y procedimientos de interés público". Tan solo 24 horas después, el periódico siente la necesidad de reiterar que "... no estamos prevenidos en su contra, pues entendemos que ciertos funcionarios  solo deben ser juzgados por sus obras". 

El poco sutil recibimiento editorial expone, con claridad en su entrelineado, los deseos de la burguesía sobre cuáles han de ser los límites de maniobra que, Caballero, deberá respetar.

Desde el inicio de su gestión y oponiéndose a estos "consejos", el ya curtido dirigente elige recorrer una ruta alternativa apelando al diálogo y los encuentros conciliatorios en contraposición a la alternativa de represión militarizada exigida por los concentrados círculos del poder económico local.

Los hechos que debió enfrentar se fueron generalizando e involucrando a diversos actores; los trabajadores tomaron las calles enfrentando a la patronal, a los sicarios para policiales de la Liga Patriótica, a los rompe huelgas que la prensa llama "obreros libres" y a los periódicos que se ocupaban de demonizar tanto a la lucha laboral como a un Jefe de Policía que, por no reprimir la protesta, se lo identifica como "demagogo" de los "revoltosos" y "... mentor que dirige al electorado y a la muchedumbre". Al respecto, "Democracia" opinaba el 23 de mayo que "... la policía no sabía proceder con la circunspección y energía que el caso requiere".

 

Recorte periodístico incorporado en el Seminario de Marianela Scocco

"Representaciones de las huelgas de portuarios - Rosario, mayo de 1928. Una perspectiva desde el acontecimiento"

 

A pesar del esfuerzo mediador de Caballero y evitando el uso de la histórica costumbre represiva, el trágico resultado de ese mayo sumo muertos, heridos y numerosos encarcelados; el deceso del niño Gaetano Leonardi, fue otro caso dramático y emblemático. Estas víctimas eran el resultado de "... la ineptitud de los trabajadores para organizar la violencia ... fueron agresivos porque les sonreían los vigilantes".

 

Víctimas: Salvador Vélez, Justo Molina, Justo Bernacher, Manuel Pernicore y Gaetano Leonardi

Diario "Democracia" del 23/05/1928

 

Apelando a su versatilidad para maniobrar dentro del fragor del conflicto, logra una solución que devino en un acuerdo sustentado en la aceptación gremial del aumento ofrecido por los exportadores portuarios. En este sentido, Matthew Karush concluye que "... sin duda, la presencia de Caballero como Jefe de Policía ayudó a los trabajadores a asegurar este resultado (el aumento salarial) al convencer a los empleadores que no podrían abatir la huelga por la fuerza". En esos días, Caballero transita un estrecho desfiladero donde, aún, la prensa como es el caso de "Democracia" mantiene un equilibrio discursivo al decir que "... no censuramos la tolerancia benevolente del jefe de policía: era su único recurso. O debía masacrar o debía consentir. Preferimos el rompimiento de todos los faroles de la provincia antes que la reacción brutal de la autoridad. Herimos enérgicamente la susceptibilidad obrera porque aspiramos a que no se recurra a la violencia. Pero, nos negamos a olvidar la parsimonia del poder central".

 

Reunión en la Bolsa de Comercio de los delegados obreros y patronales - Diario "Democracia" - 23/05/1928

 

Recorte periodístico incorporado en el Seminario de Marianela Scocco

"Representaciones de las huelgas de portuarios - Rosario, mayo de 1928. Una perspectiva desde el acontecimiento"

 

Tras acordarse las condiciones para restablecer la normalidad laboral y cuando todo parecía encaminarse, algunas empresas no cumplieron con el pacto que, según el Diario "Democracia", "... además del aumento de salarios se admitirían a todos los huelguistas debiéndose retirar los 'crumiros' o 'amarillos' o sean los elementos mercenarios de la Patronal". Esta situación generó la posibilidad de reavivarse los conflictos lo que obligó a otras rondas de negociación.

 

Diario "Democracia" del 24 de mayo de 1928

 

Tras este nuevo acuerdo, una precaria e inestable calma recorrió algunos meses hasta que, durante el último trimestre de 1928 se difunden y extienden interesadas versiones que aseguran el inicio, en la zona rural, de acciones y levantamientos gremiales que, a partir de huelgas y atentados, pondrían en riesgo el corte de la cosecha. Respecto a estos hechos, la prensa se sumó manipulando la información y asegurando que los braceros no estaban motivados por razones económicas sino políticas; según esos medios, los obreros eran influenciados por ideólogos "ateos soviets" o "volcheviques" con el objetivo de enfrentarlos, en la ciudad y el puerto, con los "pacíficos comerciantes" y, en el campo, con aquellos peones agrarios que tan solo querían trabajar "libres".

Este relato nacido desde el interior de la Sociedad Rural, la Bolsa de Comercio y el patronal Sindicato [SIC] de Exportadores se aprovechó de la abierta puja entre el Gobierno Central y el renacido anti personalismo provincial; de resultas de la insistencia de estos sectores de poder, el Ejecutivo Nacional decide reemplazar la ruta del diálogo propiciada por Caballero y comisionar la intervención del ejército.

El Batallón 10 de Caballería bajo el mando del General Marcilesi se unió al Regimiento 8 alojándose en el predio de la Exposición Rural. El fantasma de la muy fresca y trágica experiencia patagónica, comenzaba a sobrevolar la ruralidad de la provincia de Santa Fe.

 

General Marcilesi y soldados del 8°  - Diario "Democracia" del 04, 06 y 09 de diciembre de 1928

 

Frente a estas circunstancias, el Semanario "El Nativo" autodefinido como "Anti Imperialista", con fecha 14 de diciembre de 1928, dedica dos páginas completas a quien adjetiva como "El hombre de la hora". La extensa crónica se ocupa de darle un espacio central al "Memorial" que, escrito por el dirigente político, es un balance de los anteriores acontecimientos de mayo y los actuales, iniciados a partir de noviembre.

La publicación periodística corona su portada con un párrafo extraído de las reflexiones de Caballero y es la adecuada síntesis de los conflictos resueltos en mayo: "No ha sido derramada una sola gota de sangre obrera".

 

 

El epígrafe de la foto de Ricardo Caballero se refiere al memorial que "... elevado al Ministerio de Gobierno, detallando las causas de los últimos acontecimientos obreros, ha producido sensación". (Ver Documento 2)

Por tomar una posición "obrerista" y haber evitado el tradicional recurso de la represión, es duramente castigado por la prensa cercana al poder de la Sociedad Rural, las empresas exportadoras y la Bolsa de Comercio; con el solo respaldo político del Gobernador y a partir de la decisión presidencial de militarizar la provincia, Caballero presenta su renuncia a la Jefatura de Policía.

Los acontecimientos de esos meses de finales de 1928 y principios de 1929 traerían conflictos con los trabajadores tranviarios rosarinos a los que se suman levantamientos en las zonas rurales santafesinas que, luego, se extenderían hacia Córdoba. A partir de la intervención militar de la provincia, el distanciamiento entre el dirigente santafesino e Hipólito Yrigoyen transitaba una senda de difícil retorno. El "Caballerismo", visiblemente abatido por la actitud presidencial, se configura y afianza con nítida identidad anti personalista propia. (Ver Documento 2)

Para que podamos tener una mejor comprensión del recorrido político de Caballero, desde aquel lejano ascenso a la Vice Gobernación en 1912 hasta estos últimos años, es imprescindible recurrir al siguiente gráfico elaborado por Matthew B. Karush en su libro "Workers or Citizens - Democracy and Identity in Rosario, Argentina (1912/1930)":

 

Partidos políticos mayoritarios en la Provincia de Santa Fe durante el período 1912-1930

(* Resaltado) Partidos o Sectores presididos o con la adhesión del Dr. Ricardo Caballero

 

Diario "Santa Fe" - 24/02/1930

 

Diario "El Orden" 28/02/1930 - Asamblea en Plaza España del Radicalismo que responde al Dr. R. Caballero

 

Diario "El Litoral" 01/03/1930 - Acto en la calle Río Bamba de Rosario

 

Diario "El Litoral" 26/04/1930 - Acto en el cinematógrafo "Victoria"

 

Sintiéndose afín al camino sostenido por los intelectuales como Leopoldo Lugones, Manuel Gálvez y Ricardo Rojas, los nuevos tiempos de la espada lo ubican junto al golpe nacionalista del 6 de  setiembre de 1930 en contra del Presidente Yrigoyen quien, una vez depuesto, es confinado en la Isla Marín García.

A fines de octubre de 1930, Caballero convoca a un grupo de dirigentes afines históricos bajo la premisa de "... la reconstrucción y reorganización del radicalismo".

 

Diario "El Orden" 11/04/1931 - Asamblea radical en Plaza España para escuchar a Ricardo Caballero

 

Diario "El Litoral" 29/04/1931

 

Una vez lograda la intención de numerosos dirigentes, entre los que se cuenta Caballero y la anuencia del ex Presidente Marcelo T. de Alvear, se constituye una Junta promotora de dicha reconstrucción.

Dos meses después, el Diario "El Litoral" del 22 de junio de 1931 asegura que Caballero, en una osada jugada, opina que "... es necesario trabajar la candidatura del General Agustín P. Justo para la Presidencia de la República". La postura la ratifica en una carta abierta publicada en "El Litoral" del 25 de junio, donde manifiesta que "... he llegado al convencimiento [que la fórmula] debe encabezarla un ciudadano que sea a la vez que radical un alto exponente de la capacidad civil y militar del pueblo argentino". Según el Diario "El Orden" del 26 de junio, Caballero juzga "... al General Justo como la única solución política posible".

 

Diario "Santa Fe" del 26/06/1931

 

La propuesta de Caballero a favor de Justo, polariza las posiciones internas dentro del radicalismo santafesino al punto que, tras las elecciones para su normalización, el resultado le es adverso y obligan a su renuncia a la Junta quedando marginado y aislado dentro del partido. Los triunfadores se identifican como "civilistas" por no aceptar a un militar como candidato presidencial.

El 19 de febrero de 1932, dos días antes de la asunción del nuevo Presidente Agustín P. Justo, el responsable de facto del Ejecutivo, General José Félix Uriburu, resuelve dictar el indulto de Hipólito Yrigoyen quien retorna a Buenos Aires donde elige alojarse en la casa de su sobrino Luis Rodríguez Yrigoyen. Junto a su regreso, se sumarán aquellos que se habían exiliado en Uruguay y otros liberados de la cárcel de Ushuaia.

 

Diarios "Santa Fe" del 21/02/1932 y "El Orden" del 22/02/1932

 

Se desconoce si el Dr. Caballero tuvo directa participación en las gestiones que propiciarían las masivas amnistías. Lo real es que, el inmediato encuentro privado de más de dos horas concretado el 24 de febrero de 1932 entre el dirigente santafesino e Yrigoyen, harían suponer que Caballero debió haber sido una pieza imprescindible para que aquellas significativas decisiones políticas fuesen tomadas por parte del recién asumido gobierno.

 

Diarios "El Litoral" del 25/02/1932; "Santa Fe" del 25/02/1932 y "El Litoral" del 27/02/1932

 

Con el triunfo presidencial de Agustín P. Justo y su acceso al poder en febrero de 1932, Caballero transita la "década infame" en cercanías del "justismo" y luego, con el posterior gobierno de Roberto Marcelino Ortiz. Los tiempos institucionales que se inician, cuentan con Caballero como posible aspirante a Embajador en Alemania o Ministro de Agricultura; por último, acepta asumir como Director de la Caja Nacional de Ahorro Postal durante el período 1932-1936.

 

Diarios "El Litoral" del 26/04/1937 - Apoyo del Dr. Caballero a la candidatura

de Roberto M. Ortiz

 

De 1937 a 1943, una vez más y en representación del pueblo santafecino, regresa al Congreso como Senador Nacional. Frente al golpe del '43 se inclina por la adhesión al mismo y al posterior naciente peronismo. Durante este sexenio es cuando, en su pueblo natal, entabla un vínculo con Francisco Company, un sacerdote que tendrá un protagonismo medular en la razón motivante de esta página.

 

Diarios "La Acción" del 22/02/1946

 

En 1955, tras el golpe de estado al Gobierno democrático del Presidente Juan D. Perón, es marginado de la actividad política y de sus cargos docentes; su vida pública y partidaria es perseguida, se la desdibuja e invisibiliza. Tal vez, había acumulado demasiados enemigos como consecuencia de los sinuosos caminos que, a lo largo de su vida, había elegido recorrer.

Con resignación, opta por bajar su perfil dedicándose a su profesión, a escribir, al estudio histórico y revisionista del espíritu telúrico, del caudillismo en general y del rosismo en particular; con ese objetivo, se dedica a tiempo completo al "Centro Argentinista Juan Manuel de Rosas de Estudios Históricos" que había fundado en la década del '40 en Bell Ville, logrando multiplicarlo en casi 30 sedes a lo largo de Santa Fe y Córdoba.

Ricardo Caballero, hasta su deceso en 1963, se refugia en Hume en las afueras de Rosario en cercanías de la estación ferroviaria que, por entonces, llevaba el mismo nombre (actual El Gaucho).

Lo hace en una casa que se precia de semejar un castillo con un campanario que es una cabal réplica de la espadaña de la Iglesia de Santiago del Arrabal. La vivienda de tres plantas había sido construída por el poeta murciano Vicente Molina sobre un predio de unas 10 hectáreas que adquirió en 1911 al llegar a Argentina. El escritor se ocupó de forestar la propiedad con una amplia variedad de árboles y de incorporar una quinta con frutales que era atendida por su esposa. El palacio contaba con coloridos vitrales, una biblioteca con valioso contenido e incluso, un estanque con peces de colores. Tras un conflicto económico con la Casa Ferretera Remonda Monserrat es encarcelado hacia 1926. Será Caballero quien propicia que se le retiren los cargos y recupere su libertad a partir de un acuerdo por el cual la Ferretería se queda con el terreno y lo edificado sobre el mismo; para luego, vender el conjunto al dirigente radical.

Damián Schwarzstein, en un artículo publicado en "Rosario 3", reconstruye el trágico final de la propiedad cuando "... sin nadie viviendo en la casa, comenzó de a poco el saqueo de los muebles, pianos, la biblioteca y ... la tala sistemática de árboles añosos ... para convertirse en leña de panadería".

No ha servido de nada la amenazante presencia de un dragón con sus alas desplegadas sobre la azotea ya que, hace varios años que, de esa vivienda, solo quedan escombros mudos y muertos.

 

Baño de la Reina Mora y dibujo de la propiedad de Hume - Diario "Democracia" del 19 y 21/12/1928

 

En su casa y con pañuelo al cuello, el Dr. Ricardo Caballero conversa con Marcos P. Rivas

y con, mate en mano, Andrés Ivern (Revista "Mayoría" - 1959)

 

El Dr. Ricardo Caballero y su casa en Hume (Revista "Mayoría" - 1959)

 

El Periódico rosarino "Crónica" autodefinido como "Diario independiente al servicio del pueblo" publica, el 16 de julio de 1963, una escueta necrológica que concluye asegurando que su fallecimiento, "... indudablemente, deja un enorme vacío en nuestro medio, ya que su figura, un tanto legendaria, ha cubierto una parte importante de la vida política y científica de nuestro país". (Ver Documento 29)

 

 

El Dr. Ricardo Caballero en diversos números de la Revista "Caras y Caretas" y portadas de sus libros "Aristóteles: naturalista, biólogo y filósofo" e "Yrigoyen, la Conspiración Civil y Militar del 4 de febrero de 1905"

Ver Documento 1

 

El Ferrocarril en América del Sur.

 

Para iniciar nuestra incursión en esta temática debemos acompañar los pasos del naturalista e ingeniero inglés John Miers quien, hacia 1819, ya lo hemos encontrado, en la actual Ballesteros Sud, camino a Chile.

Junto a unos trabajadores que había traído de Inglaterra, se radica en la zona de Concón, al otro lado de la cordillera. Se trata de un vasto territorio de dunas y planicies que, bañadas por las aguas del Río Aconcagua, se extienden sobre la costa del Océano Pacífico al norte de Valparaíso.

En su libro "Travels in Chile and La Plata - 1819/1824", Miers describe que ingresa "... al valle de Concón en Tavolongo. Desde este lugar, el valle se aprecia hermosamente cultivado y rico; a través del mismo, el río corre vertiginoso dividiéndose en varios brazos que dibujan caprichosos recorridos en su búsqueda del mar ... en este sitio permanecí por varios años". Ya instalado en el lugar, pone en marcha un proyecto de molinos harineros y un aserradero para la producción de duelas. En un corto plazo, sus aspiraciones se ven truncas producto de un devastador terremoto acontecido a fines de noviembre de 1822.

 

 

Hemos reparado en este sitio ya que, radicado por entonces en Chile, el emprendedor estadounidense William Wheelwright buscaba beneficiarse con los tendidos férreos en el país trasandino. Wheelwright, sin antecedentes técnicos ni fortuna personal, había accedido a la concesión de un tendido de 14 km entre Lima y el Puerto del Callao en Perú, el acuerdo caducó sin que el empresario depositara la respectiva garantía. Aún con este antecedente negativo, se lo encuentra administrando la construcción de la línea de Copiapó a Caldera en Chile. 

Con el significativo aporte del prestigioso y también estadounidense ingeniero Allan Campbell, logró inaugurarla en 1851; quedaban así vinculadas las minas de cobre con el puerto de Caldera sobre las costas del Océano Pacífico. Serán estos mismos actores quienes impulsarán una nueva línea que comunicaría Santiago de Chile con Valparaíso atravesando el valle de Concón.

En el mismo 1851, el Congreso chileno autorizó el inicio de esta nueva obra dándole mandato al Ejecutivo para que propicie la formación de una Compañía administradora con recursos provenientes de la venta de acciones a capitalistas chilenos. En 1852, una vez conformada la Sociedad Explotadora, se colocó la piedra fundacional del proyecto en el cerro del Barón. En 1854, haciéndose cargo del proyecto, el ingeniero inglés William Lloyd es quien replantea algunos trayectos y en particular, el tramo que atravesaba Concón al que reemplaza por una ruta más al sur atravesando las tierras que, en la actualidad, ocupa la ciudad de Quilpué. Si bien, para 1861, la obra ya estaba activa a lo largo de un tramo significativo; poder completarla, implicó que el Congreso trasandino debió autorizar al Gobierno que negocie un empréstito en Inglaterra para cubrir el costo por el remanente del proyecto. Este esquema de ingeniería financiera sienta las bases que se expresarán con nitidez en nuestro país.

El 14 de setiembre de 1863, los 183 km de la línea férrea vinculante de Santiago con Valparaíso quedaron inaugurados.

 

William Wheelwright, Puente de los Maquis y William Lloyd

 

Según el "Chile Ilustrado - Guía Descriptivo del Territorio de Chile, de las Capitales de Provincia y de los Puertos Principales" de Recadero Santos Tornero, publicado en 1872, el Estado chileno procedió a comprar todas las acciones asumiendo la administración estatal de esta red. De acuerdo a esta guía "... un pasajero de Santiago a Valparaíso paga 5 pesos en carro de 1° clase, 4 pesos en carro de 2° i 2 pesos cincuenta centavos en carro de 3°". La información suma el costo del transporte de animales, de hecho, "... los caballares i vacunos pagan dos centavos por kilómetro y los demás, un centavo".

Es claro que la estrategia gestada en la conquista, consistente en la financiación de los imperios a través de la expoliación de los recursos naturales obtenidos en las tierras americanas, encontró una continuidad de formas en similares estrategias apuntaladas desde los nuevos centros de poder.

Es allí donde las nuevas formas del capitalismo industrial, centrados en Inglaterra y luego en EEUU, no solo necesitaron apropiarse de las riquezas y materias primas que las jóvenes e inestables repúblicas fueron entregando sino que era vital contar con una permeable, sectaria y colaboracionista clase social que estuviese dispuesta a entregarlos; convirtiéndose, además, en pudiente consumidora de los productos que se manufacturaban en los lejanos centros de poder.

La filosofía del liberalismo en lo político y del libre comercio en lo económico requería vincular los sitios de producción de riquezas con los puertos de salida de esos bienes al cobijo de leyes que, beneficiosas a esos intereses, eran dictadas por y para una nueva minoría burguesa nacida a partir de la apropiación masiva de tierras luego de las sucesivas campañas sobre los territorios definidos con el eufemismo de "desierto". En este marco, la necesidad ferroviaria se tornó un eslabón imprescindible.

En síntesis, era más que obvio que un buen número de los actores comprometidos del lado chileno serían convocados desde el Gobierno de Buenos Aires para asumir un protagonismo central en el desarrollo ferrocarrilero de nuestras tierras.

 

El Ferrocarril Central Argentino. El proyecto de Allan Campbell.

 

"La casa de mi infancia"

(Fragmentos)

 

"Desde esta habitación que se desmorona escuché, la tarde de un día de invierno, el clarín de la última grande y lujosa tropa de carretas que cruzara por el camino, rumbo al occidente, como siguiendo el curso del sol hacia el ocaso.

-'¿Volverán las carretas?' - preguntábamos a nuestros padres, recordando las delicadas golosinas de que eran portadoras. Cuando nos respondían negativamente, diciéndonos que el ferrocarril las había sustituido, una tristeza indefinible y oscura caía sobre nuestras almas.

 

Caravana de carretas entre Mendoza y Buenos Aires

Dibujo de John Miers incorporado en su libro "Travels in Chile and La Plata - 1819/1824"

 

Presentíamos que el ferrocarril había de ser un monstruo representativo de enormes potencias hostiles, ante las que sucumbieron todos. Conocí el ferrocarril cuando tenía diez años y ese mismo día escuché de labios de un viejo criollo, don Fortunato González, esta frase que confirmó mi sospecha y se me clavó en el corazón: 'éso, será la ruina de todos', dijo señalando un convoy de pasajeros. Profética era la frase. Ruina para los amigos que conocimos en sus modestas y grandes heredades; dispersión para las familias de abolengo criollo; éso trajo el riel al dominar la pampa.

Por él, el humo de extraños hogares se levanta en los campos nativos, y por él, los criollos acostumbrados a una vida sin malicia, fueron víctimas de la especulación y del engaño, desparramándose a todos los vientos, latigueados por el sarcasmo que les llamaba gauchos, para terminar hundiéndose como proletarios en el engranaje de la servidumbre económica que no habían conocido. Como herencia de proscriptos, fue repartida la tierra argentina. Gobierno hubo, gobierno de argentinos, gobierno ilustre, según las frías historias oficiales, que entregó desde Rosario a Córdoba, 180 leguas de los mejores campos, a una empresa extranjera, expropiándolos por la mísera cantidad, que no se pagó nunca, de 200 pesos la legua".

 

 

Revista "Nativa" - Año XI Nº 122 - Buenos Aires, febrero de 1934

"Páginas literarias del último caudillo" - Compilación: F. Rojo y A. Ivern

 

Tendido sobre la margen norte del Río Tercero, el Central Argentine Railway (FCCA - Ferrocarril Central Argentino) será, en la escritura de esta historia, un protagonista relevante y en muchos aspectos, demasiado oscuro.

 

 

A fines de 1851, el por entonces Coronel Sarmiento visita Rosario y se aloja con su comitiva en la casa de la familia Santa Coloma; estando en la Villa, deja instalada la primera imprenta de esta población portuaria en una propiedad cuyas paredes, años más tarde, serán silentes observadoras de los borradores y diseños de este ambicioso proyecto. 

 

En primer plano, casa de la familia Santa Coloma - "Anales de la Ciudad del Rosario de Santa Fe - 1527/1865"

 

Sarmiento dejará un testimonio escrito de esos días en Rosario donde la "Gazeta" lo describía como "... el enemigo más temible que ha tenido Rosas". Extraemos de su diario sus reflexiones sobre su encuentro con el Mayor José Rodríguez quien se encontraba "... extasiado por las consecuencias prósperas y felices que traería para el Rosario la caída de Rosas y con ella la llegada de la libertad comercial y la navegación libre de los ríos".

Constituída la Confederación Argentina, luego del triunfo en Caseros, el Director Provisorio Capitán General Justo José de Urquiza toma una serie de decisiones de central importancia para Rosario: el 3 de agosto de 1852, eleva su consideración de Villa a Ciudad; a fines del mismo mes, reglamenta el funcionamiento de su puerto asignándole aduana propia y en los primeros días de octubre, decreta la libre navegabilidad de los ríos y, en comunión con esta decisión, deja formalmente habilitados los puertos de Santa Fe y Rosario.

Para mediados de 1854, se organizan los servicios de mensajerías con base en Rosario siendo el primer destino la ciudad de Córdoba, trayecto que habría de insumir tres días. Se estipulaban, para este tramo, dos viajes redondos por mes mediante diligencias o galeras con una capacidad de transporte de unas 14 a 17 pasajeros y un equipaje permitido máximo de una arroba y media de peso; los responsables de la administración aconsejaban a los viajeros llevar su alimento ante la posibilidad que no se encontrara existencia segura en las postas.

Para esa época, el Ingeniero y Topógrafo Allan Campbell había realizado un estudio de factibilidad de una red ferroviaria capaz de unir Rosario con Santiago de Chile y que, de allí, se enlace con el tendido que el experto había diagramado para comunicarse con el puerto de Valparaíso. De concretarse el osado proyecto, ambos océanos quedarían vinculados. Además, el especialista ya tenía antecedentes de redes tendidas en EEUU y de haber trabajado en Chile diseñando la línea Copiapó - Caldera.   

El 5 de setiembre de 1854, el mismo día que la recibía de Allan Campbell, Justo José de Urquiza emite un Decreto aceptando la propuesta ferroviaria del Ingeniero; lo hace, asumiendo que, "... una de las más premiosas obligaciones del Gobierno Nacional es dotar a la Confederación de vías públicas que activen el comercio de unas provincias con otras, den valor a la producción, faciliten la población del territorio y contribuyan a realizar la constitución política de la nación". Continúa asegurando que en relación a las obras de comunicación, "... ninguna es más importante que la del ferrocarril entre las ciudad del Rosario y la de Córdoba". El Decreto describe al Ingeniero Campbell como una autoridad indiscutible cuya "... presencia en el Río de la Plata es una circunstancia que no puede perderse, por las pruebas de capacidad y suficiencia ... ya ha dado en ambas Américas". Es central en el Decreto la decisión de asignarle al Ingeniero, en carácter de honorarios y gastos incluídos, la suma de 40000 pesos fuertes.

En la misma resolución rescatamos que, para colaborar con el técnico en sus estudios y a futuro en caso de llevarse adelante las obras "... la Confederación prestará toda la fuerza militar que fuera necesaria para proteger al ferrocarril y a sus empleados de los salvajes". Sin embargo y aún con esta salvedad, el decreto autoriza a "... que los empleados podrán usar armas, sin otra licencia que la autorización del gerente".

 

El trabajo de recopilación documentaria realizado por Eudoro y Gabriel Carrasco, bajo el nombre "Anales de la Ciudad del Rosario de Santa Fe - 1527/1865", nos permite acceder a algunos mojones de esta historia. En los primeros días de abril de 1855, buscando anticiparse al futuro, un decreto de la autoridad de la Confederación le da potestad al buscador de negocios "... José Buschental [o Bushenthal] para contratar en Europa la construcción de un ferrocarril entre Rosario y Córdoba". Para facilitar esta gestión el decreto ofrecía que "... los terrenos necesarios ... serán entregados libres de todo gravamen por el gobierno y los que no fuesen de propiedad pública serán expropiados por su cuenta y pagados por él ... y además, el gobierno concede a partir de dos leguas de la Ciudad de Córdoba y uno de cada pueblo de tránsito, veinte cuadras de fondo a cada lado del trazado ... que pasarán a ser propiedad perpetua de la empresa".

José Buschental

 

José Buschental había nacido en Estrasburgo (Francia) en 1902. Su biografía complaciente le atribuye atributos de empresario, emprendedor y financista. José María Fernández Saldaña en sus "Historias del viejo Montevideo" lo describirá como "... un caballero de gustos refinados con una fortuna de banquero de conciencia un poco elástica". Con 28 años, se radica en Río de Janeiro donde accede a un patrimonio significativo producto de su matrimonio con la hija del Barón de Sorocaba. Su riqueza es rápidamente dilapidada producto de inversiones, las más de las veces, osadas y poco transparentes.

Quebrado económicamente, el matrimonio regresa a Europa donde conoce al Embajador de Uruguay en el Viejo Continente, José Longinos Ellauri. La Provincia Cisplatina estaba necesitada de créditos frescos que Buschental le aseguraba podría conseguir gracias a sus contactos en Inglaterra y Brasil. La segunda mitad del siglo XIX se iniciaba poniendo en sus manos una inesperada oportunidad que, esta vez, no habría de desaprovechar.

La inestabilidad política montevideana, el temor a una fácil invasión de Rosas producto del abandono de la protección francesa a la ciudad y la imposibilidad económica brasileña para comprometerse en brindarle apoyo militar, fueron las condiciones propicias que le permitieron a Buschental desplegar todas sus habilidades especulativas.

Haciendo uso de sus históricos vínculos con la Banca Inglesa y con los nuevos con Irineo Evangelista de Souza (más tarde, propietario del Banco Mauá), con el General Justo José de Urquiza (propiciador y líder de la futura Confederación), con las autoridades del Imperio Brasileño y con el representante de la Plaza de Montevideo en Río de Janeiro, Andrés Lamas; comenzó a trabajar con decisión en la procura de los préstamos. La oscura negociación, plagada de condiciones usurarias, cuantiosas tierras uruguayas hipotecadas a favor de Brasil y la malsana costumbre de recibir solo una parte del crédito contraído en deuda, permitió que el financista acumulara y disfrutara, en su Quinta del Buen Retiro (actual Parque del Prado en Montevideo, Uruguay), de una cuantiosa fortuna personal hasta su muerte en 1870.

Volviendo al acuerdo entre la Confederación y Buschental de 1955, el mandato estipulaba un año de plazo para lograr la conformación de una compañía interesada en hacerse cargo de la obra férrea; si bien el intento logró colocar acciones por un millón y medio de francos, la aún virtual empresa agotó el tiempo asignado sin haber logrado su conformación definitiva. Esta situación obligó a nuevas renovaciones de plazos que tampoco fueron exitosas. La falta de resultados quizás puede asociarse con la situación de desunión nacional y puja de intereses económicos que se reflejaban en las gestiones de la Confederación en Europa obstaculizadas y bloqueadas por representantes del gobierno de Buenos Aires.

Para adentrarnos más a fondo y encontrar una respuesta a este dilema es imprescindible que recurramos a la opinión de Raúl Scalabrini Ortiz en su libro "Historia de los Ferrocarriles Argentinos". Según el autor "... ambos rivales abrían liberalmente sus respectivas regiones bajo condición de la exclusión del otro. La Confederación ofrecía la libre navegación de los ríos, instrumento incomparable para el dominio comercial de los países de la Cuenca del Plata e independencia ilimitada para residir, mercar y explotar; Buenos Aires ofrecía las mismas libertades y la voluntad de reanudar la vieja deuda de la Casa Baring y reconocer los intereses atrasados".

Con fecha 21 de junio de 1855, en su carácter de Ministro del Interior de la Confederación, Santiago Derqui celebra un contrato con "... el Ingeniero Allan Campbell para verificar el estudio y levantar los planos del ferrocarril del Rosario a Córdoba". Pocos días después, el Congreso "... aprueba el contrato celebrado entre el Poder Ejecutivo con Allan Campbell para los planos de un ferrocarril del Rosario a Córdoba". El 30 de junio, también por ley, se autoriza la construcción de la traza que uniría a estas dos ciudades y "... al P. E.  para suscribirse como accionista por la suma que posible fuera".

Puesto a trabajar, el probado especialista estadounidense que ya había cruzado varias veces la cordillera evaluando distintas alternativas de una red interoceánica, procedió a hacer lo mismo con la extensa pampa hasta las costas de las barrancas del Rosario de Santa Fe bañadas por las aguas del Río Paraná. En aquella casa donde Sarmiento había dejado instalada una imprenta, el Ingeniero estadounidense hará sus primeros diseños del estudio de la red férrea que unirá a esta población con Córdoba.

Una acuarela realizada por Eudoro Carrasco e integrada a "Anales de la Ciudad del Rosario de Santa Fe - 1527/1865", nos muestra como era la zona que descubrió Campbell en su visita al sitio donde se emplazaba el precario puerto de Rosario. 

 

Eudoro Carrasco y su acuarela de 1854)

1. El resguardo 2. Casa de la familia Manso 3. Las islas 4. Rancho perteneciente al cuartel

 

La imparcialidad y seriedad de Raúl Scalabrini Ortiz constituyen una opinión indiscutible e irrefutable cuando se refiere a la honestidad del trabajo de Allan Campbell. Según su texto, "... estudiar y aun trazar un ferrocarril en una llanura es tarea de simplicidad casi infantil. Campbell no se preocupa por simular dificultades ni inconvenientes".

Scalabrini Ortiz nos da cuenta que el Ingeniero Campbell presenta, "... el 3 de noviembre de 1855, el 'Informe sobre un ferrocarril entre Córdoba y el río Paraná' con sus planos acompañados por el material técnico e informativo necesario para iniciar de inmediato la construcción: cómputos métricos, presupuestos, cálculos de gastos y análisis de la explotación futura. Traducido por el sargento mayor José Antonio Segundo Alvarez de Condarco y publicado en Buenos Aires durante ese mismo año, la presentación es un documento de primer orden. Allan Campbell es una autoridad de reputación internacional que actúa como técnico de un modo exclusivo, es decir, ajeno a toda parcialidad mercantil".

Refiriéndose al "Informe", el autor de la "Historia de los Ferrocarriles Argentinos" concluye que "... sus datos, informaciones, costos y precios son un testimonio irrecusable y aportan al investigador un punto de apoyo en que cimentar los análisis financieros de la compañía formada para construir y explotar esta línea férrea".

 

Proyecto ferroviario a lo largo de nuestra zona de interés y las tierras a ser concedidas

 

Rescatamos del "American Railroad Journal" de Nueva York, un artículo donde se realiza una síntesis del proyecto que el Ingeniero Allan Campbell finalmente presentó al Gobierno Confederal. El autor del trabajo, en lo referido a la vinculación entre las ciudades de Rosario y Córdoba, define un nodo de distribución ubicado en las afueras de Villa Nueva (en la actual Villa María) que funcione como confluencia de dos líneas férreas, hacia Córdoba al norte y hacia el oeste en procura de Mendoza y la salida al Pacífico. En sus conclusiones, Campbell resalta la centralidad que adoptaría dicha red, la renta potencial futura tanto en movimiento de personas como de mercaderías y el muy bajo costo de construcción por las característica físicas del territorio a atravesar. (Ver Documento 4)

Según la documentación presentada, el costo sería de unos cinco millones de pesos fuertes, alrededor de un millón de libras esterlinas o 20250 pesos fuertes por milla. Claramente los montos expuestos por Campbell son muy inferiores si se comparan con otros tendidos europeos; la absoluta falta de complejidad del terreno sobre el que se emplazaría la red, le da sentido a la razonabilidad del valor informado y éste es, además, la prueba definitiva de la honestidad de los números presupuestados por el especialista. Como conclusión, el topógrafo estadounidense juzgaba innecesario recurrir a financiamiento externo; con énfasis, demostraba que era factible de realizarse con recursos nacionales. (Ver Documento 5)

Volviendo al libro de Raúl Scalabrini Ortiz vemos como el razonamiento de Campbell privilegia tener siempre disponible una abundante fuente de provisión de la necesaria agua fresca para las locomotoras; el Ingeniero, respaldado en esta premisa, evita trazar una línea recta entre las dos ciudades cabeceras y opta por quebrar ese eje al medio procurando la cercanía al Río Tercero. En cuanto a la falta de árboles en buena parte del trayecto, sugiere se planten álamos y durazneros de propicio y rápido crecimiento por la aptitud del tipo de suelo. Del "Informe", Scalabrini resalta la opinión del especialista a favor de la calidad de la mano de obra del pueblo local; de hecho opina que "... unos cuantos operarios mecánicos y sobrestantes serían todos los que se requerirían del extranjero". El responsable del proyecto juzga necesaria una fuerza de trabajo de unos 600 a 800 obreros que se podrían cubrir con mano de obra local a quienes juzga como "... moderados, humildes y fuertes y que, si bien, han sido adictos a la vida nómade ... no tengo duda de que con buena dirección y buen trato pueden hacerse muy eficientes". No escapa a Campbell el cálculo del costo de esta masa laboral cuyo jornal lo define como "... muy bajo, a razón de cincuenta centavos en Rosario y de ocho pesos mensuales en Córdoba; en ambos casos, con la manutención incluida ya que, su principal alimento es la carne a tres centavos la libra y mucho más barata si se compra el ganado en pie".

 

Raúl Scalabrini Ortiz

En esta temática en particular, es pertinente que extraigamos un párrafo donde Raúl Scalabrini Ortiz se ocupa de reflexionar sobre la anterior opinión de Campbell en relación a los trabajadores criollos que, con total seguridad, ha de comulgar con los pensamientos del Dr. Ricardo Caballero.

El autor de "Historia de los Ferrocarriles Argentinos" aconseja que "... deben servir estas palabras exactas de vindicación póstuma de las virtudes del criollo, escarnecido por los extranjeros que se adueñaron de su tierra y por los gobernadores que tuvieron una falsa idea de su misión. 'Hay que regar la tierra argentina con sangre de gaucho', diría Sarmiento más tarde". 

 

Otra información que Scalabrini Ortiz decide resaltar del presupuesto es aquello que concierne a la ganancia que ofrecería esta línea. Allan Campbell, tras haber hecho un concienzudo estudio del movimiento de personas y mercaderías bajo las condiciones actuales de caravanas de carretas y diligencias o galeras y cotejándolo con los costos de funcionamiento que tendría la nueva red ferroviaria, concluía que la renta potencial anual sería de entre 8 a 9% y que dicho nivel ganancial se incrementaría en relación directa con el desarrollo poblacional y de producción de bienes, por entonces inexistente, a la vera del tendido férreo.

 

El 19 de julio de 1856, de resultas que la Provincia de Buenos Aires, por entonces, separada de la Confederación efectuaba, desde su puerto, el monopolio del control impositivo aduanero y amparándose en la libre navegación de los ríos que había sido establecida en la reciente Constitución sancionada en Santa Fe en 1853, el Congreso Confederal dicta una Ley conocida como de los "derechos diferenciales" según la cual, los puertos de la Confederación quedaban autorizados a cobrarles el doble de los impuestos portuarios a aquellos navíos que atracaran en los muelles sobre el Paraná tras haberlo hecho, previamente, en el de Buenos Aires.

Cabildo de Santa Fe donde sesionó la Convención Constituyente de 1853

 

Esta decisión permitió un cambio radical de flujo comercial entre los puertos santafecinos y el mundo exterior capitalista y ésto, además, redundó en obras de mejora y ampliación de atracaderos, depósitos e infraestructura portuaria. Si bien sostenido por frágiles pies producto de la desigual relación de exportación de recursos primarios a cambio de importaciones industrializadas, queda claro que la respuesta inmediata fue una rápida explosión en el desarrollo regional. Eran unas reglas de juego que habían, habrían y habrán de signar buena parte de la historia nacional. Estos derechos aduaneros se equipararán en 1859 al gestarse la unificación de Buenos Aires a la Nación.

Durante los primeros meses de 1857, un largo período encuentra a la provincia enfrascada en disputas internas motivadas por una revuelta revolucionaria encabezada por el Coronel José Virasoro en contra del Gobernador Juan Pablo López a quien se le atribuían actitudes y decisiones inconsultas y tiránicas. La sedición concluye con el triunfo de López quien resuelve una posterior amnistía a favor de los sublevados. Todas estas circunstancias siguen postergando la gestación del proyecto ferrocarrilero entre Rosario y Córdoba; no serán las únicas ni siquiera, las últimas.

 

El Ferrocarril Central Argentino. Entra en escena William Wheelwright.

 

El 30 de octubre de 1857, se publica el primer documento oficial donde ha de figurar el nombre de William Wheelwright. Se trata de un decreto emitido por el gobierno de la Confederación en el que se autoriza una prórroga "... por ocho meses más el plazo acordado a José Buschental [o Bushenthal] para organizar la compañía constructora del ferrocarril de Rosario a Córdoba y declara que William Wheelwright queda asociado a la empresa, a la cual duplica la concesión de tierras, que siendo antes de veinte cuadras a cada lado de la vía, se aumenta a una legua". Haber sumado a Wheelwright inclina la balanza hacia los intereses ingleses. Un año después, a estos empresarios se les autoriza una nueva prórroga de un año.

Un nuevo cementerio se había inaugurado en Rosario; consecuencia de lo cual, en 1858, se entrega a la propiedad privada el terreno que ocupaba el anterior campo santo que, con el esperable rechazo de la comunidad, es destinado para la localización de la Estación del Ferrocarril Central Argentino en comunión con el embarcadero portuario. También, este será el año en que se duplican los servicios de mensajería entre Rosario y Córdoba alcanzando los cuatro mensuales de ida y vuelta.

En mayo de 1859 se resuelve la integración de Buenos Aires a la Nación autorizando a Urquiza a que proceda a concretarla sea por negociación o bajo el uso de la fuerza. Nuevas épocas turbulentas asomaban en el horizonte con un punto de inflexión en la batalla de Cepeda a favor de la Confederación.

El año 1860 será el de una nueva Convención en Santa Fe que fijará el acuerdo de integración de Buenos Aires a la Confederación, de la decisión de identificar a nuestro país como República Argentina, de la asunción como Presidente de Santiago Derqui y en lo que nos respecta, será el de una nueva prórroga de la autorización para que William Wheelwright negocie la conformación de una empresa constructora del ferrocarril aún pendiente.

1860 termina con el asesinato del Gobernador de San Juan Coronel José Virasoro junto a familiares y colaboradores cercanos. La tragedia del terremoto sucedido en Mendoza en abril de 1861 generó un tiempo de transición frente a lo que será un nuevo e inevitable período de guerra civil que encontrará su punto culminante en los campos de Pavón cuando, a mediados de setiembre de este año, se enfrentan las fuerzas de la Confederación contra Buenos Aires. El 21 de setiembre de este año, el Congreso Confederal de Paraná dictará, la que será, la última prorroga de la concesión para el inicio de las obras del trayecto ferroviario de Rosario a Córdoba; el período admitido, en este caso, será de 18 meses.

 

Luego de su triunfo en la batalla de Pavón producto de la "extraña" retirada de Urquiza del campo de combate y el exilio a Montevideo del Presidente Santiago Derqui, el General Bartolomé Mitre pone fin a la Confederación para asumir, de facto, la presidencia interina nacional. Desde ese sitial de poder, impulsa la concreción del demorado sueño férreo.

De hecho, el 30 de junio de 1862 y con las firmas de Bartolomé Mitre y Norberto de la Riestra, el Poder Ejecutivo eleva al Congreso de la Nación el proyecto de construcción de dicho ferrocarril que concluye en una Ley que se promulga el 5 de setiembre y en la que no se incluye la entrega de las tierras aledañas a la red.

Esta normativa ofrece una inesperada sorpresa, el costo inicial calculado por Campbell de 20250 pesos fuertes por milla es reemplazado por el inexplicable monto de 30000 pesos fuertes por milla. Desde 1857 y de un modo poco transparente, William Wheelwright tiene la exclusividad sobre los derechos de los planos de Campbell; durante esos años, se ocupó con astucia y el secreto respaldo de la diplomacia inglesa, que no existieran copias en poder del Gobierno Nacional; de este modo, el Estado Argentino había quedado inerme en manos de un personaje, más especulador, que empresario.

Bartolomé Mitre

Presidente a partir

de octubre de 1862

 

A partir de enero de 1863 las concesiones a Wheelwright se multiplican convirtiendo a la Ley de setiembre de 1862, prácticamente, en letra muerta. Una de las primeras decisiones es la reposición de la cláusula de cesión de tierras vecinas al tendido férreo.

En febrero de 1863 llegan a Rosario y se alojan en la casa de los Hermanos Ortiz, el Ministro del Interior Guillermo Rawson y William Wheelwright; inmediatamente, se firma un acta para crear una comisión con la potestad de iniciar la búsqueda de accionistas para la obra ferroviaria. En solo un par de días los miembros de la misma, José M. Cullen, Luciano Torrent y José M. Echagüe, colocan 900 acciones de 100 pesos fuertes cada una.

A la noche del 18 de abril de 1863, a bordo del vapor de guerra "Guardia Nacional", el Presidente Mitre llegó a Rosario desde Buenos Aires. Lo acompañaba una amplia comitiva integrada, entre otros, por el Vice Presidente Marcos Paz, el Ministro del Interior Guillermo Rawson y el Ministro de Relaciones Exteriores Rufino Elizalde.

Presidente Bartolomé Mitre y su Gabinete de Ministros; de izquierda a derecha: Gelly y Obes de Guerra,

González de Hacienda, Rawson de Interior, Elizalde de Relaciones Exteriores y Costa de Justicia

 

Dos días después, con la presencia de las autoridades nacionales y de la ciudad, una engalanada escenografía se extendía sobre las barrancas del Paraná destinando un adecuado espacio a la nutrida y selecta asistencia de vecinos de la Villa. Mientras una variedad de banderas flameaban y las prolijamente alineadas tropas militares ejecutaban una salva de artillería y los pertinentes sones de dianas, el Presidente Mitre acompañado por William Wheelwright, procede a dar la primer palada de tierra en carácter de inicio simbólico de los trabajos del tendido férreo.

Luego de los discursos y como broche de la ceremonia se repartieron medallas especialmente acuñadas en carácter de recuerdo de tan significativa fecha. Las mismas fueron realizadas por el grabador Santiago Caccia a un costo de 135 pesos y 4 reales bolivianos. El Presidente Mitre recibió una de oro, ocho de plata fueron entregadas al Vice Presidente y los Ministros, los Gobernadores de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, el Diputado Fenelón Zubiría y el empresario William Wheelwright. Una cantidad extra, concebidas en estaño, fueron repartidas entre el público presente.

 

 

Apelamos nuevamente a los "Anales de la Ciudad del Rosario de Santa Fe - 1527/1865", para poner a disposición del lector un pormenorizado relato de la ceremonia realizada ese lunes 20 de abril de 1863 en las barrancas de la zona del Puerto del Rosario donde se concibió el inicio de las obras. (Ver Documento 6)

 

1. La plaza y buques en época de bajante 2. Muelle de Castellanos 3. El gran depósito 4. Depósito

5. Aduana 6. La Iglesia - "El Puerto, Aduana, Barrancas y Rancherías del Bajo - Vista desde la Calle Puerto"

 

El orden de las alocuciones no debería ser tomado como un dato irrelevante ya que, tras la protocolar bendición, el primer orador fue el Arcediano de la Catedral de Rosario Dr. Juan José Alvarez; le continuó el Presidente Bartolomé Mitre asegurando que este ferrocarril "... tendrá la virtud de robustecer el sagrado lazo de fraternidad que debe siempre estrechar a las catorce provincias y traerá consigo en su realización el elemento más poderoso para hacer posible la paz y el engrandecimiento en toda la república y para afirmar sobre bases sólidas el reinado de sus instituciones".

Como personaje central, William Wheelwright cerró con un discurso en el que exalta la figura del Presidente como artífice necesario para crear las condiciones donde los intereses de los nuevos imperios pudiesen canalizarse.

Si bien expresado hace más de un siglo y medio atrás, un párrafo del empresario estadounidense es elocuente, transparente y de literal vigencia hasta nuestros días.

Refiriéndose al desarrollo que había observado en Buenos Aires, lo atribuyó "... a la apertura de la navegación de los ríos; ésta es la fuente de donde ha venido esta prosperidad, y la historia futura hará honor al hombre que ha roto las cadenas del monopolio, rompiendo los cerrojos de los ríos, ratificándolo por tratados con la Inglaterra, Francia y Norte América, paso, señores, digno de un pueblo grande".

 Por esos días, la historia ya había etiquetado a Juan Manuel de Rosas como tirano y, en el marco de ese relato, el Combate de la Vuelta de Obligado era invisibilizado.

Las reglas del "Libre Mercado", como será recurrente a la largo de nuestra historia, había ganado la partida.

 

Durante mayo de 1863, el Congreso Nacional aprueba un contrato que, con sus respectivos planos, ya estaba acordado y firmado con el empresario William Wheelwright desde hacía dos meses. Las sesiones legislativas fueron, cuanto menos, escandalosas; debido a las leoninas concesiones que se le habían aceptado al estadounidense y de las que nos ocuparemos más adelante. Para esos días y con el objeto de aparentar el inicio de la obra, se habían realizado unas 800 yardas (poco más de 700 m) de excavación y terraplén. (Ver Documento 7)

 

Proyecto del FFCA, tramo de Rosario a Villa Nueva y resaltada, la zona aledaña al Río III

Plano de los terrenos cedidos a la Empresa por Ley Nacional del 26/05/1863 (Ing. A. M. de Laberge)

 

En Londres, en noviembre de 1863 queda conformada la "Central Argentine Railway Company" bajo la dirección y administración de empresarios londinenses.

El Ministro de Relaciones Exteriores argentino Rufino Jacinto de Elizalde era pariente político del Ministro inglés en Buenos Aires Edward Thornton quien, demostrando haber adquirido un número relevante de acciones, asumirá el rol de Director de la Empresa.

Inmediatamente es despachado el primer barco con rieles para la obra. En marzo de 1864 se reciben malas noticias ya que la Empresa había tenido serias dificultades para la colocación de acciones en el mercado inglés; debido a lo cual, el Sr. Wheelwright en común con los señores Brassey y Whytes tomaron sobre sí, 10000 acciones en nombre de la República Argentina anticipando el respectivo depósito. Sendas cartas del estadounidense dirigidas al Ministro del Interior argentino dan cuenta de la situación y las decisiones tomadas; su contenido evidencia una evidente manipulación en procura de multiplicar el rédito de los intereses británicos y el colaboracionismo interno. (Ver Documento 8)

La Profesora de Historia Dr. Ema Cibotti, en su libro "Queridos Enemigos" se ocupó de la relación de los intereses de Inglaterra con respecto a Argentina; la autora rescata el interés que despertaban las tierras lindantes al tendido del nuevo ferrocarril en construcción ya que eran ofrecidas y compradas a "... un costo, comparativamente bajo, de 600 libras por legua cuadrada". El proceso de expropiación administrado por el Estado debió enfrentarse con recursos del erario al que se le agregó el producto del remate de tierras fiscales por las que se obtuvo un precio que orilló niveles ridículos de unas 100 libras la legua cuadrada.

Esta situación fue aprovechada por latifundistas locales y, fundamentalmente, por ingleses asociados a la empresa concesionaria que se fueron quedando con esas propiedades a sabiendas de la segura revalorización de las mismas cuando el proyecto férreo estuviese terminado. Apostaron a una renta muy alta para una inversión que no solo era muy acotada sino que, además, no presentaba riesgo alguno ya que el peso de la compra de acciones sería absorbido, en buena medida, por el Estado nacional que, además, estaba obligado a cubrir los costos de la garantía.

La Revista "Caras y Caretas", tradicional publicación destinada a un lector vinculado con una clase social pudiente, instruída y citadina, publica que, "... para construir los ferrocarriles se solicitaron capitales de todos los países del mundo, ... se pidió hasta el concurso de los criollos con plata; nadie respondió al llamado", excepto aquellos que fueron "... los únicos que tuvieron fe en el porvenir nacional, los pocos que no temieron nunca perder su capital civilizando nuestras pampas con ferrocarriles, fueron los capitalistas de Inglaterra". Continúa el artículo asegurando que si bien, desde 1854, el ferrocarril "... había sido concebido. Faltaba el capital. Pero fue un inglés admirable, Wheelwright, quien ... trajo de Inglaterra un baúl de oro en libras".

 

El capitalismo local le daba la espalda económica al proyecto sentándose, paciente, a esperar el tiempo de cosecha de ganancias cuando, terminada la obra, sea el mismo ferrocarril que, impulsando la demanda generase un lucro tal que, en su totalidad, habría de converger hacia los bolsillos de los nuevos latifundistas.

En su publicación y con total claridad, la Dra. Cibotti ejemplifica que "... los Anchorena suscribieron 200 libras esterlinas, suma irrisoria frente a las cien mil libras esterlinas del concesionario norteamericano o a las diez mil que, en promedio, pusieron los hombres de negocios londinenses". En este marco, es el "... Estado nacional quien suscribió 17 mil acciones de las 65 mil puestas en venta ..." convirtiéndose, en la práctica, "... en el garante del capital de inversión".

(Ver Documento 9)

"La República Argentina - 1906/1907"

En el Album encontramos la curiosa foto del Sr. Juan E. de Anchorena calificado como "Millonario"

 

Un viejo artículo de la Revista "Caras y Caretas" adjetiva como pintoresco e interesante recuerdo "... de otros tiempos, el texto inserto en unas hojas volantes que se repartieron el 21 de julio de 1864, día en que llegó de Inglaterra por segunda vez, don Guillermo Wheelwright con el buque portador de todos los materiales para construir el ferrocarril". Según el cronista, el mensaje se iniciaba con un título grandilocuente: "¡Viva la República Argentina! ¡Viva don Guillermo Wheelwright! ¡Viva el Ferrocarril Central Argentino! ¡Hurrah! ¡Hurrah! ¡Hurrah!". La obsecuencia se resalta aún más en la continuidad del texto: "El infatigable empresario del Central Argentino ha llegado; salud y bienvenido sea el conductor de la prosperidad, de la riqueza, de la paz. Salud mil veces, salud al señor Wheelwright. El Rosario se hace un deber en saludarle y demostrarle su gratitud por los nobles esfuerzos que ha hecho para realizar la obra más grande que hasta ahora se haya iniciado en la República. ¡Viva el Sr. Wheelwright". Se cierra la nota calificando al contenido de los volantes como "¡Hermosas frases, plenas de espontaneidad [SIC] y de fuerza".

Se trataba de la llegada de dos navíos: el "Englishman" encargado de transportar los primeros materiales y rieles necesarios para la construcción del proyecto ferroviario y el vapor "Fairy" donde viajaba el empresario Wheelwright. De los "Anales de la Ciudad del Rosario de Santa Fe - 1527/1865" se puede rescatar un pintoresco relato de las insólitas y desmesuradas circunstancias festivas que rodearon la llegada del emprendedor estadounidense a Rosario. (Ver Documento 10)

En un buque de bandera holandesa, un segundo cargamento es recibido a mediados de agosto; en paralelo, durante el mismo mes se aprueban los estatutos de la "Compañía Anónima Ferrocarril Central Argentino" obligada a fijar residencia y apoderado en Rosario. Para esos días, la mensajería de Rosario a Córdoba ya contaban con tres servicios semanales. Será en abril de 1865, cuando otra barca inglesa identificada como "Lord of the Manor" será la portadora de más de 1000 toneladas de materiales para la obra.

Finalmente, el comienzo de la construcción se concreta durante 1865 con el telón de fondo de la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay que, iniciada en 1864, se extendería a lo largo de seis años.

 

El Ferrocarril Central Argentino. La inauguración del servicio.

 

El servicio del Ferrocarril Central Argentino liberado para su uso, fue siendo habilitado por tramos a medida que avanzaba la obra. Es así que, la sección de Rosario a Tortugas, en el límite entre Santa Fe y Córdoba, tuvo su inauguración el 1° de mayo de 1866. Respecto a esta significativa circunstancia rescatamos un texto del periódico "The Standard" que, en inglés, se publicaba en Buenos Aires. El artículo en cuestión, apareció en la edición del 03 de mayo. Bajo el título "El Ferrocarril Central Argentino" da cuenta que "... el 1° de mayo de 1866, se ha abierto al tráfico público el Ferrocarril Central Argentino, es una fecha que merecerá ser recordada en esta República. Es probable que, desde la Independencia, no se produce en las Provincias un evento así de grande o que haya tenido una importancia seguro duradera, como este triunfo de Wheelwright, ¡ésta es la victoria de la civilización!". (Ver Documento 11)

Si nos detenemos en los esquemas horarios, merece mencionarse el desconocimiento, por parte de los editores del periódico "The Standard", de los nombres de las estaciones; por ejemplo, nos encontramos con los originales "Carcaranal", "Carcarañal", "Bellville", "Ballusteres", "Segundo" o "Cordova".

Bajo el régimen de un servicio diario de ida y vuelta, el siguiente mojón que recibió al nuevo transporte fue Frayle Muerto (población, luego rebautizada como Bell Ville por el Presidente Sarmiento).

A partir de aquí, con diversos ardides de la Empresa, el proceso comenzó a demorarse; de hecho, hubo que esperar al 1° de setiembre de 1867 para que Villa Nueva le deje lugar a la nueva Villa María donde, ese día, se le da la bienvenida al tren.

 

Mapa Laberge 1867

 

Luego, insumió otros casi tres años más para que la red llegara a Córdoba. El Estado Nacional, a su costa, se hizo cargo de esta parte de la obra. Una vez completado todo el trayecto, la integralidad de la administración le fue entregada al Consorcio inglés.

El 10 de agosto de 1869, estaba listo el trayecto de Villa María a Chañares; el 17 de setiembre, de Chañares a Oncativo; el 17 de marzo, era recibido en Laguna Larga; en Río Segundo, llegó el 1º de mayo de 1870.

El 15 de mayo de ese año, el Diario "El Nuevo Mundo" de Rosario informa que el siguiente martes un servicio ferroviario especial y gratuito se despacharía desde esa ciudad a Córdoba a modo de viaje inaugural de la nueva traza férrea. El periódico se ocupa de lamentar que tan solo se haya ofrecido un solo servicio sin costo mientras que, cuando se inauguró el ferrocarril de Valparaíso a Santiago en Chile, el beneficio se extendió durante "... tres días".

 

 

A poco más de un mes del asesinato de Justo José de Urquiza en su Palacio San José de Concepción de Uruguay en Entre Ríos, el martes 17 de mayo de 1870 se produce la llegada del primer convoy. La crónica periodística de la época describe que "... un tren especial partió de Rosario transportando algo más de 300 visitantes que ocuparon de caras extrañas cada rincón de la anciana ciudad de Córdoba donde nunca se había producido una invasión así desde su fundación, hace 340 años".

El siguiente detalle, publicado en el Periódico "The Standard", nos da cuenta de: los horarios brindados entre Rosario y Córdoba y viceversa; el valor de los pasajes expresados en pesos fuertes y pesos bolivianos de ida y de ida y vuelta para la primera y tercera clase; el costo del servicio telegráfico para las primeras diez palabras y las siguientes decenas o fracciones de diez, con el beneficio extra para aquellos telegramas que, recibidos en Rosario, incluirán la entrega al domicilio del remitente siempre que el mismo no supere una distancia máxima de 20 cuadras de la Estación. (Ver Documento 11)

 

 

Aún cuando el Ingeniero Pompeyo Moneta, comisionado para hacerse cargo de la inspección general de la obra, informa que faltaba la construcción de algunas estaciones, el servicio telegráfico estaba incompleto, no existían cercos de alambrados a lo largo de la traza ni la suficiente señalización, se decidió proceder igual a la inauguración.

Un Decreto, dictado el 16 de mayo por el Presidente Domingo Faustino Sarmiento, estipulaba que, "... por ser éste uno de los mayores eventos que la República haya jamás visto y un triunfo de la civilización logrado por el esfuerzo del pueblo de Argentina y de la Divina Providencia, el Presidente de la República decreta: 1. Las banderas nacionales deberán flamear, el 17 de mayo, en todos los edificios públicos; 2. En el momento que, por telégrafo, se informe que está comenzando el acto de inauguración, un saludo de 21 cañonazos deberán ejecutarse desde el fuerte; 3. El Reverendo Obispo de Córdoba transmitirá por telégrafo la bendición a toda la República en ocasión de tan auspicioso evento; 4. Convocar a los Gobernadores de Buenos Aires y Santa Fe a que sean invitados a la ceremonia; 5. El Ministro del Interior será delegado en representación del Gobierno Nacional".

 

 

Estación FCCA - Ciudad de Córdoba ("Bosquejo de la Provincia de Córdoba" - Siglo XIX)

 

Apelando al diario "The Standard" podemos acceder a un relato que, a lo largo de los días siguientes, con una visión enmarcada en obvios, particulares y bien definidos intereses, describe los detalles de la ceremonia de inauguración. El protocolo fue el previsto por el Decreto Presidencial y la actividad festiva ocupó el 18 de mayo hasta altas horas de la noche y días subsiguientes. (Ver Documento 12)

Si bien el acto central se habría de realizar, por la tarde en la Estación de Córdoba, luego de la bendición de la locomotora por el Obispo José Vicente Ramírez de Arellano de Córdoba, una comitiva realizó el trayecto hasta Río Segundo para apreciar el puente construído sobre dicho curso fluvial. El Periódico Ilustrado rosarino "El Album" publica, años después, una descripción de dicha obra acompañándola de un dibujo que nos permite apreciar lo significativo de la ingeniería aplicada. Según el texto "... los planos de este magnífico puente, uno de los más extensos que existen en este país y quizás de los más sólidos, han sido traídos de Inglaterra. El puente sobre el Río Segundo tiene 385 m de longitud, con 36 tramos de 10,65 m de largo, de centro a centro. A un kilómetro más allá del puente está situada la Estación de Río Segundo en un lindo paraje rodeado de árboles y a propósito para ser, con el tiempo, ... el punto de reunión para las familias que acostumbran en el verano gozar de las delicias del campo".

 

Puente sobre el Río Segundo - Periódico Ilustrado "El Album"

 

En la Estación de Río Segundo estaba especialmente acondicionado y ornado un amplio espacio donde tiene lugar un almuerzo para agasajar a los selectos invitados. (Ver Documento 12)

Acorde a lo pautado en el cronograma de festejos, una vez regresados a Córdoba y luego de numerosos discursos, el Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield, por entonces Ministro del Interior, será quien pronuncie la alocución central en nombre del Presidente Sarmiento.

El autor del Código Civil, demostrando una vez más su versatilidad frente a los diversos momentos históricos que le tocó vivir, se extendió en una presentación donde el centro argumental estuvo fundado en las pautas de la filosofía imperante por esos tiempos: el triunfo del progreso y la civilización por encima de la barbarie, una apertura desregulada hacia el mundo, la libre navegación de los ríos y el desigual libre mercado.

 

Refiriéndose a Córdoba reflexiona que:"... no puedo prescindir de recuerdos que me traen estos lugares ... donde con más empeño y heroísmo luchó la civilización de la República con la sangrienta barbarie de los Caudillos López, Quiroga y Rosas. Yo vi más de mil cadáveres de los soldados del terrible Quiroga y ahora, acabo de pasar por Oncativo donde un ilustre general de esta ciudad acabó con las hordas que bajaban desde las provincias del oeste ... las matanzas y el robo, parecidas a las incursiones de los salvajes, fue el gobierno que por tantos años ha sufrido esta provincia; pero, al fin, una reacción ha acabado con los funestos caudillos comenzando una época donde privan el orden y los principios. La Providencia me ha concedido una larga vida ya que, después de haber dejado Córdoba hace 40 años en la más espantosa situación, luego de haber visto las horribles caras de la lucha de la barbarie ... de haber visto morir tantos amigos, me permito participar el gran beneficio que se premia al país de mi nacimiento luego de tantos años de sacrificios por la causa de la verdad, de la moral y de la paz".

Dalmacio Vélez Sársfield

El Ministro, continuó expresando que "... esta obra que estamos inaugurando, no pasará jamás; las tempestades políticas no podrán destruirla ni impedir su fuerza de progreso para todos los intereses sociales ... ella creará fuentes inagotables de riqueza ... ella viene a despertar a estos pueblos del letargo en que han vivido, a desterrar el ocio". Tal como se lee, con claridad expone al estereotipo del habitante del interior asociado a la indolencia y la vagancia.

El ferrocarril le permitirá a Córdoba ver "... llegar a su vasto y rico territorio las ciencias que descubrirán los tesoros que encierra". Según su exposición, a la Docta "... vendrán las producciones de las provincias del norte y del oeste para que, por medio del ferrocarril se conduzcan a los puertos fluviales, [donde] ... por la creación de la aduana de depósitos, la importación desde los mercados de Europa será más pronta y con menos gastos".

Luego de agradecer a Urquiza por ser el impulsor de la iniciativa, le dedicó un reconocimiento particular a Mitre por ser el que "... no dispensó de sacrificio alguno para procurarle todos los medios que fuesen necesarios para que el proyecto llegara a su término". Sería oportuno preguntarse cuáles han sido los "sacrificios" que no se ha dispensado el anterior Presidente Mitre.

Por último, Vélez Sársfield agradeció a "... la Compañía que ha construído esta obra monumental, demostrándonos en sus trabajos que no la guiaba un principio de utilidad particular" [sobre lo que ya reflexionaremos] y a su "... jefe como el regenerador de los pueblos argentinos, como quien ha transformado un extenso y desierto territorio en poblados laborales y morales".

 

Al día siguiente, se realiza un Te Deum oficiado por el Obispo Arellano en la Catedral de Córdoba. La nota llamativa de la ceremonia religiosa la dio el organista de la Catedral quien, concluido el oficio y las obligadas bendiciones, ejecutó "Dios salve a la Reina" ("God save the Queen"). (Ver Documento 12)

 

 

Obispo José Vicente Ramírez de Arellano y Hotel de La Paz

 

Los festejos continuaron por la tarde con un lunch en el Hotel de La Paz donde se alojaba el Sr. Wheelwright; mientras que, por la noche, se llevó adelante un gran baile en el Casino. Al día siguiente, se continuó con un desayuno campestre en Saldán y una posterior cena.

Todos los presentes a la ostentosa inauguración ocultaron en sus exposiciones una realidad muy distante de lo que se estaba festejando: solo las Estaciones de Bell Ville y Villa María se podrían considerar como tales, el resto eran precarios apeaderos en medio del desierto donde se emplazaba un precario cuarto de madera de unos 4 a 5 metros cuadrados; faltaba buena parte de la señalización; no se alambró a ambos lados del tendido férreo con los cual, la usual presencia de manadas de animales vacunos y caballar se convertía en un peligro latente para el tránsito férreo; no se fomentó la población; la red telegráfica estaba incompleta; había insuficiente disposición de vagones para pasajeros y menos aún, de carga; ninguna predisposición en generar caminos de acceso a los apeaderos; falta de cruces seguros; incumplimiento en la provisión de personal suficiente e idóneo que garantizara el adecuado y seguro funcionamiento del servicio; arbitraria discrecionalidad en la fijación de tarifas; total desligue de responsabilidad sobre los daños provocados sobre pasajeros o mercadería transportada. Finalmente, siempre quedó la duda sobre la calidad de los materiales utilizados, si éstos eran nuevos o usados resultantes de renovaciones ferroviarias en los países de origen.

 

Locomotora "Córdova 01" utilizada para probar el tendido ferroviario del FCCA

 

Locomotora "Santa Fe 01" utilizada en los orígenes del servicio del FCCA

 

Convoy del FCCA con locomotora de fabricación estadounidense - Primera década del siglo XX

 

El Ferrocarril Central Argentino. La historia detrás del relato oficial.

 

Para transitar la escabrosa historia oculta tras el relato oficial, es imprescindible recurrir a la "Historia de los Ferrocarriles Argentinos" de Raúl Scalabrini Ortiz.

Ya habíamos hecho mención que, en la Ley votada en 1862, el costo por milla definido por Campbell en sus estudios se incrementa, sin razón válida, en un 50% y que William Wheelwright pasó a controlar el pleno manejo de los planos realizados por el Ingeniero estadounidense. En dicha norma se garantiza a la empresa contratista una renta mínima de 7% que, por aumento en el valor de la milla, devino en un rendimiento de poco más del 11% anual con respecto al presupuesto real calculado por Campbell. Este beneficio se comenzó a aplicar desde lo definido como inicio de la obra; en este caso, aquellos 700 metros del simple movimiento de tierras para los días de la firma del contrato.

Este desmesurado rédito de 1% mensual respaldado por el mismo Estado, tentó a un grupo de interesados nacionales de Rosario para hacerse cargo del proyecto. Dicha positiva propuesta fue desestimada al no depositar la debida caución estipulada en la Ley; lo paradójico, es que Wheelwright tampoco lo había hecho, siendo el Gobierno quien terminó cubriendo dicha obligación en 1863.

Campbell juzgaba que el país disponía de suficiente capital propio en oro para afrontar la importación del material pesado y que la nación disponía de la mano de obra no especializada a bajo costo y rentados de igual modo que se hacía con los empleados públicos. Según el topógrafo, solo debía recurrirse a profesionales en el extranjero; quizás el especialista desconocía que Argentina ya disponía de jóvenes ingenieros; con lo cual, su última sugerencia tampoco era totalmente imprescindible.

Si nos detenemos que, en el presupuesto original, el material a importar (locomotoras, vagones, rieles, puentes, etc.) tenía un estimado de 2,8 millones de pesos fuertes, si seguimos el razonamiento de Scalabrini Ortiz y vemos que la exportación nacional en 1865 fue de un poco más de 26 millones de pesos fuertes; deteniéndonos en el desglose del balance de gastos confeccionado por el Ministerio de Hacienda en 1866, comprobamos que el Estado declara, entre otros rubros, pagos anuales por más de 3 millones de pesos fuertes en importar bebidas y por encima de 5 millones de pesos fuertes, en comestibles. Concluye el autor que "... con menos de lo que se gastó en bebidas en 1865 se hubieran pagado todos los materiales extranjeros necesarios". Sustentado en la idea del libre mercado, los productos ingresaban sin aranceles; en aquel tiempo, grabar estos bienes suntuarios para cubrir buena parte del gasto, era absolutamente utópico. A título de ejemplo, el Ministro de Hacienda Lucas González firma documentos a favor del FCCA y tiempo después, habiendo dejado el cargo público e ingresado al Concesionario, refrenda documentación como Representante de dicha Empresa.

Como consecuencia de la lectura socio política cultivada desde la porteñidad, de su visión europeo céntrica y de su maniqueísta construcción del estereotipo del habitante del vasto y desolado territorio interior, desde el poder se tomó una decisión deliberada: invisibilizar e ignorar el sufrimiento de un altísimo numero de población que había sobrevivido gracias a las caravanas de transporte de mercaderías y pasajeros, a los servicios de mensajería y a la administración de las postas. Puesta a competir con el poderoso monopolio férreo, esa masa laboral que generaba el vital movimiento económico en el interior del país, indefensa, quedó condenada a la estigmatización, la marginación y la miseria. Scalabrini Ortiz evalúa que son afectadas unas 10000 personas de modo directo y 50000 si se incluye a los indirectos; en la práctica "... nadie pensó en resarcirlos de la pérdida de una concesión implícita, obtenida por tradición y buen uso". A esa crisis humana se le agregó la preeminencia del título de propiedad por encima del previo derecho de ocupación y así, "... boyeros, arrieros y troperos fueron otra clase de argentinos aniquilados a la inactividad. Las orillas de los pueblos los acogieron piadosamente a todos, donde con capciosas frases sus virtudes se tergiversarían en vicios; su valor en compadrada; su estoicismo en insensibilidad; su altivez en cerrilidad. Los campos que eran de todos, terminaron siendo de nadie, siendo de seres incorpóreos que viven en lejanas tierras de ultramar".

 

"En camino hacia el mercado de Córdoba" - Foto de A. W. Boote, 1913 ("The Amazing Argentine")  

 

Tal como ya hemos mencionado, la Ley dictada en 1862 debió ser enmendada en mayo de 1863 como consecuencia de las exigencias de Whellwright frente al Ministro del Interior Rawson y que, aceptadas por el Gobierno de Mitre, fueron rubricadas por las partes en el contrato de marzo de 1863 (dos meses antes del tratamiento en las Cámaras).

 

Sobre la rapidez de la aprobación del acuerdo por parte del Congreso, Scalabrini Ortiz dirá que "... los gobiernos inestables y sin anuencias firmes en los corazones de los pueblos jamás han podido resistir la conminatoria habilidad de la diplomacia inglesa. El contrato se aprobó el mismo día y Wheelwright partió hacia Inglaterra con su convenio formalizado y erigido en escritura ... el que permitirá que el Ministro británico Edward Thornton y el Cónsul Frank Parrish aparezcan como fuertes accionistas del FCCA".

La concesión de la legua a ambos lados de la red, habilitó otro resquicio para beneficio del Concesionario. Si bien Wheelwright estaba obligado a respetar el plano de Campbell, comenzó a hacerle variantes para que la traza se tendiese por tierras que la Empresa compraba a muy bajo costo apostando a la renta futura. Dentro de esta estrategia, por ejemplo, eligió y tomó terrenos más alejados del puerto de Rosario (sitio previsto en el proyecto original) para levantar la terminal ferroviaria.

T. Armstrong y E. Thornton

 

Según la "Historia de los Ferrocarriles Argentinos", los cinco logros del estadounidense son: la restitución de la cláusula de cesión a la Compañía de una legua de tierra a cada lado del tendido (una significativa carga para el erario público ya que solo una reducida parte eran de propiedad fiscal mientras que el resto debieron ser adquiridas por el Estado luego de tener que dictar una ley de expropiación, hasta entonces, inexistente); una garantía de capital de 6400 libras la milla (Campbell fijaba este valor en 3600 libras por milla); se fija un 45% de las ingresos brutos como gasto de explotación (número que se elevaría, para beneficio de la Empresa, luego al 53%); la exención de la obligación del depósito de la garantía de caución y fuertes condicionantes para evitar que el Estado pueda intervenir en la regulación de las tarifas, quedando éstas a discreción de un monopolio sin competencia alguna.

 

"La Ley 5315, llamada Mitre"

y "La otra Ley Mitre"

Sesión del Senado del 04/08/1927 (Fragmentos)

 

"... la Ley 5315  es el instrumento entregado por la clase gobernante argentina, por el régimen, a las empresas extranjeras, para que pesaran sin piedad sobre la producción argentina, estableciendo nuevas normas para determinar la cuenta capital en las empresas. Según esta ley nueva, el capital de las empresas lo formarían, también, las operaciones de crédito que éstas realicen en el extranjero, fuera de toda fiscalización por el gobierno argentino, y las tarifas las establecerían en adelante las propias empresas, consultando el 17% de sus entradas brutas, los gastos de explotación que no debían pasar del 60% del capital invertido. En una palabra, con estas exposiciones abstrusas y malévolas, las empresas quedaban facultadas para imponer el régimen de sus tarifas sin la intervención directa del Poder Ejecutivo como lo establece la Ley 2835. No conforme con tan monstruosas franquicias, la Ley Mitre imponía la liberación de todo impuesto municipal, provincial y de todo orden a las empresas y libraba de derechos aduaneros a todos los materiales introducidos por las empresas para la explotación y construcción de las líneas a cambio de lo siguiente, que fue el cebo que se engañó la credulidad indirecta de las gentes; que de las entradas brutas de las empresas, se destinaría el 3% para la construcción de caminos de acceso a las estaciones".

"... por una coincidencia extraña y para mí bastante dolorosa, existe otra Ley Mitre a la que no se conoce con ese nombre y es votada por este cuerpo en 1863, por lo cual se concede al actual Ferrocarril Central Argentino - una sociedad anónima formada por el Ingeniero Wheelwright - una legua de tierra a cada lado de la vía férrea que había de construir entre Rosario y Córdoba, habiéndose en este mismo cuerpo dictado con un año de anterioridad. Esto es, en 1862, otra Ley por la cual se aprobaban los estatutos de una llamada 'compañía de tierras', la que se organizaba para apoderarse de las que el gobierno del general Mitre debía entregar a la empresa que representaba el Ingeniero Wheelwright. La empresa se obligaba a colonizar en cinco años los campos que se le donaban, bajo pena de nulidad en la concesión, si así no lo hacía. El gobierno argentino jamás reclamó el cumplimiento de esa cláusula. Las tierras permanecieron yermas en poder de los nuevos dueños, por década y décadas y aún en el presente, la Compañía de Tierras posee extensiones que comercializa por metros y a precios exorbitantes. Las zonas que se entregaron al dominio de empresas extrajeras, eran aquellas donde se habían reconcentrado los núcleos de población más tradicional y civilizada de la República. Los habitantes de ricas comarcas fueron desalojados, pagándoseles indemnizaciones ridículas, que casi nunca se hicieron efectivas. Esa es la otra Ley Mitre, la concesión más monstruosa que existe en los anales humillantes en donde constan las entregas de los jirones territoriales al dominio de los capitales extranjeros. Urquiza se negó a otorgar esa concesión. En virtud de ella se desalojó de su centro, de su hogar, de la tierra que había poblado y defendido, a los núcleos civilizados de argentinos que vivían a lo largo del camino tradicional que conducía de Buenos Aires al Alto Perú; porque por él corre, en la casi totalidad de su extensión, la vía férrea de Rosario a Córdoba".

 

Dr. Ricardo Caballero

Revista "Crisis" - Nº 28 - Buenos Aires, agosto 1975

"Carnet" - Fermín Chávez

 

Para 1865, el estadounidense, disfrutando de las ganancias obtenidas y por obtener, había bajado su perfil dejando a Thomas Armstrong en el papel de Representante local.

Como hemos ya descripto, la obra se detiene en Villa Nueva. El servicio, por la falta de población y de la producción asociada era, obvia y absolutamente, deficitario. No era una sorpresa para la Empresa; por el contrario, cubierto por la garantía de un Estado que en dos años debió transferirle 200 mil pesos fuertes, no necesitaba otra cosa que esperar que hiciese eclosión la desesperación del Gobierno. De hecho, el servicio era prestado con deliberada desidia al punto que los costos eran superiores al histórico recurso del transporte por carretas; el cumplimiento de los horarios, el trato a los pasajeros y las mercaderías eran, decididamente, malos. La respuesta termina siendo un Decreto del 12 de setiembre de 1867 que autoriza un aporte financiero extra del Estado Nacional por un millón y medio de pesos fuertes para completar el trayecto a Córdoba y en paralelo, por Decreto del 15 de noviembre de 1867, asumir el costo de la construcción de ramales secundarios como el tendido de Villa Nueva hacia Río Cuarto, San Luis y Mendoza.

Scalabrini Ortiz, con crudeza, expone como se acordó el aporte económico de 1500000 $ fuertes firmado por el Ministro de Hacienda Lucas González con Thomas Armstrong. Según el autor "... la mitad en quince mensualidades de 10000 libras cada una" y la otra mitad, "... con títulos nacionales con un 6% de interés anual y un 1% de amortización ... que la Compañía del FCCA tomará al 75% de su valor nominal". Por entonces, el Gobierno Nacional había solicitado a Santa Fe y Córdoba que liberen del pago de impuestos provinciales a la Empresa. Seguían así, multiplicándose los nuevos y rentables beneficios.

Aún cuando el contrato obligaba que la administración de la Compañía debía establecerse en Argentina, la sede comercial y financiera de la Empresa estaba afincada en Londres bajo el argumento que los mayores inversionistas eran ingleses. Se llegó al extremo que, con la intención "... de salvar ciertos inconvenientes que oponían las leyes inglesas", las acciones que eran de propiedad del Gobierno Nacional fueron anotadas a nombre de William Wheelwright.

Radicada entonces en Londres, quedaba claro hacia donde se iban a dirigir las regalías y el manejo impositivo y judicial. Recurriendo al Periódico "The Standard" y si bien el órgano periodístico tiene una posición favorable a los intereses ingleses, recién hacia fines de 1870, en él podemos acceder a la opinión que el Procurador General de la Nación le eleva sobre este tema al Presidente Sarmiento quien, sustentado en dichas consideraciones, emite un Decreto intimando al Representante local de la Compañía a que proceda a la radicación domiciliaria de la Empresa en nuestro país; así como, también, los libros contables y el manejo local de capitales y dividendos. (Ver Documento 13)

 

Aviso de refuerzo del servicio del FCCA con motivo de la Exposición Nacional en Córdoba - Octubre de 1871

 

Será el mismo Dalmacio Vélez Sársfield quien, en la Memoria de 1871, enumerará el largo listado de incumplimientos de compromisos contractuales; si bien éstas eran razones que explicaban el deficitario rendimiento de la explotación, también exhibían como, en nada, afectaba a la Empresa ya que el Estado no dejaba de abonar la garantía del 7%. Bajo este concepto, entre 1867 y 1879, el Gobierno había depositado a favor de la Compañía alrededor de dos millones de pesos fuertes, la mitad de lo que Campbell había calculado como costo total de la obra. En paralelo, el hecho que el Estado se hiciese cargo de las ampliación de la traza de Córdoba hacia el norte y desde Villa María hacia el oeste, aumentó aún más el valor patrimonial del territorio entregado, beneficiando a la administración extranjera. En relación a la línea a Chile el interés empresarial estaba puesto en que además, una vez concluída, le permitiría a Gran Bretaña acceder a una notable disminución de costos en los intercambios comerciales con sus colonias en Oceanía y Asia. 

Como se ve, el FCCA no necesitaba que el servicio funcionara con eficiencia, todo lo contrario, su mejor negocio en lo inmediato residía en el aporte garante del erario nacional, el control accionario, el manejo impositivo y de ganancias en Londres y el permanente revalúo de las tierras.

Ya en 1872, con tan solo dos años de inaugurada la red, las tierras vecinas al tendido ferroviario ya habían multiplicado 50 veces su valor original.

Para la misma época, otra epidemia contaminará la economía local, la especulación financiera deviene en un hábito argentino que, con distintos astutos recursos durará hasta nuestros días; el recién creado Banco Hipotecario Provincial entregaba préstamos consistentes en cédulas a cambio de una garantía sobre una propiedad del solicitante; dichos documentos, aún por debajo de su valor nominal, eran inmediatamente vendidos por dinero en efectivo que se utilizaba para comprar nuevas tierras sobre las cuales se solicitaba un nuevo préstamo. El posterior proceso inflacionario terminó licuando el valor de las deudas frente al Banco. Así, sin esfuerzo alguno, el negocio rendía suculentas ganancias en patrimonio rural en detrimento de las arcas del Banco estatal.

Recién después de ser inaugurada la traza Rosario - Córdoba, se funda la "Compañía de Tierras del Central Argentino" con oficinas en Berna (Suiza), la dirección del Ingeniero William Perkins y un capital de 130000 libras, de dicho fondo solo se usa una parte para la compra de tierras a precio de liquidación que, sumadas a las entregadas por el Estado a cada lado del tendido férreo, significaron una mayúscula capitalización patrimonial para la Empresa. Para publicitar en Europa las tierras argentinas, Perkins aseguraba que, "... definitivamente, no conozco país en el mundo donde se respete a los extranjeros tanto como en la República Argentina". El Director de la "Compañía de Tierras" produjo un vasto intercambio epistolar que fue recopilado en "Letters, concerning the country of the Argentine Republic". De dicho archivo rescatamos una carta que, rubricada por William Perkins, contiene las respuestas a las inquietudes más usuales de los potenciales interesados en adquirir tierras en nuestro país. Para exponer el espíritu de la misma, nos detenemos en la última pregunta sobre si es necesario proveerse de armas: "No, salvo que el emigrante quiera radicarse en la frontera. De todos modos, no está mal contar con un arma en casa; pero, con ningún otro propósito que no sea dispararle a las perdices o para algún otro juego". (Ver Documento 18

 

"Las vizcachas"

(Fragmentos)

 

"Creí fracasar en mi gestión ante aquel Ministro de modales y costumbres a la europea, que desde su alto sitial, había propulsado las formas más avanzadas de la explotación científica de la tierra. Iba a solicitarle en medio de su tarea renovadora, que mitigara para mi propiedad rural los efectos de la ley que ordena la destrucción de los pueblos de vizcachas.

Mientras esperaba la resolución ministerial los recuerdos me arrastraban a los años de mi niñez. Al través de sus brumas nostálgicas, veía las vizcachas en su horario de la oración cerrada, yendo de un pueblo a otro con su saltito característico.

En medio de estos recuerdos de estas indefinidas nostalgias que cantan amargamente en mi corazón, se abrió la puerta del despacho y fui introducido en él, para comunicárseme la resolución ministerial. Entre sonriente y serio me dijo que podía salvar la población de vizcacha, siempre que las cercara con alambre tejido, para impedir las incursiones nocturnas de sus habitantes, en los sembrados vecinos. Había yo vencido a los que pedían la extinción de las vizcachas. No me causó extrañeza el encarnizamiento de los chacareros. Ellos no vinieron, ya los sé, desde tan lejos a nuestra tierra, sino para extraer de su entraña fecunda, el oro que ha de prolongar el privilegio. Para éso la tierra argentina fue regalada o enajenada a extranjeros, como si fuera herencia de proscriptos.

Mientras yo pueda, el pedazo de suelo que aún conservo, se levantará entre los trigales como un símbolo de la vieja patria que no debió morir. Ese resto de llanura natal, poético y sombrío, recordará a los hombres de mi raza, su pasado, su heroísmo, la fuente vernácula de donde arranca su aristocracia espiritual, su desamparo y la injusticia perpetrada por los dirigentes de la República, al entregar a manos mercenarias la heredad argentina".

Dr. Ricardo Caballero

Revista "Nativa" - Año XII Nº 144 - Buenos Aires, diciembre de 1935

"Páginas literarias del último caudillo" - Compilación: F. Rojo y A. Ivern

 

Si el Estado, tal lo sugerido por Allan Campbell, se hubiese hecho cargo del manejo de la comercialización de las tierras, el costo total de la obra ferroviaria se habría pagado con recursos genuinos y propios sin recurrir al endeudamiento externo.

De acuerdo al compromiso contractual original la Compañía Concesionaria estaba obligada a propiciar el asentamiento poblacional; sin embargo hacia 1871, la "Compañía de Tierras" solo había fundado unos pocos pueblos: Berstandt, Cañada de Gómez, Carcarañá, Tortugas y San Gerónimo. Hacia 1880, si bien se impulsaron numerosas pequeñas colonias, la mayoría de las tierras continuaban vírgenes; el objetivo no era otro que el de seguir esperando el constante revalúo de las propiedades.

Para 1885 y según Scalabrini Ortiz en su trabajo de investigación, los apellidos predominantes a lo largo del tendido eran "... Casey con 204000 hectáreas, Mackenzie con 40 leguas cuadradas, Runciman, Tunder, Daly, Maxwell, Brett, Gahn, Lett, Kavanagh, Hutchinson, Mooney, Leahy, Mc. Nally, Loughrey, Barnett, Slater, Pilling, Winterbotham y ... Thomas Armstrong con 99000 hectáreas".

En 1887 la "Compañía de Tierras" deviene en "Compañía de Tierras e Inversionista Limitada" con la que se gestan en los siguientes años: Armstrong, Marcos Juárez, San Marcos, Ballesteros, etc.

Recurriendo al "Catálogo de Planos de los Registros Notariales" rescatamos que, en 1895 y con la firma del Escribano Adscripto Feliciano Peralta, se rubrica "... el plano confeccionado por la 'Argentine Land and Investment Company Limited' de Rosario y que acompaña una escritura de venta a favor del Doctor Ramón J. Cárcano, vecino de la ciudad de Buenos Aires. El terreno ocupado por la vía férrea y la estación Cárcano dividía la traza urbana en dos partes, Norte y Sur, con sus respectivas plazas y manzanas reservadas para edificios públicos, ambas ubicadas sobre la misma línea del centro de la localidad (éste ubicado en propiedad del FF.CC. Argentino)".

 

Con el fin del siglo XIX, Francesco Scardin parte de Bell Ville  con el deseo de llegar a Ballesteros; su experiencia, volcada en el libro "La Argentina y el trabajo", nos permite saber que lo hace transitando por un camino que, "... en largos trechos, a causa de una reciente lluvia, está interrumpido por enormes cenagales donde el vehículo se entierra en el fango hasta el eje de las ruedas. Llegando a Zuviría, o sea a la mitad del camino, creí conveniente abandonar la volanta para continuar en un tren de carga que por allí pasaba en ese momento. Pero, ¡en qué condiciones!

Antes de conseguir lugar en el último vagón, entre los equipajes y de pie, aun habiendo pagado pasaje de primera clase, debí firmar una declaración obligatoria en la que aceptaba viajar en ese tren sin que a la empresa le incumbiese responsabilidad alguna por los peligros eventuales.

¡Absolutamente peor que una encomienda! En cuanto a peligros no me di cuenta que existiera otro que no fuera el de no llegar jamás, tan lenta era la marcha del convoy".

"La Argentina y el trabajo" de

Francesco Scardin

 

Cuando el país transitaba los años de la Confederación y de cara a financiar este proyecto ferroviario, tanto Urquiza como la Gobernación de Buenos Aires, coincidían ofreciendo la libre navegación de los ríos y darle solución a la situación pendiente con la deuda externa tomada con la financiera inglesa Baring & Bros. Los pagos de dicha onerosa e inmoral carga habían quedado congelados por decisión política de la administración de Juan Manuel de Rosas.

Unificado el país luego de Pavón, se decide regularizar la situación crediticia pendiente tras aceptar la totalidad de las condiciones impuestas; el acceso a nuevos créditos con la banca extranjera se reinicia con el único y frágil respaldo en la confianza que la exportación de alimentos básicos permitan, a futuro, cubrir los compromisos financieros.

En 1891, el semanario satírico "El Quijote" fundado por Eduardo Sojo supo hacer pública la desventajosa negociación para el país con los acreedores ingleses.

En varias de sus ediciones de ese año, el periódico se ocupa del tema. Respecto a la situación del Banco Provincia creado por Rivadavia reflexiona que, "... en la época de su fundación, no se prodigaban los créditos, se limitaban cuando más a la mitad de lo que representaba la responsabilidad patrimonial del solicitante, pero en la seguridad que aquel crédito se aplicaría a la producción del país. Eso de dar 100 mil pesos moneda corriente, se tenía por caso raro y extraordinario; hoy o ayer, mejor dicho, la largueza no conocía límites: exacciones de 100 mil, 500 mil, 800 mil y hasta un millón han tenido lugar repetidas veces. El años 1882 el billete del Banco de la Provincia llegó a alcanzar premio sobre el oro. ¡Hoy, sus billetes valen menos de la tercera parte de su valor escrito!".

Los fondos de la banca nacional estaban exhaustos, a los especuladores internos se les permitió tomar voluminosos empréstitos que, luego, no pagaron declarándose insolventes, los acreedores externos ingleses reclamaban por las deudas contraídas y acumuladas a lo largo de décadas por los distintos estados nacionales. Esa era la acuciante realidad de la "próspera" Argentina de fines del siglo XIX.

El Estado Nacional, inaugurando una costumbre que se repetirá hasta nuestros días, nacionalizaba y asumía todas las deudas privadas y públicas. Para poder hacerlo, elige el camino de la refinanciación contrayendo nueva y usuraria deuda con, casi exclusivamente, los prestamistas ingleses.

La creatividad de los dibujantes del "Don Quijote", "Demócrito" José María Cao y "Heráclito" Manuel Mayol reproducen, a través de numerosas ilustraciones, aquellos críticos acontecimientos. Hemos seleccionado algunas pocas que muestran a un Banco Provincia que antes lucía con las arcas colmadas y que, para 1891, donde había dinero solo se conservan "clavos"; una institución que, con su "carta orgánica" quemada, es entregada a Inglaterra mientras el negociador de la banca británica, con típico sombrero de "colonizador", se alimenta con nuestros bienes y capitales, bebe de una copa conteniendo "sangre argentina" y se agencia de lo que tiene entre ojo y ojo, las "Islas Malvinas". El epígrafe concluye que, en el plato y para el pueblo, solo quedan los "huesos" representados en "cables" que lo atan a los "empréstitos".

Otra caricatura, muestra a una desnuda representación Patria que queda abandonada sobre un cúmulo de deudas mientras que los referentes políticos de la generación del '90 escapan llevándose los últimos bienes de la Nación. La indefensa figura es apropiada al ser envuelta por el representante colonial inglés con su bandera.

 

La Revista “Caras y Caretas” N°115 del 21 de setiembre de 1901 nos expone cual es la irónica realidad contrastante del estado de la economía durante el inicio del siglo XX. Frente a un cuadro, donde "La Hacienda" es representada por una famélica vaca cuyo cuerpo migra hacia los acreedores como consecuencia de Deudas y Empréstitos, el Presidente Julio Argentino Roca reflexiona: "Me parece que no mejora la perspectiva ni con el nuevo marco". El humor se vuelve un amargo rictus cuando en el interior del fascículo nos encontramos con una foto donde los gerentes y representantes de los Ferrocarriles locales se reúnen, por esos días, en un banquete en el Club de Residentes Extranjeros.

 

 

El epígrafe de la foto nos informa que "... no menos de trescientos millones de libras esterlinas se hallaban honorablemente representados alrededor de aquella mesa feliz, cuyas excelentes condiciones de solidez puestas a prueba durante varias horas solo hallarían parangón en lo escogido del menú y en el inmejorable humor de los comensales". En lo que respecta al Ferrocarril Central Argentino, entre los asistentes estaba Harding Green y Tomás R. Preston, en su carácter de Representantes y Henry Herbert Loveday, por esos días, tercer Gerente de la empresa desde su puesta en servicio. De hecho, el primer Gerente fue Henry Fisher quien es reemplazado, años más tarde, por James Craik; en 1895, asumirá el mencionado Loveday quien, en 1909, dejará esta responsabilidad en manos de Samuel Hale Pearson.

 

Henry Fisher. James Craik, Henry H. Loveday y Samuel H. Pearson

 

Embarcadero de Rosario circa 1900 - "The Argentine Year Book" y "Argentina y el Trabajo"

 

Aún con la recurrencia con que se ha demostrado la inviabilidad de la política de endeudamiento usando como garantía la exportación primarizada y del daño que provoca en los sectores populares, la historia argentina exhibe la constante recurrencia de un minoritario sector dirigencial, latifundista y prebendario que, una vez que acceden al poder, condicionan al pueblo a transitar el mismo penoso camino. (Ver Documento 14)

La desigual realidad social de fines del siglo XIX y el comienzo del XX es descripta por John Foster Fraser en "The Amazing Argentine - A new land of enterprise" cuando nos da cuenta que "... los ricos 'estancieros' destinan muy poco tiempo a estar en sus campos. Ellos son afectos a ser patrones ausentes. Disfrutan de los placeres de Europa. Además, sus esposas e hijas prefieren vivir en Buenos Aires antes que en el campo. La propiedad es dirigida por un Administrador. Suele haber, además, sub Administradores que son generalmente jóvenes ingleses atraídos por la posibilidad de hacer fortuna. Luego, están los peones nativos o italianos que se dedican al trabajo pesado. La vida en el campo es muy dura. Los hombres se ponen en pie de madrugada ... y su trabajo los ocupa hasta el anochecer cuando regresan a sus barracas. Es una vida extenuante donde no se conocen los placeres de la civilización".

El informe "Ferrocarriles de Sud América - Parte I: Argentina" elaborado en 1926 por el Departamento de Comercio de Estados Unidos confirma esta fragilidad al explicar que "... la posición económica de la Argentina depende totalmente en la colocación de sus productos agrícolas y de pastoreo en el mercado mundial; por ésto, su situación interna se ve muy afectada ante cambios en las condiciones de los mercados Americanos y Europeos".

Aquí, el documento incluye un gráfico donde se puede ver como, durante algunos años (1921 a 1923), los balances comerciales con EEUU ya expresan una relación deficitaria. El informe se ocupa de describir que, si bien el principal socio comercial es Europa, la relación con dicho continente tiene las mismas características que la que nos vincula con el país del norte; de hecho, mientras Argentina le exporta a esta Nación tan solo materias primas, importa de ella productos manufacturados con fuerte diferencial de valor agregado como es el caso de "... automóviles, máquinas de escribir y maquinaria especial".

 

 

El material elaborado por el Departamento Comercial estadounidense cierra este espacio consignando que la deuda pública nacional argentina, "... al 1° de enero de 1923, era de 2.187.710.000$ contra 1.331.985.000$ a finales de 1913. Durante este período la deuda nacional por habitante se incrementó de 177$ a 247$. Adicionalmente, la deuda consolidada provincial aumentó por encima de 500.000.000$ y la municipal por sobre los 200.000.000$". 

 

La composición folklórica "El arriero" del músico y poeta Atahualpa Yupanqui podría admitir una reescritura de sus versos donde, la nueva versión sería:

"Las deudas son de nosotros y la renta, bien ajena"

 

 

Ferrocarril Central Argentino. Estación y Pueblo de Ballesteros.

 

Para octubre de 1866 las vías del ferrocarril llegan a estos páramos. Aún cuando, para circular por el lugar, los trenes deberán esperar alrededor de un año, el solo tendido de los rieles hasta este sitio se asume, de modo arbitrario, como fecha de fundación del pueblo.

Si nos detenemos en dos horarios, temporalmente continuos, difundidos por el FCCA en el Periódico "The Standard" observamos que el servicio ofrecido desde mayo a setiembre de 1867 cubre el tramo de Rosario a Frayle Muerto. A partir de setiembre de este año se publicita la detención en la Estación de "Ballusteres" (SIC) como parte de una traza que ya está activa hasta Villa Nueva. (Ver Documento 11)

El lugar de detención era, en realidad, una plataforma o apeadero de poco más de 600 m previo a un puente construído por encima de lo que, en el lugar, se conocía y conoce como el Pozanjón. Nos referimos a una laguna que, vecina a la Estación, tiene una alimentación imprecisa que, aún con independencia de las lluvias, mantiene constante el nivel de sus aguas; esta característica ha fomentado la tradición popular de adjetivarla como "ojo de mar".

 

Horario del FCCA del trayecto Rosario - Villa Nueva y dibujo del puente sobre el Pozanjón por D. J. Ingrassia

incorporado en "Historia de Ballesteros" de José E. Cacciavillani

 

La construcción del edificio de la Estación deberá esperar unos años más hasta convertirse en realidad; la ausencia de población no justificaba su erección inmediata.

Iván Wielikosielek, en su artículo "Patrimonio arquitectónico de la Pampa Gringa" publicado en "El Diario del Centro del País" referido al cementerio de Ballesteros, nos informa que "... en el centro mismo de la necrópolis y a la sombra de los panteones modernos ... yace, desde 1905, Eloy Villarreal. Con su nombre grabado en una cruz de mármol, tiene en una placa de cobre un mensaje para la posteridad, 'Homenaje de la Municipalidad a uno de sus primeros pobladores'. Fallecido a los 71 años es considerado, según los historiadores, el primer ballesterense".

 

En su libro "Historia de Ballesteros", José E. Cacciavillani da cuenta que, hacia 1864, Villarreal llegó a la zona junto a Julián Paz con quien compartirá la instalación de un Mercado de Frutos del País.

El proyecto comercial era un tradicional Almacén de Ramos Generales donde se expendía una diversa variedad de productos entre los que se incluían harinas, cueros y sus manufacturas, forrajes, lanas, yerba, carnes conservadas con sal, etc. y que, una vez asentado, su influencia se expandirá hacia ambas costas del río Tercero apostando al beneficio que le aportaría la activación de la red férrea.

Según el autor y para esa época, "... la primera vivienda en Ballesteros perteneció a Don Laureano Alonso y que el primer árbol plantado fue de manos de Doña Santos Alonso".

Tumba de Eloy Villarreal

 

"Recuerdos, narraciones de tierra adentro"

(Fragmentos)

"Los Alonsos poseían el don de la música que les venía del padre, ciego y cantor en su vejez. En la esgrima del cuchillo, eran maestros. Jorge se destacaba entre todos. Recordaba canciones seculares oídas a su padre. Como cantor no fue igualado en aquellos tiempos en que florecía el canto criollo. Su voz, cálida y vibrante, de pasión varonil, imponía silencio en cuanto se alzaba en medio del bullicio de las reuniones gauchescas. Las almas más torvas se estremecían a su conjuro. Lo escuché por última vez, en una noche lejana, en los días de la decadencia del cantor y de la vida criolla. Me encontraba en el patio de nuestra casa de Ballesteros, cuando un eco inconfundible llegó a nuestros oídos, tan triste como un lamento que viniera del pasado, recto a nuestro corazón. Enronquecida por el alcohol, ya no tenía, sino a intervalos, aquel timbre que la caracterizara.

La vida fracasada y dolorosa del cantor, contaban las desoladas estrofas: 'Paloma tierna y constante / que habitas lujoso nido / escucha el canto sentido / de tu desgraciado amante'. Así empezaba la apasionada, la desgarradora décima que tantas veces conmovió, corazones amantes y amados, bajo los aleros, al pie de las ventanas florecidas de madreselvas, de los ranchos ahora en ruinas ... como el eco perdido de las cosas que fueron, flotaba esa canción antigua.

Como una ave herida planeaba la dolorosa serenata, sobre las oleadas victoriosas de las nuevas gentes, dueñas ahora de casi todos nuestros campos. Ella llevaba entre su ensangrentado plumaje, el espíritu de la vieja pampa, al que no han podido aprisionar los alambrados, ni los telégrafos, ni la mecánica que ha profanado su paisaje".

Dr. Ricardo Caballero

Revista "Nativa" - Año XI Nº 131 de noviembre de 1934

"Páginas literarias del último caudillo"

Compilación: F. Rojo y A. Ivern

Dr. Ricardo Caballero

 

En el libro "Wonderful Adventures" publicado en Filadelfia (EEUU) en 1874, se recopilan una serie de relatos acerca de diversas experiencias en territorios habitados por aborígenes a lo largo de América. En particular nos remitimos al texto escrito por William S. Parfitt bajo el título "Aventuras fronterizas en la República Argentina".

Parfitt es un joven Ingeniero de alrededor de 30 años quien, al llegar a Rosario en 1868 luego de varios meses en las provincias norteñas de nuestro país y estando alojado en el Hotel de la Paz, recibe una carta donde un amigo inglés residente en Buenos Aires le solicita que ayude a un muchacho francés de apellido Moustier  para que pueda llegar a unas tierras que el galo quería adquirir en cercanías de la Villa del Río Cuarto. Se trataban de dos leguas cuadradas con un casco de estancia levantado en adobe.

El referenciado, tentado por los bajos precios y deseoso de convertirse en criador de ovejas, ignoraba que dicha zona era en extremo riesgosa por el usual asedio de malones ranqueles.

Una vez encontrados en el Hotel, el Ingeniero intentó, sin exito, disuadir al joven relatándole su reciente experiencia en Frayle Muerto donde, en los días en que estuvo allí, fue testigo del sangriento ataque de un número elevado de indios que se llevaron consigo buena parte del ganado del lugar.

 

Luego de unos días que destinaron a organizarse y proveerse de armas, medicamentos, alimentos, monturas y abrigo suficiente, tomaron el recientemente inaugurado Ferrocarril Central Argentino hasta Frayle Muerto.

El autor nos brinda un interesante recuerdo de dicho viaje que se inicia muy temprano cuando deben apelar a un carro para transportar el equipaje hasta donde se emplaza "... una hermosa Estación y Talleres construidos con ladrillos hechos en el lugar con maquinaria propia a vapor".

El convoy partió a las 8:00h transitando "... una línea simple de cinco pies y medio de ancho de trocha, la que está tendida con los rieles asentados y sujetos sobre durmientes separados entre sí por unos tres pies y dispuesto el conjunto sobre el suelo conformando, así, una solo pieza que logra un apoyo suficiente. Los vagones y locomotoras son, creo, de fabricación estadounidense. Los primeros son tipo salón con puertas en ambos extremos donde hay una pequeña galería en la que se ubica un empleado controlador del freno. Los guardas como los pasajeros pueden desplazarse de un vagón a otro. Las locomotoras tienen, en el frente, 'apartavacas' para quitar el ganado que pueda cruzar la vía".

"Wonderful Adventures"

Sobre el viaje en particular, Parfitt nos describe que "... pasan por algunas grandes estancias y quintas para luego ingresar en las pampas salvajes y extensas de Santa Fe. Aquí, a cortos intervalos, cruzamos grupos de ganados salvajes y tropillas de caballos cimarrones que no se asustan por nuestro paso. Nos detuvimos en varias estaciones para la carga de agua y dejar víveres y provisiones para los encargados de los apeaderos y los empleados de la red férrea". Una vez ingresados en la Provincia de Córdoba, el viajero nos relata que se topan "... con grandes grupos de avestruces y ciervos colorados y a partir de seis leguas antes de llegar a Frayle Muerto pasamos por montes o pequeños bosques de algarrobo, tala, quebracho, todos habitados por pájaros de todos los tamaños y colores, desde águilas a colibríes, muchos muy buenos cantores. A las 4:50h de la tarde llegamos a nuestro destino, donde encontramos una buena, grande y sólida estación, con salas de espera y de refrigerio donde había dispuesto un servicio de cena a todo aquel pasajero que así lo deseara".

Indio, gaucho y técnica rural de enlazado de caballos cimarrones; ilustraciones incorporadas en

"Frontier Adventures in the Argentine Republic" de William S. Parfitt - "Wonderful Adventures"

 

En Frayle Muerto contrataron un vaqueano y caballos suficientes para emprender camino en dirección sur-sudoeste en procura de la Estancia de un inglés de apellido Ball, amigo de Parfitt. Dicha estancia se pensó para que funcionará como escala intermedia al destino final previsto en cercanías de Río Cuarto. La crónica reúne una colección de vicisitudes: desde una excursión de caza de pumas organizada por Ball, un amigo alemán de éste y los viajeros; la sorpresa del francés frente a la masiva presencia de vizcachas, el posterior abandono del vaqueano que, llevándose los caballos de reserva, deja a Parfitt y Moustier perdidos, sin alimentos y librados a su suerte; por último, el ataque que la pareja de aventureros sufren por parte de una partida de indios guiados por el vaqueano traicionero.

A pesar de las graves heridas que sufren producto de lanzazos durante la desigual pelea, logran huir sin destino claro; perdiendo mucha sangre, vagaron hambrientos durante cuatro días hasta que el azar los encontró con un lugareño que les dio amparo en su rancho.

 

Típica casa serrana cordobesa - "The Amazin Argentine - A new land of enterprise" de John Foster Fraser

 

Parfitt rememora que "... el nativo nos cocinó un cordero, nos convidó con mate y después de haber permanecido un tiempo para descansar, montó su caballo para indicarnos el camino a un pueblito llamado Ballesteros [se refiere a Ballesteros Sud] que estaba como a cuatro leguas de distancia y donde ... [al otro lado del río Tercero] ... había una estación del Ferrocarril Central Argentino. Llegamos a Ballesteros poco tiempo antes de la puesta del sol, encontrando un pequeño pueblo formado únicamente por ranchos de barro; pero, tan pronto como nuestro bondadoso guía informó de nuestras heridas y nuestro último encuentro con los indios, todos los habitantes parecieron rivalizar en bondad para con nosotros y pronto nos instalaron en una de las mejores viviendas con toda la atención posible".

George Briscoe Pilcher había nacido en Liverpool (Inglaterra) a principios de la década del '40 del siglo XIX; con espíritu aventurero y el fervor por incursionar en las nacientes técnicas de la fotografía se radicó en Uruguay donde formó familia; luego, a finales de los '70, cruza el Río de la Plata y encuentra asiento definitivo en la ciudad de Córdoba donde inauguró una casa de fotografía que, en este rubro, generará un material que se convertirá en el imprescindible acervo a consultar cuando el deseo es, con esta vital herramienta, recuperar aspectos del devenir histórico de la provincia.

De su cámara rescatamos la fotografía de la Estación de Ballesteros en el tiempo de los trabajos de construcción de trazas secundarias necesarias para fungir como ramales de maniobras. Esta imagen, que debe corresponder a los primeros años de los '80 del siglo XIX, nos ayuda a concluir que, en torno a la Estación, solo se extendía un desolado desierto y que su aspecto edilicio se ha conservado, sin cambio alguno, hasta los días de la desactivación de la línea durante la presidencia de Carlos S. Menem.

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Fotógrafo George Briscoe Pilcher - Estación de Ballesteros, construcción de ramal secundario

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Estación de Ballesteros luego de la desactivación de la línea férrea durante la década de los '90 del siglo XX

 

Ese paisaje fotografiado por Pilcher es el mismo que, a su paso por allí en 1881, el aventurero inglés Edward Frederick Knight describió en su libro "The Cruise of the 'Falcon' - A voyage to South America in a 30 ton Yacht". Extraemos de sus páginas que, tras abandonar Frayle Muerto a caballo, galoparon paralelos a la vía del FCCA en dirección oeste mientras un cálido viento norte les pegaba en la cara. La brisa les trajo un aroma ácido de vegetal quemado que anticipaba "... un incendio forestal que ardía lentamente sobre algunas leguas de terreno. Toda la hierba se ha consumido, los algarrobos se han carbonizado y lenguas de fuego saltan hambrientas aquí y allá. Entre el cielo caliente en lo alto y las cenizas abrasadas por debajo nuestro, nos  atrapó una sed incontrolable frente a la que, cualquier viejo bebedor, hubiera dado todo por saciarla; pero ¡ay!, no teníamos con qué.

Edward Frederick Knight y su libro "The Cruise of the 'Falcon' - A voyage to South America in a 30 ton Yacht"

 

Antes del anochecer llegamos a la estación de Ballesteros. Nuestra expectativa era encontrar un pequeño pueblo aquí; sin embargo lo que hayamos fueron dos o tres viviendas miserables; de las cuales, ninguna era una posada. La única construcción con un aspecto decente era la estación del ferrocarril; así que decidimos dirigirnos hacia ella y, para nuestra satisfacción, descubrimos que el Jefe de la misma era un inglés de apellido Coleson. Luego de nuestro complicado viaje, nos recibió con mucha hospitalidad y mientras le hacíamos honor a la abundante cena que nos brindó, nuestros caballos hacían lo mismo con su alfalfa y vainas de algarrobo. Hay varias estancias de nativos alrededor de Ballesteros [se refiere a Ballesteros Sud] donde, como buen preciado pueblo en ascenso, la autoridad sobre el mismo está asignada a un juez, un comisario de policía y un comandante militar". La sobremesa brinda el tiempo adecuado para que el anfitrión les relate anécdotas asociadas a estos tres personajes y que más tarde, Knight revivirá en su obra.

La presencia de la Estación tal como es visitada y descripta por Knight no se agota en asumir un cierto espíritu propio de las viejas postas. Si bien rodeada de una geografía donde abundaba la nada, al otro lado del Río Tercero transcurrían historias desde hacía décadas. Durante los '60 del siglo XIX, el desarrollo de los alfalfares en los campos que rodean Ballesteros Sud potencia, no solo la producción y venta de fardos de la herbácea sino que, de modo fundamental, el aporte de un excelente y económico producto nutricional para la alimentación y cría de ganado tanto vacuno como lanar ya que el rinde de dos acres de alfalfa son suficientes para el desarrollo por animal.

Manuel E. Río y Luis Achával en el libro "Geografía de la Provincia de Córdoba" atribuye a Patricio Oyolas la iniciativa de sembrar estas semillas forrajeras que había traído de Mendoza; el campesino de Ballesteros Sud la aplicó sobre "... una hectárea de terreno de su propiedad ubicada sobre la carretera que une a dicha población con la de Zubiría". El abundante rendimiento obtenido propició incrementar las áreas para su siembra y como consecuencia, una mayor cría vacuna desplazando a la ovina. Según el autor, con el ferrocarril se propició la introducción de nuevas herramientas evolucionando "... de la hoz a la guadaña y de ésta, a la máquina segadora y las prensas de enfardelar (a sangre y a vapor) y las trilladoras".

 

Transporte de alfalfa ("The Amazing Argentine" y "La Argentina y el trabajo")

 

En torno a la Estación, nuevos pobladores se afincan en la naciente Ballesteros; entre ellos, encontramos a los Amicarelli que asumen protagonismo durante las últimas décadas del siglo XIX; de hecho, el patriarca de la familia será el responsable de aportar la imagen de San José que, en la Parroquia local, llegará hasta nuestros días.

José (Giuseppe) Amicarelli, con 31 años, había llegado en 1872 a Argentina junto a su esposa Francisca Orlando (Francesca Orlandi); la familia dejaba atrás Agnone, Campobasso, Molise (Italia) y se radicaba en Bell Ville. Uno de sus hijos, Carmen (Carmine) nacido en Italia en 1868, una vez completado los estudios técnicos en Bolonia (Italia), viaja para unirse a sus padres con quienes, luego de casarse con Lucía Sabelli en 1889, se radicará en Ballesteros donde compartirá la administración de la "Casa Amicarelli", proyecto familiar que será el primero en dedicarse en el pueblo a la comercialización de tejidos, comestibles, artículos de ferretería, etc. que, sumado a la compra venta de cereales y forrajes, les permiten construir un respetable patrimonio. La tradición sostiene que, en los tiempos libres que le dejaba su actividad, Carmen (Carmine) se dedicó a cursar estudios de medicina en la Universidad de Córdoba.

 

Acta de casamiento de Carmen (Carmine) de 22 años y Luisa (en realidad, Lucía) Sabelli de 18 años

Iglesia Parroquial de Bell Ville - 01 de junio de 1889

 

Estamos en el año en que el Departamento Unión, por Decreto del Ejecutivo Provincial del 12 de abril de 1889, se divide en la Pedanía Bell Ville y la Pedanía Ballesteros; quedando este Departamento conformado por seis Pedanías: Bell Ville, Ballesteros, Litín, Ascasubi, Loboy y San Martín.

 

Para la misma época, Francesco Scardin llega a Ballesteros y entabla un contacto con Carmen (Carmine) que volcará en su libro "La Argentina y el trabajo" donde nos relata que "... el pueblo que está en la región de la alfalfa, nada tiene de notable. Sin embargo, de notable tiene un joven italiano culto y simpático, comerciante rico, el cual a pesar de haber frecuentado en su patria tan solo los cursos técnicos, ejercitó en esta colonia, durante algunos años, con diligencia y desinterés, la profesión de médico-cirujano. Y recuerdo, además, con cuanto calor me hablaba de muchos detalles de la vida agrícola, compendiando de práctica y sensata manera sus consideraciones, extraídas de la experiencia, sobre lo que debiera hacerse con provecho para resolver el siempre arduo problema de la colonización".

El mismo autor, refiriéndose a Carmen (Carmine) Amicarelli en su libro "Vita italiana nell'Argentina", amplía asegurando que, "... en 1893, se le autorizó a ejercer la profesión de médico, pero limitado a la colonia; y lo hizo con tanto amor y desinterés que pronto se ganó el cariño y simpatía general".

Francesco Scardin

 

En el Censo de 1895, al joven Amicarelli se lo releva en Ballesteros con 27 años, declarando la profesión de Comerciante y viviendo junto a sus padres y su esposa Lucía Sabelli de 23 años con quien compartía seis años de casados y cuatro hijos. A su biografía se le debe sumar que, desde el 30 de noviembre de 1904, es designado Agente Consular de Italia. Es curioso como en un pueblo que, por entonces, exhibía un mínimo desarrollo poblacional tuviese una representación de este tenor. A ésto, debe sumarse la llamativa centralidad que se le asignaba a Ballesteros en diversas revistas de fuerte difusión en las grandes ciudades como "Caras y Caretas" o similares. (Ver Documento 19)

 

 

 

Los años de la llegada de los Amicarelli son transitados con una mejora de la diversidad productiva que debió ser acompañada con un servicio de transporte más eficiente que el histórico aporte de las caravanas de carretas. Sin embargo, los campesinos no obtuvieron una respuesta inmediata por parte del ferrocarril. La demora en la radicación poblacional en torno a las nuevas estaciones, la pobre oferta de vagones para el transporte de la producción agroganadera, la arbitraria discrecionalidad en la fijación de tarifas, la falta de cuidados y garantía sobre las mercaderías despachadas, la reducida disposición de personal idóneo, los vacíos legales aprovechados por la Administradora, son solo algunos ejemplos que exponen el desinterés de la Compañía en satisfacer las nuevas y crecientes necesidades.

La desidia de la Administración inglesa se expone incluso en no invertir en necesidades hasta básicas para garantizar un adecuado servicio. En la Memoria del Departamento de Obras Públicas de la Nación de 1884, se describe un largo listado de trabajos realizados por el Estado sobre esta red; en el caso particular de la Estación de Ballesteros, se consigna "... que se colocó una bomba con motor a caballo para la provisión de agua".

Valen dos documentos que, teniendo como protagonista a la Estación de Ballesteros, funcionan como crudos ejemplos que prueban la deliberada y manifiesta actitud de la Administradora inglesa centrada en la búsqueda de una desmedida y rápida renta mientras, en paralelo, apela a cualquier tipo de artilugio para evadir todo tipo de responsabilidades mientras apuesta al paso del tiempo teniendo, como objetivo central, la multiplicación del precio de las tierras.

Uno, se refiere a un pasajero que despachó con él una yegua y un padrillo; al llegar a proximidades de la Estación de Ballesteros, chispas desprendidas de la máquina provocaron el incendio del forraje de alimentación de los animales; de resultas de lo cual, falleció la yegua mientras que el caballo sufrió quemaduras. La negativa de la Empresa en asumir sus obligaciones como garante del transporte contratado aduciendo lo fortuito del hecho, obligó al dueño de los animales a iniciar, en marzo de 1889, una demanda judicial que, dos años después, obtuvo fallo favorable. (Ver Documento 16)

Otro antecedente rescatado por Florencia D'Uva en un trabajo de investigación sobre accidentes de trabajo durante la primera década del siglo XX y que terminaron sentando jurisprudencia, correspondió al pleito iniciado por la muerte, en noviembre de 1904, del guarda Angel Sarmiento en la Estación de Ballesteros. La tragedia se produjo en el área de maniobras cuando el citado empleado procedía a operar con los enganches de unos vagones sin percatarse que el resto de la formación se desplazaba hacia él, aplastándolo. La demanda iniciada por la viuda debió resolverse entre la posición de la Empresa que alegaba que el guarda estaba haciendo tareas que no le correspondían y la realidad que, por economía operativa, la Compañía evitaba contratar suficientes e idóneos trabajadores condicionando a sus pocos dependientes a cumplir todo tipo de obligaciones a riesgo de ser despedidos. Recién en 1911, la justicia resolvió a favor del reclamo de la esposa de Sarmiento y sus hijos.

Manuel Gálvez, en su libro "Amigos y maestros de mi juventud", reflexiona a partir de la frase del Senador Nacional por Santa Fe Dr. Ricardo Caballero que en el Senado de la Nación había expresado que "... la campaña para desprestigiar a los Ferrocarriles del Estado ha sido pagada por las empresas ferroviarias extranjeras".

 

El autor nacionalista y revisionista se sorprende porque, tan dura exposición, no haya encontrado eco ni en la prensa ni en los espacios gubernamentales de la época; más aún, cuando "... todos los años en el momento de la venta de sus cosechas se alzan protestas por la falta de vagones que los diarios de Buenos Aires registran en sus informaciones del interior. Este año se produjo en Oncativo, centro de una las regiones agrícolas más densas de Córdoba, una verdadera conmoción casi revolucionaria, porque los productores locales, unidos en cooperativas, se veían precisados a mantener sus cereales en los depósitos a la espera de vagones, mientras comprobaban el ir y venir de trenes enteros, completamente vacíos, por las vías del Ferrocarril Central Argentino que cruzan esa zona".

Completa su pensamiento afirmando que, para los ferrocarriles ingleses, nunca faltan "... máquinas, vagones y vías libres para cubrir las solicitudes de Liebig's y de Bovril".

"Amigos y maestros de mi juventud"

Manuel Gálvez

 

Habiendo encontrado los mismos nombres en la dirección empresarial de estas empresas con los que figuran en la administración de los ferrocarriles ingleses, con ironía, Manuel Gálvez concluye que "... hasta parece que fueran los mismos empresarios, porque en los Directorios figuran nombres idénticos, cabalmente homónimos".

Dada la significativa distancia entre Ballesteros Sud y Ballesteros y siendo que en esta última ubicación se encuentra la formal Estación de aquella, se hizo imprescindible vincular a ambas con la complicación de tener que sortear el río Tercero.

Se hizo, primero, mediante un puente de madera dispuesto en 1889 sobre el curso fluvial y luego, con la consolidación de un mejor camino en 1898 y el emplazamiento, en 1908, del puente de hierro que llega hasta nuestros días con un costo final de 175568$ (un 16% más de lo previsto en el presupuesto original). En noviembre de ese mismo año se emitió un Decreto firmado por Figueroa Alcorta avalando un gasto de 3365$ propuesto por la Comisión Administradora del Fondo de Caminos para las obras de reparación del camino de acceso a la Estación comunicando, de mejor modo, al FCCA con el pueblo y, al mes siguiente, se aprueba otro Decreto que, por 3682,50$, autoriza la ejecución de la traza desde la Estación Ballesteros a la vecina Morrison. El puente de hierro devendrá en uno de los numerosos conflictos con la Administración inglesa del FCCA; de hecho, en marzo de 1910, el Presidente Alcorta debe emitir un Decreto rechazando la pretensión de la Empresa para que se la libere del pago de la tercera parte del costo del puente sobre el Río Tercero a lo que había sido "invitada a colaborar" al momento de ser proyectado en 1905. A mediados de 1910 y en relación a este tema, el Congreso aprueba la exoneración a la Pcia. de Córdoba del pago de los derechos de importación y sus intereses por los materiales necesarios para la construcción de puentes metálicos en Ballesteros y Leones. (Ver Documento 17)

Será en 1920 que se conforma la municipalización del pueblo asumiendo, en diciembre de dicho año, las autoridades comunales. En las respectivas elecciones, el triunfo fue obtenido por el Partido Radical por sobre los Demócratas; la fracción ganadora impulsaba a Vicente Cacciavillani para el cargo de Intendente. Una vez asumido, designó como Secretario a Enrique González, mientras que Luis Journet, tomaba la responsabilidad de Presidente del Concejo Deliberante.

 

La primera Capilla.

 

En 1882, el entonces Obispo de Córdoba Fray Mamerto Esquiú bendice la colocación de la piedra fundacional de la Capilla que, bajo la advocación de San José, se habría de levantar a unos 300 metros de la Estación Ballesteros del Ferrocarril Central Argentino con su fachada orientada hacia el sur dándole la cara al símbolo del progreso de la época.

 

En paralelo, designa al Presbítero Eduardo R. Ferreyra al frente de la estratégica Parroquia de la Inmaculada Concepción de María de Bell Ville; lugar que ocupará a lo largo de 23 años.

Durante los tres meses de 1882 que Fray Mamerto Esquiú destinó para una recorrida pastoral por todo el Curato contará con la permanente compañía y colaboración de Ferreyra. Producto del camino transitado en común, el nuevo Párroco de Bell Ville, acumularía jugosas anécdotas de su Superior.

La construcción de la primera Capilla de Ballesteros insumiría varios años, al punto que recién en 1886 pudo ser bendecida por el Presbítero Eduardo R. Ferreyra. Según "Historias Populares Cordobesas - Ballesteros", el acta que refrenda esta ceremonia está "... conservada en un cilindro de plomo que se encuentra en la pared sudeste de la Capilla".

María del Carmen J. de Taruschio y Raúl A. Cáceres en su trabajo dedicado a la "Parroquia San José de Ballesteros" e incluído en el libro "Civitatis Mariae - Historia de la Diócesis de Villa María", consignan que, "... su Patrono es San José, una bella imagen de porcelana traída desde España y donada por Don José Amicarelli".

A poco de su apertura, el recinto religioso comenzó a cumplir con todas las actividades propias del culto bajo la responsabilidad del Cura y Vicario de la Iglesia Parroquial de Bell Ville quien debía cubrir las múltiples necesidades de la zona; de hecho, se lo encontraba rubricando su oficio en diversos sitios del Curato como, entre tantos otros, el Oratorio de la Colonia Tortugas en el límite con Santa Fe, en Cruz Alta, Marcos Juárez, San Juan de Ballesteros Sud, etc.

 

Por las distancias a cubrir por los pocos curas disponibles, los distintos servicios que se realizaban se los hacían coincidir con los días de estadía sacerdotal en cada lugar; con un encabezamiento específico en el Libro de Actas se identificaba la población visitada y la respectiva capilla. En nuestro caso, es así como lo dejó asentado el Padre Eduardo R. Ferreyra.

 

 

El 5 de julio de 1886 el Padre Ferreyra dejó su sede en Bell Ville y se acercó a Ballesteros Viejo (actual Ballesteros Sud) y en su Capilla de San Juan, entre otras actividades, procedió a bautizar unos 40 niños; hecho ésto, el 12 de julio, se hizo presente en Ballesteros donde, en la Capilla de San José, ofició una ceremonia de matrimonio y al día siguiente, bendijo cuatro criaturas del lugar.

 

 

Para 1904, al Departamento Unión le correspondía un Curato con sede en Bell Ville bajo cuya administración estaban las Capillas de Ballesteros, San Antonio y San Juan. El 12 de mayo de 1906 se registra, en "... San José de Ballesteros", el matrimonio del argentino Ernesto Lerch Olive de 27 años, hijo de Felipe Lerch y Berta Olive, con la argentina Clotilde Amicarelli de 15 años, hija de Carmen (Carmine) Amicarelli y Lucía Sabelli.

 

 

El acta está refrendada por el Sacerdote José Pío Angulo en su carácter de responsable del Curato de San Gerónimo con sede en Bell Ville. Se trata del Párroco que asistió, en sus últimos momentos, al recientemente santificado José Gabriel del Rosario Brochero. La reconstrucción de los instantes finales del Santo ubican al Sacerdote Angulo colocándole su tradicional sotana, tal su deseo, dándole los sacramentos de rigor y permaneciendo a su lado hasta su último aliento ocurrido el 24 de enero de 1914.

Durante 1908 se coloca y bendice una Cruz de sólida madera frente a la Capilla. La misma, aportada por sacerdotes misioneros en su paso por Ballesteros, tendrá un destino inesperado e indeseado.

Al año siguiente, el casamiento de otra hija de Carmen (Carmine) Amicarelli merece, en 1909, la atención de la Revista "Caras y Caretas". Nos referimos a la boda de Vicente Cacciavillani con Francisca Amicarelli realizada, según consta en la respectiva acta, en la Iglesia de Ballesteros Nuevo.

Un documento de fecha 25 de junio de 1893 nos da cuenta que Francisca había nacido el 18 de mayo de ese año; la joven era hija de Carmen (Carmine) Amicarelli y Lucía Sabelli. Por su parte, Vicente Cacciavillani, de 26 años, era hijo de Emilio Cacciavillani y Concepción Gambelar.

 

Acta de bautismo de Francisca Felisa Amicarelli, hija de Carmen (Carmine) Amicarelli y Lucía Sabelli,

en la Capilla de San José - 25 de junio de 1893

 

Banquete para despedir la soltería del Sr. Vicente Cacciavillani - Revista "Caras y Caretas" n°553

 

 

Acta del casamiento de Vicente Cacciavillani con Francisca Amicarelli

realizado el 24 de abril de 1909 en la primera Capilla de Ballesteros (actual Salón Parroquial)

 

Encuentro familiar en festejo al casamiento Cacciavillani-Amicarelli

Foto publicada en la Revista "Caras y Caretas" n°554

 

El joven matrimonio se radicará en una vivienda que, conservada hasta la actualidad, está ubicada frente a la Sociedad Italiana de Ballesteros. Con ladrillos vistos y tras una artesanal reja, un hermoso jardín la aleja de la vereda. En el centro, una alta puerta de madera separa sendos pares de ventanas. La tradición asegura que hasta disponía de un salón destinado a bailes. En relación a la propiedad, Iván Wielikosielek en un artículo de su autoria y publicado en "El Puntal" de Villa María, rememora que estando aún viva la última habitante de la casa y descendiente de la familia Cacciavillani, al pasar frente a la reja se podía oír "... el piano tanguero saliendo de las manos de la mujer junto a un potente perfume de las madreselvas".

Volviendo a la primigenia Capilla, podemos concluir que el aspecto de su arquitectura es simple, tan solo un rectángulo de 18m por 6,5m; una muy escasa superficie cubierta con un techo a dos aguas que drena sobre ambas mamposterías laterales. Sobre estas paredes se ubican sendos pares de ventanas de medio punto que aprovechan la luz del sol para iluminar hacia el interior y, como único detalle de decoración, se observan unas finas cruces en sobre relieve. El frente intenta copiar un estilo griego donde dos símiles de columnas flanquean la puerta de ingreso mientras sostienen un frontis superior triangular dentro del cual una ciega ojiva circular que seguramente estaba concebida para contener una ventana a la altura de un posible coro interior. El pórtico esta enmarcado en una moldura que acompaña los laterales de la puerta que se continúa por encima de la misma con un dibujo de medio punto.

 

Distintas vistas contemporáneas de la primera Capilla de Ballesteros (actual Salón Parroquial)

Abajo: foto correspondiente al casamiento del árabe Miguel Asef con Estela Conti

obtenida frente al atrio de la primera Capilla de Ballesteros y publicada

en la Revista “Caras y Caretas” n°562

 

Acta matrimonial de Miguel Asef con Estela Conti - 17 de junio de 1909

 

"La profanación de la cruz bendita"

(Fragmentos)

 

"El Dr. Yrigoyen me confió en Micheo, cual iba a ser desde la Presidencia de la Nación, su actitud para con la Iglesia Católica, inspirada en la tolerancia de Constantino, y su decidida protección a la misma. Por este motivo, afirmó que los componentes de la UCR, no podían desde sus filas, combatir los Dogmas Católicos, cuyas verdades profundas van siendo comprobadas por la ciencia positiva, iluminada por la conciencia religiosa. Estas palabras del Dr. Yrigoyen, nos llevaron a recordar una tentativa anti religiosa iniciada en Córdoba por algunos radicales que tomaron la denominación de “rojos”. Fueron promotores de esa tentativa, con otros muchos, el Distrito de Ballesteros, Morrison, los caudillos locales de Casildo Abaca, Benito Rivera, Ruperto Español, cuyos prestigios y generosidad, arrastraban a casi todos los criollos de esos lugares. Recuérdese que la UCR de Córdoba se había organizado desde 1906 hasta 1909, bajo la dirección y presidencia del canónigo Dr. Eleodoro Fierro, de tan querida memoria entre los viejos radicales. No obstante éso, el grupo “rojo”, levantó el pendón disidente y anti religioso, con el lema de 'Frayles no'. Más o menos como los Demócratas Cristianos del presente, aunque pagando estos tributos a la perfidia de los tiempos, no lo confiesan públicamente. Son éstos los antecedentes del hecho que paso a referir.

Frente a la vieja capilla de Ballesteros, una misión de sacerdotes católicos había dejado clavada, como recuerdo de su paso, una gran cruz de madera, bendecida en una tocante y concurrida ceremonia. El grupo de radicales “rojos”, tal vez despechados por la repulsa casi unánime de los correligionarios resolvió perpetrar un atentado contra el símbolo sagrado de la redención humana. No pudieron los blasfemantes, elegir un medio más propio al grosero materialismo que los animaba, y resolvieron arrancar la cruz en la noche y, con sus maderos, asar unos corderos para regalarse con ellos y con abundantes beberajes, en el Café que otro radical de su credo, Juan Massó, poseía en Ballesteros.

Era una noche de diciembre de 1909. Noche serena de plena luna de azulado cielo, cubierto por estrellas brillantes y tranquila, que parecían presagiar buen tiempo con la inmovilidad de su luz. Cuando el pueblo dormía, en la alta noche, arrancaron la cruz, el peón de patio de la casa de Amicarelli, Benito, el Negro Clementino y un gringo masón italiano que se las daba de anarquista y radical. Con los maderos de la cruz hicieron el fogón en lo de Massó, para asar los corderos, y mientras ésto ocurría, corría el vino y el vermouth".

Relato incorporado en el libro:

"Yrigoyen, la Conspiración Civil y Militar del 4 de febrero de 1905" - 1951

(Ver Documento 15)

 

En diciembre de 1917, por auto del Obispo de Córdoba Fray Zenón Bustos y Ferreyra y conjuntamente con la conformación de la Diócesis de Villa María, la reducida Capilla es elevada al rango de Parroquia conformando un conjunto integrado por los pueblos de Ballesteros, Ballesteros Sud, Cárcano y Alto Alegre; tiempo después, se les sumará Morrison mientras que Cárcano pasará al Curato de Villa María.

 

Monseñor Fray Zenón Bustos y Ferreyra (Obispo de Córdoba, 1905-1925)

 

Primeras décadas del siglo XX; lateral este de la primera Capilla (actual Salón Parroquial)

 

En marzo de 1918 y en coincidencia con la fecha patronal dedicada a San José, se efectúa el festejo de su nueva condición. Aprovechando la celebración, se procede a realizar bautismos y otros servicios pastorales.

 

Actas bautismales en la Iglesia de Ballesteros rubricadas por el Sacerdote José Pío Angulo - marzo de 1918

 

Si regresamos a la lectura del libro "Civitatis Mariae - Historia de la Diócesis de Villa María" en lo que respecta al espacio dedicado a Ballesteros podemos rescatar un detalle de los sacerdotes que sucedieron a Eduardo R. Ferreyra en la atención de los servicios religiosos en la pequeña parroquia de Ballesteros. Se trata de "... Angel Farías Leal (03/18 a 02/20), Alfonso María Buteler (03/20 a 02/23), José Pío Angulo (02/23 a 06/23), Francisco J. Ferrero (12/23 a 05/31), Pablo Colabianchi (junio 1931), Calixto Fabre (07/31 a 12/33), Alejandro T. Allende (12/33 a 03/36) y Francisco Company (04/36 a 02/48)".

 

 

El Dr. Ricardo Caballero y el Párroco Francisco Company o Compañy.

 

Como ya hemos anticipado, en un tiempo común, dos personajes se acercarán para construir, entre ambos, un eslabón imprescindible en la cadena histórica de Ballesteros: la nueva Parroquia.

Sobre el Dr. Ricardo Caballero, ya nos hemos extendido; falta que, ahora, nos ocupemos de Francisco Company ya que será quien, con su juventud, entusiasmo, perseverancia y un cabal entendimiento de los tiempos políticos que se transitaban y a los que se supo adaptar, será el artífice de la concreción de una serie de proyectos de muy diversa osadía y complejidad; siendo, el más relevante, el impulso en la construcción de la actual Parroquia en Ballesteros.

En relación al Sacerdote, recurrimos a , la "Revista de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina" que, en 1965 y con motivo de su deceso ocurrido el 29 de abril de ese año, publicó una síntesis de su biografía. Si bien incompleta en lo que respecta a su pensamiento político, nos es útil para introducirnos, de modo genérico, en su trayectoria.

Francisco Company o Compañy (luego nos referiremos a su apellido) nació el 17/10/1909; un día de octubre que, 36 años después, será muy significativo para el Sacerdote y no solo por ser su cumpleaños. Una vez dejada su Río Cuarto natal, ingresa al Seminario Conciliar de Nuestra Señora de Loreto de Córdoba de donde egresa como Sacerdote en abril de 1933. Con sus jóvenes 23 años es asignado a la capitalina Parroquia de Nuestra Señora del Pilar como Ayudante Secretario y de un modo inmediato, se integra a la Asociación Católica Juvenil que funcionaba en el lugar.

El Presidente Justo, por Decreto del 02/07/1934, designa a Francisco Company como Ayudante Secretario

en la Vicaría Foránea de La Rioja dentro del Obispado de Córdoba

 

Según el texto de ARCHIVUM, "... el 4 de abril de 1936, fue trasladado a la localidad de Ballesteros y allí desempeñó sus funciones de Párroco por espacio de una década. Se convirtió en una figura insustituible en muchas de las actividades de aquella pequeña población y no pocas de sus obras estuvieron enderezadas al progreso de ella, desde la renovación de su templo parroquial hasta lograr el adelanto de aspectos de cultura".

Es cierto, la gestión de Company dejó distintivos logros, que merecen y deben ser leídos desde lo político. ARCHIVUM apela a un entrelineado sutil al decir que "... provenía de una familia de trabajo, éso le mantuvo cerca de muchos aspectos sociales que él trato de resolver con una colaboración amplia, franca, sin escondrijos. Muchas páginas de sus libros y de sus artículos periodísticos, como no pocos de sus sermones, tuvieron esa orientación, hecha sin mezquinos cálculos, con la pasión que sabía inocular a sus alocuciones y a sus capítulos, pero con la gran ambición de sentir para su tierra una paz afirmada en la justicia y en el amor".

(Ver Documento 20)  

Pbro. Francisco Company

 

Dentro del contexto temporal de 1936, al momento de asumir su ministerio en Ballesteros y en la Capilla de Morrison, no se debe obviar el ascenso a la gobernación de Córdoba de Amadeo Sabattini en representación de un sector de la UCR. Su triunfo electoral fue ajustado siendo vitales los votos del seno de los hijos argentinos de la inmigración europea; desde esa función ejecutiva, el nuevo Gobernador asumió una posición liberal y como laicista, puso distancia a la educación religiosa. Frente a la influencia marxista, los sectores obreros, pobres y postergados al no estar considerados dentro del nuevo esquema devinieron en un conjunto social propicio para las nuevas corrientes que se nutrían de ideas desde la Rusia comunista y atea como, también, desde la España republicana donde tenían cabida los republicanos, los socialistas, los comunistas y los anarquistas en inestable comunión.

Las injustas condiciones de los marginales de las periferias de las ciudades y la dura miseria de aquellos braceros de los campos que tanto habían sacudido el espíritu nostálgico de Ricardo Caballero recibían el destrato tanto de la política como de un Dios que, juzgaban, no se ocupaba de tenderles su mano piadosa.

Desde hacía años que se gestaba un caldo de cultivo donde era inexorable que la lucha de clases fuera el sustento y detonante de cambios radicales en la conformación y convivencia social y política del país. Parecía inevitable. Era un límite que la anacrónica Iglesia de la época no se podía permitir.

Inés Achával Vecú en su valioso trabajo titulado "Francisco Company, un cura peronista ..." reflexiona que, "... a partir de la década del treinta, la Iglesia Católica se posicionó con mayor fuerza en el espacio público como fuente de legitimidad y como alternativa frente a la larga crisis del liberalismo y a la emergencia del comunismo". De cara a esta realidad, Company apostó ser un católico capaz de sembrar semillas contrarias a estos dos "ismos".

El "Martín Fierro" de José Hernández es leído por el clérigo y reinterpretado dentro de los límites del dogma cristiano; en sus versos busca la adecuada y justa prédica en la esperanza que su palabra así moldeada logre entrar en los espíritus del pobrerío campesino y desde allí, disputar voluntades contra el peligro rojo y ateo.

La línea que rescata es "... debe el gaucho tener casa, escuela, Iglesia y derechos". Los paradigmas de lo que, años más tarde, será la Justicia Social estaban allí escritos; las necesidades requerían de derechos; la Iglesia no podía ni debía ser indiferente. Estaba convencido que esos sectores, que la larga época liberal, había definido como bárbaros sin posibilidad de recuperación, podían ser convocados tras una nueva causa donde se los escuchase con respeto y se saciasen sus necesidades. Creía, con fervor, que podía servir a esa empresa con las herramientas que, a su entender, nacían del mismo evangelio.

En referencia a ésto, Matías Emiliano Casas en dos de sus trabajos de investigación, razona que el sacerdote cordobés, motivado en la lectura analítica del Martín Fierro, "... desarrolló una teoría para corroborar la adhesión del gaucho a los valores cristianos y católicos. La institución de las peregrinaciones gauchas [muy arraigadas en las costumbres campesinas] representa un antecedente y una práctica consolidada en orden a establecer una indefectible ligazón entre el arquetipo de la tradición y la Iglesia Católica ..." y que, con osadía intelectual, a partir de la "... reivindicación del gaucho, se anima a tejer relaciones entre ellos y los personajes bíblicos. Uno de los atributos más remarcados para establecer al 'gaucho' como modelo simbólico de conducta dentro del escenario católico, pero también por fuera de él, era su capacidad de resistencia ante las adversidades de la vida". Según el investigador, Company consideraba que el modo con que el gaucho enfrentaba "... los 'males de la vida' y las injusticias se ejemplificaba ... como virtud de todo buen cristiano [ya que] en ningún caso, había sobrevenido el suicidio como respuesta a las desgracias de su existencia campera". En concreto, "... los gauchos no conocían la cobardía del suicidio".

Llegado a Ballesteros, el joven clérigo se mimetizó con el ambiente y la población rural y de allí, abriendo los ojos y oídos, absorbió la compleja problemática rural. De resultas de sus razonamientos, la construcción arquetípica que el cura realizó del gaucho encontraban sustento en las virtudes cristianas de "... perseverancia, fidelidad, nobleza y coraje". El amor por su tierra como lugar de existencia deviene en un valioso nexo con la nacionalidad; ese reducido espacio de frágil propiedad es su patria y su alimento al que debe cuidar y defender.

 

Según Inés Achával Vecú, Francisco Company, considerando "... al pueblo como el verdadero eje de lo social, [propició] la organización de diverso tipo de asociaciones católicas; la sindicalización de los obreros; la organización del tiempo de ocio con actividades recreativas y deportivas y la utilización de las industrias culturales y de los medios masivos de comunicación".

En síntesis, para que su proyecto tuviese éxito, su presencia debía ocupar espacios mucho más allá de aquellos pastorales; visto con esa óptica, la política también era un sitio que ofrecía un vacío que debía ser llenado con un renovado relato. Con convicción, vehemencia y habilidad discursiva, no dudó en transitar esa senda tanto desde el púlpito como en la calle.

A pesar de lo difícil que se hace concluir con certeza si lo suyo fue por convicción ideológica y política o por mero oportunismo; la realidad muestra que los diez años de su ejercicio en Ballesteros quedaron signados por su centralidad en las obras concretadas.

Párroco Francisco Company

 

Decíamos que la construcción de la nueva Iglesia necesitó de dos protagonistas centrales que, además, comulgaran con una misma lectura sobre la realidad, sus injusticias y como enfrentarlas. Una alianza con eje en Caballero y Company estaba gestándose, era cuestión de saber actuar de un modo acorde. En este sentido y apelando a Inés Achával Vecú, podemos concluir que la ligazón entre ambos "... eran el ataque al liberalismo, la oligarquía y la inmigración; rescatando al criollo traicionado y olvidado por la generación liberal que los expulsó de sus propiedades para entregarlas a las empresas ferroviarias y a los inmigrantes". En concreto, los une "... la batalla por la historia en clave católica y revisionista [en contra de los] proyectos imperialista anglosajón 'mercantilista' de base protestante y aquel otro, comunista y ateo [y el reconocimiento] de los derechos sociales, civiles, y religiosos de los trabajadores rurales y criollos [afectados por el] progreso mercantilista e inmoral en manos de una oligarquía portuaria, cuyas políticas terminaron con el tipo de vida y honor del gaucho".

 

La nueva Parroquia de Ballesteros. Colocación de la Piedra Fundamental.

 

Desde su fundación, en 1894, el diario "Los Principios", funcionó como el órgano de difusión informativa del Arzobispado de Córdoba. La edición del 11 de octubre de 1939 nos informa que, al día siguiente, se va a colocar la piedra fundamental de la nueva Parroquia de Ballesteros. La pequeña población debía prepararse para una ceremonia especial ya que, se vería honrada con la visita del Obispo de Córdoba Monseñor Fermín Emilio Lafitte.

 

 

Monseñor Fermín Emilio Lafitte (Obispo de Córdoba 1934-1958)

Titular del Diario "Los Principios" del 11/10/1939

 

Atento que, con pormenorizado detalle, el Periódico se ocupó de describir el acontecimiento y que, consultando el Documento 23, el lector puede tener un acceso integral a dicho material; aquí, apelaremos a una síntesis de las circunstancias vividas.

"Los Principios" resalta que la colocación de la Piedra Fundamental es "... la culminación y fruto de la acción tesonera e inteligente de las instituciones católicas ... la creación de diversas instituciones de diverso carácter y los establecimientos educacionales son otras tantas expresiones que al correr de los años se agrandaron en valor y en gravitación en todos los círculos del pueblo".

Con solo transitar las líneas de dichos textos periodísticos, podemos sorprendernos ante la significativa y por demás llamativa relevancia que asumiría la reducida comunidad.

El 12 de octubre, a ese joven pueblo converge el Obispo de Córdoba con su comitiva; a las 9:30 es recibido en el Camino Nacional por "... una caravana de automóviles y una cabalgata" que lo acompaña hasta "... el comienzo del Boulevard San Martín [donde es recibido] por el pueblo y la banda municipal infantil de Bell Ville con 85 ejecutantes". Están también presentes distintas personalidades como el Senador Nacional "... Dr. Ricardo Caballero, donante del terreno del nuevo templo, quien pronunciará un discurso", el Diputado Nacional Néstor Pizarro entre otros Legisladores con sus esposas, el Intendente Municipal Juan B. Lafourcade, el Ingeniero Antonio Sánchez Pertierra que se haría cargo de supervisar la obra civil y la Sra. Silvia Michel de Bustamante en su carácter de "... Presidenta de la Unión de Damas pro-Templo"; dicha Comisión, integrada por más de una decena de miembros, tiene a Francisca Amicarelli de Cacciavillani como Vice Presidenta Primera y entre sus funciones esta la responsabilidad de coordinar a otras sub-Comisiones por cada una de las filiales parroquiales de Ballesteros Sud, Morrison y Alto Alegre. La "Unión de Damas" tiene, además, una serie de Presidentas Honorarias, entre las que se destaca Elvira Vives, esposa del Dr. Ricardo Caballero.

Al respecto, la crónica de "Los Principios" nos relata que, "... llegada la caravana al Boulevard, donde una compacta manifestación de pueblo, niños escolares, asociaciones y autoridades les aguardaban ... allí se formó la gran comitiva, dirigiéndose al lugar donde se erigirá el nuevo templo y donde también se celebraría la misa de campaña ..." oficiada por el Párroco Francisco Company y el Rector del Seminario Metropolitano Presbítero Alfonso Buteler.

 

Comitiva encabezada por Monseñor Lafitte y el Dr. Caballero (Diario "Los Principios")

 

Misa de Campaña (Diario "Los Principios")

 

Bendición de la Piedra Fundamental por parte del Obispo de Córdoba (Diario "Los Principios")

 

Terminado el rito religioso, se bendice y coloca la Piedra Fundamental; tras lo cual, hacen uso de la palabra el Padre Company, el Dr. Ricardo Caballero y el Obispo de Córdoba. Luego de las alocuciones, se entona el Himno Nacional. (Ver Documento 23)

El Dr. Ricardo Caballero y su familia eran, para la época, los propietarios del solar ubicado en Roque Sáenz Peña y San Martín; esquina opuesta a la primera Capilla  de la que se separaba por la calle que, perpendicular, conducía a la cercana Estación del Ferrocarril. El 12 de octubre de 1939, en coincidencia con la colocación de la piedra fundamental, el político y médico exterioriza públicamente su voluntad de donar parte de sus tierras para que sean destinadas al asiento de la futura Parroquia.

 

"La donación a la Iglesia"

(Fragmentos)

 

"Ahora, mi última palabra, la más noble vibración de esta alma mía que habéis visto a plena luz. Es verdad que he sido un luchador, como lo ha expresado con elocuencia y bondad, el señor Cura Párroco de este pueblo, en el hermoso sermón que le hemos escuchado. En general se cree que un hombre de lucha, no tiene tiempo para ser un hombre de estudio. Lo digo sin vanidad, yo he sido esto último, más que lo primero. Como llevado por un designio providencial, he bebido en las fuentes más puras y más hondas de las ciencias así biológicas como sociales y sagradas. He torturado mi inteligencia procurando penetrar el misterio de la creación y del destino del hombre y he llegado a comprender, o a intuir, cuando mi capacidad puramente humana, no me ha bastado, en dónde está la verdad científica, en dónde está la verdad política, en donde está la verdad social, y como resultado de esta investigación, anhelante os digo, invocando todo lo que ha flotado hoy día ente ambiente ennoblecido por el misterio de la misa, sacudiendo hasta las lágrimas nuestros sentimientos, que es depositaria de estas verdades, la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. El mejor acto de mi vida, es el que realizo entregando este viejo solar para que sobre él se levante el templo en el que se realizará su culto y mi humilde fe, como la vuestra, jura por el pasado de nuestra raza, ante el presente inquieto, tal vez porque en su entraña se agita un movimiento de restauración argentinista, defenderla de los peligros que aparecen como nubes sangrientas en los horizontes oscurecidos de esta civilización en plena tragedia de impiedad y de perturbación.

La violencia armada para constituir una civilización laica, sin resortes morales, sin fe religiosas, aunque se confunda en un abrazo esperado por mí, con el comunismo ruso, será vencida hoy como siempre, por las fuerzas morales, por la esperanza infinita, que surge en el alma en donde está la verdad social, y como resultado del hombre, al conjuro de esta simple y profunda interrogación: el ¿por qué? de la vida, el ¿por qué? de la muerte. De esta pregunta brota el sentimiento más digno del hombre, el sentimiento religioso, y éste es más fuerte que todos los poderes físicos de la tierra, que han pretendido ahogarlo en el pasado y en el presente. Sin él, la humanidad habría perdido todo estímulo superior y la esperanza como dijo el poeta, se abría cansado de ser madre. No en vano lo han invocado los primeros hombres de la tierra, cuando desde sus montañas solemnes levantaran al cielo sus brazos suplicantes, no en vano, cuando el materialismo pagano lo había casi extinguido bajo el peso de su religión natural, se derramó sobre el sombrío Calvario la generosa sangre del Hijo del hombre, para realizar en la tierra, el milagro más grande que el de la primera creación, el milagro de la nueva creación del hombre moral, última finalidad del Creador, al formar la tierra para que la habitara la criatura hecha a su imagen y semejanza.

Con estas palabras entrego este solar nativo a la Iglesia de mi pueblo, sabiendo que todos los muertos de mi casa, desde las regiones en que habiten, aprobarán este acto como el destino mejor para lo que fue nuestro hogar, y que, nos cobijó en la vida, durante tantos años".

por Ricardo Caballero

"Páginas literarias del último caudillo - Compilación"

Francisco Javier Rojo y Andrés Ivern

y Revista "Nativa" de diciembre de 1939

(Ver Documento 21)

 

Por lo que dice, es muy interesante el discurso de donación del predio. Pero, también, lo es por lo que no dice. El texto completo amerita que sea leído con detenimiento ya que en el mismo se sintetiza buena parte de las posiciones sociales, políticas y humanísticas de Ricardo Caballero a esa altura de su vida; contiene la profunda nostalgia por un pasado de grandeza que asume perdido; recupera apellidos que acompañaron y moldearon su espíritu; rescata las costumbres rurales asociándolas a una raza idealizada; hurga en la historia y reivindica a aquellos que otros, se han ocupado de estigmatizar; se hinca definiéndose cristiano sin dobleces. La presentación, aún sin expresarlo, reescribe sus propios mundos infantiles, sus contradicciones juveniles, sus disputas internas. Para él y para el país, son tiempos muy particulares. Su ideario doctrinario, atraviesa una difícil y necesaria etapa de revisión.

Al tiempo que declama su presentación y mientras calla apellidos, sabe muy bien que, entre los que lo escuchan, esa omisión no la olvidarán. Mientras ésto sucede en un pueblo que puja por emerger en medio de lo que era un desierto, el mundo está ingresando en una oscura noche sobre la que nadie está en condiciones de predecir como será el amanecer. En lo particular, Argentina está próxima a una serie de sucesos que terminarán escribiendo una historia con consecuencias que serán determinantes hasta nuestros días.

La satisfacción que trasuntaba Caballero en su discurso, cuando aseguraba que "... el templo de mi pueblo, se levantará en estos patios de mis juegos de niño", no se reducía solamente a la sesión de dicho espacio de terreno sino, también, por haber logrado la obtención de los recursos económicos necesarios para su edificación como resultado de la gestión que, como Senador Nacional por Santa Fe, encabezó junto al Diputado Nacional por Córdoba Néstor A. Pizarro.

El respectivo proyecto legislativo del 23 de noviembre de 1938, que terminó siendo aprobado, contemplaba 30000$ para la edificación de la nueva Parroquia de Ballesteros y 20000$ para completar las obras de la Iglesia de Morrison, ámbito religioso de común interés para el Sacerdote Company. En la Cámara de Diputados, el legislador Pizarro fundamentó su pedido por estar preocupado por "... las persecuciones raciales por diferencia de sangres; las nuevas formas estatales aseguradas por la violencia y asentadas en el predominio de razas, cultura o intereses". Reflexiona que, "... en la República donde no hay igualdad étnica, de cultura ni de idioma, es imprescindible asegurar su cohesión por la unidad moral de sus habitantes que asegure todos los derechos del individuo; las libertades de los pueblos".

 

Carátula Exp. 1402 del 23 de noviembre de 1938 - Cámara de Diputados de la Nación

 

Los aportes estatales, fruto de la perseverancia de Company y la actitud receptiva de la política, continuaron en los siguientes años, no solo concentrándose en éste y en  otros edificios religiosos de la zona sino que también, se diversificaron hacia instituciones para la cultura, el esparcimiento y el deporte. (Ver Documento 22)

Llegado el mediodía de ese 12 de octubre que el pueblo guardará en su memoria, se sirve un gran banquete con la asistencia de 300 invitados de honor; por su parte, los jinetes que acompañaron al Obispo convergen hacia una gran parrilla donde los espera un almuerzo de asado con cuero. Por la tarde, la jornada continuó con un partido de futbol entre Club Atlético Unión de Morrison y Unión Football de Ballesteros Sud cerrando, hasta el anochecer, con una concurrida "kermess" popular.

Para completar este cuadro, no debe soslayarse la importancia que significa que, al momento de estos festejos, el proyecto edilicio ya había sido realizado por los prestigiosos arquitectos capitalinos Carlos Alfredo Rocha y Martínez Castro. Los profesionales, acreditarán en años posteriores obras de la relevancia de la ampliación del fastuoso Plaza Hotel de Buenos Aires y, en asociación con Alejandro Bustillo, la Capilla Santa Gemma Galgani del Monte Calvario de Tandil.

Nuevamente, estamos frente a la sorpresa que significa que un estudio de esta envergadura pudiese mostrar interés en la iglesia de un pequeño pueblo rural del interior y como pudo financiarse dicho trabajo, cuyo costo desconocemos. No sería desacertado concluir que la participación política fue concluyente en allanar el camino facilitando la velocidad de estos avances.

Proyecto de la Iglesia de Ballesteros (Córdoba) - Arquitectos Rocha y Martínez Castro

Revista "Nativa" n°192 - diciembre de 1939

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Construcción de la nueva Parroquia de San José de Ballesteros y su bendición.

 

Supervisadas por el Ingeniero Antonio Sánchez Pertierra, las obras fueron llevadas adelante por la Empresa Zanetti de Bell Ville. El diseño de la Iglesia San José de Ballesteros se enmarca en un estilo neo-colonial que, años más tarde, se convertirá en la icónica matriz de lo que devino en llamarse "arquitectura colonial peronista". Los detalles distintivos son su cúpula concluida con una linterna con cuatro lucernas y la torre del campanario que, por su envergadura, son visibles a distancia y verdaderos hitos para la llanura pampeana.

 

Imágenes durante el proceso de construcción con el detalle ampliado del Párroco Francisco Company

 

Imágenes durante el proceso de construcción de la cúpula y colocación de la cruz y veleta

 

La iglesia está asentada sobre el terreno sito en la intersección de la Av. Roque Sáenz Peña y la Av. San Martín; próxima a la medianera este-sudeste, deja libre el sector de lote donde se encontraba la vivienda del Dr. Ricardo Caballero, donante del predio.

Está retirada unos diez metros de la línea municipal; el amplio atrio, así conformado, está separado de la vereda por un pretil con pilares de mampostería coronados por pirámide con esfera de hormigón y rejas de hierro trabajada artesanalmente. Luego del 60 aniversario de la Parroquia y habiéndose ya consumado el desalojo de Alejandro Caballero y su familia y la demolición de la vivienda histórica, se completó el cerramiento del perímetro del predio.

La fachada, con orientación nor-nordeste, luce un conjunto integrado por el cuerpo central, la torre campanario a su derecha y a su izquierda, el portal de ingreso a la Gruta de la Virgen.

En el eje de simetría del imafronte, un vano terminado en arco de medio punto asentado en impostas, es el ingreso al templo. Para jerarquizarlo y a modo de ornamentación, el mismo está enmarcado por sendas pilastras con basa y capitel en las que se apoya el arquitrabe. Así, se genera un pequeño nartex abovedado en el sotocoro que se extiende hasta el portal de madera de doble hoja batiente de 24 tableros.

Sobre el conjunto, se destaca el óculo que, con artesanal y colorido vitraux, ilumina el coro alto al inicio de la nave. Por su parte, el hastial evidencia un techo a dos aguas, con un mínimo alero que expone los bordes de las tejas coloniales y los doce cabezales de las vigas del techo.

 

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Vista integral de la nueva Parroquia de San José de Ballesteros

con la usual contaminación visual

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En relación a la torre campanario, está adosada a la nave en el mismo plano del imafronte partiendo desde el piso. Concebida en cuatro estratos, su sección cuadrada va disminuyendo en tamaño a medida que asciende en cada tramo. La base tiene pilastras en la proximidad de las aristas que llegan hasta la imposta que la rodea. Tiene puerta de acceso en el lateral y ventana en el frente.

 

 

El segundo tramo funge como mirador, con tres vanos con arco de medio punto, barandas metálica que se extienden entre las bases de las pilastras de ángulo, las que llegan hasta la imposta que lo separa del próximo nivel.

Este nuevo tramo es el campanario específico; también luce pilastras de ángulo con cuatro vanos con arcos de medio punto y con imposta que, al igual que las anteriores, en su parte superior está revestida con tejas españolas.

Con 232 kg de peso, la campana de mayor tamaño,  fue traída de España; María del Carmen J. de Taruschio y Raúl A. Cáceres, en "Parroquia San José de Ballesteros" integrado en "Civitatis Mariae", aseguran que las mismas "... fueron balanceadas a mano y afinadas en el tono de Fa sostenido Mayor, que es lo más festivo de la escala".

El último tramo, el más pequeño en dimensiones, es un octógono irregular que culmina con un cupulín con linterna y chapitel con cruz de hierro forjado. El reloj domina este nivel a los cuatro vientos.

 

 

Los arquitectos que proyectaron este templo lo hicieron con una tradicional planta en cruz latina compuesto por una nave muy ancha en relación al largo y un transepto corto. Son proporciones poco usuales que permiten que el crucero exponga una cúpula de grandes dimensiones.

Asentada en los cuatro arcos torales, con tambor con aro de borde en el inicio, culmina en una linterna de sección octogonal. Las cuatro pechinas han sido trabajadas con motivos en bajorrelieve.

Sobre la cúpula se destaca la cruz de hierro artesanalmente forjada que es acompañada de una veleta con la imagen de una carreta tirada por bueyes y que funge como emblemático símbolo homenaje de las tradiciones camperas y de las Postas, cuya más cercana estaba ubicada al otro lado del Río Tercero, en Ballesteros Sud, siendo éste, el punto de bifurcación de los caminos hacia el norte con destino a Córdoba y hacia el sudoeste en procura de Río Cuarto y Mendoza.

En el exterior, ocho cuerdas de arco de refuerzo llegan a la lucera y coinciden con un chaflán del mismo ancho, lo que transforma la sección de la misma en un octógono irregular. En el inicio de cada refuerzo hay un pináculo piramidal que se repite en el techo de la lucera en una dimensión menor.

 

 

La nave está cubierta con un techo a dos aguas cuya estructura está formada por cuatro vigas acarteladas de ancho variable, sobre las que descansan la viga cumbrera y dos por cada faldón. Sobre esta estructura se extiende la losa que exteriormente está cubierta con tejas coloniales.

En los muros laterales de la nave se han incorporado dos capillas en cada uno y sobre ellas, tres vanos abocinados que contienen magníficos vitrales que, donados por Ricardo Pertierra hermano del Ingeniero Antonio Sánchez Pertierra, relatan la vida de Jesucristo y que Iván Wielikosielek describe como "... una historia en diapositivas reveladas por el sol del ocaso al caer la tarde de un fabuloso azul cobalto y rojo carmesí". Al respecto,  los describe como "... multicolores con estampas religiosas que destacan sus reflejos".

 

 

 

En el presbiterio, el altar mayor con las modificaciones canónicas post conciliares de 1965, luce la vieja imagen de porcelana del Santo Patrono sobre peana, iluminado y solo, dándole la espalda a una mayólica azul que tapiza un muy amplio nicho limitado por una doble y concéntrica moldura.

 

 

Iván Wielikosielek en "Perla colonial de la Pampa Gringa" atribuye a María Angeles Ramos asegurar que Ricardo Pertierra era "... miembro de la Comisión Renovadora del Cabildo Histórico de Buenos Aires y que, por tal razón, consiguió un ladrillo de dicho Cabildo el que fue colocado en el altar mayor".

María de Taruschio y Raúl Cáceres en "Parroquia San José de Ballesteros" del "Civitatis Mariae" rescatan que "... Don Juan Company, padre del Párroco Francisco, talló el púlpito, una verdadera obra de arte que con el correr de los años se tranformó en el actual altar mayor, con piedra de mármol de Carrara al igual que el ambón".

En los cabezales del transepto sendos altares cobijan imágenes; se tratan del Sagrado Corazón de Jesús sobre el lado del Evangelio y la Virgen María Inmaculada del lado de la Epístola.

 

 

Durante el ejercicio pastoral de Company en Ballesteros, además de boletines parroquiales por él editados y distribuidos a nivel local y regional o un diario que, en 1937, llamó "La Cenicienta", su pluma tenía usual presencia en el tradicional periódico religioso "Los Principios". Esa participación se incrementó a partir del desplazamiento del Presidente Ramón Castillo con la Revolución del 4 de junio de 1943. Siendo Farrell Presidente ejerció, durante un corto período en 1944, la docencia en la Escuela Normal de Bell Ville dictando "Ciencias y Letras".  Su pasión por usar a la comunicación como vital herramienta se incrementó, más aún, luego de los acontecimientos que concluyeron en el 17 de octubre de 1945 y la posterior campaña que, en febrero de 1946, llevaría a Perón a su primera presidencia.

Esta etapa, donde se construye y moldea el ideario del peronismo, el catolicismo y la política se combinan y complementan bajo una premisa común, "la doctrina de la justicia social de la Iglesia" y así, conforman un dique de contención al comunismo. Con claridad, eran numerosos los valores afines que, de modo férreo, encontraban anclaje en ambos sectores de poder. De hecho, será Evita quien describirá a Perón como "... el Apóstol de la justicia social". 

Jane Walter, en su trabajo "Catholicism, Culture, and Political Allegiance - Córdoba, 1943-1955", nos ayuda a comprender las razones que propiciaron el acercamiento del Sacerdote al camino abierto por Juan Domingo Perón. Según la investigadora "... varias influencias lo motivaron a apoyar a Perón. Los 'estibadores, peones' [en castellano en el original] y otros trabajadores de su parroquia rural lo ayudaron a comprender la importancia de los sindicatos y la necesidad que el gobierno construyera viviendas para los campesinos disminuyendo la pérdida de población del campo. En 1945, el rechazo en las universidades al movimiento popular y la necesidad de mantener la instrucción religiosa en las escuelas públicas confirmaron su ingreso al peronismo. Company también quedó impresionado por la forma en que Perón respondía, antes de las elecciones, a las preguntas sobre cómo combatiría al marxismo: deshacerse de las causas otorgando a los trabajadores ventajas mayores y más sólidas que las prometidas por los comunistas".

Jane Walter "Catholicism, Culture, and Political Allegiance - Córdoba, 1943-1955"

incorporado en "Region and Nation: Politics, Economics, and Society in Twentieth-Century Argentina"

 

Con el inicio de 1946, es necesario que comprendamos el contexto social que se vivía previo a la Elección Presidencial prevista para el 24 de febrero. El Embajador de EEUU Spruille Braden, con un fuerte protagonismo en el proceso electoral, había sido ascendido dejando la responsabilidad de la Embajada en Buenos Aires en manos del Encargado de Negocios John Moors Cabot.

Fabián Bosoer en su libro "Braden o Perón, la historia oculta" rescata el muy largo y puntilloso Despacho Secreto n°1747 que, el 9 de enero de 1946, el funcionario envió a Washington. Del mismo, extraemos un párrafo que, de modo excelente, describe la situación argentina.

 

Según su opinión "... en la Argentina ha comenzado una revolución social; hasta donde llegará, solo la historia podrá decirlo. Los peligros de tal revolución social son mucho mayores porque ya hace tiempo que debió haber ocurrido; las clases pudientes, a través del control del Ejército, se han aferrado a sus privilegios semi feudales por mucho más tiempo que en la mayoría de los otros países que han obtenido el grado de progreso de la Argentina.

Las condiciones que han existido en la Argentina hasta el presente y que han concentrado en unos pocos, argentinos y extranjeros, la riqueza industrial y las tierras del país, han creado una mayor disparidad en la riqueza que lo que puede hallarse hoy día en casi cualquier otro país del mundo.

La reforma es necesaria e inevitable.

El interrogante fundamental para muchos argentinos hoy día es saber cómo habrá de ser repartida entre sus habitantes la abundancia, real y potencial, de este país inmensamente rico y quién hará el reparto.

Perón ha encarado resueltamente esta cuestión y les ha otorgado beneficios tangibles a las clases bajas argentinas".

John Moors Cabot

 

Durante los primeros días de marzo de 1946, Francisco Company tenía varias razones para festejar; entre ellas, el reciente triunfo de Perón en las elecciones generales, la publicación en "Los Principios" de su  artículo "La muerte del descamisado" y la próxima bendición del nuevo Templo.

En relación a la elección presidencial, las previsiones se concretan en la práctica. La ruralidad, los trabajadores y los sectores humildes y postergados definen, a nivel nacional, la diferencia a favor de la fórmula Perón - Quijano por sobre la de Tamborini - Mosca. Los resultados del escrutinio en Ballesteros y Ballesteros Sud son una ejemplo claro que nos ayuda a comprender la distribución clasista de los votos.

 

 

Tras quedar atrás los tiempos electorales, el domingo 17 de marzo la comunidad local se apresta a vivir la ceremonia de inauguración de la Iglesia con la asistencia del Obispo de Córdoba, Monseñor Fermín Lafitte.

El Diario "Los Principios" se ocupa del acontecimiento informándonos que el programa pautado se inicia con "... disparos de bombas a la salida del sol; misas a las 6, 7 y 8 y gran concentración a las 8:30 frente al nuevo templo parroquial ... a las 9, solemne y popular recibimiento de las autoridades eclesiásticas, civiles y militares ... a las 10, Bendición de la Iglesia, Tedeum y alocución del Monseñor Fermín E. Lafitte". Las actividades se extienden a lo largo de lo que queda del día con una recepción de los visitantes en la Comuna que incluye un vino de honor, carreras de sortijas, almuerzo criollo popular y turnos de confirmaciones. (Ver Documento 23)

La obra soñada por Company se había concretado; era el resultado de su indiscutible tesón y de la cercanía a los nacientes postulados políticos con los que supo tejer un esquema de relaciones y alianzas fructíferas para su proyecto; desde ese lugar, apuntaló las obras que impulsó a lo largo de su presencia en Ballesteros. En cuanto a su estrategia de proximidad política partidaria es menester consignar que contaba con el beneplácito de sus superiores, situación que cambió drásticamente a partir del inicio de la década de los '50 cuando la iglesia cordobesa toma una drástica posición opositora.

Distintas agrupaciones corporativas se fueron conformando en la provincia bajo las premisas de la doctrina cristiana y en franca oposición a la "peronización" de la sociedad pautada en la nueva Constitución de 1949 y la filosofía "justicialista" de la "comunidad organizada".

Por entonces, lo encontramos a Francisco Company como Capellán en Córdoba y Jefe de Investigación Histórica en el Instituto Nacional Universitario de Estudios Americanistas. Desde ese sitio, fue testigo del profundo dolor de los trabajadores y humildes ante la enfermedad y muerte de Eva Perón. En relación a este momento de inflexión, Jane Walter en su trabajo "Catholicism, Culture, and Political Allegiance - Córdoba, 1943-1955", recuerda que el sacerdote adhirió a que el Congreso la designe "Jefa Espiritual de la Nación", sustentándolo en que "... su liderazgo no tiene comparación con nadie tanto desde la ley divina como de la humana ..." y agrega concluyente que, "... Cristiandad, tomen nota, ella es el centro en torno al cual gira esta nueva doctrina nacional".

La disputa de la Iglesia cordobesa contra el Estado Nacional se radicaliza como respuesta al desplazamiento de la intermediación de las "Sociedades de Beneficencia" en la relación con los sectores necesitados; la acusación a sectores clericales y al diario "Los Principios" de asumir actividades anti-argentinas; la creación de la Peronista "Unión de Estudiantes Secundarios" y la intención de replicarla en todas las capitales provinciales; la educación libre y gratuita en los tres niveles; la legalización del divorcio y de casas de "tolerancia" fijando un marco regulatorio a la prostitución; una apertura en las artes y la moda adjetivada como amoral; la politización en las aulas y el uso del libro "La razón de mi vida" de Eva Perón y todas aquellas decisiones que fuesen sospechadas de apuntar a la reducción del protagonismo católico.

Desde Córdoba, el Obispo Fermín Lafitte, viendo peligrar la influencia del dogma sobre los sectores juveniles, convoca al muy joven Sacerdote Diocesano Quinto Cargnelutti que, por entonces, predicaba en Villa María y lo comisiona con la tarea de organizar lo que se dio en llamar "Movimiento Católico de Juventudes". La nueva organización expuso su capacidad de movilización en procesiones al Cerro de la Cruz en Cosquín o en encuentros al pie de Los Gigantes, en cercanías de Tanti, donde se propiciaron refugios de montaña para acoger a estudiantes de los colegios religiosos de toda la Provincia.

La oposición se fungía en una unidad catalizada por un enemigo común; con asiento en la concepción cristiana, un interminable número de disímiles agrupamientos se iban sumando al núcleo reaccionario. Entre otros: "La Liga de Padres de Familia", la "Corporación de Ingenieros y Arquitectos de Córdoba" y otras organizaciones profesionales, la "Acción Católica", la "Liga de Madres", la "Juventud Obrera Católica" y su órgano de difusión "Notas de Pastoral Jocista", el "Ateneo Social Cristiano", la "Junta Promotora Nacional de Partidos Políticos Provinciales de Inspiración Democrática Cristiana", la "Conferencia Argentina de Abogados Católicos", el "Ateneo Católico Universitario", etc.

Ya no había retorno, la relación entre Iglesia y Estado estaba rota y así lo manifiesta el mismo Perón en un discurso de noviembre de 1954.

Jane Walter nos ubica es esos días y describe en su investigación que, en paralelo al mensaje, se decide intervenir "... el Poder Judicial provincial, la Universidad Nacional y la Escuela Normal Superior ... numerosos trabajadores de estas instituciones debieron renunciar o fueron despedidos, librándoselas de miembros no liberales propios de la elite intelectual cordobesa luego de una primera purga de intelectuales liberales que incluyó a varios sacerdotes dedicados a la enseñanza. El cura peronista Francisco Company también perdió su trabajo en el Instituto de Estudios Americanistas". La investigadora concluye que el Padre Company seguramente logró devenir en Capellán y ocupar su cargo como investigador en el Instituto Americanista en retribución por comulgar con los principios peronistas, ya que "... la lealtad de Company con el Peronismo era muy fuerte, en parte por afinidad ideológica y en parte, por las posibilidades que, a su ejercicio, el régimen le supo brindar".

Concluía 1954, faltaba menos de un año para que el "Cristo Vence" bombardeara y asesinara civiles en Plaza de Mayo y para que, unos meses después, concretara el derrocamiento del Gobierno Constitucional en setiembre de 1955.

 

Presbítero Francisco Company o Francisco Compañy.

 

Los artículos que, de modo asiduo, el Párroco Francisco COMPANY continuaba publicando en el Diario "Los Principios" seguían siendo firmados con su nombre real. Hay un momento en que su apellido muta a COMPAÑY y así, comienzan a registrarse sus escritos, tanto los de tono periodístico como aquellos literarios. Tal es así, que su biografía realizada en ARCHIVUM lo identifica con "Ñ".

Un momento para este cambio tal vez sea el libro que dedica a Eva Perón tras su muerte y que se basa en la Oración Fúnebre que pronuncia en la Catedral de Córdoba con motivo del luctuoso suceso. El sacerdote, en esa oportunidad, la define como "huracán místico" y que su obra pudo concretarse en solo un lustro, gracias a "... su violenta forma de amor". La publicación de 1953, que llevará por título "Eva Perón. La abanderada inmóvil", tendrá como autor a Francisco COMPAÑY.

A partir de aquí, el cambio se afianza en su faceta literaria; no así en sus gestiones profesionales, tal como se evidencia en su nombramiento de febrero de 1955 al frente de la Cátedra de Religión en la Escuela Nacional de Córdoba donde figura como COMPANY.

Como no tenemos registro de sus razones, nos permitimos hacer una libre y respetuosa interpretación. La fonética del apellido COMPAÑY con "Ñ" y acentuación grave, es exactamente igual a la pronunciación de la palabra italiana COMPAGNI que, en nuestro idioma, significa "COMPAÑEROS".

Tal vez sea una sutileza, pero este cambio lo mantuvo en todas sus publicaciones hasta su muerte; incluso cuando, a partir de 1956, devino en fundador y responsable de la Revista "Argentina Cristiana" que supo tener, de modo paradójico, un fuerte contenido anti-peronista.

Como conclusión, es indubitable que el cambio de la "N" por la "Ñ" es producto de su voluntad con una motivación que solo él conoce.

Lo definitivo, es que los fríos y formales Edictos publicados tras su fallecimiento lo devuelven a su nombre real:

FRANCISCO COMPANY

 

 

 

La llegada del Párroco Armando C. Piazza.

 

El 1 de febrero de 1948, luego de diez años de acción misional, el Sacerdote Francisco Company delega la responsabilidad religiosa en manos del Padre Armando C. Piazza; con sentidas palabras, lo hace frente a los fieles a quienes les manifiesta que "... aquí os dejo a este Sacerdote, encomendándolo a vuestra ayuda. El será el continuador de la obra emprendida, pues será un verdadero párroco que superará mi acción y hará más eficaz mi trabajo y mi anhelo".

Durante su gestión, Piazza avanzó en tareas que habían quedado pendientes en la nueva Parroquia: la colocación del piso y zócalo; el revoque exterior; la instalación del reloj en la torre del campanario realizada por Humberto Giordanino quien, además, se ocupó de su mantenimiento; la compra de material litúrgico y la revitalización del jardín que rodeaba el atrio y el templo.

 

Firma de Armando C. Piazza (08/12/1949)

 

 

La casa de la familia del Dr. Ricardo Caballero.

 

Avanzado el relato, hay una pregunta que deviene en inevitable: ¿por qué la vivienda del Dr. Ricardo Caballero no está? La valiosa historia de vida del dirigente Radical, su protagonismo nacional como político, escritor y médico y su centralidad en ser el donante del espacio sobre el que se construyó la nueva Parroquia San José de Ballesteros llevaría a concluir que lo razonable sería que, no solo debería haber sido preservada por su indiscutible valor simbólico; sino que, más aún, hubiese sido el ámbito natural para contener el museo de la ciudad.

Intentando indagar sobre las razones del destino de la misma; lo primero, fue encontrar una evidente invisibilización dentro del escaso material disponible sobre la pequeña comunidad. Las fotografías halladas en las que la vivienda aún estaba en pie demuestra que el conjunto arquitectónico, de haberse conservado la casa en cuestión, hubiese conformado un rico patrimonio digno de ser expuesto a la consideración del visitante.

 

Posible festejo de un 9 de julio durante la década de los '50 del siglo  XX; la iglesia se ve, terminada

y con su campanario sin construir, asomando detrás de la Casa de la familia Caballero

Diario Digital "El Regional" - Villa María - Córdoba, 10/04/2024

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Imágenes de la década de los '60 del siglo XX: nueva Parroquia, casa de la Familia Caballero y primera Capilla

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Nueva Parroquia y entrada lateral al jardín de la casa de la Familia Caballero

 

Será  Iván Wielikosielek quien, en su artículo "Patrimonio de ladrillo visto" publicado en "El Puntal de Villa María", refiere con hábil pluma que en varias esquinas "... sus fantasmas siguen gritando su presencia, o acaso su ausencia". Se refiere al espacio, frente al actual Salón Parroquial, donde las Avenidas San Martín y Roque Sáenz Peña se cruzan. El autor, sin eufemismos, se refiere al solar de la Familia Caballero asegurando que, "... en una maniobra realmente macabra, el gobierno militar expropió de su legítima casa a los propios donantes, los descendientes del Dr. Ricardo Caballero". El escueto párrafo solo dejaba claro que los hechos ocurrieron durante la última dictadura cívico militar; más nada decía respecto al por qué.

La necesaria curiosidad llevó a que accediéramos a una demanda que, iniciada en 1969 por el Arzobispado de Córdoba en contra de Alejandro Caballero, insólitamente exigía el desalojo de la vivienda argumentando que el espacio sobre el que se asentaba la casa también era parte de lo oportunamente donado.

Esta decisión se concreta a poco de la muerte de los dos protagonistas excluyentes de esta historia: Ricardo Caballero en 1963 y Francisco Company en 1965 y el manifiesto objetivo central es la apropiación de un espacio de tierra sin que siquiera se le dispense interés patrimonial a la misma vivienda.

Alejandro, como familiar directo del Dr. Ricardo Caballero, habitaba dicha propiedad con su familia y sus ocho hijos por voluntad expresa del viejo dirigente político que había optado transitar sus últimos años de vida en Hume, a las afueras de Rosario.

A pesar de la resistencia opuesta por los Caballero y de resultas de la significativa diferencia entre los contendientes, en diciembre de 1977, se consuma el desalojo de un modo que, una crónica de la época, describe como "Desalojo arbitrario"; con ese título, a fines de enero de 1978, el Diario "Tribuna" de Bell Ville se ocupa de la insólita circunstancia sucedida en la vecina población de Ballesteros. (Ver Documento 25)

 

(Ver Documento 25)

 

El artículo en cuestión consigna que "... una conocida y tradicional familia se vio, de la noche a la mañana y sin ninguna alternativa de plazo o postergación desprovista de la que había sido su morada desde ancestrales tiempos como consecuencia de un rápido juicio caratulado 'Arzobispado de Córdoba c/Alejandro Caballero - Desalojo'. El texto apunta a lo absurdo de la situación atento que la demanda se efectuaba sobre los herederos de una familia, cuyo patriarca en vida era el que había hecho la donación del espacio donde se levantó la nueva Parroquia. En ese marco, el editorial reflexiona que, "... si la mesura, la tolerancia y la paciencia son las virtudes que la Iglesia siempre recomienda, ¿no debería haberse puesto en práctica en este caso en favor de los descendientes directos de aquellos que generosamente hicieron tan importante donativo y darles tiempo para que arreglaran su situación?".

Meses después, Alejandro Caballero fallece agravándose las circunstancias de padecimiento de la familia.

Durante 2015 el, por entonces, Diputado Provincial Carlos del Frade difunde un artículo de su autoría titulado "Santo desalojo en Dictadura". Según el mismo "... la familia Caballero fue arrojada a la calle por un juicio de desalojo iniciado por el Arzobispado de Córdoba en la localidad de Ballesteros. Casi 40 años después se hace público un hecho de profunda crueldad que emparenta a la diócesis cordobesa en tiempos de la noche carnívora con lo peor de los grupos de tareas". El texto de del Frade se ocupa de brindar detalles de lo vivido por la familia de Alejandro Caballero a partir de aquellas aciagas jornadas y de las gestiones que intentaron transitar para preservar el bien y reivindicar la historia de sus mayores. (Ver Documento 25)

Sobre esa esquina de Avenidas San Martín y Roque Sáenz Peña estaba erguida la casa de la familia del Dr. Ricardo Caballero; gracias a su donación, en el espacio que el curtido dirigente definió como su lugar de "juegos infantiles", se levantó la nueva Parroquia de San José de Ballesteros. Visto en perspectiva no hay explicación válida para que las dos construcciones no hubiesen llegado en pie hasta nuestros días. La cruda realidad, hoy muestra una Parroquia junto a un espacio vacío, despojado, solo tierra donde una impiadosa topadora se ocupó de arrasar cualquier recuerdo.

Si la información es correcta, el expediente del caso, completadas las actuaciones y una vez cerrado, se archivó en Marcos Juárez de donde fue retirado en 1982. La historia y quienes la escriben, saben como ciertos pliegues deben ser doblados para que puedan ocultarse las razones de las sin razones.

 

Pinceladas históricas.

  • Las primeras Estaciones.

     

    Al referirnos a la construcción de la red ferroviaria entre Rosario y Córdoba hemos apuntado que las primeras estaciones donde, aún, no existía población eran meros apeaderos de algunos centenares de metros de largo sobre el que se ubicaba una pequeñas casilla de madera de unos cuatro metros cuadrados y techo de chapa a dos aguas. La precaria edificación, tan solo servía para alojar al Jefe de Estación al momento del paso del servicio del día y como reducido refugio para los pasajeros cuando el clima no era propicio para estar esperando a la intemperie.

    A medida que los pueblos se iban consolidando, la necesidad de mayor espacio y comodidades para comunidades que demandaban respuestas de calidad ya sea como simples pasajeros o para el movimiento de mercancías, estos habitáculos fueron siendo reemplazados por las edificaciones de mejor calidad que, en su mayoría, llegaron hasta nuestros días.

    Los primigenios cuartos se reutilizaron en los nuevos apeaderos que iban naciendo de resultas de la ampliación del tendido hacia el norte y sobre la red que, desde Villa María, avanzó hacia el oeste. Ejemplo de este reaprovechamiento es la fotografía que la Revista "Caras y Caretas" publicó de la Estación Casa Grande ubicada en este paraje del Valle de Punilla.

     

     

  • La visita de Fray Mamerto Esquiú.

     

    Habíamos ya dicho que, en 1882, el entonces Obispo Fray Mamerto Esquiú se acercó a Ballesteros con el objeto de colocar la piedra fundacional de la Capilla de esta novel comunidad.

    Durante los tres meses que le destinó a realizar una visita pastoral por toda la zona de la pampa gringa del sudeste cordobés fue acompañado, en todo momento, por el Párroco Eduardo R. Ferreyra quien, recientemente, había sido designado responsable de la central Parroquia de la Inmaculada Concepción de María en Bell Ville.

    Mesa que se asegura fue utilizada como lecho por Fray Mamerto Esquiú

    a su paso por Ballesteros y Ballesteros Sud

     

    El joven sacerdote Ferreyra estuvo atento a las numerosas y jugosas anécdotas que, a lo largo del camino transitado en común, se sucedían en torno al Obispo.

    Del libro de Fray Juan Alberto Cortés "Vida popular de Fray Mamerto Esquiú", rescatamos uno de esos recuerdos ambientado en un contexto de pobreza, ignorancia y postergación que, en esos días, sufrían los habitantes de la ruralidad ballesterense. (Ver Documento 28)

     

  • Carnavales de febrero de 1904.

     

    La Revista "Caras y Caretas" N°283 del 5 de marzo de 1904 rescata que en los recientes carnavales de Ballesteros se "... se jugó, se bailó con entusiasmo, hubo buenas mascaradas y en el corso que fue muy lúcido, llamaron la atención numerosos carruajes ... el primer premio en este concurso correspondió al carruaje del Sr. José Seisdedos ocupado por las señoritas María y Tomasa Juárez, Laura Mattersen y Josefina Arroyo".

     

    Carro alegórico "La Nautilus" en el corso de carnavales de Ballesteros

    Foto obtenida en la actual Roque Sáenz Peña y Av. San Martín

    Detrás, la cara anterior de la primera Capilla (actual Salón Parroquial)

    Revista “Caras y Caretas” - N°283 del 05 de marzo de 1904

     

  • 20 de setiembre de 1908.

     

    La naciente comunidad italiana de Ballesteros organizó una fiesta popular con motivo de un nuevo aniversario que recuerda la fecha del "Risorgimento" cuando Roma recupera el ser Capital de una Italia unificada tras la derrota, en 1870, de los Estados Pontificios de Pio IX con sede en Florencia.

     

    Revista "Caras y Caretas" n°522

     

  • Desafío futbolístico.

     

    En pleno invierno de 1909 se enfrentan la representación futbolística de Bell Ville contra el equipo de Ballesteros que oficia de local. Identificados como "Teams", la crónica deportiva de la Revista "Caras y Caretas" nos ofrece sendas fotografías de los rivales y nos informa que los visitantes regresan a su ciudad con el halago de haber triunfado por 1 a 0.

     

    Team de Bell Ville (Izquierda) - Team de Ballesteros (Derecha)

     

  • El Dr. Ricardo Caballero en el tango.

     

    En Rosario, en las primeras décadas del siglo XX, cuando Ricardo Caballero tenía una popularidad creciente, el autor del tradicional tango "Nueve de Julio" y prolífico compositor, pianista, guitarrista, armoniquista y director Juan Luis Padula escribe, dedicándolo al dirigente radical, un tango al que llamó "El taita caballerito".

    El joven instrumentista tucumano había conocido y admirado al joven político durante los años en que el músico estuvo radicado en la ciudad santafesina, previo a su salto a Buenos Aires donde sus obras fueron interpretadas por artistas centrales en la historia tanguera argentina.

       Juan Luis Padula

     

  • El Dr. Ricardo Caballero en un contrapunto político.

     

    En una Revista, por entonces, publicada en Rosario y bajo el título "Contrapunto entre un Radical y un Liguista siendo Juez un Socialista" se reconstruye una puja donde sendos payadores compiten con la presencia de un arbitro quien asume la responsabilidad de definir quien es el ganador del contrapunto político. La caricatura de la tapa nos muestra, guitarras en mano, a Ricardo Caballero con boina blanca y Lisandro de la Torre con su típica barba dispuestos a la competencia musical. De pie, al medio de ambos, está el socialista con un diario "La Vanguardia" en mano y una imagen que nos lleva a la estética de Alfredo Palacios. (Ver Documento 26)

     

     

  • Un bocado sabroso.

     

    La Revista "Caras y Caretas" N°772 del 19 de julio de 1913, sacó en su tapa una caricatura de Percival Farquhar quien, luciendo en su pecho la escarapela del Sindicato que lleva su apellido, extiende las garras de su mano sobre un convoy ferroviario al que caracteriza como "... un bocado sabroso".

    Caricatura de Percival Farquhar y Acciones de la "Argentine Railway Company"

     

    El Sindicato de Farquhar es un grupo liderado por este capitalista y empresario estadounidense que, con sede en Paraguay, competía con los otros capitales internacionales de la época (Inglaterra en particular) para que determinados monopolios cambien de nacionalidad; en particular, su mayor interés estaba focalizado en absorber la propiedad de los ferrocarriles latinoamericanos desplazando a los ingleses. En lo que respecta a nuestro país, es curioso que alguien tan hábil para los negocios estuviese interesado en absorber redes férreas cuyos balances solían declarar una recurrente falta de rentabilidad. Particularmente hacia 1912, este aventurero intentó asumir el control de las Empresas Ferroviarias de Santa Fe, Entre Ríos y el Nordeste Argentino. El emprendimiento, al que llamó "Argentine Railways Company", quebró en 1914 perjudicando a un elevado número de pequeños ahorristas que habían apostado a comprar sus acciones.

     

  • El ahijado de Don Victorino de la Plaza.

     

    La Revista "Fray Mocho" N°228 del 08 de setiembre de 1916 publica la foto de "... la familia del Sr. Alfredo Marchisio cuyo séptimo hijo varón fue apadrinado por el Sr. A. Juárez en representación del Presidente de la República Don Victorino de la Plaza". El Sr. Alfredo Marchisio, radicado en Ballesteros y de profesión herrero, era un inmigrante italiano casado con la argentina Ludovica Franco.

     

       

  • Accidente ferroviario en la Estación Ballesteros.

     

    La crónica del accidente producido el 26 de julio de 1927 fue publicada, entre otros, por el órgano de difusión de "La Fraternidad". El relato, al reconstruir las circunstancias del hecho, da cuenta que de Villa María se desplazaba el tren 594, con la máquina 808 operada por el maquinista Clemente Peralta y el foguista Pedro Funes, en dirección a Ballesteros. En dicha Estación se encontraba operando el tren 539. Un error en el manejo de las señales provocó la interpretación del maquinista de disponer de vía libre; cuando en realidad, fue derivado hacia "... el Brete en vez de estar por vía principal ... cerró el regulador y puso freno ... pero, ya no había tiempo, estaba en la vía del Brete, donde se encontraba un corte de doce jaulas, un furgón y diez oppers". Como consecuencia de los hechos, solo se declaran heridas leves para el conductor y foguista, quienes fueron atendidos en la misma Estación de Ballesteros por parte "... del Dr. Rosse, que acudió en el acto".

     

     

  • La primera Miss Argentina.

     

    En 1928, la tradicional Revista "El Hogar" organizó la primera elección de Miss Argentina. Las representantes de las distintas provincias fueron seleccionadas a partir de las fotografías enviadas a la publicación por las propias interesadas. En un gran baile realizado en el Club Mar del Plata de dicha ciudad y con la presencia del Presidente Marcelo T. de Alvear y su esposa Regina Pacini, el Jurado decidió que la ganadora era Tulia Ciampoli, joven de 16 años natural de Ballesteros (Córdoba). Integrada al mundo artístico, participó en numerosas obras teatrales y cinematográficas.

    (Ver Documento 24)

     

  • "La canción de Amalia, Vals porteño de 1840".

     

    Recorridas poco más de tres décadas del siglo XX, dentro del ámbito de la música popular y ciudadana, encontraba la mayoritaria adhesión en tres interpretes centrales: Carlos Gardel, Ignacio Corsini y Agustín Magaldi. Los interpretes conformaban, para la época, el podio de los cantantes con mayor llegada generando fuerte expectativa cada vez que una nueva grabación era presentada por las fonográficas. La Editorial Musical Julio Korn lanza 12000 ejemplares de "La canción de Amalia, Vals porteño de 1840".

    El mismo, basado en la novela "Amalia" de José Mármol, se sustenta en un poema de Héctor Pedro Blomberg y la música de Enrique Maciel. Acompañado de un trío de guitarras donde Maciel asume el protagonismo, Ignacio Corsini aporta su particular voz y estilo inconfundible. Al momento de su primera edición, el pentagrama de la obra llevaba una específica dedicatoria al Dr. Ricardo Caballero.

    Aquí, nos vemos obligados a buscarle respuesta a la posible contradicción que significa que una canción inspirada en un relato de un escritor profundamente antirosista como es el caso de Mármol, pudiese servir de homenaje al caudillo radical. La explicación es más sencilla de lo que parece; la poesía de Blomberg, federal en su conjunto, apela a personajes y circunstancias de la cotidianeidad de aquellos lejanos años donde Don Juan Manuel detentaba, con mano férrea, el poder en la Provincia de Buenos Aires. Poniendo eje en las pasiones, amores y la bravura de los gauchos de la época, el autor encontraba una hábil y sutil forma de transitar esa compleja temporalidad que, los autores de la historia, habían etiquetado como tiranía. El tiempo del radicalismo ya había dejado huellas y a partir de 1930, los movimientos nacionalistas se veían acompañados con los intentos de revisitar, revisar y reescribir los textos históricos. (Ver Documento 27)

     

    Héctor Pedro Blomberg, Carátula de la Ed. Julio Korn de "La Canción de Amalia"

    Ignacio Corsini (sentado) y trío de guitarras Pagés, Pesoa y Maciel

     

  • "La muerte del descamisado". Diario "Los Principios" del 04 de marzo de 1946.

     

    El Sacerdote Francisco Company era una pluma usual en el Diario "Los Principios"; uno de dichos artículos es "La muerte del descamisado" que se publicó el 4 de marzo de 1946. Hacía pocos días que, en Argentina, se habían realizado elecciones generales con el triunfo del General Perón. El texto remite a una situación que el Padre vivió en Ballesteros y se asociaba a la jornada de dicha actividad cívica. El relato se ubica en un "Comité Peronista", lo que es una curiosidad de una época donde el "Comité" podía ser "Peronista" ya que, los "Peronistas", aún no habían inventado las "Unidades Básicas". Gabino Márquez había muerto en dicho ámbito partidario, con la boleta en las manos  y sin haber llegado a votar por Perón. Consultado el Cura si esta muerte era, frente a las elecciones, una señal de mal augurio; el Sacerdote respondió que, por el contrario, tal hecho significa que "... el pueblo muere por Perón". (Ver Documento 23)

     

     

  • El Dr. Ricardo Caballero en el cine.

     

    José Betinotti, hijo de inmigrantes italianos, nació en Buenos Aires en 1878. Como obrero de la industria de la hojalata y de la marroquinería supo estar vinculado, como cercano testigo, de las luchas obreras de fines del siglo XIX y los primeros años del XX.

    Transitando dentro de un clima de época donde la diversidad política y la lucha de clases se ponía en cotidiana disputa entre liberales, anarquistas, socialistas y la naciente Unión Cívica Radical, José fue construyendo su propia comunión de pensamientos y visión política y social que traslada al difícil arte de la improvisación y la payada. Es, en ese campo, que alcanza un protagonismo notorio en el mundo del, por entonces, popular teatro circense y los encuentros en los comités partidarios.

    Será concluyente su encuentro, en 1898, con el prestigioso payador Gabino Ezeiza; de la mano de él, iniciará su vida artística alcanzando su mayor éxito con la autoría de la composición musical "Pobre mi madre querida" que, arreglada por Homero Manzi y Sebastián Piana e interpretada por Carlos Gardel, se convierte en un icónico clásico de notable vigencia en la historia musical argentina.

    Corrían los años entre los Centenarios de la Revolución de Mayo y de la Independencia, cuando muere a la temprana edad de 35 años. Su enfermedad debió convivir con un entorno temporal de profundas crisis que hundían a una mayoría de la sociedad a la postergación sometida por la pobreza, la desocupación y las necesidades básicas insatisfecha.

    Con la dirección de Homero Manzi y Ralph Pappier, la vida del artista es llevada al cine con el título "El último payador". El film es estrenado en 1950 con la producción de Artistas Argentinos Asociados y los protagónicos de Hugo del Carril y Aída Luz.

    En lo que respecta a la vinculación de esta película con nuestro trabajo rescatamos que, según el relato, José Betinotti, al iniciar los síntomas de su enfermedad, es atendido y medicado por el Dr. Ricardo Caballero quien, en esos tiempos, ya contaba con una larga trayectoria y protagonismo político como militante de la Unión Cívica Radical. Con una notable caracterización, el actor Juan Carrara asume la responsabilidad de interpretar el papel del médico, político, legislador y escritor natural de Ballesteros Sud.

    Los invitamos, haciendo click aquí, a acceder a un pequeño fragmento donde se reproduce el encuentro del paciente con el médico.

A la izquierda, escena del film "El último payador" donde Juan Carrara, en el papel del Dr. Ricardo Caballero,

le brinda atención médica a Hugo del Carril quien personifica a José Betinotti.

A la derecha, imagen del Dr. Ricardo Caballero publicada en la Revista "Caras y Caretas" n°1745

 

Ubicación.

Coordenadas geográficas:

Latitud: 32º 54’ 67,90” Sur

Longitud: 62º 98’ 33,30” Oeste

 

 

 

Documentos.

 

• Documento 1:

Distintos artículos periodísticos en relación al Dr. Ricardo Caballero

• Documento 2:

Semanario "El Nativo" - varios números de diciembre de 1928 y enero de 1929

• Documento 3:

Prólogo del libro "Aristóteles, Naturalista, Biólogo y Filósofo" del Dr. Ricardo Caballero

• Documento 4:

Proyecto de Allan Campbell según el "American Railroad Journal" del 31 de mayo de 1856

• Documento 5:

Presupuesto del Ingeniero Allan Campbell

• Documento 6:

Ceremonia del inicio de obras en Rosario con la presencia del General Bartolomé Mitre

• Documento 7:

Contrato entre el Estado Nacional y William Wheelwright

• Documento 8:

Cartas de William Wheelwright

• Documento 9:

Listado de los primeros adquirentes de acciones

• Documento 10:

Llegada de William Wheelwright con la importación de material pesado

• Documento 11:

Detalle de los horarios del servicio de acuerdo al avance de obras

• Documento 12:

Artículos del Periódico "The Standard" relacionados con los actos de inauguración

• Documento 13:

Artículo del Periódico "The Standard" relacionado con la protesta de Sarmiento

• Documento 14:

Detalle de la deuda externa argentina según "The Argentine Year Book - 1903"

• Documento 15:

"La profanación de la cruz bendita" del Dr. Ricardo Caballero

• Documento 16:

Fallo Judicial del Dr. Luis A. Peyret

• Documento 17:

Decretos rubricados por el Presidente Figueroa Alcorta y Exp. 185 del 29/06/1910

• Documento 18:

Carta de William Perkins - Director de la "Compañía de Tierras del Central Argentino"

• Documento 19:

Carmen (Carmine) Amicarelli - Agente Consular de Italia, Acta de Casamiento y Censo 1895

• Documento 20:

ARCHIVUM Tomo VII - Biografía de Francisco Company

• Documento 21:

"Donación a la Iglesia Católica" del Dr. Ricardo Caballero

• Documento 22:

Distintos aportes económicos del Estado para la construcción de la nueva Parroquia de Ballesteros

• Documento 23:

Ceremonia de colocación de la Piedra Fundamental, Bendición y Artículo del P. Francisco Company

• Documento 24:

Tulia Ciampoli - Miss Argentina 1928

• Documento 25:

Desalojo de la Familia Caballero

• Documento 26:

"Contrapunto entre un Radical y un Liguista siendo Juez un Socialista"

• Documento 27:

"Canción de Amalia, Vals porteño de 1840"

• Documento 28:

Anécdota de Fray Mamerto Esquiú a su paso por Ballesteros

• Documento 29:

"Falleció el Dr. Ricardo Caballero" - Necrológica, Diario "Crónica" del 16 de julio de 1963

• Documento 30:

Revista "Monos y Monadas": "Reportajes de actualidad con el Dr. Ricardo Caballero"

 

Placa homenaje al Sacerdote Francisco Company colocada al frente de la Parroquia de Ballesteros

 

Fuentes de consulta:

  • Achával Vecú, Inés: "Francisco Compañy, un cura peronista, claves para entender las complejas relaciones entre catolicismo y peronismo. 1943-1947" - Centro de Estudios Históricos "Prof. Carlos S. A. Segreti" - UCC - XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia - octubre 2013.

  • Achával Vecú, Inés: "Repensando el peronismo periférico: el origen del peronismo en Córdoba, 1943-1946" - Centro de Estudios Históricos "Prof. Carlos S. A. Segreti" - UCC - Red de Estudios sobre el Peronismo - Segundo Congreso.

  • Adamovsky, Ezequiel: "Historia de la Clase Media Argentina - Apogeo y decadencia de una ilusión, 1919-2003" - Editorial Planeta - Buenos Aires, 2014.

  • Aguirre R. y Tonegar: "Contrapunto entre un Radical y un Liguista siendo Juez un Socialista" - Editores Longo y Argento - Rosario de Santa Fe.

  • Agradecimiento muy particular para Alejandrina Gricelda Gallay y María Eugenia Muñiz - Biblioteca Ing. Julio Bello, Escuela Superior de Comercio, Universidad Nacional de Rosario.

  • Agradecimiento muy especial para María Susana Caballero, Carlos Caballero, Iván Wielikosielek, Carlos del Frade, Luis Giletta (Tribuna de Bell Ville).

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  • Album "La República Argentina - 1906/1907" - Director: Benjamín Roqué - Talleres Gráficos de L. J. Rosso, Buenos Aires.

  • Amaral, Samuel Eduardo: "Perón Presidente - Las elecciones del 24 de febrero de 1946" - Colección de Estudios de Historia del Peronismo - Editorial de la UNTREF, 2018.

  • Autores Varios: "Historias Populares Cordobesas - Ballesteros" - Municipalidad de Ballesteros - Imprenta de Lotería de Córdoba S. E. - Córdoba, 2006.

  • Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba: "Catálogo de Planos de los Registros Notariales".

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  • Caballero, Ricardo: "La casa de mi infancia (En Ballesteros Viejo)" - Revista "Nativa" - Año XI Nº 122 - Buenos Aires, febrero de 1934 - Ibero Amerikanisches Institut Preuβischer Kulturbesitz - Relato incorporado en "Páginas literarias del último caudillo" de Francisco Rojo y Andrés Irven, 1957. (1)

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  • Periódico "El Libertario" - Buenos Aires, 15/12/1928.

  • Periódico "El trabajo": Buenos Aires, 22/09/1921.

  • Periódico "La Protesta": Buenos Aires, 03/06/1904, 29/07/1904, 30/08/1905, 01/09/1905, 19/06/1906, 16/09/1922 y 10/02/1923.

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  • Revista “Caras y Caretas” - N°115 del 21 de setiembre de 1901 - N°283 del 05 de marzo de 1904 (1) - N°522 del 03 de octubre de 1908 - N°553 del 01 de mayo de 1909 - N°554 del 15 de mayo de 1909 - N°562 del 10 de julio de 1909 (2) - N°565 del 31 de julio de 1909 -  N°648 del 04 de marzo de 1911 - N°695 del 27 de enero de 1912 (3) - N°707 del 20 de abril de 1912 - N°723 del 10 de agosto de 1912 (4) - N°730 del 28 de setiembre de 1912 (5) - N°772 del 19 de julio de 1913 -  N°805 del 07 de marzo de 1914 (6) - N°1010 del 09 de febrero de 1918 (7) - N°1049 del 09 de noviembre de 1918 (8) - N°1050 del 16 de noviembre de 1918 (9) - N°1106 del 13 de diciembre de 1919 - N°1200 del 01 de octubre de 1921 (10) - N°1323 del 09 febrero de 1924 - N°1548 del 02 de junio de 1928 (11) - N°1551 del 23 de junio de 1928 - N°1745 del 12 de marzo de 1932 (12) - N°1870 del 04 de agosto de 1934 - Biblioteca Nacional de España.

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  • Revista "Gestos y Muecas": "El regreso del Vice Gobernador Caballero" - Biblioteca Argentina Dr. Juan Alvarez - Municipalidad de Rosario - Año I N°10, 16/11/1913.

  • Revista "La canción moderna" Año VII n°290 del 09 de octubre de 1933 - Buenos Aires - Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

  • Revista "Monos y Monadas": "El mitin anticlerical del domingo" y "Reportajes de actualidad con el Dr. Ricardo Caballero" - Biblioteca Argentina Dr. Juan Alvarez - Municipalidad de Rosario - Año I N°29, 25/12/1910, Año II N°56, 09/07/1911 y Año III N°91, 30/03/1913.

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  • Wielikosielek, Iván: "Nigelia, retrato de una dama en tiempos de la peste" - Elqui Ediciones - Córdoba, 2021.

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  • Wielikosielek, Iván: "Crónicas del Sudeste" - Ediciones Llantodemudo - Córdoba, 2008.

  • Wielikosielek, Iván: "La caída de la casa Caballero: demolición de una familia entre dos iglesias" - "El Regional" - Diario Digital - Villa María - Córdoba, 10/04/2024.

  • Wielikosielek, Iván: "Perla colonial de la Pampa Gringa" - "El Diario del Centro del País" - Cooperativa Comunicar Ltda. - Córdoba, 24/01/2016.

  • Wielikosielek, Iván: "Patrimonio de ladrillo visto" - "El Puntal de Villa María" - Córdoba, 04/01/2017.

  • Yupanqui, Atahualpa: "El arriero" - Letra y Música, diciembre de 1944.

  • Zanatta, Loris: "Eva Perón, una biografía política" - Editorial Sudamericana, 2011.

 

 

 

 

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